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Londres, entre la tradición y la modernidad

Escribe: rmaj
Sábado 9 de abril de 2005 - La ribera del TámesisEmprendimos el viaje a la capital británica con un retraso de dos horas y media sobre el horario previsto. No era la mejor forma de comenzar...

 

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Capítulo 1
 

Londres, entre la tradición y la modernidad

Londres, Reino Unido — miércoles, 7 de noviembre de 2007

Sábado 9 de abril de 2005 - La ribera del TámesisEmprendimos el viaje a la capital británica con un retraso de dos horas y media sobre el horario previsto. No era la mejor forma de comenzar nuestra aventura, y más cuando nos enteramos ya a bordo que el motivo había sido un problema mecánico del avión procedente de Argentina que había hecho escala en Madrid. En cualquier caso, después de algo más de dos horas de vuelo aterrizamos en el aeropuerto de Gatwick (http://www.gatwickairport.com/), al sur de Londres.Tras recoger el equipaje dimos rápidamente con la persona de la agencia de viajes que nos iba a llevar al hotel. Era un tipo peculiar, un portugués de treinta y pocos años que aseguraba ser amigo de Cristiano Ronaldo. Su amena conversación nos hizo algo más llevadera la más de una hora que tardamos en llegar a nuestro hotel en Bayswater, al norte de Kensington Gardens y a escasos minutos de la parada de metro de Queensway.Tras instalarnos en la habitación tomamos el metro (http://www.tfl.gov.uk/) hasta la parada de Westminster. Cuando subimos a la superficie por fin tuvimos conciencia de estar en Londres. Una algarabía de turistas de distintas nacionalidades abarrotaba la zona alrededor del famoso campanario, símbolo inequívoco de la ciudad, haciéndose fotos y entorpeciendo el paso de los acostumbrados transeúntes locales.A continuación y tras hacer lo propio tanto del Big Ben, el London Eye como del Parlamento Británico, comenzamos a dar un tranquilo paseo por la ribera del Támesis en dirección al London Bridge.A medida que avanzábamos nos íbamos encontrando diferentes puntos de interés que llamaban nuestra atención y en los que nos parábamos a inmortalizar el momento con la cámara de fotos: las cabinas telefónicas de color rojo, el Obelisco de Cleopatra, la Catedral de San Pablo (con cuyo deslumbrante interior no pudimos deleitarnos por estar cerrado al público), Millennium Bridge (el más moderno de los puentes construidos sobre el río) para finalmente llegar a la Torre de Londres (http://www.toweroflondontour.com/), custodiada por los Beefeaters (famosos guardias cuya imagen toma prestada una marca de ginebra) y con un tenebroso pasado debido a las ejecuciones que allí tuvieron lugar.A su lado está Tower Bridge, un puente levadizo que es otra de las conocidas imágenes de la ciudad y que puso punto final a nuestra exploración de esa zona de la ciudad.Había sido un paseo muy largo, aproximadamente dos horas, y estábamos algo cansados por lo que decidimos coger el metro (the tube, para los londinenses) en la parada de Tower Hill en dirección a Oxford Circus.Una vez allí, bajamos por una de las calles más comerciales, Regent Street, la cual representa el límite oeste del Soho, homónimo del neoyorquino e igualmente zona de moda y con intensa vida nocturna de pubs, restaurantes y teatros.Al final llegamos desembocamos en Picadilly Circus, un cruce de varias calles que viene a ser como Times Square en NY o Callao en Madrid, por poner dos ejemplos ilustrativos. Además, también tiene grandes letreros luminosos que hacen que la semejanza sea mayor.A continuación, continuamos callejeando por las abarrotadas aceras hasta llegar a Trafalgar Square, una plaza emblemática donde se dan lugar todo tipo de reuniones y celebraciones y que alberga la Columna de Nelson y una de las pinacotecas más completas e importantes del mundo, la Nacional Gallery.Ya