Marsella y Lyon: gastronomía y mucho más.
Escribe: mikezamo
Me apetecía coger unos días de vacaciones para poner en práctica el francés, y de paso conocer un poco más nuestro país vecino. Decidí visitar dos de sus ciudades más importantes: una ciudad en la costa de la región de Provenza y otra en interior: Marsella y Lyon.
Lyon I
Lyon, Francia — martes, 17 de marzo de 2009
Como de costumbre nos levantamos muy temprano. Dejamos el hotel Saint Luis para dirigirnos a la estación Gare Sain Charles y coger el tren de alta velocidad que nos llevará a Lyon . Salimos sobre las 07:30 y a las 10:00 a.m ya estamos en la estación de Gare de Part Dieu de Lyon. Nuestro hotel se encuentra en la Presqu'ile, que significa península en francés. Es el nombre con el que se conoce a la parte de la ciudad que se encuentra entre los dos ríos que la atraviesan - el Ródano y el Saona-. Al atravesar el primer río, el Ródano, vamos encontrando más y más edificios señoriales, históricos y la primera impresión es muy buena. Hay mucha vida en las calles: gente de compras, gente en bici, en patines, gente que va al al trabajo, etc.
Llegamos a nuetro Hotel: Hotel Bretagne en la calle Dubois. Un hotel muy cutre y sucio. Los señores de la recepción son un poco secos y con aspecto de poco aseados. Por un momento estamos decididos a cambiar de hotel pero preguntamos por la zona y nos encontramos con la misma frase: "Cèst complet". Así que decidimos quedarnos allí las dos noches que habiamos reservado, de esa forma no perdemos el dinero de depósito que ya habíamos pagado. En resumen, no vayais nunca a este hotel, por muy bien situado y barato que sea.
Después del "shock" del hotel, salimos como siempre, en busca de la oficina de turismo. Se encuentra en la gran Plaza de Bellecour. Allí nos indican los lugares más destacados de la ciudad. Parece que hay mucho que ver, así que primero decidimos visitar el barrio mas antiguo que está al otro lado del río Saona. Es patrimonio histórico de la humanidad. Se trata de un barrio medieval con mucho encanto que te traslada a aquella época al caminar por sus calles. Merece la pena recorrerlo entero, perdiéndote por sus callejuelas estrechas y adentrándote en los portales para ver los famosos traboules, que son galerias que conectan el interior de los edificios que se crearon para que a los comerciantes de seda no se les mojara la mercancia al trasladarla de un lugar a otro de la ciudad.
El centro del barrio está presidido por la Catedral de Saint Jean. A mediodia, al solete, en la plaza de la catedral comemos unas crepes de jamón y queso y de roquefort, y otra de mermelada de fresa de postre. Las compramos en un restaurante cercano a la Catedral llamado "Le petit Glouton". Las crepes están buenísimas y a muy buen precio.
Después de comer cogemos el funicular que nos sube a la basílica de Notre Dame de Fourviere. Ésta se encuentra en lo alto del barrio antiguo y desde allí hay unas vistas estupendas de Lyon. La basilica por dentro impresiona por la cantidad de adornos y dorados que la decoran.
Para descansar la vista de tanto brillo damos un paseo hasta llegar a las ruinas romanas de la ciudad. Descansamos un rato en los escalones del anfiteatro mientras escuchamos cantar y tocar la guitarra a una chica francesa que disfruta de esa preciosa tarde con sus amigas. Bonito momento!
Después de patearnos media ciudad regresamos al hotel para cambiarnos y salir a cenar. A mediodía reservamos mesa en un restaurante de la parte vieja que nos habían recomendado. Se llama La Machonnerie (Rue Tramasac 36) y es uno de los más conocidos por su auténtica cocina Lyonesa. Nos decantamos por el menu de 26€. De primero: Ensalada Lyonesa con huevo escalfado aliñada con salsa de mostaza. Buenísima! De segundo pedimos salchicha al vino y Andoullette (que es otro tipo de salchicha). Riquísimas las dos. Y es que la cocina en Lyon es conocida sobre todo por sus recetas a base de carne de cerdo, sobre todo, y sus embutidos. Todo esto acompañado con un vino blanco de la zona. De postre: Tarta de chocolate y creme brouille. Buenísimo. Y por si esto fuera poco nos dan un merengue a cada uno como detalle de la casa. Y cómo hacer el feo de no comerlo. Total, que salimos de allí hinchados y encantados con el servicio y la comida. Muy recomendable.
