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Una inscripción en la pared - Historia de un viaje a la Toscana
Escribe: Malakay
Historia de un viaje a la Toscana
Lucca, la ciudad del anfiteatro
Lucca, Italia — martes, 15 de noviembre de 2011
Unas vacaciones que iba a pasar subido a un coche de alquiler, degustando vino toscano, queso pecorino y visitando pueblecitos y algunas de las ciudades consideradas más bellas del mundo, entre ellas Florencia.
El avioncito nos llevó hasta Milán, después de cambiar nuestro vuelo inicial a Pisa por desconfianza coyuntural en Ryan Air que en el momento de la reserva amenazaba con cancelar su actividad en España. Sin embargo nos vino bien, porque en la práctica, a pesar de estar Milán a tres horas en coche de nuestro destino, llegamos antes que con el plan inicial. Cosas de los horarios de los vuelos.
Hicimos el trayecto desde la región de Lombardía hasta la Toscana subidos en un Alfa Romeo Mito rojo en plan deportivo, más propio de un chavalote de veintipocos años que de mi. Pero la verdad es que íbamos la mar de contentos, más que nada porque cuando recogimos el coche entendimos que iban a darnos una "Vito" y pensábamos que nos iban a dar una furgoneta.
En este caso, cosas del lenguaje. Nos tocó soportar algunas retenciones propias de la operación salida, la verdad es que hay cosas que no cambian aunque estés a miles de kilómetros.
Llegamos a Lucca, la ciudad donde teníamos nuestro primera parada y fonda. De las tres reservas de hoteles que teníamos esta era la que despertaba más incógnitas. Era el Bed & Breakfast el Anfiteatro, muy próximo a la plaza del mismo nombre que es el icono de la ciudad. Resultó bien, nos alojamos en un pisito como si fuéramos un lucchese más, parecíamos protagonistas de una película de esas en la que el protagonista se va a
Italia a encontrarse consigo mismo. Para acceder al pisito tuvimos que subir un trecho de escaleras bastante empinado dejando a un lado el carrito de bebé de algún vecino.
Era tan escarpada que parecía que uno iba a caerse para atrás, sensación que yo contrarrestaba agarrándome con firmeza al pasamanos. Al cruzar el umbral se entraba directamente al salón con cocina americana, bastante amplio. En él había un sofá-cama que ocupó una de mis compañeras de viaje. El resto del apartamento constaba del baño y el dormitorio que ocupé yo, ambos grandecitos. Todo estaba limpio y en buenas condiciones.
En nuestra estancia en el apartamento solo se me hizo cuesta arriba la escalera (evidente por otra parte) y las camas. Dormir en ellas fue una auténtica experiencia de dormir en la antigua casa del pueblo, en mi caso, con un ligero hundimiento central del colchón que me tenía ligeramente inclinado hacia dentro, aunque si digo la verdad, las dos noches dormí
perfectamente, probablemente por el cansancio de estar todo el día para arriba y para abajo. Bajar las escaleras resultó más sencillo, aunque no negaré cierto vértigo
en el descenso.
Salimos a las calles de Lucca, esquivamos algunos lugareños en bicicleta e iniciamos la visita a la ciudad. Caminábamos por las empedradas calles de Lucca y tuve la sensación de haber realizado un viaje en el tiempo, uno cortito, a los años en que el turismo no había conseguido cambiar el modo de vida de la gente de las ciudades. No negaré que caminaba entre otros turistillas como yo, guiris de aquí y allá con la cámara colgando del pecho, consultando un mapa y algunos modernillos calculando rutas en un ipad o herramienta digital similar.
Pero en general, los comercios eran los mismos donde los Luccheses hacían sus compras y las calles las mismas donde salen a pasear o tomarse un café.
Teníamos muy cerquita la plaza del Anfiteatro, lugar que recibe su nombre ya que fue construida sobre el antiguo Anfiteatro romano, lo que le ha dado su particular forma ovalada. Entre las casas construidas pude ver algunos restos de la antigua construcción romana, y adivinar su antigua estructura por las "bocanas", hoy pasajes, que dan acceso a la misma.
Estos detalles romanos se mezclaban en mis sentidos con la arquitectura de la ciudad, en la línea de otras italianas, con fachadas sencillas, ventanas y balcones con postigos de color verde. Esta es la plaza más turística de la ciudad y en ella si pude encontrar algunos comercios destinados a mí y al resto de turistas que visitábamos la ciudad, tiendas de productos típicos y restaurantes, también una heladería en la que mi gula sucumbió.
