Un viaje de peregrinación a Roma
Escribe: elcid
"6 de octubre de 2002", fecha memorable, en dicho día canonizaron al Siervo de Dios "San Josemaría Escrivá de Balaguer" y 6 años después me hizo el milagro de conocer a mi esposa Paola, nacida también un 6 de octubre de ...
La gruta de la Virgen de Lourdes
Lourdes, Francia — viernes, 29 de octubre de 2010
Tomamos un ligero almuerzo en la localidad española de “Canfranc” y al avanzar unos kilómetros por la autopista los letreros en francés nos indicaban que ya estábamos en territorio galo. Aquí no hay controles fronterizos como en Sudamérica, porque la Visa Schengen te permite circular libremente por los países europeos a excepción del Reino Unido y Rusia.
Arribamos a la ciudad de Lourdes, que cuenta con poco más de 20,000 habitantes, pero con una capacidad hotelera de 40,000 personas, esto es porque a diario llegan miles de peregrinos para visitar la famosa “Gruta de Lourdes” y hacerle una petición a la Virgen. Ah, los hoteles no son de 4 o 5 estrellas, porque es un lugar de peregrinación y quienes llegan allá, sobretodo personas enfermas, muchas de ellas en camillas socorridas por enfermeras, prefieren hospedarse en hoteles modestos de 1 o 2 estrellas.
Luego de tomar algunos alimentos extraños a mi paladar (acostumbrado a la sabrosa comida criolla peruana), nos dirigimos a conocer e ingresar a la gruta.
“El 11 de febrero de 1858, se produjo un hecho excepcional en la historia del catolicismo, a la pequeña niña Bernardita se le apareció la Virgen cuando se detuvo a descansar en una gruta, cerca de su pueblo. (Ella, acompañada de su hermana y otra niña habían ido al campo a recoger leña).
El Santuario de la Virgen de Lourdes estaba abarrotado, debajo de ella hacia el costado derecho se ubica la gruta, había una inmensa cola de personas que pugnaban por ingresar aunque sea por breves segundos. Esperé con paciencia mi turno y al hacerlo solo tuve tiempo de decir una pequeña jaculatoria en voz baja “Madre mía, no permitas que nos alejemos de ti” a la par de pedirle por la salud de mis familiares y amigos. ¡Qué momento el vivido!, ¡sentí que se aceleraron los latidos de mi corazón!
Es impresionante ver las demostraciones de fe de los peregrinos venidos de todos los rincones del mundo, desde un niño hasta un anciano, desde un paciente en muletas hasta un enfermo grave en camilla, todos pidiéndole humildemente a la “Inmaculada Concepción” un favor especial.
En la noche participamos de la “Procesión de las antorchas”, aquí me pareció estar en una procesión de la Edad Media y soñaba con ser un caballero cruzado a punto de partir a “Tierra Santa”. En esta procesión se suele rezar el rosario en todos los idiomas (después de acabar el rezo del rosario en francés, seguía en español) y los peregrinos provistos de un cirio encendido van marchando acompasadamente por la explanada del Santuario, bien dirigidos por los organizadores.
Antes de salir del Santuario compré un recipiente de plástico para llevar a Lima, “el agua milagrosa de Lourdes” y repartirlo entre mis allegados.Ya era muy entrada la noche y no pude visitar un esplendido castillo del Siglo XIV enclavado en lo alto de un cerro, porque el horario de visitas terminaba a las 6 de la tarde; así que me resigne a recorrer el otro extremo de la ciudad cruzando el río “Gave de Pau”.Luego de la agotadora jornada había que descansar porque al día siguiente continuábamos el viaje rumbo a Niza, cruzando la “Costa Azul Francesa”.
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Últimos comentarios
Leila_1 dice:
Sin dudas el 6 de octubre es un día especial para vos amigo.
Lourdes es muy emotivo tu relato, y pienso que a todos los que visitamos a la Virgen con fe se nos aceleran los latidos. Gracias por compartir las vivencias de tu viaje!
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laparoja dice:
Demasiado hermoso el viaje. Dios me los cuide siempre. judi.
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Capítulos de este diario
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1
Llegada a Madrid
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2
El Santuario de Torreciudad y la Basílica de la Virgen del Pilar en Zaragoza
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3
La gruta de la Virgen de Lourdes
En Lourdes...
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