estaba anocheciendo, por lo que decidimos buscar un sitio donde cenar sentados tranquilamente por el Soho y tomar una pinta de cerveza (procurad evitar la marca Strongbow) en un pub.De allí y como el cansancio atenazaba ya nuestro cuerpo, decidimos volver en metro hacia el hotel para descansar y recuperar fuerzas.Domingo 10 de abril - El cambio de guardiaSegundo día en la ciudad, prontito por la mañana tomamos el metro en Bayswater hasta la estación de Victoria. Desde allí y tras un breve paseo de unos diez minutos llegamos a nuestro primer destino del día: Buckingham Palace.El motivo de ir a primera hora era, aparte de ver los exteriores del palacio real, asistir a una ceremonia típicamente turística (no nos vamos a engañar) pero que forma parte de las cosas que debes intentar no perderte en una primera visita: el cambio de la guardia real. Hicimos bien en ir con bastante tiempo de antelación por que a medida que se acercaba el comienzo (sobre las 10:30 a.m.) la aglomeración de gente fue en aumento hasta el punto de estar bastante apretados para ver la llegada de los nuevos guardias.Al cabo de media hora larga de ceremonia (siempre había pensado que era más breve) tuvimos suficiente y abandonamos la zona en dirección al Arco de Wellington donde cogimos el metro hacia el Museo Británico (http://www.britishmuseum.co.uk/).El edificio que lo alberga es impresionante y sólo por estar a sus puertas te das cuenta de que es uno de los más importantes del mundo. Al entrar, esa sensación aumenta al encontrarte con el Gran Patio Central en cuyo centro se encuentra la Sala de Lectura. Tiene una de las colecciones más extensas que se pueden ver por lo que como punta del iceberg podríamos destacar la Piedra Rosetta o los Mármoles de Elgin (procedentes del Partenón ateniense), así como la muestra de arte egipcio y persa.Fue una larga visita (alrededor de 3 horas y media) por lo que necesitábamos cambiar el chip y oxigenarnos un poco. Decidimos ir a Hyde Park, comenzando nuestro paseo en Speaker´s Corner, donde se da cita una heterogénea multitud para hablar de cualquier tema que quieran (política, religión, etc.). La única condición es estar subido en algún punto elevado (silla, escalera, ...) ya que de esa forma no estarán pisando suelo inglés y no se les podrá acusar de traición a la Corona.A continuación llegamos al lago llamado The Serpentine cuyo contorno en parte bordeamos, relajándonos y disfrutando de la primaveral tarde de domingo que estábamos teniendo.Más tarde, cogimos un autobús de dos plantas en dirección a Covent Garden. Es otra cosa que aunque parezca tópica hay que intentar hacer, si es posible, sentado en las primera filas del piso superior.Ya en esa zona, buscamos un restaurante donde cenar el tradicional fish & chips (Rock & Sole Plaice, en 47 Endell Street es bastante recomendable). Te lo sirven de muchas clases de pescado diferentes, aunque el original sea de bacalao.Por la noche, tomamos unas pintas en un par de pubs para relajarnos y descansar de una larga jornada.Lunes 11 de abril - La Abadía de WestminsterLa primera visita del día la íbamos a hacer a la Abadía de Westminster, templo donde han tenido lugar los más famosos acontecimientos religiosos de la familia real inglesa. Tras esperar una pequeña cola, pudimos entrar y pasear por su interior, grandioso y lleno de detalles anecdóticos por todos sus rincones. Aun así, la sensación que me dio es de que tenían demasiadas estatuas en poco espacio y daba un aire de cuarto trastero en algunos momentos.Tras explorar tranquilamente toda la abadía partimos hacia la Nacional Gallery (http://www.nationalgallery.org.uk/) para ver una de las colecciones de pintura más completas del mundo y en la que destaca de manera indiscutible Los Girasoles de Van Gogh.Ya por la tarde y tras tomar algo en un local de comida rápida, nos acercamos a los grandes almacenes