con la de hoy, será la ultima noche de este 2009 de crisis, y la primera del nuevo 2010 que esperamos sea de recuperación.
El día había transcurrido de manera tranquila, mayormente en la playa y de conversación con las gentes del lugar. La despedida del año comenzó pronto, sobre las 20:00. La Luna, llenísima, observa desde su privilegiada posición. Los músicos, con sus tambores africanos, compiten y se miden en destreza entre ellos, transportándonos a un mundo de ritmos embriagadores.
El volumen y la competencia entre los tambores iba aumentando poco a poco, y en la misma medida que el alcohol de "sunami" iba calando en los músicos. No paso demasiado tiempo, y un espontáneo comenzó a danzar al ritmo de la música, que cada vez se oía más fuerte. Al poco, se le unieron otros bailarines. Un increible baile, mezcla de ritmo y armónicos movimientos.
La cena, dispuesta en una larga mesa en el jardín, para asentar a todo el grupo, tenía mucho más de reunión o celebración, que de fiesta gastronómica como acostumbra Europa. Y es que para la gente local, el tema de la cena, tiene una importancia relativa, y lo importante es la reunión, la fiesta, y coger una borrachera todo lo grande que se pueda.
Internet y las comunicaciones permitieron celebrar dos veces la entrada de año. A las doce horas locales al estilo africano, y dos horas más tarde, las uvas de la suerte (este año en lata) con la familia en España via Skype.