Viaje a la Galicia Interior

Escribe: jmbigas
A mediados de Agosto de 2012 tuve ocasión de poder dedicar una semana a un viaje en coche desde Madrid hacia la Galicia Interior (provincias de Orense y Lugo). Tanto a la ida como a la vuelta planifiqué una etapa en la provincia de León. A la ida, en Ponferrada, y a la vuelta en la capital.

 

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Lugo y Punta Estaca de Bares

Lugo, España — domingo, 19 de agosto de 2012

Ya os he contado, en capítulos anteriores, mi paso por Ponferrada y el Bierzo, mi ruta por Valdeorras, la Ribeira Sacra, Monterrei y Orense, y la navegación por el Cañón del Río Sil.

Ese domingo (19 de Agosto), me desperté prontito en el hotel de Orense. El plan para el día era tomar dirección norte, con destino final en el pueblo de Viveiro, en la llamada Mariña Lucense. Por el camino, hice un alto en el Embarcadero Santo Estevo, que ya os he contado en un capítulo anterior.

Desde Santo Estevo, seguí camino hacia la ciudad de Lugo, la capital de la provincia. Lugo es una ciudad de cerca de 100.000 habitantes y, posiblemente, es una de las capitales de provincia menos conocida por los propios españoles. Lugo fue fundada por los romanos en el año 25 a.C. (Paulo Fabio Máximo), posiblemente sobre algún castro anterior, y se le dio el nombre de Lucus Augusti. El legado romano más monumental que podemos ver hoy es la muralla romana, que rodea por completo el casco antiguo, y que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2.000. La ciudad está ubicada sobre una colina, rodeada por el río Miño.

Quería realizar una breve visita al centro de la ciudad. Como todas las ciudades amuralladas, Lugo dispone de un camino que las bordea por su parte exterior (Ronda da Muralla), que actúa de bulevar periférico del centro histórico para los vehículos, que tienen muy restringido el acceso intra-muros.

Aunque el casco antiguo no es muy grande (en forma aproximada de rectángulo, de unos 700x500 metros de extensión), la zona más monumental se encuentra hacia su sector sur-sudeste. Por ello escogí aparcar el vehículo en el Parking Público de la Plaza de la Constitución, junto a la Estación de Autobuses y en la parte exterior de la muralla en su sector sudeste.

Terminada la navegación por el Sil desde el embarcadero de Santo Estevo (que ya sería pasada la una de la tarde), tomé un sandwich y un refresco en el merendero que hay junto al río, en el propio embarcadero. Llegaba a Lugo alrededor de las tres de la tarde, la hora de la siesta de un domingo canicular de Agosto. La cafetería de la propia Estación de Autobuses me dio un momentáneo respiro (café y visita al servicio).

Desde la Plaza de la Constitución crucé una de las puertas de la muralla, para visitar el casco histórico. Toda esa zona intramuros es puramente peatonal y muy cuidada. La hora y el calor extremo de ese día, con un Sol justiciero que fundía las piedras, provocaba que no se viera a casi nadie por las calles.

En la Plaza de Campo Castelo (abrazada por la Rúa Calvo Sotelo), hay algunos cafés con terrazas dispuestas bajo los árboles, para mitigar el fuerte calor. Todos los edificios se ven extremadamente cuidados y muy limpios, de modo que el paseo da gusto (a ser posible, claro, evitando esas horas de calor inhumano).

A muy poca distancia está la inmensa Plaza Mayor, donde se encuentra, entre otros edificios monumentales, el Ayuntamiento de Lugo. La Plaza está muy arreglada, con diversas esculturas en homenaje tanto a los fundadores (romanos) de la ciudad, como a diversos prohombres (¿se dirá también promujeres?) galleg@s. Aunque, eso sí, las zonas de sombra son más bien escasas.

Desde la zona oeste de la Plaza Mayor se divisa ya la parte trasera de la Catedral de Santa María de Lugo, que se puede bordear por cualquiera de sus dos costados, hasta alcanzar la fachada principal. Aunque se sabe que hubo otros templos anteriores en esa ubicación, la Catedral que hoy podemos ver es de estilo predominantemente románico, construida en el siglo XIII.

