Cruce de Los Andes en Bicicleta

Escribe: Alberto1960
Argentina y Chile. "Cruce de Los Andes 2000". Recorrido junto a mí esposa Eugenia. Uniendo Mendoza (Arg.) con Viña del Mar (Chile) Etapas: Potrerillos, Uspallata, Penitentes, Puente del Inca,...

 

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Capítulo 1

Cruce de Los Andes en Bicicleta

Los Andes, Chile — miércoles, 27 de febrero de 2008

Argentina y Chile. "Cruce de Los Andes 2000". Recorrido junto a mí esposa Eugenia. Uniendo Mendoza (Arg.) con Viña del Mar (Chile) Etapas: Potrerillos, Uspallata, Penitentes, Puente del Inca, Guardia Vieja (Ch), La Calera (Ch), Viña del Mar.

Fueron 494 Kmts. en 7 días.

Narrativa de la Travesía:

Domingo 6/2/00:
Partimos desde el aeroparque de Bs. As., a las 17:00 hs., por Aerolíneas Argentinas, luego de un lindo y rápido viaje a las 18:50 hs. Aterrizamos en el aeropuerto del Plumerillo (en Mendoza). Ahí nomás en el mismísimo aeropuerto, desembalamos parsimoniosamente nuestras bicis, las armamos, cargamos las alforjas, y emprendimos pedaleo rumbo a la ciudad de Mendoza (el aeropuerto, esta ubicado el departamento de Las Heras, a unos doce kilómetros de la Capital). Bueno, llegamos, nos alojamos en un hotel, fuimos a cenar por la lindísima peatonal que tiene esta ciudad, caminamos un poquito, y nos acostamos.

Lunes 7/2/00: Empezaba el raid...!, salimos de Mendoza rumbo hacia la precordillera a las 09:30 hs. Los primeros tramos fueron más que nada salir de la urbe. Ya en las afueras, paramos en una estación de servicio a llenar nuestras caramañolas de agua fresca, nos pusimos protector solar y tomamos una gaseosa. Empezaba sentirse el calor. El día estaba espectacular y prometía ser pesadito. Sacamos un par de fotos y Salimos de Mendoza ciudad por una ruta nueva, por el lado del dique Cipolleti. Antes uno pasaba por el pueblito de aguas termales, "Cacheuta". Pero ese tramo estaba clausurado, ya que se esta construyendo un dique. Así que nos desviamos hacia la ruta nueva, linda, cómoda, y con unas rectas impresionantes de varios kilómetros, que van perpendicularmente al cordón montañoso de los Andes. Que paradoja...!: desde el lugar más lejano, ya que todavía ni siquiera habíamos entrado en ningún valle, podíamos ver todo lo que nos esperaba. Digamos, que "entraba todo en nuestra vista".

Llegaremos a "Potrerillos" (1354 M.S.N.M) a las 15:50 hs. Hacia calor, estábamos algo cansados y enseguida fuimos al "camping del ACA" . Armamos nuestra pequeña carpita, nos bañamos, tomamos unos mates, caminamos por el lugar. Potrerillos "está" dentro de enclavado dentro de un hermoso valle. A las 21:00 hs. Se levanto viento, amenazo llover, cenamos y nos acostamos. Habíamos pedaleado 71 kilómetros desde Mendoza.

Martes 8/2/00: Nos despertamos a las 07:30 hs. (de costumbre nomás...!), tomamos unos mates con unas galletitas bien dulces y energizantes, y a las 08:17 hs, salimos en busca de más altura. Ese día teníamos en nuestro plan llegar a Uspallata tal cual lo hicimos. El tramo es realmente "piola" para andarlo en bici. Contrariamente a lo que esperábamos, nos pareció que había más bajadas que subidas, que por supuesto las hubo y vaya cuantas!. Después hubo mucho llano, digamos que fue una etapa aceptable para nuestras piernas... se sintió el calor. Aquí la naturaleza ya nos empieza a mostrar sus bondades, con el río Mendoza a nuestra derecha siempre, acompañándonos, serpenteante, color amarronado y lleno de vida. Entre un río y la ruta, una también serpenteante vía de ferrocarril trasandino, que valiéndose de puentes y túneles, algunas veces, la teníamos a la derecha, y otras, a nuestra izquierda, entre el río y nosotros.

Luego aparece lejos y a la derecha del río, acompañando al cordón montañoso. Si bien nosotros, nunca fuimos testigos visuales del paso del tren andino por estas vías abandonadas, nos daba pena, y sentíamos una especie de nostalgia "virtual", el hecho de que el ferrocarril no circule mas por allí, cuando uno todavía puede apreciar el buen estado de los puentes ferroviarios, la increíble mano de obra puesta en ello e inversión allí realizada. Sin ser entendidos, nos llamaba la atención observar las vías y verlas todavía lustrosas y brillar, como si el paso de las formaciones fueran periódicamente, nos parecía como si funcionara... realmente una lastima, que así no sea. Hablando en todo el ascenso con los lugareños, ellos también añoran el ferrocarril, quien más quien menos, casi todos han tenido a alguien de la familia que había trabajado en el trasandino. Nos dijeron que el último paso del mismo fue hace 20 años.

