Viaje en auto a Machu Picchu

Escribe: epulver
Este es el relato de nuestro viaje en auto desde Rosario a Machu Pichu del 3 al 19 de julio de 2010.

 

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Aguas Calientes - Machu Pichu

Machu Picchu, Perú — domingo, 11 de julio de 2010

Desayunamos a las 5 y ya nos tenían preparadas las viandas para el día. Todos los turistas se estaban preparando para salir a esta hora y el hotel tenía todo programado para esto. También acá dejamos equipaje para recoger a la vuelta y llevamos sólo las camperas, el bolso de fotografía con el trípode, agua y las viandas en una mochila que obviamente llevaba el de físico más apto de la familia, Gabriel
Caminamos las 3 cuadras que nos separaban de la terminal y la cola ya tenía una cuadra mientras los micros salían como en un rally.
Hay gente que ya hace cola a las 4 de la mañana para ser los primeros ya que si uno quiere subir al Cerro Huayna Pichu (el que aparece en todas las fotos) tiene que estar entre los primeros 200 ya que sólo se permite subir esa cantidad a las 7 y otros tantos por la tarde.
Desistí de hacerlo antes del viaje ya que las fotos y relatos hacen todos referencias a lugares con apenas 50 cm de paso (son todas escalinatas de piedra muy empinadas) y precipicios infartantes.
 
“El sendero hacia el Huaynapicchu se inicia a la espalda de la Roca Sagrada, en el extremo norte de la ciudad. La parte más baja del camino está en la garganta que une los dos cuerpos de la montaña. Su ancho no llega a los dos metros. No existen barandas y a los lados los cortes naturales son casi verticales y muy profundos. El vertiginoso sendero trepa zigzagueante el flanco occidental de la "montaña aguja". Más arriba, el ancho del camino no es mayor a un paso y la pendiente es fortísima, no apta para cardíacos.
A mitad del camino parte otro sendero que conduce al Templo de la Luna. El historiador cusqueño Víctor Angeles dice: "Se ha colocado un cable de acero a más o menos un metro sobre el nivel del piso del camino para que sirva de baranda a los arriesgados visitantes. Se han producido algunos accidentes, de caer alguna persona la dificultad estriba en hallar el cadáver".
 
Patricia está teniendo bastante vértigo últimamente y para esos casos no era recomendable subir. Me compré una postal con la vista de arriba y listo 
 