Desde allí paseamos a ritmo pollinico (un paso adelante, dos atrás) por la vía principal de Lucca, hasta que llegamos a la torre del reloj y el enclave medieval por excelencia de la ciudad. Nuevamente usé mi máquina del tiempo para retroceder un poco más y plantarme en el siglo XI, dando rienda suelta a mi imaginación al contemplar la torre y los edificios que la rodean, medievo puro. Una visión que hice con la mirada el cielo y el cuello forzado al estar en una calle estrechita. Nos dejamos perder en las calles de Lucca, entre iglesias de estilo Pisano, blanquitas y con muchas columnitas como la de San Michele, por puestos callejeros donde vendían antigüedades, mezclándose lo medieval con esa arquitectura italiana que mi memoria refrescaba de otros viajes. Torres medievales con encinas en su
cima que nuevamente estimulaban mi imaginación infantil.
Buscando un supermercado donde agenciarnos la cena llegamos a la muralla de Lucca que rodea la ciudad y que según había leído permanecía intacta al no haber sido atacada nunca. Luego, viendo la serie de televisión "Los Borgia" aparecía un ataque a la ciudad con cañones y todo por lo que me surge la duda de quien estará peor documentado si la serie o yo. En el momento en el que me encaramaba a la muralla para recorrerla no me hacía
estas disquisiciones. En el paseo por ella volví a cruzarme con ciudadanos de Lucca que disfrutaban del bonito paseo que hoy transcurre por la muralla.
Paseantes, deportistas, ciclistas y algún turista.
La hora de cierre de los comercios se acercaba así que nos centramos en la búsqueda de la manduca no dudando en asaltar una charcutería a punto de echar el cierre, no se si la señora que nos atendió le hizo mucha gracia (no parecía feliz) pero le hicimos una comprita apañada que a nosotros nos apañó la cena.
De vuelta al pisito nos entregamos a lo que iba a ser la base de nuestra dieta viajera Toscana; vino toscano (en esta ocasión de Lucca, lo del Chianti vendría después) queso pecorino, bresaola, prosciuto y mortadela bolognesa, además de algunas patattine, lo que viene siendo patatas fritas.
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Últimos comentarios
Fran-Viajero dice:
Hola Malakay. Felicidades por el estupendo viaje que has realizado a La toscana y, por plasmarlo tan bien en tu diario.
Un saludo.
Publicado
amodio dice:
En mi opinion de italiano creo que la Toscana es la región más fabulosa de Italia= y por qué no¿ de el mundo ? =En un área pequeña se encierra toda la belleza del mundo=== PISA y la plaza dei Miracoli Piazza dei Miracoli («Plaza de los Milagros») o Piazza del Duomo («Plaza de la catedral») es una amplia área amurallada en el corazón de la ciudad de Pisa, renombrada como uno de los principales centros de arte medieval del mundo. En parte pavimentada y en parte cubierta de hierba, está dominada por cuatro grandes edificios religiosos: El Duomo, la Torre inclinada de Pisa, (el campanario de la catedral), el Baptisterio y el Camposanto=El nombre Piazza dei Miracoli fue creado por el escritor y poeta italiano Gabriele d'Annunzio quien, en su novela Forse che sì forse che no (1910) describió la plaza de esta manera:=====L’Ardea roteò nel cielo di Cristo, sul prato dei Miracoli.===de acuerdo con la tradion cristiana representan las quatrro etapas de la vida humana=Fueron construidas en el año 1100 por la República Marítima de Pisa=Las otras fueron Génova y Venecia =====Galiele Galilei ===Tras algunas clases particulares de matemáticas en Florencia y en Siena, trató de obtener un empleo regular en las universidades de Bolonia, Padua y en la propia Florencia. En 1589 consiguió por fin una plaza en el Estudio de Pisa, donde su descontento por el paupérrimo sueldo percibido no pudo menos que ponerse de manifiesto en un poema satírico contra la vestimenta académica. En Pisa compuso Galileo un texto sobre el movimiento, que mantuvo inédito, en el cual, dentro aún del marco de la mecánica medieval, criticó las explicaciones aristotélicas de la caída de los cuerpos y del movimiento de los proyectiles; en continuidad con esa crítica, una cierta tradición historiográfica ha forjado la anécdota (hoy generalmente considerada como inverosímil) de Galileo refutando materialmente a Aristóteles mediante