Viaje terrestre montevideo machu picchu

Escribe: carloswestevez
Salida desde montevideo, uruguay por via terrestre pasando por el norte de argentina, todo bolivia, copacabana, lago titicaca, cusco y finalmente machu picchu

 

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Aguas Calientes y Machu Picchu

Machu Picchu, Perú — viernes, 24 de octubre de 2014

   El viernes 24 a las 08:00 hs salimos hacia Machu Picchu. El paisaje hasta Ollantaytambo es ondulado y en el trayecto vamos bajando de altura hasta llegar a Aguas Calientes que está a sólo 2000 mts de altitud. Luego de Ollantaytambo, que está en el valle sagrado, la ruta comienza a surcar literalmente las montañas y vamos rodeando el río Urubamba. El paisaje es hermoso, paramos a mitad de camino cerca del mediodía y almorzamos, ya al retornar la ruta se hizo camino de balastro de una sola vía, muy angosto, que serpenteaba peligrosamente dejando atrás las praderas y llanuras e ingresando a la Amazonia peruana. El guía conductor nos avisó que nos dejaba el Hidroeléctrica y desde allí teníamos que caminar a Aguas Calientes, en la ladera de la montaña donde se había construido Machu Picchu. Nosotros supusimos que Hidroeléctrica era una ciudad, pero era sólo una usina eléctrica y sólo eso, paramos en medio de la nada, una hidroeléctrica insertada en la montaña, donde ruge una catarata de agua estrepitosamente y esa fuerza era utilizada para generar energía. El lugar era un cúmulo de vans estacionadas, todas de excursiones, y una hilera de puestos de comida a orillas de la vía del tren que te lleva a Aguas Calientes desde Ollantaytambo. Cuando llegamos estaba el tren parado esperando pasajeros, sólo hay dos maneras de llegar a Aguas Calientes, caminando cerca de 6 kmts o en ese tren, el problema es que que te cobran en dólares y es carísimo, así que arrancamos a caminar al costado de la vía y siguiendo el río. 

    Compramos agua y alguna fruta y con calor y humedad nos internamos en la selva rumbo a nuestro destino final, Machu Picchu. El paseo fue espectacular, los colores de la selva tropical, sus paisajes, el río corriendo entre rocas y saltos, rodeados de verdes montañas. Caminamos en compañía de un muchacho colombiano, un ecuatoriano y una pareja joven de chilenos, llegamos a Aguas Calientes a las 17 hs., con mucho calor pero eufóricos por la aventura, por favor llevar mucha agua y repelente, gorro y protector solar. Nos juntamos todo el grupo con el guía en la plaza de la ciudad y nos trasladamos al hotel designado para alojarnos, nos duchamos y eso de las 20 hs. nos juntamos con los dos jóvenes chilenos  y bajamos al restaurante a cenar con el grupo. Pudimos ver poco de Aguas Calientes y nos hubiese gustado quedarnos más días pero ya habíamos programado regresar a Cuzco el día siguiente. Nosotros cenamos rápido y salimos a pasear por la ciudad, muy linda, compramos souvenires en sus mercados y retornamos al hotel a descansar. Eso de las 23 hs. comenzó a llover intensamente y nos asustamos pero nos dijeron que era normal que lloviera y nos fuimos a nuestra habitación a dormir. 

El sábado 25, a las 04 y 30 hs. nos levantamos y desayunamos en el hotel, coordinamos a la noche y muy amablemente por más que era una hora inusual nos aprontaron todo para desayunar. Seguía lloviendo pero nos calmaron y dijeron que estábamos en un clima tropical y ya iba a parar, nos dieron unas capas para la posible llovizna en la altura. El bus para subir a Machu Picchu sale U$S 20 y comienzan a subir a las 06 hs., estaba lloviznando y preferimos subir en bus y bajar caminando, tomamos el primer bus que subió, la pendiente en la montaña es temerosa, va subiendo en zigzag por la ladera, muy despacio, cuando abrieron las puertas de la ciudadela ya estábamos en la cola para entrar, adentro nos designaron un guía de tour en español y comenzó nuestro recorrido por toda Machu Picchu. El espectáculo visual y el shock emocional es increíble, estás en la cima de la montaña en una ciudadela incrustada en la roca y te das cuenta lo pequeños que somos en la inmensidad de este planeta, en el universo todo. Nos caminamos todo, sacamos muchas fotos y a las 12:00 am comenzamos el descenso de la montaña, dejando atrás la aventura de nuestras vidas. Bajamos por un sendero dentro mismo de la selva tropical, con mucha humedad y calor pero felices de poder vivir todo eso, al llegar a la vía del tren tomamos el camino de retorno hacia Hidroeléctrica, 14:30 hs. ya estábamos en el punto de encuentro, con mucha sed y apetito. En el lugar había muchos puestos precarios de comida, y era tal el apetito que tenía que rompí mi propia regla, comí una milanesa de pollo al pan con mínimas condiciones de higiene y salubridad, además de fruta y agua, mucha agua. Nuestra van ya estaba esperándonos y comenzamos nuestro viaje de retorno eso de las 15:30 hs, yo pensé que sentado cómodo y durmiendo una siestita, pero el viaje estaría lleno de sorpresas. Primero comencé a sentirme mal del estómago, repitiendo la milanesa una y otra vez, intenté beber agua y tomar aire por la ventanilla de la van pero fue inútil, el malestar iba en aumento, para colmo ya en noche cerrada en plena ruta surcando la ladera de una montaña nos topamos con un derrumbe, cual bloqueaba el camino hacia Ollantaytambo y nos hacía imposible continuar, estaba cortado el paso en ambas vías y en el otro extremo de la ruta había un par de camiones varados, estaba todo lleno de rocas, bajé con el chofer y guía a mirar el derrumbe y todavía rodaban piedras desde la cima de la montaña que golpeaban en el asfalto, y seguían su camino rodando montaña abajo, hacia el abismo. Estábamos en noche cerrada en el medio de la nada, le pregunté al chofer de la van si le había sucedido muchas veces esto de los derrumbes y me mató con la respuesta: " Nunca me había sucedido". Quedé atónito, qué hacíamos?. 

