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Alagoas, Brasil

Escribe: seac
Es tan agradable la temperatura del océano en las playas del nordeste brasileño, que decidimos ir a conocer el litoral atlántico del estado de Alagoas, y particularmente de Maceió, su capital....

 

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Capítulo 1
 

Alagoas, Brasil

Maceió, Brasil — jueves, 27 de marzo de 2008

Es tan agradable la temperatura del océano en las playas del nordeste brasileño, que decidimos ir a conocer el litoral atlántico del estado de Alagoas, y particularmente de Maceió, su capital. Fuimos desde el 16 al 23 de febrero de 2008.

Llegamos un domingo, y nuestra primera visita fue a la Playa del Francés, al sur de Maceió. El lleno era total, por supuesto. Abundaban los vendedores de jugos (de caña, de ananá), de artesanías, CD, comidas varias y lo que se les cruce por la imaginación. Fue un lindo inicio, porque estábamos deseosos de playa, luego de todo un año de actividades intensas. Como los paseos dirigidos no nos agradan mucho (obligan a esperar hasta cuarenta minutos para salir, mientras juntan a todos los excursionistas, se llega a las playas en un horario donde la marea ya está subiendo y se desperdicia el paisaje y las playas, el almuerzo está determinado por la agencia, hay que regresar temprano, etc.) , decidimos alquilar dos autos (éramos cuatro matrimonios) y emprender la aventura. El segundo día partimos dispuestos a llegar a la famosa playa de Gunga, pero como íbamos distraídos seguimos de largo (la aventura tiene esos inconvenientes). Llegamos al Pontal do Coruripé, una playa donde no había ningún turista. Tuvimos el maravilloso paisaje en exclusividad, con marea baja, y disfrutamos del agua con total deleite.

Era ése un pueblito de pescadores, donde se veía a las mujeres en las puertas de sus casas tejiendo con hojas de palmera preciosas artesanías. Muchas bordaban. Las casas se veían muy pequeñas y modestas. Frente al mar, almorzamos pescados acompañados con arroz. Seguimos viaje, porque vimos en el mapa que había una reserva de tortugas. Buscándolas, conocimos un pueblito muy portugués, con niños y gente mayor, pero poquísimos jóvenes: Piacabuçu, a orillas del Río San Francisco. Desde allí nos enviaron a deshacer camino, pues nos habíamos pasado. Llegamos a Pontal do Peba, donde encontramos una bonita playa, pero ni rastro de las tortugas.

Pensábamos, por las indicaciones que nos habían dado y por un mapa turístico, que habría una reserva, pero no: no hay que creer que necesariamente, si hay un dibujito de tortugas, vamos a hallarlas. Lo que sí significa, es que esa zona es la elegida por las tortugas para desovar. Como no vimos ninguna, emprendimos el regreso, que fue muy interesante, pues nos deleitamos con el paisaje, los cocotales y los cultivos de caña de azúcar. También nos lamentamos haber perdido horas de playa por las dichosas tortugas, pero, en fin, estábamos de vacaciones...

Para resarcirnos del día frustrado, viajamos al otro día hacia el norte de Maceió, a treinta y un quilómetros. Bien temprano, a las ocho de la mañana, llegamos a un pueblito: Paripueira. Contratamos una embarcación, para que nos llevara dos quilómetros mar adentro, a las piscinas naturales. Nuestros compañeros de viaje (machistas al fin), decidieron hacernos una broma. -"¡Suban!", nos dijeron, mostrándonos una embarcación tan precaria que daba temblor. Les hicimos caso, como para demostrar que nada nos amilanaba, pero todas pensamos:-"¿Y en esta porquería vamos a ir?". Después que nos acomodamos, sacamos fotos y nos encomendamos al altísimo, uno exclamó:-"Bueno, vayan bajando porque el pescador dueño de ésto se está poniendo nervioso y nos va a venir a sacar. Nosotros vamos en aquella embarcación que viene allá." Y, efectivamente, la mencionada tenía más posibilidades. Así que nos bajamos cuando pudimos parar de reír, y subimos a la verdadera.

