Venecia-Eslovenia
Escribe: Sandrusky
Un viaje de 10 días en los que establecimos el "campamento base" en Venecia, donde disfrutamos de unos días fabulosos con un paraje espectacular. Sin embargo, no desperdiciamos la ocasión para descubrir uno de los países vecinos, Eslovenia, así como tampoco perdimos la oportunidad de acercanos a Trieste, San Marino y Tavullia.
Liubliana
Liubliana, Eslovenia — viernes, 1 de octubre de 2010
Hoy nos hemos despertado media hora antes que los días anteriores. Teníamos que ir al aeropuerto a recoger el coche que hemos alquilado para este fin de semana. Teniendo en cuenta que el autobús que hemos estado cogiendo estos días para ir a Venezia es el que une esta ciudad con el aeropuerto y que, además, nos deja y recoge junto al hotel, habíamos pensando ir hasta el aeródromo en autobús; pero un cartelito informativo en cada dársena informando de paros sindicales para el 1 de octubre, nos hizo cambiar de idea, por lo que hemos ido en taxi. Hablamos con el recepcionista, para saber si había alguna otra línea que fuese hasta el aeropuerto, pero por lo visto sólo va la número 5. El caso es que, por si acaso, le hemos pedido al que nos pida un taxi; tiempo que hemos aprovechado para desayunar: dos macchiattos con un par de croissants. Cuando hemos terminado, el recepcionista nos ha indicado que no consigue contactar con los taxis, sin embargo a los minutos ha podido contactar con ellos y nos ha conseguido un taxi.
Al aeropuerto hemos llegado en poco más de 10 minutos, y una vez allí nos hemos dirigido, directamente, al mostrador de Avis. Tras entregar el papel que me enviaron por Internet, entregar los documentos de identidad, contratos y demás, nos han dado el contrato –en español- y la llave del coche. Hemos ido al parking, y rápidamente hemos localizado un cubículo con el logotipo de Avis, por lo que nos hemos dirigido hacia allí. Hemos hablando con el hombrecillo que estaba allí, le hemos preguntado por la plaza nº 38 –que es en la que estaba nuestro coche- y nos ha indicado en qué fila estaba. Es un fiat Bravo. Hemos metido la mochila en el maletero –las maletas las hemos dejado en el Marco Polo-, hemos activado a “la rubia” –GPS- y nos hemos puesto rumbo a Liubliana (Eslovenia). Ha sido un trayecto de dos horas y media, en el que, por un momento, nos ha parecido estar en Pancorbo (está en la provincia de Burgos). Pero no, era Eslovenia. Pasadas las 13 horas, aproximádamente, hemos llegado a nuestro destino: Birokrat Aparthotel.
Mientras comprobaban que la habitación estaba recogida y limpianos han indicado por dónde teníamos que entrar para llegar al parking del hotel, ya que nos hemos confundido de aparcamiento, que no de hotel. Una vez ya aparcados, nos han confirmado que ya estaba la habitación lista. Nos han entregado un mapa y la recepcionista nos ha señalado qué lugares ver, así como con qué autobuses llegar. Hemos subido a la habitación para dejar las cosas: ¡Menuda habitación!
Creemos que son habitaciones pensadas para empresarios – ejecutivos (decoración sobria, colores oscuros; armario grande, baño muy amplio, cama de 2x2, un mueble-escritorio enorme, una televisión de 32´´, un teléfono de oficina y un señor ordenador portátil, enchufado constantemente a la corriente y a un módem, con conexión gratuita a Internet). El caso es que hemos dejado las cosas en la habitación y, al rato, hemos bajado dispuestos a conocer esta ciudad de Europa.
La recepcionista nos tenía preparados otro mapa en el que se indicaba mejor qué ver en esta ciudad. Hemos cogido el autobús nº6, sin saber muy bien dónde bajarnos –bueno, realmente no teníamos ni ideas-, asi que nos hemos bajado en lo que a nosotros nos ha parecido el centro o, por lo menos, lo más próximo al casco viejo (calle Slovenska). Y hemos acertado. Como ya eran las dos y pico, lo primero que hemos hecho ha sido buscar un sitio para comer. Lo hemos hecho en un McDonalds; después de varios días a base de pizza y pasta, el cuerpo necesitaba cambiar, aunque sea a base de hamburguesa de una cadena de comida rápida.
