El último esfuerzo del viaje, fue para conocer dos lugares a los que de no ser en este momento, probablemente nunca viajaríamos exclusivamente. Por dicho motivo, nos desplazamos hasta Maastricht y después hasta Luxemburgo.
En Maastrich, nos llamó la atención nuevamente el uso masivo de la bicicleta como medio de transporte y la gran cantidad de pelos rubios que se empezaban a ver.
Lo de las bicicletas era bestial. Bicis en las puertas de los colegios, bicis frente a los comercios, bares, oficinas.... bicis andando por todas las calles, con hijos, padres, gente mayor... algunos hasta con dos sillitas de niños....
Maastricht es un buen lugar para dar un tranquilo paseo, no encontramos nada más. Intenté hacer un tratado con mi pareja, pero no nos pusimos de acuerdo, ja ja ja.
En Luxemburgo nos gustó mucho la zona amurallada, que ha sido declarada por la UNESCO patrimonio de la humanidad, pero tambien tengo que reconocer que después de la gran cantidad de "bellezas" que habíamos visto a lo largo del viaje, nos supo a poco.