Averigüé que el municipio de Paripueira estuvo ocupado en sus inicios por tribus indígenas, de las cuales recibe su nombre que significa "Praia de Águas Mansas". Más tarde se formó como una colonia de pescadores que creció, gracias a su proximidad con la ciudad de Maceió, y se convirtió en uno de los lugares de veraneo de los habitantes de la capital. La Praia de Paripueira es la más urbana del municipio, con arena fina y aguas cristalinas de agradable temperatura y con poca profundidad.

Su zona sur es muy frecuentada por los amantes de la pesca y el submarinismo. Son famosos los paseos en catamarán y barcas, que conducen a las piscinas naturales que se forman en la marea baja a dos kilómetros de la costa. En sus alrededores se encuentra la sede del Parque Municipal Marinho de Preservação do Peixe-Boi. Éste es conocido también como Manatí. Está en peligro de extinción, y de acuerdo a OPA (Organização de Preservação Ambiental) , quedarán veintinticinco de estos animales en Alagoas y quinientos en todo el país. El guía nos llevó a ver un peixe boi que tienen para mostrar a los turistas, bien mimoso y con una boya atada a la cola. Nos bajamos de la embarcación (no todos) y caminamos al lado de él. Es precioso, o al menos a mí así me pareció, porque me encantan los animales.

Las piscinas naturales son todo un disfrute: rodeadas por arrecifes coralinos, se puede practicar snorkel o simplemente bañarse rodeada de coloridos peces y peces aguja. Tocando la arena, podemos llegar a sorprendernos sacando restos de corales y caracoles de insólitas formas Por suerte fuimos temprano, porque la marea sube rápido y más avanzada la mañana llegan muchísimos turistas en catamaranes. Luego de esta aventura, seguimos viaje en auto, al norte. Teníamos que encontrar la Barra de Santo Antonio, pero las señalizaciones son malas o inexistentes, así que cuando me encontré sacando fotos a una población que me pareció muy grande, dije:-"¡Pero qué grande había sido Carro Quebrado!". Por supuesto, no era ni carro ni quebrado.

Era Sao Luiz So Quitunde, y como nos habíamos pasado, retornamos hasta que encontramos la Barra de San Antonio, donde debíamos cruzar en balsa, y donde nos endosaron sin muchos preámbulos un guía muy simpático de catorce años, que nos llevó por un camino tortuoso y sin señales, hasta la playa de Carro Quebrado. Nos bañamos y disfrutamos, almorzamos y retornamos. Antes, nuestro guía nos llevó a un mirador natural, donde apreciamos la caña de azúcar (varios de nuestro grupo son agricultores). Nos contó, respondiendo a nuestra curiosidad, que la recolección de la caña es totalmente manual, y que ocupa a la mayoría de los hombres de la zona. Cuando esperábamos para cruzar en balsa, compré un coco para aliviar la sed con su agua, y la vendedora partíó el coco, cuando terminé el agua, sugiriéndome raspar el interior del mismo. ¡Qué rico es, y qué amables son los lugareños!

Nos debíamos conocer la famosa playa de Gunga, y, bien temprano (esto ya lo habíamos aprendido), llegamos a ella, por caminitos angostos rodeados de casas humildes entre cocotales. Los ibiscos estaban florecidos en todo su esplendor, en una fiesta de colores. ¡Qué maravilla! Había cuadras de ellos. Cada casa tenía tarros con plantas y ropa colgada en el frente. Visitamos el mirador de Gunga, desde donde se aprecia ese ecosistema tan particular, y sacamos fotos en la Barra de Sao Miguel, otro lugar encantador.

¿Qué nos faltaba para que el viaje fuera completo? Pues, disfrutar de la playa de Ponta Verde frente al hotel, disfrutar de la playa de Jatiúca, comprar las atenciones para la familia (en un artesanato) y regalarnos el espectáculo del forró, lo que hicimos en Lampiao, en Maceió. Fue un placer, ver la plasticidad de los bailarines. Nosotros intentamos en un rincón hacer algo parecido, pero entre la risa que nos daba y la coreografía desconocida, decidimos disfrutar la gastronomía mientras mirábamos.