Después de comer, hemos dado un paseo por los alrededores y en una plaza nos hemos encontrado con un concierto y un montón de casetas que, al parecer, eran de universitarios (cada una pertenecía a una facultad). Hemos continuado andando, junto al río, y hemos decidido sentarnos en una terraza a tomar un café (Maximal Galerija Breg, 2). Los dos nos hemos pedido capuchinos, y hemos acertado de lo lindo, porque estaban buenísimos ¡con un montón de espuma!
Después del café hemos ido a un centro comercial –no sabemos el nombre, pero para nosotros ya es el Corte Inglés de Liubliana- en busca de una cazadora para Chuan. Si bien luego ha templado y se estaba mejor, cuando hemos llegado había una cierta brisa fría que se colaba por los huesos. Hemos entrado al centro comercial, de cinco plantas. Nos hemos salido de allí sin nada porque ninguna cazadora bajaba de 100 euros. Si verlo por fuera nos ha servido para llamarlo “el corte Inglés de Eslovenia”, cuando hemos entrado, el ver cómo está estructurado diseñado y demás, nos lo ha confirmado.
No obstante, sabíamos que enfrente de este Corte Inglés había un ZARA, así que hemos entrado con la esperanza de encontrar una cazadora a un precio razonable. Y la ha encontrado en un periquete. Hemos ido otra vez junto al río y ahí nos hemos encontrado con dos parejas de españoles. Nos hemos ofrecido a sacarles una foto a todos juntos, y luego ellos nos han devuelto la foto sacándonosla a nosotros. Tras intercambiar un par de palabras con ellos –que si de dónde éramos, y demás- hemos continuado caminando hasta llegar a un puente, al más nuevo de toda la ciudad que no hace ni un año –o si lo hace, por muy poco- que se inauguró. Lo hemos cruzado, y hemos continuado en la misma dirección, pero por el otro lado del río. Nos hemos encontrado en una plaza repleta de puestos de frutas y verduras de un mercado, aunque ya estaban recogiendo. De todas formas, pese a ir andando, íbamos en busca de algo concreto: el puente del Dragón. Nos lo hemos encontrado enseguida, nos hemos sacado unas cuantas fotos, lo hemos cruzado y hemos vuelto hacia el centro por el otro lado del río.
Tras ello, hemos cruzado uno de los tres puentes, pero esta vez hemos continuado de frente y nos hemos adentrado de pleno en el casco viejo de la ciudad, situado a los pies del castillo que corona la ciudad. Las calles, recién adoquinadas, están decoradas con bancos de distintos colores, edificios que parecen casitas de muñecas y tiendas en las que parece que no ha pasado el tiempo. También nos hemos encontrado un bar cuyo menú, tanto de comida como del desayuno, se llama “hijo de puta”, cosa que ha merecido una foto y que nos ha dado que hablar un buen rato (seguimos pensando que quién ha decidido poner ese nombre sabe que quien lo lea no va a saber su verdadero significado).
El caso es que hemos estado dando un buen paseo por el casco viejo de Liubliana. Yo me metí en una tienda a coger un par de postales, y menuda sorpresa de tienda. Todos sus artículos eran souvenirs; pero la tienda era de las antiguas, y de ahí su encanto. El suelo, de madera, no crujía al pisarlo, pero se notaba que en algunos puntos estaba más abombado. Olía a madera vieja, y a estanterías y suelos antiguos.
Hemos paseado por el casco viejo de la ciudad. En un estanco hemos cogido dos paquetes de tabaco –más largos de lo normal y, además, bastante más baratos- y nos hemos ido a tomar algo a una terraza. Un capuchino para Chuan –según él, estaba mucho mejor el que habíamos tomado anteriormente- y una coca-cola para mí. He aprovechado este tiempo para escribir una de las postales que he comprado. Hemos preguntado a la camarera dónde poder conseguir sellos, y nos ha indicado que en el Post Office. A las seis y media ha comenzado a anochecer.