Desde la parte frontal de la Catedral se está a un paso de otra de las puertas de la muralla. Bordeé la Catedral por la derecha a la ida, y luego regresé hacia la Plaza Mayor por su parte izquierda. Allí tuve ocasión de ver una curiosa fachada, ilustrada con motivos alusivos a las brujas y meigas, tan tradicionales en el folklore gallego. Incluyendo, por supuesto, una tienda de artesanía alusiva en su planta baja.

Dediqué poco más de una hora a este breve recorrido, y ya recuperé el camino de vuelta hacia el aparcamiento donde había estacionado el coche. Con el calor y el tentempié que ya había tomado en el embarcadero, no tenía hambre para sentarme a comer, por lo que ordené, en uno de los cafés que estaba abierto a esa hora en la Plaza Campo Castelo, un sandwich caliente, que me tomé en una de las mesas de la terraza bajo los árboles, todo un lujo para mitigar los rigores del Sol.

Desde la ciudad de Lugo, por la tarde seguí cruzando la provincia hacia el Norte, en dirección al Mar Cantábrico. Antes de recalar en Viveiro (donde había reservado habitación en un hotelito), quería visitar la muy cercana Punta Estaca de Bares (que ya pertenece administrativamente a la provincia de A Coruña). Para mí, Estaca de Bares forma parte de un cierto imaginario infantil, ya que siempre aparecía en todos los noticieros como escenario de las peores inclemencias meteorológicas de la costa cantábrica gallega.

Gracias a disponer de un GPS en el coche, en lugar de enlazar hacia la Punta por las carreteras principales, me llevó por un atajo que seguía lo alto de las colinas, y tuve ocasión de ver escenarios de preciosos prados verdes, instalaciones para la generación de energía eólica y explotaciones madereras. En esa carreterita casi de montaña, la idea del mar resulta remota. Sin embargo, tras un recodo, la sorpresa es que uno aparece sobre el pueblecito de O Vicedo (provincia de Lugo), a las orillas del Mar Cantábrico.

La zona de la Punta Estaca de Bares está bastante bien preparada para la visita turística, pues dispone de un área para el aparcamiento de los vehículos, aunque el faro está operativo y no es visitable. El conjunto del faro presenta una arquitectura muy coqueta y singular, ya que su elevación sobre el terreno circundante es de solamente unos diez metros. Esto se debe a que la escarpada costa en la zona aporta un desnivel adicional hasta el mar de unos 80 metros, lo que hace que el faro sea perfectamente visible y cumpla con su misión principal.

El Faro de Punta Estaca de Bares forma parte de un conjunto señalizador de hasta nueve instalaciones similares en toda la coste norte de Galicia, desde Ribadeo, en el límite con Asturias, al Este, hasta la zona de Ferrol, en el Oeste.

Desde el faro, hay un camino que permite acercarse hacia el borde de los acantilados, aunque en la zona la frontera tierra-mar es bastante difusa, por la multitud de rocas que jalonan la zona marítima próxima a tierra.

Si se consigue realizar la visita en unas condiciones ambientales estables (sin lluvia ni mucho viento), se tiene la extraña conciencia de estar viviendo un  raro privilegio. En solamente unos minutos, pude asistir a una auténtica mutación ambiental, ya que el cielo prácticamente azul se tiñó de repente de negro, preparando alguna potente actividad tormentosa, muy habitual en toda la costa norte de Galicia. De hecho, hacia el Oeste, ya cerca de Finisterre, hay una zona de la costa conocida como Costa da Morte (Costa de la Muerte), por los muchos naufragios que se han producido allí en la historia conocida.

Desde Estaca de Bares, ya fue un paseo llegar hasta el precioso pueblo de Viveiro, en la zona conocida como Mariña Lucense. Allí había reservado habitación en un hotelito frente a la ría. Pero eso ya os lo contaré en el siguiente (y último) capítulo de este maravilloso viaje.

Tips:

El Parking de la Plaza de la Constitución (junto a la Estación de Autobuses) es muy conveniente en Lugo. A pocos pasos se puede entrar por una de las puertas de la muralla, y cerquita están la Plaza Mayor y la Catedral.

Tiene que ver con: Imperdibles
En Lugo, España

El tiempo suele ser muy inestable en la zona de Punta Estaca de Bares. Incluso en pleno verano, es raro superar los veinte grados, y conviene llevar alguna prenda para protegerse del viento y, en su caso, de la llovizna.

Tiene que ver con: Clima, Qué llevar
En Bares, España


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