Las cenas en cualquiera de los lugares de la costanera y las caminatas mañaneras para conocer la ciudad, completaron estas vacaciones. Como no podía terminar este viaje sin suspenso, uno de los integrantes de nuestro grupo perdió el documento de identidad, así que tuvimos que recurrir al seguro (CVC-BORVEL SA), a TRANSAMERICA (www.transamericatur.com.br) y a GOL, que estuvieron a la altura de las circunstancias y lo ayudaron a hacer los trámites pertinentes para poder regresar a nuestro país con los menores inconvenientes posibles, tres días después que la mayoría, pues ocurrió al inicio de un fin de semana. Sólo resta decir, parafraseando (y como un Salieri) a Les Luthiers: "-Vivan as praias alagoanas, viva o sol do Brasil".

Cuento otros datos: el paquete de Montevideo a Maceió, incluyendo el pasaje aéreo por GOL, traslado del aeropuerto, siete noches con alojamiento en Maceió Mar Hotel (vista al mar frente a Ponta Verde y desayuno incluido), city tour y tarjeta de asistencia (muy útil, como habrán apreciado), para dos personas, costó U$S 1310. No están incluidas las tasas de embarque , el alquiler de los autos ni el protector solar (que hay que usar y mucho).

Publicado el 27/mar/2008, 04.48
Modificado el 10/feb/2010, 11.26
Leído 6180 veces

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Capítulo 1
 
 


Últimos comentarios

entropia2002 dice:
El inefable litoral brasileño...algo sensacional...no hay que irse tan lejos para disfrutar de estas maravillas.
Publicado el 2/abr/2008, 09.32 

dorisgonza dice:
Interesante y hermoso relato de viaje, las playas, el agua todo se conjuga para pasarlo maravillosamente y uds lo han hecho, felicitaciones por la sencillez del relato. Saludos
Publicado el 27/mar/2008, 23.09 

mikito dice:
wowww que rico lo disfrutaste bien. gracias por ese relato
Publicado el 28/mar/2008, 06.48 

callovelasquez dice:
Estan muy entretenida tus fotos y y tu relato, si hace sentir estar en aquel hermoso lugar, saludos.
Publicado el 2/abr/2008, 07.05 

argonauta2006 dice:
Ahora si, me has incitado para concretar el sueño de cionocer Brasil. Que fotos. Gracias por regalarnos tú relato. Felicitaciones por el destacado.
Publicado el 3/abr/2008, 02.19 

HORNI dice:
Ameno relato de un lugar maravilloso, las fotos reflejan las bellesas del paisaje,gracias por compartirlo.-
Publicado el 3/abr/2008, 05.57 

seac dice:
callovelasquez, entropía 2002 y HORNI: me alegro les haya gustado el relato. Me dieron la oportunidad para que leyera sus diarios de viaje, que están muy buenos.
Publicado el 6/abr/2008, 16.17 

seac dice:
argonauta2006: seguro te gustará Brasil. Sus pobladores son muy amables y siempre los he visto de buen humor. Mis relatos son muy simples, celebro que te agraden, aunque no tengan el compromiso político de los tuyos.
Publicado el 7/abr/2008, 16.23 

orianaguigou dice:
Muy lindo todo eso.
Yo recien empese y eso no es todo ¿no? jeje chauuu...

Publicado el 9/abr/2008, 12.57 

seac dice:
Oriana:¡claro que no es todo! Con el primer paso comenzamos a andar.
Publicado el 9/abr/2008, 13.56 

seac dice:
Dorisgonza y mikito: gracias por tomarse un tiempo para dejar mensajes. Ya había escrito una respuesta para ustedes, pero probando para que no salga la imagen de la papelera, lo borré (soy bastanate bestia para esto de la informática). Como consecuencia, escribo otro mensaje y sigo dejado el ícono de la papelera, hasta que la casualidad o un alma caritativa me diga cómo sacarlo.
Publicado el 11/abr/2008, 20.26 

Geral0803 dice:
Hola!
Quisiera q me pases mas info del lugar, estoy pensando en ir este verano. Te dejo mi MSn gloureda@hotmail.com
Gracias!
Saludos,
Geraldine

Publicado el 12/oct/2008, 16.19 

soju dice:
Hola, con mi marido estamos yeno en marzo, que pousada recomendarias? xq lugar de MAceio... muchas gracias!!!!! saludos Sole soledadtorres298@hotmail.com
Publicado el 16/ene/2010, 02.07 

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