el procedimiento de lanzar distintos pesos desde lo alto del Campanile, ante las miradas contrariadas de los peripatéticos==LUCCA y su cerámica eterna (de los hermanos dLuca de la Robbia)============FLORENCIA cuna de Rinascemento mundial y sus iglesias y monumentos= PISA :Galileo Galilei : en Pisa Galileo compulsò un texto sobre el movimiento, que mantuvo inédito, en el cual, dentro aún del marco de la mecánica medieval, criticó las explicaciones aristotélicas de la caída de los cuerpos y del movimiento de los proyectiles; en continuidad con esa crítica, una cierta tradición historiográfica ha forjado la anécdota de Galileo refutando materialmente a Aristóteles mediante el procedimiento de lanzar distintos pesos desde lo alto del Campanile, ante las miradas contrariadas de los peripatéticosFLORENCIA ===Las Puertas del Paraíso de Ghiberti en la catedral de Florencia====Florencia es tan hermosa que dicen que el novelista francés Stendhal visitó Florencia en 1817, tratando de no perderse ni un detalle para su diario. Pasó todo un día admirando iglesias, museos y galerías de arte y se conmovió a cada paso con el derroche magnífico de cúpulas, frescos, estatuas y fachadas. Pero de pronto, al entrar en la majestuosa iglesia de Santa Croce, se sintió aturdido, con palpitaciones, vértigo, angustia y una sensación de ahogo que lo obligó a salir para tomar aire. El médico que lo revisó le diagnosticó "sobredosis de belleza" y desde entonces ese síntoma se conoce como «"Síndrome de Stendhal". El escritor había descubierto un mal que desvela a millones de viajeros de todo el mundo y de todos los tiempos cada vez que pisan Florencia: es tan bella que aturde los sentidos. Sobredosis de belleza===== Hay muhas alternativas para recorrer la capital de la Toscana. Se puede hacer un recorrido artístico —con Dante Alighieri, Botticceli, Miguel Angel y Leonardo como grandes hitos—, uno político —representado por Maquiavelo y Lorenzo de Medici, entre otros—, uno religioso —a través de múltiples iglesias— o uno histórico, con las innumerables señales que la coronan como la cuna del Renacimiento. El viajero que llega a la ciudad se siente inmediatamente atraído como un imán hacia la Piazza del Duomo, quizá siguiendo la corriente del tráfico o por la visión de la cúpula diseñada por Filipo Brunelleschi, que domina el paisaje. Desde allí, la maravillosa Florencia se puede recorrer a pie, porque todo se encuentra en un área muy reducida, a escala perfecta para el visitante.El Duomo o Catedral de Santa María del Fiore, la iglesia más inmensa de la ciudad, se alza en medio de callecitas estrechas y apretadas. Se comenzó a construir en 1294 pero se inauguró en 1436, cuando quedó terminada la gran cúpula, levantada sin armazón fijo. El Campanile, diseñado por Giotto, es de cuento, con sus más de 400 peldaños que suben a la cima, desde la que se observa una panorámica de Florencia, con los blancos mármoles de las iglesias contrastando con el terracota de los tejados. Al bajar, se puede visitar el interior de estilo gótico y, sobre todo, las célebres puertas y el techo del Baptisterio, cubierto de coloridos mosaicos del siglo XIII que representan el Juicio Final. A unos metros, sobre Via delle Studio y como para equilibrar el espíritu, la vidriera de la tienda Pegna invita a entrar y quedarse, con su tentación de quesos, vinos y aceites. Luego, caminando unas pocas cuadras, se llega a la Casa de Dante, museo dedicado a la vida y obra del artista, y al Bargello, la antigua prisión, donde hoy se exponen esculturas de Miguel «ángel y Donatello, entre otros.Para comprobar el «"Síndrome de Stendhal" hay que entrar en la Santa Croce, magnífica iglesia franciscana que alberga sobrecogedoramente la vida y la muerte, las tumbas de florentinos célebres (Miguel Angel y Galileo, entre otros) y la genial luminosidad y pureza de los colores de los frescos de Giotto y sus discípulos. Afuera, el sol crea figuras sobre el mármol de la fachada y el presente vuelve a la manera florentina, con los jóvenes estudiantes de Bellas Artes que despliegan sus obras sobre el suelo.Refinamiento y sencillez===Comer en Florencia también puede ser una obra de arte. Los restaurantes son de excepción y la cocina toscana, de gran refinamiento