Siguiendo, nos cruzamos con un ciclista chileno, que venia desde su país y quería llegar pedaleando hasta Bs. As...! Charla y fotos de por medio, nos saludamos y proseguimos. En la ruta aparecen los famosos 7 túneles, pasando por debajo de ellos, por entre la montaña. Los 7 están más o menos cerca y juntitos, tal vez cada 300 metros Son de 40 metros aproximadamente de largo, algunos de 20 metros, sacamos algunas fotos saliendo de ellos pedaleando. Superados los mismos, paramos en la ruta, dejamos nuestras bicis "allá arriba" al lado de la ruta, y bajamos entre piedras y espinillos a tocar con nuestras propias manos el rió Mendoza, es... agua fresca, ya son las 12:05 hs. y hay que seguir. A las 14:02 hs., después de haber pedaleado 54,62 kilómetros hermosos, llegamos a la ciudad de Uspallata (1900 M.S.N.M). Apenas apareció la primera estación de servicio, nos, zambullimos en ella sin buscar otro lugar...!

Teníamos sed de algo fresco. Comimos sándwiches de milanesa, dos lindos helados, y luego afuera, bajo unos arbolitos, dormitamos un poquito al lado de nuestras bicis. Luego de la clásica "modorra", a unos 2 kilómetros más, llegamos al "camping de los bomberos de Uspallata". Armamos la carpita, nos metimos en la pileta del camping, la temperatura del agua estaba casi congelada, pero en fin... habíamos pasado tanto calor que la re-disfrutamos. Había gente en el perímetro de la pileta, todos mendocinos, no se metía nadie, por lo fría... nos miraban con terror.

No podía creerlo, pero luego algunos se animaron y nos imitaron. Debido al peso de las alforjas, la rueda trasera de mi bicicleta híbrida "Diamondback", sufre un pequeño desalineamiento de la llanta... se habían aflojado varios rayos, por lo cual fui a la casa de un muchacho "multitarea" famoso en Uspallata, "Cacho". Me la reparó mejor que un bicicletero... para recomendar (y no me quería cobrar...!). Aquí, ya los atardeceres parecen eternos. Tal es así que cenamos temprano, y a eso de las 21:30 hs., caminando para hacer la digestión, miramos el oeste y recién se iban definitivamente las últimas luces de lo que había sido un calido día soleado.

Miércoles 8/2/00:
08:30 hs. salimos de Uspallata, retomando la ruta, pasamos el puente que cruza el "arroyo Uspallata", luego la típica salida con la alameda, recta con árboles de cada lado, superando los mismos ya, se empieza a ver la maravilla... el gran valle. Espectacular el entorno a medida que vamos saliendo desde "Uspallata", una placida pedaleada de unos 11 kilómetros desde que vamos dejando la misma y de repente... sin avisar ni pedir permiso, su majestad: El Viento en Contra...! Si, ahí todo cambio, el pasaje seguía tan bello como siempre, es más, ahí nos pareció el más bello con este cañón al lado del río, y las montañas con sus tonalidades y betas gris, marrón, hasta blanco...! Efectivamente, el viento se nos apareció de golpe y muy fuerte.

Subiendo una cuestita en una curva como podemos, miro por mi espejito retrovisor del mango y veo a mi señora que venia unos 90 metros detrás mío como se va peligrosamente hacia el medio de la ruta, justo donde están las rayas intermitentes que dividen las dos manos. Se baja, y la veo luchar con la bicicleta, como no pudiendo alejarse del medio de la ruta. Me le acerco, le pregunto que pasó. "Un viento fuerte de costado me tiró al medio" dijo. Gracias a Dios, en esos momentos no venían vehículos.

Fue impresionante, mirábamos hasta los mismos vehículos transitar con dificultad... ahí todos íbamos despacio. A su vez los vehículos que pasaban a nuestro lado arremolinaban el viento y esto nos podía chupar hacia el asfalto o tirar a la banquina... era una ruleta rusa...! Claro, ahí comprobábamos "in sito", la topografía y nos decíamos, la ruta fue diseñada siempre por la parte más accesible y más baja, por eso acompaña al río Mendoza, y el cauce del río que siempre busca la parte más baja, transitando entre valle y valle, entonces al viento que viene desde el pacifico no le queda otra que pasar por este túnel. Nos decíamos estupidamente: "justo por acá, que estamos nosotros..!".

Queríamos buscarle una explicación "humorística" cuando en realidad, a las bicis y a las alforjas ya no las estábamos mirando "con cariño", pero ya sabíamos de esto, de anécdotas de gente que lo ha hecho y le ha pasado antes, y no éramos la excepción. Para ser más grafico, nos parecía estar pedaleando en un "túnel de viento" (esos de laboratorio o de investigaciones científicas). Realmente, se nos dificultaba bastante circular. Como se sabe, las bicis y el propio cuerpo, ofrecen resistencia al aire, y si a eso le sumamos las dos alforjas laterales traseras, que parecen "dos velas al viento" y esto se potenciaba mas con semejante viento. Pero Bue.. en fin "sarna con gusto no pica". Así que empleamos una estrategia acorde a dicha situación, y empezamos a caminar por donde no valía la pena pedalear, parando en cuanto puentecito aparecía (que no fueron muchos).

