Empezar a escribir este relato es remontarme al año 2005, cuando guiado por el espíritu aventurero, me dispuse por tercera vez intentar dar con esas piedras que unos amigos me enseñaron en unas fotos las cuales denominaban La Silleta de Los Altos de Sucre. Un morral de camping, con mi carpa de dos aguas, una olla pequeña, óvulos de gallina, bebida en hojuelas, y demás implementos hacían aproximadamente entre 15 y 20 kg en mi espalda.
Esta vez le dije anticipadamente al chofer que me dejara por donde podía llegar más ràpido a La Silleta, no recuerdo detalles de cuando me baje en la parada de la Bodega La Culebra, lo que sí recuerdo fue que camine y camine hasta aguantar el agua que se filtraba de entre los grandes árboles (lloviendo), corrí y corría guiado por la intuición, de momento empecé a bajar por esos caminos estrechos que llaman "Camino de Burro", me detengo porque me fijo que si sigo caminando estaría bajando hasta llegar a la carretera nacional que conduce hacia Cumaná, descanso algo agotado planteándome bajar solo unos minutos más para verificar si estaba en lo cierto, pero luego decido regresar buscando una casa de Bahareque que había dejado atrás la cual estaba sola pensando montar carpa cerca de ella antes que terminara la tarde.
Cuando llego a la casa se encontraba en ella un conuquero arreglando sus cosechas de naranjas, cambures y plátanos en unas cestas grandes, amarrados estaban dos burros y un niño ayudándole, hable con el campesino explicándole mis intereses por esos lados, el campesino me dijo que me fuera con él ya que por el camino de regreso estaba la intersección hacia La Silleta.
Como estaba sudando a gotas y el campesino se demoraría algo arreglando su mercancía, decidí tumbarme de espaldas sobre el follaje verde degustando unos cambures cargados de potasio natural.
De momento los burros ya están cargados cada uno con dos cestas grandes de mas de 30 kgs mas el niño y el adulto, empiezan a avanzar por el camino subiendo y bajando y mi persona atrás casi corriendo para no alejarme demasiado de ellos, ya como a los 15 minutos de casi volar, los burros se detienen y el campesino me señala el cruce del "Indio Desnudo" por donde se debe de pasar hacia el camino a La Silleta, dándole miles de gracias, me meto por ese camino y a pocos metros me bajo el morral para descansar y tomar liquido.
(Diario en Edición) 10-01-11