Las rocas seguían rodando y la gente de ambos lados se agolpaban para hablar, para haber qué hacíamos, con el guía nuestro nos acercamos y entre todos se tomó una decisión, mientras algunos alumbraban hacia arriba a la montaña con focos y linternas los más ágiles sacábamos las rocas que podíamos de la senda que nos obstruían el paso, intentando despejar lo máximo posible hasta que un camión de gran porte se animara a tirarse y pudiera abrir un camino con su peso. Luego de un arduo trabajo pudimos lograr que un camionero se animara a pasar y como lo habíamos previsto dejó una brecha que teníamos que aprovechar, detrás de ese camión pasó otro más y el espacio quedó más amplio, teníamos que decidir rápido con las rocas aún rodando hacia el vacío. Le pregunté al chofer de nuestra Van que iba a hacer y me contestó que se tiraba a pasar, volví a la Van y avisé a los que aún estaban adentro que íbamos a cruzar, que lo mejor y más seguro era que nos bajáramos todos de la camioneta y pasáramos caminando todos agarrados de la mano, mientras nos alumbraban y veíamos que no caían rocas. Había una muchacha holandesa que gritaba y no quería bajar de la Van, pero junto a su novio logramos calmarla y la convencimos de que era lo mejor, nos pusimos todos en fila tomados de la mano y cruzamos corriendo, con la adrenalina a mil. Luego pasó la Van con el chofer y continuamos nuestro camino. 

Pero la aventura de esa noche no terminó ahí, a los pocos kilómetros yo me sentía muy mal del estómago y al sumarle los nervios del desmoronamiento fue como una bomba molotov, vomité en el piso de la Van en movimiento, un desastre, paramos en el medio de la nada otra vez, en la oscuridad total, con una botella de agua, una escoba y un poco de perfumol que había en la camioneta lavamos el piso, bajamos todos y yo aún sintiéndome mal caminé unos metros al costado de la ruta. En eso siento no muy lejos en la oscuridad una frenada y posteriormente un golpe seco, no se veía nada pero no había sido lejos, " esto no puede estar pasando" me dije a mi mismo, grité hacia la Van que algo había pasado más atrás, cuando se acercaron donde yo estaba sentimos una voz a lo lejos gritando " auxilio", salimos corriendo linterna en mano, nos encontramos con dos personas en el pavimento y una moto de gran cilindrada en el suelo, una de las personas estaba sentada con el cuero cabelludo todo ensangrentado y balbuceaba "mi primo, mi primo... la moto, la moto". Con María Noel viajamos siempre con una mochila de primeros auxilios, con ella curamos lo mejor posible al que estaba con la cabeza llena de sangre y lo vendamos, llegó la policía y los trasladaron inmediatamente.

Llegamos a Cusco muy tarde, eso de las 23 hs. del sábado, nos hospedamos en el Hostal Qolcampata y nos quedamos todo el domingo en Cusco, descansamos y paseamos por la ciudad que es hermosa y el lunes 27 tomamos un bus hacia La Paz a las 22:30 hs. La agencia se llamaba Titicaca y nos salió 120 soles. 


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Calificación general    

Cerro y Ciudadela de Machu Picchu

Actividades: Lugar de Interés en Machu Picchu, Perú

realmente espectacular

Ideal para: Parejas


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rodeando el río Urubamba, camino de tierra

   

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