Por ejemplo, a las 11:00 hs. paramos debajo del puente del "arroyito de Picheuta", bajamos con nuestras bicis, y a la sombra, llenamos nuestras caramañolas de agua de deshielo, nos refrescamos, tomamos agua, sacamos fotos, meditamos, agradecimos a Dios mentalmente por lo que estábamos viendo y viviendo... Seguimos viaje, como si ya "le hubiéramos tomado la mano al viento", empezamos a sumar kilómetros, de a poco y despacio, avanzábamos. Siempre con un marco majestuoso, con mucho sol, y viento, que nos acompaño hasta el mismísimo Chile sin abandonarnos nunca. Allá, luego seriamos amigos.

Seguimos, son las 13:30 hs., ahora estamos en otro arroyito "el tambillito", volvimos a llenar las caramañolas, nos mojamos las cabezas, comimos fruta y luego descansamos. Luego de pasar un peligroso túnel en la ruta, donde el viento se intensifica terriblemente mas aun, por lo que se podría decir "el efecto embudo". Lo de peligroso porque estaba justo en una curva, y cuesta atravesarlo, lo que no da tiempo a que por ejemplo un camionero, a darse cuenta que lo están atravesando dos ciclistas, lentamente y caminando...!, pero nosotros tratando de ser lo mas cuidadosos, mirábamos antes si venia algún vehiculo, trabajando con los oídos, girando la cabeza en dirección al viento, y además comunicándonos con dos intercomunicadores que habíamos llevado, estaban sujetados con las mismas correas de los cascos, de gran utilidad, que funcionan como un teléfono entre nosotros, primero cruzaba uno, y ya desde el otro lado del túnel, con estos aparatitos, le daba el OK para que empiece a cruzar al otro.

Ya, saliendo del túnel, podíamos divisar al pueblito de "Polvaderas" (2100 M.S.N.M) eran las 15:41 hs., llegando al mismo, parada obligada en el único almacén sobre la ruta, tomamos gaseosa que nos aporta azúcar, cosa que nuestros cuerpos pedían a gritos. Habíamos hecho desde Uspallata solo 47,84 kilómetros...! Para esto, ya le habíamos tomado la mano al viento, que seguía siendo fuerte, pero trabajamos con nuestro punto de gravedad, con el peso del cuerpo y el eje del mismo, inclinándolo y poniendo la relación de transmisión mas adecuada a la topografía (casi siempre, por el intercomunicador nos consultábamos: "¿con que plato y piñón vas?"). Llegamos a otro pueblito, "Punta de Vacas" (2325 M.S.N.M) eran las 18:30 hs., solo tiene una unidad de gendarmería y también hace las veces de una aduana para los camiones.

Decidimos con mi esposa dado la poca infraestructura de aquí, seguir y hacer noche el "Los Penitentes" estaban a tan solo unos 8 kilómetros. Recuerdo que saliendo de "Punta de Vacas", una gran curva nos lleva hacia la derecha, siempre cuesta arriba, el viento parecía haberse calmado, todavía es de día, y ahí nomás aparece, sin darnos cuenta, lo que supondría que tenía que ser "Los Penitentes". ¿Porque digo esto? Porque según nuestros instrumentos faltaban 5 kilómetros, o cuatro, no recuerdo ahora el caso, pero veíamos al pueblo ahí nomás...!!!, pues grave error. Los Andes ya nos empezaba a hacer de las suyas con su imponencia. Si, faltaban 5 kilómetros, pero de cinta asfáltica, que vaya a saber uno lo serpenteada que estaría mas adelante para que nuestros computadores marquen los 5 kilómetros, hasta el pueblo mismo, que a juzgar por nuestros ojos, repito parecía estar bajando la próxima lomada.

Finalmente llegamos a "Los Penitentes" (2600 M.S.N.M.) a las 20:00 hs., habíamos hecho desde Uspallata 73, 72 kilómetros. Ahí no hay camping, si hotel, pero nosotros optamos por alquilar una cabañita económica, cenamos pastas con estofado, caminamos un poco por el lugar, el cielo estaba puro y estrellado, no vimos gente, solo algunos habitantes del lugar. Nos acostamos a las 23:00 hs., estábamos bastante cansados, pero contentos.

Jueves 10/2/00:
Ese día decidimos tomarnos un respiro y solamente pedalear hasta "Puente del Inca" que lo teníamos ahí nomás... solo serian 8 kilómetros. De eso se trataba, estábamos vacacionando con nuestras bicis, nadie nos corría, y queríamos siempre vivir mas cada lugar, de paso nos venia muy bien, para que al otro día estemos con todas "las pilas puestas", para subir hasta "Las Cuevas" y cruzar a Chile.

A partir de allí, decidimos usar ropa de ciclista larga, por el sol y por un imprevisto de frío que ya a esas alturas se notaba. Así que sin apuro, ese jueves nos despertamos tarde, tomamos mate, escribimos en nuestra bitácora, almorzamos tranquilos, tratamos de evitar el pesado sol, recuérdese que en alta montaña el aire es muy rico en rayos ultravioleta, y hay que extremar precauciones.