Antes de llegar a esta ciudad sabíamos que tendríamos muy poco tiempo para verla, pero al menos le hemos dado un pequeño mordisco. Finalmente, decidimos dar un pequeño rodeo hasta la parada del autobús –para pasar por otra zona de la ciudad- y, hemos hecho bien, porque nos hemos encontrado con un edificio “moderno” que nada tiene que ver con la arquitectura general de la ciudad; un edificio del que, durante toda la tarde; le he comentado a Chuan de su existencia, aunque sin saber en qué lugar de la ciudad estaba. Nos lo hemos encontrado de bruces de camino a la parada del autobús.
Y, como siempre pasa, que se encuentran las cosas cuando no se buscan, nos hemos encontrado con la Post Office. Hemos mirado el horario: hasta las 19 horas. Faltaban 10 minutos; por lo que no lo he dudado y hemos entrado; cinco minutos después la postal ya tenía su sello y estaba ya en el carrito para ser enviada. Hemos ido a la calle Slovenko (la Gran Vía de Liubliana) y ahí hemos cogido el autobús nº6. Nos hemos pasado una parada respecto a la nuestra –mejor dicho, me he colado yo-, hecho que nos ha obligado a dar un pequeño paseo de no más de 5 minutos hasta el hotel.
Pese a haber llegado a la habitación relativamente “pronto”, lo cierto es que nos va a venir bien, sobre todo para descansar. Mañana tenemos que dejar la habitación antes de las once, aunque no supone ningún problema porque teníamos pensando madrugar para salir pronto y aprovechar el día. Nuestro destino para mañana es Trieste, que nos coge de camino en nuestra vuelta a Venecia. Con todo, nos llevamos un buen sabor de boca al descubrir una gran ciudad moderna que, tristemente, está en la sombra de las urbes turísticas y populares. Eso sí, el nombre del menú del bar no sólo no se nos olvidará, sino que nos dará mucho que hablar.
Opiniones:
| Servicio | |
| Ubicación | |
| Limpieza | |
| Precio/calidad |
Birokrat Aparthotel
Alojamiento: Apart-Hotel en Liubliana, Eslovenia
El hotel es, sencillamente, perfecto y tiene una muy buena calidad-precio. La habitación es enorme (cama de 2x2), perfectamente equipada, con baño propio amplio y también perfectamente equipado. La habitación tiene un armario inmenso, caja fuerte, tv de plasma con conexión satélite y, un detallazo, todas las habitaciones disponen de un ordenador portátil conectado a internet para que el cliente pueda hacer uso de él de forma gratuita.<br />El hotel tiene ascensor, es de fácil acceso y está implecablemente limpio. La chica de recepción es un encanto (no recuerdo su nombre), pero os ayudarán en todo cuanto necesitéis. El desayuno está incluido, es tipo buffet y es bastante completo (tostadas, bollería, máquina de cafés, cereales, fruta, mermeladas, etc.).<br />No está en el centro de la ciudad, sino en los alrededores. Sin embargo a poco menos de 100 metros del hotel hay una marquesina en la que paran dos líneas de autobús que van para el centro, al que se tarda unos 15 minutos. Nosotros utilizamos el de la línea nº6 y, la verdad, no tiene pérdida porque va, literalmente, en línea recta.<br />No me cansaré nunca de recomendar este hotel, tanto por el trato que recibimos, como por las instalaciones. Y estoy segura de que si algún día volvemos a esta ciudad, repetiremos en este alojamiento sin dudarlo ni un solo segundo.
Tipo de viaje: Negocios, Placer, Vacaciones, Familiar | Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Con amigos, Solos y solas
|
Publicado |
|
Últimos comentarios
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
Pre-Viaje
España | 22 de septiembre de 2010
-
2
Comienza la aventura
España | 27 de septiembre de 2010
-
3
Primer mordisco a Venecia
-
4
Otoño de Venecia
-
5
La foto imposible
-
6
Liubliana
-
7
Trieste
-
8
La furia amarilla y San Marino
-
9
Llueve en Venecia
-
10
Sin Verona y sin aqua alta
-
11
Arrivederci Venezia
-
12
Ciao Venezia!!
En Liubliana...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “Liubliana” con tus amigos en Facebook?