por excelencia de Londres, Harrods (http://www.harrods.com/HarrodsStore/) (metro: Knightsbridge), aun más celebres desde hace diez años debido a temas de la prensa rosa bien sabidos por todos.El apartado de compras no es algo que nos apasione pero esta visita la tomamos como una atracción turística más, algo que no hacíamos solo nosotros, vista la cantidad de visitantes que se fotografiaban junto a un pequeño memorial en recuerdo de la princesa Diana y Dodi Al Fayed que hay en una de las plantas. No hace falta decir que después de esperar nuestro turno también nos hicimos la foto de rigor.A continuación cogimos el metro hasta la parada de Baker Street. En la puerta de la estación nos topamos con una estatua de Sherlock Holmes, justo homenaje al más famoso vecino (de ficción) del barrio, ya que en todas sus aventuras su domicilio estaba en el cercano 221-B de la calle Panadero, que en la actualidad aloja el museo dedicado a su figura.Después y por conocer aunque fuese muy por encima todas las zonas que pudiéramos nos acercamos en metro hasta Canary Wharf, donde se encuentran muchas multinacionales y cuyo aspecto urbano varía de lo que hasta ahora habiamos observado en el centro de la City. Al salir de la estación diseñada por Norman Foster contemplamos enormes edificios de oficinas y a multitud de ejecutivos que finalizaban la jornada de trabajo.Por la noche, y para cerrar nuestra ultima noche en la ciudad fuimos a cenar a Chinatown. Para ello nos acercamos a Leicester Square. En esta plaza y sus alrededores el ambiente era muy variado y había gran cantidad de gente paseando y descansando en sus restaurantes y pubs.Martes 12 de abril - El Museo de Historia NaturalDespués de desayunar y hacer el check out, nos fuimos a dar un paseo alrededor de nuestro hotel, una zona que no habiamos visitado todavía. Kensington Gardens era nuestro destino.Es un amplio parque en el que se respira un aire de tranquilidad muy alejado del bullicio del centro de la ciudad. Después de un rato caminando nos topamos con el Palacio de Kensington, el cual era la residencia de Diana de Gales (de esto me enteré hace poquito por la película "The Queen") y más adelante con el Albert Memorial, un fastuoso homenaje al Príncipe Alberto (no el actual evidentemente) que se encuentra enfrente del Royal Albert Hall.A continuación nos adentramos por la zona residencial al sur del parque y sin quererlo nos topamos con el Museo de Historia Natural (http://www.nhm.ac.uk/). Sin dudarlo un segundo y viendo que teniamos tiempo de sobra nos metimos en él y sin pagar una sola libra (igual que el British, creo) disfrutamos de lo lindo con una de las joyas de la ciudad.Entre otras cosas pudimos ver una replica articulada de un Tiranosaurio Rex, una reproducción a tamaño natural de varios animales extintos (por ejemplo el dodo) o una enorme sección de secuoya cuyo diámetro superaba los 15 metros. Todo ello con el marco incomparable del espectacular hall central.Ya casi al mediodía volvimos al hotel a esperar a nuestro chofer portugués para que nos llevara de vuelta al aeropuerto y así dar por finalizadas nuestras cortísimas vacaciones en la capital del antiguo imperio británico.Fue una experiencia inolvidable para todos, y para mí en particular significó una de las pocas veces que me he despedido de un sitio con una sensación de satisfacción y tristeza tan marcada. Puede decirse que tuve lo que en Portugal llaman saudade.Enlaces de interés:http://www.visitlondon.com/
http://www.whitechapelbellfoundry.co.uk/bigben.htm

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Últimos comentarios

gloria_chile dice:
No se puede negar q es largo tu relato jijijiji pero agradezco la inclusion de las pag. Sera interesante revisarlas, para obtener aun mas informacion.
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    Londres, Reino Unido | 7 de noviembre de 2007