Tal es así que salimos alas 15:27 hs. rumbo a "Puente del Inca", el día era esplendido, el viento siempre dando que hablar, saliendo nomás y después de un túnel, a nuestra izquierda el "Cerro de los Penitentes", ahí están los picos que forman como una catedral, y mas abajo y en plano inclinado, como en una ladera, varios cerritos que serian los que "auspician" de monjes penitentes, de ahí el nombre del pueblo que estábamos dejando. Siguiendo, nos cruzamos con dos cicloturistas que venían de Chile, eran de bs. As., charlamos, nos dimos nuestras respectivas direcciones de e-mail como para hacerla corta con esto de andar anotando todo, nos "auto-sacamos" una foto estirando el brazo. (Aparecen en la foto cuatro cabezas), nos deseamos feliz viaje y proseguimos. Casi llegando a "Puente del Inca", a nuestra izquierda paramos en el "Cementerio de Los Andinistas", el mismo tiene forma circular, en el medio una cruz, y sus tumbas están todas orientadas hacia el centro y por todo el circulo.

El cementerio esta ubicado prácticamente en el centro del valle. Ahí descansan los ilustres desafiantes del Aconcagua, llama la atención la tumba de quien fuera el primer ser humano que desafió la cumbre. Esta plagada de fotos, cruces, y pequeños monumentos de gente, anónimos para nosotros, que han perdido la vida, en pos de lograr el tope de la gran montaña. Se encuentran ahí japoneses, franceses, alemanes, chilenos, argentinos... tal es el caso mas reciente de los cuatro muchachos que cayeron amarrados juntos al "Glaciar de los Polacos", por lo menos uno de ellos llamado Walter Toconas, su tumba estaba allí, era nueva, y justo el día anterior se le había puesto una plaquita recordatorio, decía: "a un mes 9/2/00..." (el accidente fue el 9/1/00). Lugar que nos inspiro respeto y admiración, como quiera que sea, nosotros al igual que ellos también desafiábamos a los Andes.

Por supuesto que a nuestra humilde manera, y los sentimos a ellos como nuestros pares realmente. Siguiendo, y siendo las 17:20 hs., llegamos a "Puente del Inca" (2720 M.S.N.M.), habíamos hecho solo unos 8 kilómetros. Alquilamos un refugio para andinistas también a un precio muy económico, una especie de casita, con cocina, baño y muchas cuchetas. "Puente del Inca" ofrece al aventurero, este refugio, un camping, y del otro lado de la ruta una unidad del ejército argentino, ofrece piezas a un precio económico, también hay un hotel. Aquí, se ven muchos turistas, que viajan mediante agencias, hay varios puestitos de artículos regionales para comprar los clásicos souvenirs, "Puente del Inca" parece tener más vida que "Los Penitentes" ya que este por sus pistas de sky, se despierta en la temporada invernal. Desde aquí, se sale con guías o no, con animales llevando el equipamiento, es donde se aprovisionan de víveres, los que se encaminan hasta la primer posta del Aconcagua que es "Plaza de Mulas".

Hemos, visto gente europea con el rostro resquebrajado, por el viento, sol y nieve, y con caras de haber pasado mal la noche o las noches, vaya uno a saber. En fin, Puente del Inca ofrece un paisaje de naturaleza y gente interesante. Y... como no podía faltar, guardamos las bicis, nos cambiamos remeritas, pantaloncitos cortos, toallas, hojotas y... a las aguas termales...!, estaban fabulosas...!, hicimos caso omiso a lo avanzado de la tarde y al vientito, nos metimos en un piletón, tallado en la montaña, de agua color azufre, ubicado justo arriba del famoso hotel "en ruinas", Estuvimos en inmersión por mas de 40 minutos, al lado se encuentra otro pocito, es como una "ollita" de agua caliente, donde el agua brota naturalmente, ahí solo sumergimos nuestros pies. Luego del placentero y relajante baño termal, saliendo, el vientito fresco del lugar se siente más, así que nos secamos rapidito. Volvimos al hotel, cenamos comprando algo en un almacencito del lugar y nos acostamos eran las 23:30 hs.

Viernes 11/2/00:
Nos levantamos a las 07:00 hs., desayunamos alfajores con dulce de leche y mates, por la ventana del refugio, podíamos apreciar un árbol cercano y vimos que no había viento. Fuimos a la explanada que esta frente al hotel abandonado, y nos hicimos sacar una foto los dos juntos. Caminamos hasta la ruta, montamos las bicis, empezamos a pedalear, eran las 07:36 hs. A unos pocos kilómetros, hay un desvío a la derecha que nos invita a pasar por migraciones al lado argentino, tanto yo como mi señora, llenamos un formulario cada uno, tardamos mas en el llenado de los datos que nos piden, que el mismo tramite con documento en mano por ventanilla (el tramite, 30 minutos).

Retomando el camino, hay un cartel que indica que a nuestra derecha a modo de mirador podemos observar al coloso "Aconcagua" de 6959 metros, sacamos algunas fotos. Siguiendo un poco más, decidimos dejar por un tiempo la ruta, y nos desviamos hacia la derecha por un caminito ascendente de ripio. Transitándolo unos 3 kilómetros aproximadamente, llegamos al "Parque nacional los Horcones", donde esta la laguna "horcones", y también desde allí se puede apreciar un poquito más de cerca al "Aconcagua", y su pared lado sur de ascenso, hacia la cual se pueden ver como se dirigen y también vienen, muchos andinistas. Desde el lugar que estábamos nosotros, eran como puntitos negros a lo lejos que se movían. Según nos habían dicho estábamos ahí, al pie del Aconcagua, a unos 45 kilómetros.

