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Paraíso en las Islas de Sonda

Escribe: euskadi-gt
Visité Lombok durante mis vacaciones de Semana Santa, atraído por las recomendaciones que me habían hecho en un viaje anterior a Bali. Y definitivamente acertarón en las predicciones. Lombok es...

 

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Paraíso en las Islas de Sonda

Lombok, Indonesia — lunes, 14 de abril de 2008

Visité Lombok durante mis vacaciones de Semana Santa, atraído por las recomendaciones que me habían hecho en un viaje anterior a Bali. Y definitivamente acertarón en las predicciones. Lombok es una isla fascinante, poco desarrollada turísticamente, con unas playas bellísimas, unos volcanes impresionantes y una fuerte cultura musulmana.

La isla esta muy bien conectada con su hermana mayor Bali (turísticamente hablando), hay vuelos diarios desde Denpasar con Merpati y Trigana air ($43.00 dólares cada trayecto), y en caso de disponer de más tiempo hay un ferry que tarda alrededor de 4 a 5 horas con un costo de $3.00 por persona). El aeropuerto de llegada se encuentra cerca de la capital Mataram. Desde allí tomamos un microbus que nos hizo un recorrido por media ísla por cerca de $40.00 dólares. Mataram es una pequeña pero caótica ciudad llena de mezquitas, y con dos templos que vale la pena conocer: el parque Taman Mayura, una reliquia del tiempo de la dinastía de Karang Asem, con varios templos hinduísticos construídos alrededor del 1744, y su encantador pabellón flotante (el Bale Kambang) utilizado por los sultanes en el pasado como corte judicial y lugar de lugar de reunión para actos oficiales.

El parque es un paraíso de paz en medio del bullicio de la ciudad. en el cual pudimos apreciar también varias jaulas en las que guardan los famosos gallos de pelea. Si bien es una costumbre ancestral en las íslas últimamente están prohibidas, y unicamente se celebran durante ciertos ritos religiosos conocidos como el Tabuh Rah en el cual los gallos son sacriicados a los dioses, permitiéndose algunas peleas de estos animales en los cuales si es posible apostar. El otro templo importante es el Pura Meru ubicado justo enfrente del Taman Mayura, es el mayor templo hinduísta de la ísla y posee las típicas torretas construídas con paja que pueden ser vistas en Bali.

Dejamos la ciudad y por encantadores arrozales nos dirigimos a la bellísima playa de Kuta, lo cual nos llevo aproximadamente 40 minutos. Esta playa es la meca de los surfistas, y posee las típicas tiendas surferas y posee algunos barcitos y restaurantes al aire libre con mucho encanto. Ese día diluvió por lo que no se veía un alma en la playa, esta está situada en una bahia rodeada de montañas cubiertas de una vegetación tropical. En el lugar está situado el Novotel Coralia donde comimos al aire libre con unas vistas espectaculares. El hotel en sí es caro, pero vale la pena aunque sea tomarse una cerveza y disfrutar del paisaje. Otro dato curioso del lugar son las manadas de búfalos de agua, que pacían tranquilamente por el lugar. De regreso hacia Senggigi, hicimos alto en uno de los pueblos Sasaks, son los antiguos habitantes de la ísla, y se supone que en algún momento de la historia, llegarón a la ísla desde el noreste de India y de Myanmar. Tienen una peculiar manera de construir sus chozas, con decoraciones coloristas y como todo pueblo musulman que se precie tienen su mezquita y un pequeño mercadillo para atrapar a los turistas; huímos del lugar sobretodo por sus exhorbitantes precios pero en su defensa he de decir que fuímos tratadados con una cortesia exquisita.

En nuestro regreso hacia Senggigi, hicimos alto en un mirador para ver a puesta del sol, la cual fue sencillamente espectacular, en donde compartimos cervezas y cigarrillos con unos jóvenes del pueblo empeñados en practicar inglés, tarea que le correspondió a mi amiga norteamericana Jocelyn. El pueblo de Senggigi con algunos hotelitos, bares y restaurantes puede traernos reminiscencias de la vecina Kuta en Bali pero infinitamente menos desarrollado. La verdad tiene su encanto y de nuevo la amabilidad de la gente te desarma. Pasamos la noche en el Sheraton, usualmente no suelo utilizar hoteles de cadena de tantas estrellas, pero como una excepción no estuvo nada mal.

Hubo las tìpicas danzas folklóricas en el hotel; no sé porque los hoteles utilizan este cliché ya que ninguno de los empleados nos supo informar si eran danzas Balinesas o de Lombok (o Sudafricanas), bueno da igual es lo que los turistas esperan de un hotel de esta categoría ¿no?. Y prontito a dormir pues mañana toca madrugar para dirigirnos a Bangsal y de ahí un bote a las míticas islas Gili.

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publicado el 14/abr/2008, 20.03
modificado el 20/nov/2009, 18.31
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