Después de cenar, estámos agotados y vamos dando un paseo directos al hotel.
Llegamos a nuetro Hotel: Hotel Bretagne en la calle Dubois. Un hotel muy cutre y sucio. Los señores de la recepción son un poco secos y con aspecto de poco aseados. Por un momento estamos decididos a cambiar de hotel pero preguntamos por la zona y nos encontramos con la misma frase: "Cèst complet". Así que decidimos quedarnos allí las dos noches que habiamos reservado, de esa forma no perdemos el dinero de depósito que ya habíamos pagado. En resumen, no vayais nunca a este hotel, por muy bien situado y barato que sea.
Después del "shock" del hotel, salimos como siempre, en busca de la oficina de turismo. Se encuentra en la gran Plaza de Bellecour. Allí nos indican los lugares más destacados de la ciudad. Parece que hay mucho que ver, así que primero decidimos visitar el barrio mas antiguo que está al otro lado del río Saona. Es patrimonio histórico de la humanidad. Se trata de un barrio medieval con mucho encanto que te traslada a aquella época al caminar por sus calles. Merece la pena recorrerlo entero, perdiéndote por sus callejuelas estrechas y adentrándote en los portales para ver los famosos traboules, que son galerias que conectan el interior de los edificios que se crearon para que a los comerciantes de seda no se les mojara la mercancia al trasladarla de un lugar a otro de la ciudad.
El centro del barrio está presidido por la Catedral de Saint Jean. A mediodia, al solete, en la plaza de la catedral comemos unas crepes de jamón y queso y de roquefort, y otra de mermelada de fresa de postre. Las compramos en un restaurante cercano a la Catedral llamado "Le petit Glouton". Las crepes están buenísimas y a muy buen precio.
Después de comer cogemos el funicular que nos sube a la basílica de Notre Dame de Fourviere. Ésta se encuentra en lo alto del barrio antiguo y desde allí hay unas vistas estupendas de Lyon. La basilica por dentro impresiona por la cantidad de adornos y dorados que la decoran.
Para descansar la vista de tanto brillo damos un paseo hasta llegar a las ruinas romanas de la ciudad. Descansamos un rato en los escalones del anfiteatro mientras escuchamos cantar y tocar la guitarra a una chica francesa que disfruta de esa preciosa tarde con sus amigas. Bonito momento!
Después de patearnos media ciudad regresamos al hotel para cambiarnos y salir a cenar. A mediodía reservamos mesa en un restaurante de la parte vieja que nos habían recomendado. Se llama La Machonnerie (Rue Tramasac 36) y es uno de los más conocidos por su auténtica cocina Lyonesa. Nos decantamos por el menu de 26€. De primero: Ensalada Lyonesa con huevo escalfado aliñada con salsa de mostaza. Buenísima! De segundo pedimos salchicha al vino y Andoullette (que es otro tipo de salchicha). Riquísimas las dos. Y es que la cocina en Lyon es conocida sobre todo por sus recetas a base de carne de cerdo, sobre todo, y sus embutidos. Todo esto acompañado con un vino blanco de la zona. De postre: Tarta de chocolate y creme brouille. Buenísimo. Y por si esto fuera poco nos dan un merengue a cada uno como detalle de la casa. Y cómo hacer el feo de no comerlo. Total, que salimos de allí hinchados y encantados con el servicio y la comida. Muy recomendable.
Después de cenar, estámos agotados y vamos dando un paseo directos al hotel.
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Capítulos de este diario
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1
Llegada a Marsella
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2
Día entero en Marsella
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3
Cassis y Les Calenques
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4
Lyon I
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5
Segundo día en Lyon
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6
Último día: Mañana en Lyon y de vuelta a Madrid
En Lyon...
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