En todo este tramito y llegando hasta los "horcones" a Eugenia la note como "anestesiada", le hablaba y no respondía, le costaba hablar, se sentía cansada, evidentemente era la altura que nos estaba afectando, yo por mi lado, me sentía como agitado. En fin, así como nos aparecieron estos síntomas en horcones, luego con el correr de una hora o dos, se fueron. Eran las 11:40 hs., volvimos a la ruta, bajando por el ripio, yo siempre un poquito más rápido en los descensos que mi esposa, llegue al empalme con la ruta, y la espere. Seguimos, dejábamos "Los Horcones" detrás, ya a chile lo teníamos ahí nomás.

El paisaje comenzó a cambiar, todo parecía aun más "monumental", las montañas ahora toman mas distancia de la ruta en ambos lados. El asfalto parece mas angosto, los vehículos a lo lejos parecen de juguete, el cielo más celeste, el sol más sol, y quien apareció en escena.... Si... nuevamente su majestad: el viento...

A lo lejos, muy a lo lejos, se divisaba algo así como un cordón negro, paralelo al horizonte y arriba de una curva (se trataba de "La Curva de la Soberanía"), que luego cuando pasamos por allí, nos dimos cuenta, que era un túnel de chapa, contra la montaña, que por dentro alguna vez supo pasar el tren, dicho túnel, seguramente tendría como finalidad proteger la formación, contra cualquier tipo de alud de nieve, o cualquier tipo de desmoronamiento de piedra. Pero para esa famosa curva, "La Curva de la Soberanía", faltaba mucho todavía, curvas, contra-curvas, toda una gran interminable subida, y el viento que no aflojaba..., desde allí y hasta prácticamente "Las Cuevas", caminamos hasta gastar nuestras zapatillas, no había otra manera segura de avanzar..!..

Ahí, arriba, una vez superada dicha curva, uno se encontraba con el siguiente panorama: saltos de agua sobre la ruta, chapas de este túnel que se volaban, chapas en la mismísima ruta, fuimos testigos de cómo un automovilista se bajo de su vehiculo para sacarla del medio de la misma, piedras por todos lados, siempre hablando de la ruta, un trafico de camiones bastante pesado, subida, viento en contra, y nosotros bastante cansados, para colmo en ese sector no hay una banquina como para que un ciclista camine siquiera, pero bueno... ya estábamos en las cuevas (3112 M.S.N.M.).

Eran las 13:50 hs., teníamos lo más groso del viaje, prácticamente superado. Paramos en un restaurante, comimos el menú del día, lentejas calientes, con una gaseosa de un litro, el mozo, a modo de despedida, nos saco una foto. Salimos, pedaleando despacio, a nuestra izquierda teníamos el arco de entrada al camino que sube al "Cristo Redentor" (4000 metros, antiguo paso a chile). Seguimos 2 kilómetros más y llegábamos a la aduana Argentina, la gente argentina ahí pidió e informo al lado chileno el ok. para que nosotros, transitemos solitos por el túnel alternativo "de cargas", un poco mas chico, y a la izquierda del que van los vehículos. Eran las 13:22 hs. y empezamos a atravesarlo, fueron 3,5 kilómetros de túnel. Los primeros tramos del túnel nos hacen acordar a lo que seria el túnel de la línea "A" de subterráneos de Bs. As., una especie de "U" invertida de hormigón. Mi señora se "julepeo" al principio, le agarro un poco de "claustrofobia", y se me "empaco" a la entrada del túnel.,

Luego de conversar para tranquilizarla, empezamos a pedalear los primeros metros y así mientras nos alejábamos de nuestra entrada al corazón de la montaña y de a poquito se le iba pasando de a poco el miedo. Dentro del túnel, mientras pedaleábamos, podíamos sentir el frío. Había teléfono y extintores cada 200 metros. Promediando la mitad, arriba y en ambos lados, dos escuditos empotrados en la pared con el escudo chileno, nos indicaban la bienvenida al país hermano.

Eran las 15:39 hs., a partir de allí ya del lado chileno, la iluminación del túnel era mejor. Nos saludamos, nos felicitamos, nos abrazamos y besamos con mi esposa, estábamos felices, e intuíamos que de allí en mas, Chile seria para nuestras piernas un alivio, como un "tobogán gigante" inclinado hasta el mismo Océano Pacifico, cosa que así fue..!. Habiendo ya salido del túnel paramos al lado de un Cartel gigante que dice "Bienvenidos a Chile" sacamos ahí las fotos típicas. Ya por ahí, había carteles que avisaban del inminente peligro de las pendientes cuesta abajo, ahora el viento era mas que amigo, ya que con esas pendientes, y siempre en contra nuestro, nos ayudaba a no gastar tantas zapatas de freno, porque nos frenaba...!