bajo una aparente sencillez, supera cualquier exigencia. Cerca de Santa Croce, por ejemplo, Alle mossace es una minúscula y excepcional trattoria: los spaghetti alle vongole y la lasagna al forno no tienen comparación. Otra opción es Cibrèo, un paraíso para los amantes de la cocina italiana, al que no conviene aventurarse sin reservaciones (y menos aún con fondos escasos).El cafecito —o mejor un «4capuccio, especialidad de la zona— conviene tomarlo en el Café Uffizi, desde el que se tiene una magnífica vista de la Piazza della Signoria, una verdadera galería de arte al aire libre: si uno se sienta sobre la escalinata, no ve nada alrededor que no sea una obra exquisitamente tallada en mármol, bronce o piedra. Presidiendo la plaza, el Palazzo Vecchio, magnífica construcción del 1300 que alberga el Ayuntamiento de Florencia. Cerca, otro palacio, el Uffizi expone los tesoros artísticos de la familia Medici.Con apenas unos minutos de caminata se llega a la antiquísima iglesia de San Lorenzo, fundada en el siglo IV, y al Palazzo Medici Riccardi, que fue casa familiar de los Medici y sede de su imperio bancario. Durante casi todo el día, las calles que los rodean se pueblan del mercado callejero más animado de Florencia, donde se venden artículos de cuero y ropa de seda a buen precio (hay que regatear, claro, como corresponde). Hacia el oeste, la iglesia gótica de Santa María Novella, considerada, junto con la Santa Croce y el Duomo, uno de los símbolos más sagrados del orgullo florentino. Y, hacia el norte, el convento de San Marco (del siglo XIII) y la Piazza di San Marco, llena de jóvenes estudiantes de la Academia de Bellas Artes y de turistas esperando para entrar a la célebre galería, donde está expuesto el David, de Miguel Angel. El atardecer es el mejor momento del día para llegarse hasta el más antiguo y popular de los puentes de la ciudad: el Ponte Vecchio, una construcción medieval poblada de orfebres que tienen allí sus talleres y venden joyas de diseño, desde piezas modernas hasta fabulosas pulseras antiguas. A mitad del puente se tiene una de las vistas más hermosas. Ultimamente ha nacido una moda en el Ponte Vecchio: a la caída del sol, los enamorados se juran amor eterno atando un candadito con sus nombres al puente. Una escena que, a la manera de Stendhal, puede quitarte el aire a pura belleza.La campaña dela Toscana es dulce y limpia y de infinita belleza ====San Geminiano y otros pueblos conservan su belleza medieval====Todos los de la Toscanos crecidos en
7 siglos en tal belleza tratan a los visitantes con la mayor ternura === UN SALU A TODOS LO VIAJEROS DESDE iTALIA
Publicado
Malakay dice:
Gracias a ti Fran por leerlo, y a ti Amodio por aportar aquello que le falta
Publicado
amodio dice:
Lo siento querido viajero yo soy tan enamorados de la Toscana
que me fui fuera de tema!!!!====
He leído tu historia y me pareció hermosa, aunque yo no entendía todas las palabras!!!!! yo estaba fascinado por esa sensación de retroceso en la dirección opuesta hasta la Edad Media !!!!
. Caminé también yo (con una chica) en la terraza que rodea la ciudad= era verano y recuerdo la frescura de los grandes árboles.
Había muchos bancos para la lectura y mucho más !!!!!= un salu desde Italia
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Capítulos de este diario
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1
Lucca, la ciudad del anfiteatro
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2
Cinque terre, la costa de los poetas
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3
Pisa y volterra. de camino a la toscana de postal
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4
Toscana para cinéfilos
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5
Rastros de la sociedad medieval. siena y san gimignano
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6
Chianti. el espíritu del vino
Castellina in Chianti, Italia | 15 de noviembre de 2011
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7
El encuentro con florencia
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8
La florencia monumental y un pasadizo secreto
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9
Hacia una vista sublime
En Lucca...
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