Llegamos a las 6:30 y apenas bajamos del bus un guía se ofreció por dos horas para recorrer las ruinas. Las visitas en grupos se cobran 5 U$S por persona si es personalizada (mucho mejor ya que da tiempo a sacar más fotos y el ritmo lo fija uno) son 8 U$S.
Pegada a la entrada a las ruinas  está el Machu Pichu Sanctuary Lodge (5*) con habitaciones dobles desde 1100 dólares la noche a 1900 para la suite con vista a la  montaña y terraza.
Apenas entramos me di cuenta que me faltaba la videocámara que había puesto en el bolsillo de la campera para tenerla más a mano. Me quería morir. Pensé que se me había caído en un barranco en el camino de entrada, de donde es imposible de recuperar. Y con el casette con las grabaciones de los días anteriores!
Por suerte el guía enseguida se fue para el lado de los micros y los choferes le dijeron que algo había en  objetos perdidos.  Nunca transpiré tanto en tan poco tiempo. Se me había caído antes de bajar y como estaba lleno de turistas del primer mundo, alguien la devolvió. Me hicieron firmar un papel, y ahí por fin comenzó la ansiada recorrida por las Ruinas de Machu Pichu.
La salida del Sol fue espectacular, con la típica bruma del amanecer a medio camino del Huayna Pichu. Recorrimos casi todas las ruinas y a medida que avanzaba el día se llenaba de más turistas, algunos que venían en los primeros trenes de la mañana desde Cusco u Ollantaytambo. Nos despedimos del guía y volvimos a recorrer por nuestra cuenta varios de los lugares. Finalmente subimos al lugar donde estuvimos al principio para sacar una foto que Gaby y Carina querían con la bandera argentina. Apenas la desplegaron un silbato nos sorprendió y de muy mala manera un guardia nos amenazó con confiscar la bandera si sacábamos la foto!!  Sin embargo había gente con ropa con los colores de otras banderas del mundo y no les decían nada. La explicación que después me dieron es poco convincente “al director no le gusta que aparecieran fotos en Internet con banderas de varios países y por eso lo prohibió”.
Primero sacamos una foto en pose pero sin la bandera para luego Photoshopearla, pero después de bronca buscamos un lugar mas escondido con la misma vista y sacamos la foto igual. No me gusta que coarten mi libertad de expresión fotográfica (más siendo un paisaje), salvo que esté bien aclarado antes de entrar como por ejemplo en algunos museos (igual sigo sin entender cuál es el problema si uno saca sin flash para no dañar cuadros u objetos y además no es profesional, ni va a publicar un libro y lucrar con eso)
Ya pasado el mediodía comimos las viandas en unos bancos cerca de la entrada, y con Gabriel y Carina volvimos a entrar y dimos un par de vueltas más por las ruinas.
Hay otras caminatas más largas como la de la Puerta del Sol (1 hs en subida retomando 2 km hacia atrás el Camino del Inca) y otra al puente del Inca (30 minutos de camino bastante angosto y empinado). Pero preferimos el relax y la seguridad de las escalinatas de la ciudadela. En este link se pueden ver lo impresionantes que son estas travesías:
http://www.youtube.com/watch?v=gK0kXXQCokg
 
Después del mediodía nos acercamos al buffet que está a la entrada donde estaba todo preparado para ver la final del Mundial. Había algunos holandeses y varios españoles, más todos los choferes de los micros, así que nadie subió ni bajó en esas casi 2 horas y pico de partido.
Antes de volver quise entrar por última vez para sacar alguna foto al atardecer pero no me querían dejar pasar por pasar 5 minutos de las 4 (el último lo echan a las 5 pero hasta las 4 se puede ingresar). Justo antes de empezar a escribir en el libro de quejas me dejaron pasar. El Sol estaba de frente así que la vista no valía gran cosa. Al salir se volvieron a sorprender cuando les volví a pedir el libro de quejas, no por el tema de entrar después de las 4 cosa que agradecí, sino por el tema de la foto con la bandera y otra pavada que la verdad no tiene mucha explicación. Cada vez que uno va al baño hay que volver a pagar (1 sol = 0.3 dólares) Encima hay que andar buscando cambio a cada rato. En todos lados de Chile y Perú cobran los baños que se encuentran muy limpios, pero si uno va a estar todo el día en un lugar me parece exagerado cobrar por cada ingreso a los WC.
Finalmente compré un par de libros (uno autografiado por su autor que es además guía y andaba por ahí). Se ve que no está permitido vender más que libros y mapas ya que no se ven puestos de nada de lo que se encuentra en Aguas Calientes.
La vuelta fue bastante aburrida, primero empezar a recuperar nuestro equipaje que para ese momento estaba desparramado en 4 lugares diferentes:  el auto en Cusco, el hotel de Cusco, el hostel de Ollantaytambo, y el hotel de Aguas Calientes.
El viaje en tren fue de noche y para sorpresa al llegar no había taxis para llevarnos al hostel,. sólo combis para volver a Cusco. Sí que tuvimos que caminar “muy alegremente” las 10 cuadras con todos los bolsos a cuestas.
Por la noche aproveché la oscuridad el cielo para sacar fotos desde la terraza del hostel del cielo con las ruinas apenas iluminadas por las luces amarillentas del pueblo. Hacía tiempo que no veía la Vía Láctea de esa manera.


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