Ya del lado chileno las pendientes además de estar inclinadas a nuestro favor son larguísimas, e invitan para disfrutarlas plenamente. En estas, bajando a gran velocidad, ya no hablamos por los intercomunicadores entre nosotros, estamos puramente concentrados en que la bici no supere los 45 kilómetros por hora, simplemente por precaución, y no dejar de disfrutar ni por un instante. Nos interesábamos en la estabilidad de la bicicleta, mirando por adelantado, por donde rodaríamos metros mas adelante en el asfalto, en las piedritas, en los pocitos que uno mas adelante podría llegar a toparse. En fin, es un hermoso premio no pedalear durante un buen rato y haber hecho en pocos minutos unos cuantos kilómetros...!

Llegábamos entonces a los famosos "caracoles", le tenían que haber visto la cara mi señora...!, estaba aterrorizada, así que estuvimos un rato contemplando, sacando fotos, hasta que se le fue el "chucho", luego y como no podía ser de otra manera, tuve que "hacer punta" y testear el primer zigzag. Me encanto...!, llego a una contra curva, y desde abajo le hago señas a mi señora para que se largue. Y...ahí venia mi amada, seria "como perro en bote", y clavando frenos (por las dudas...!), pero no importa, tal cual lo habíamos hablado previamente, lo importante era hacerlo a la manera de cada uno, sin "jorobar" ni poner nervioso al otro, así que, por mi parte, yo me largaba un rato solo y la esperaba en alguna curva. Repetimos todo el proceso, hasta recorrer toda la serpentina inclinada, y la diversión se acabo, habían sido, si mal no recuerdo, 32 curvas...!

Mi opinión respecto a los famosos caracoles, es la siguiente:

-Son seguros, amplios, con banquinas generosas, limpios de cualquier objeto o piedra o basura, dan tiempo al frenado, es todo previsible, el trafico es lento, no son tan terriblemente "inclinados", no hay tan terribles precipicios, que uno pueda caer al vacío irremediablemente, tal cual uno se imaginaba.
-Eso si, nos pareció que acá entra en juego, algo que nosotros los ciclistas tenemos mas desarrollado, al menos hasta con la presión al manillar del freno, para que nuestro "vehiculito" no empiece a colear o hacer cualquier tipo de movimiento "raro".
- Y por supuesto, ver, antes de "bajar" que anda entorpezca el girar de nuestras piedras, algo flojo, tal vez una correa, una bolsa de dormir, como le paso a Eugenia luego, unas de las patas del porta-paquetes "se metió" dentro del piñón 7, así que consiguiendo a un costado de la ruta un trocito de alambre (perdido el tornillo), lo reparamos.
- Y por supuesto, uso obligado del casco. Varios me han preguntado lo clásico: ¿tuviste miedo?¿te asustaron los caracoles?¿que velocidad máxima alcanzaste en bajada? Por lo que vimos, lo mas "electrizante" a lo que velocidad se refiere, y es para tener en cuenta y cuidado, son las rectas larguísimas en bajada, anteriores y posteriores a los caracoles, hasta se podría decir que los caracoles fueron como un freno, el cual también hay que respetar. Si, precisamente en esas rectas fueron donde nuestros instrumentos registraron las máximas velocidades, corresponde aclarar que no superamos dichos registros porque uno va "frenando" constantemente.

Saliendo de la parafernalia de "Los Caracoles", seguimos por Chile rumbo hacia el pacifico, y el paisaje con sus montañas, sigue siendo exquisito. Hacemos unos kilómetros mas desde el limite internacional, y paramos en unos de los primeros pueblitos chiquitos "Guardia Vieja", eran las 18:25 hs. habíamos hecho desde Puente del Inca 56,74 kilómetros y desde Mendoza 276,29 kilómetros y demasiada adrenalina para un solo día. Paramos en un hotel-restaurante, tomamos una coca-cola, nos bañamos, hablamos por teléfono a nuestros familiares, cenamos cuarto de pollo cada uno, con mucha ensalada y nos acostamos.

Sábado 12/2/00:
Desayunamos dos tazas de café con leche cada uno, galletitas con mermelada y a las 09:39 hs. salimos. El objetivo ahora, era disfrutar de Chile, llegando ese día a un lugar mediterráneo, o mejor dicho por la mitad del ancho del país en ese pasó de la "V Región" Así que decidimos salir desde "Guardia Vieja" y llegar hasta otra localidad "La Calera". Seguimos el viaje, siempre en plena bajada, pero los pueblitos se sucedían a nuestros costados, con sus almacencitos casi al ras de la calle sin vereda, puestitos de fruta fresca por todos lados, de artesanías y souvenirs.

Paramos en uno de ellos, compramos dos banderitas de chile, y las adosamos con cinta al stem del manubrio. Salimos entonces, como niños, siempre en bajada, viento en contra, viendo de la manera que flameaban nuestros pequeños estandartes a más no poder...! A las 11:58 hs. llegábamos a la primer ciudad importante, según mapa "Los Andes" (822 M.S.N.M... nótese cuanto habíamos bajado desde las cuevas máxima altura 3185 metros - 822 metros = 2363 metros).

Paramos en un locutorio, mandamos e-mails (cosa que hicimos frecuentemente, por lo rápido, económico, uno se explaya mejor, y aparte, llega a muchas personas queridas). "Los Andes", es un pueblito con todos los "chiches", muchos negocios, galerías, bancos, una plaza muy coqueta, mucha gente en las calles. Muchas personas, atraían su vista hacia nuestros "disfraces". Primera cosa que despierta nuestro conjunto ciclístico en cualquier lugar. La gente se acercaba, siempre con respeto y admiración, nos felicitaban. Muchas felicitaciones recibía mi esposa Eugenia, creo que por el hecho de ser mujer, en Argentina de por si se ven pocas practicar el cicloturismo, y en Chile, por lo visto, me parece que mucho menos.

Llegamos a las 14:29 hs. a "San Felipe" otro grande y lindo pueblo. Ahí, decidimos almorzar en una simple estación de servicio sobre la ruta. A las 15:25 hs. retomamos camino rumbo a "La Calera", primero debíamos pasar por "Llay-Llay". Este tramo lo recordamos con cariño por lo mas lindo que vimos en chile, fascinados por ello, diré que con gran sorpresa, de pronto nos encontrábamos circulando por una cómoda y linda "ciclovía", a veces dibujadas sobre al misma ruta, con un cordón que las separa, otras veces se trepaban a las mismas veredas, otras, debíamos parar, y cruzar la ruta, porque se reanudaba del otro lado, pero siempre, bien conservada, doble mano, muy bonita, nos hicimos sacar una foto en ella, por otra parte, al circular por al misma uno va totalmente despreocupado, sin el estrés que provoca del trafico, lo que nos permitió disfrutar aun mas del hermoso paisaje de ambos lados, además en ese trayecto nos toco una placentera y suave llovizna. En esos momentos nuestros ojos registraban a un Chile de solo montañas, un pequeño arco iris a la izquierda, mientras que a la derecha el sol se ponía muy lentamente. Pasábamos también innumerables viñedos a ambos lados. A lo lejos alguna que otra ladera con sus figuras geométricas de hileras de pinitos, muy parecido a lo que acá en Argentina es "La Cumbrecita" en la provincia de Córdoba.

Estábamos ahora pedaleando sobre el llano, ya no había ni subidas, ni bajadas, simplemente pedaleábamos muy despacio por las ciclovías, contemplando todo. Lo que de ese tramo, fue el olor a madera mojada, a nuez, a fruta seca, a campiña. Estaba lloviznando suavemente, y la brisa nos traía la fragancia de la tierra y de la madera mojada desde el pacifico. Este tramo desde "San Felipe" a "Llay-llay", es realmente hermoso. Siguiendo por la ruta, abajo a la derecha veo un hombre al lado del río correntoso, pescando con mosca. Pensé entonces, si esta es la zona central en Chile (V Región), lo lindo que seria este país más al sur...!

A las 17:56 hs. dejamos "Llay-Llay" de lado, empalmamos con ruta 5, le dicen también panamericana, rumbo a donde haríamos noche ese día que era "La Calera". Antes de proseguir, un cartel que decía "Te y café" a un costado de la ruta en un humilde almacencito, con sillitas cerca de la banquina, nos hizo detener, para tomar algo calentito, seguía la tenue lluvia, estaba atardeciendo, y comenzábamos a tener un poquito de frío. Luego del café reparador, salimos despacito, pasando de ambos lados plantaciones y cultivos de palta que por ahí parece que abunda mucho.

Siendo las 19:10 hs. habíamos llegado a "La Calera", ese día habíamos registrado el mayor kilometraje en este viaje: 118 kilómetros. Fuimos derechito a un hotel, el pueblito al igual que el de "Los Andes", mostraba muchísima gente del lugar en sus calles, negocios de ropa, de electrodomésticos, locutorios, boliches... en fin, mucha vida, y se sentía música y ruido por todas partes.

La gente desde las veredas, seguían con la vista, el paso de nuestras bicicletas con las banderitas chilenas flamear sincrónicamente. Las mismas nos hacían pasar por chilenos. Salvo cuando hablábamos con alguien nos descubrían argentinos por el acento. Nos bañamos, fuimos al supermercado a comprar fruta, lácteos y fiambre para una austera pero sana cena en la misma cama del hotel. Esa noche, noche de sábado, el bullicio de la ciudad, con su música, nos hizo conciliar el sueño tarde.

Domingo 13/3/00:
Este era el ultimo día del cruce, la meta: llegar al pacifico. 09:00 hs. desayunamos en el hotel café con leche y tostadas con mermeladas. 09:30 hs. salimos a "La Calera", nos equivocamos de ruta al tomar una que iba más al norte a "El Zapallar". Así que tuvimos que volver hacia "La Calera" (hicimos unos 7 u 8 kilómetros de mas) para tomar otra que va derechito al Pacifico, pasando por "Puchuncavi" primero. No obstante pedaleábamos bajo un día lindo, y oh...! Sorpresa, siendo las 11:51 hs. teníamos que superar otro cordón montañoso de unos 9 kilómetros.

Este, aunque más pequeño, era el ultimo escollo. Luego había que bajar hasta la playa hacia el sur: "Horcón", "Quintero", "Con-con", "Viña del Mar", "Valparaíso", etc. Pero la desesperación nuestra por ver y tocar el Pacifico, y comer "mariscos", pudo mas que nosotros, así que fuimos directo hacia las playas de "Horcon" que era la playa mas cercana. Ingresando a el mismo por un camino de tierra, nos encontramos con este pueblito de pescadores plagado de gaviotas, con callecitas que terminan en el mar, y gente en los puestitos, como de un mercado abriendo "al paso" mariscos frescos. El cuadro lo conformaban pequeñas playas, de aguas muy azules, y con mucha gente.

A las 13:22 hs. veíamos y tocábamos, el océano pacifico por primera vez en nuestras vidas, ahí en "Horcon". Le pregunte a un carabinero donde se podía comer mariscos a un precio razonable, y nos dirigimos a un lindo restaurante con vista al mar. Y degustamos un lindo almuerzo bien merecido, luego de 6 meses de entrenarnos duro y de cuidarnos en la comida con Eugenia "nos salimos de la vaina". Pedimos una botella de vino blanco bien helado, para acompañar la cazuela de mariscos que habíamos pedido. El lugar se animo mas, cuando un muchachito chileno, de buena voz y medianamente afinado, con guitarra en mano, toco varios temas tradicionales chilenos. Brindamos, por el viaje tan exitoso realizado y por los pocos kilómetros de nuestro destino final. 15:30 hs. salimos de "Horcones", rumbo a "Viña del Mar".

Debido un poco al propio cansancio de varios días, y sabiendo que "ya estábamos" además del trafico intenso, que ese domingo atascaba toda la ruta, fuimos prácticamente a "paso de hombre", sorteando peatones, autos y simplemente contemplando el mar y su rompiente, a nuestra derecha contra las rocas. 18:52 hs. paramos en "Con-Con", tomamos helados y gaseosas. Seguimos pedaleando, faltaba poco, la ruta siempre paralela al mar, una gran curva a la izquierda, y como en una gran bahía, teníamos a "Viña del Mar".

Por la intensidad del trafico, teníamos que parar seguido, bajarnos de nuestras bicicletas, subir a las veredas, y caminar, estábamos cansados, sentíamos como la gente nos observaba y también varios autos nos saludaban con sus bocinas. Le pregunto a una chica que "acomoda autos" más o menos como para estar ubicados a cuanto estábamos del centro de "Viña del Mar", la chica respondió "esto es Reñaca". Averiguando luego "Reñaca", es mas cheto y caro que Viña. Faltaban 2 kilómetros, ya la teníamos a al vista. 20:30 hs. estábamos posando para una foto, en "Viña del Mar", habíamos llegado. Después de pedalear desde nuestra querida Argentina, hasta esta bonita localidad chilena, habíamos hecho 493 kilómetros, unos 73 kilómetros diarios promedio, en un lapso de 7 días (seguidos). Lejos de nuestros niños, a una edad que siendo jóvenes aun, al mismo tiempo sentimos que ya no lo somos tanto, yo por cumplir 40 años, y Eugenia con sus recién cumplidos 38 años. Ya estábamos en Viña del Mar...!

Luego, vinieron días de descanso, de playa con mucho sol, de agua azul y muy fría. Si...!, fría y todo la disfrutamos, parecía aliviarnos nuestras "humanidades", de caminatas por la rambla, por el muelle, de mirar vidrieras por las galerías, de la Quinta Vergara, de tomar helado caminando por la vereda, de pizza chilena, de jaivas, visitamos "Valparaíso", pero fuimos en tren...!. (las bicis, descasaban contra la pared en el departamento que habíamos alquilado). Ahora si, tomados de la mano, como cuando éramos novios, estábamos solos, eL Noviembre pasado, habíamos cumplido 15 años de casados, así que se podría decir, que Viña fue para nosotros nuestra segunda " Luna de Miel", y bastante especial...!.

Como un buen matrimonio, unidos y en equipo, y como cicloturistas que somos, podemos decir con orgullo: el haber hecho los dos juntos, toda la travesía en bici o a lo sumo caminando sin valernos de ningún otro tipo de medio que no seamos nosotros mismos. Sin competir con nadie, simplemente a nuestro ritmo. Muchas veces, habíamos pensado durante el viaje, a cuanta gente estaríamos representando ...?, a cuantos matrimonios, parejas, personas individuales, que por distintas razones, económicas, de salud, de tiempo, de trabajo, no lo pueden hacer lamentablemente. Aquí nuestra, si se nos permite, dedicatoria del viaje a todas las personas honestas y trabajadoras de este país que merecen vivir lo mismo o algo mucho mejor como esta travesía que aquí les relate. Amar la vida, respetar la naturaleza, respetarnos a nosotros mismos.

Puede que nuestro humilde mensaje final sea: que acercándose a la naturaleza, uno... parece sentirse también acercarse más a Dios. Dice el dicho: "la vida de los hombres pasa... las montañas y los ríos quedan". No hace falta cruzar ninguna cordillera para estar más cerca de él, ni desembolso alguno para nada. Es tarea eso si de cada uno de nosotros en encontrarlo todos los días.

Juan Alberto Galmes y Eugenia Maria Zaluczkyj


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Capítulo 1
 
 


 

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  • 1

    Cruce de Los Andes en Bicicleta

    Los Andes, Chile | 27 de febrero de 2008