Lisboa, una ciudad mágica, amistosa y barata.

Escribe: buvar
Lisboa, una ciudad amistosa, mágica.........barata.Durante años quise conocer Lisboa, atraída por Pessoa, Camoes y Saramago y por supuesto por la música de Amalia y Misia. Entre fines de abril...

 

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Capítulo 1

Lisboa, una ciudad mágica, amistosa y barata

Lisboa, Portugal — viernes, 3 de junio de 2005

Lisboa, una ciudad amistosa, mágica.........barata.

Durante años quise conocer Lisboa, atraída por Pessoa, Camoes y Saramago y por supuesto por la música de Amalia y Misia. Entre fines de abril y comienzos de mayo de este año pude cumplir mi sueño y arribé a esta hermosa ciudad a orillas del Río Tajo.
El viaje fue largo, desde el norte de Chile, hasta la Península Ibérica.
Previamente, y a través de este mismo sitio contacté con algunas personas maravillosas que me apoyaron e hicieron mi viaje muchísimo más grato. (Gracias Jorge Luis y Tomás,).
Como dice el título de este diario, Lisboa es una ciudad amistosa, la gente no está saturada de los turistas como suele ocurrir en Roma, Paris o Londres, y los lisboetas se toman su tiempo para orientar al extranjero en orden a apreciar lo mejor que ofrece la capital lusa.
Mi recomendación es no llevar un plan muy organizado sino más bien dejarse llevar por el propio ritmo que tiene la ciudad.
La oferta de alojamiento alcanza a todos los bolsillos (entre 30 a 70 euros habitaciones muy buenas y céntricas). El transporte y la alimentación es notoriamente más barato que en otras ciudades europeas.
Mi primer día en Lisboa (27 de abril), lo dedique a las formalidades fui a la oficina de turismo en el Metro Restauradores, donde compré tarjetas Lisboa Card, que permiten visitar en uno o varios días museos y además transportarse en la ciudad en autobús, metro tranvía o tren ( 16 euros por día).
Luego visite el barrio de Chiado, aledaño a la Plaza Restauradores y paré para tomar un café en la Cafetería La Brasileira, (en la Rua Garret) mientras Fernando Pessoa, me dirigía una cálida mirada desde su figura de bronce. Como fanática del fado me encamine al Museo de Fado, ubicado en el Largo Chafariz de Dentro. Allí se puede conocer la trayectoria de esta hermosa forma musical, tan representativa del alma portuguesa. Incluso hay en su interior una representación de una Casa do fado, con mesitas y todo y allí uno se puede sentar y escuchar a Amalia. Basta cerrar los ojos y la tendremos allí de cuerpo presente. Un excelente restaurant terraza, en el mismo museo le permitirá dos ejercicios: recuperar fuerzas y observar el tráfico de los lisboletas que van y vienen por el Largo Chafariz de Adentro.
Y como el museo esta ubicado en pleno barrio de Alfama, solo unas escalinatas y se podrá adentrar en el corazón de este barrio de callejuelas angosta, ropa colgando de las ventanas y niños jugando por las calles. Este sector es ideal para aproximarse a los portugueses, hay pequeñas cantinas donde los vecinos beben una cerveza helada, es el momento de conversar con ellos. Si habla español no tendrá problemas, el portuñol es una lengua aceptada por todos. A los vecinos de Alfama, les gusta percibir que la gente se interesa en ellos, en su cultura, en el fútbol, aquí la gente o es del Sporting o del Benfica, así es que cuidado, a no meter la pata.
La Alfama es un laberinto de callejuelas, hay que perderse en ellas, equivocarse, bajar, subir, mirar, descansar, Las equivocaciones no importan, siempre llevan a algún lugar impensado como algunos de los miradores que ofrecen una excelente vista a la ciudad.
Como a mi me sorprendió el atardecer, tomé el tranvía hasta el Miradouro Da Gracia. Un café y la vista espectacular del sol perdiéndose en los cerros vecinos, un excelente broche para el primer día en la ciudad de mis sueños.
Los días siguientes los dediqué a visitar el Monasterio Los Jerónimos, la Torre de Belem, el Padrao dos descubrimientos. A todos estos atractivos ubicados en el barrio de Belem, se puede llegar en tranvía desde el centro, si no tiene tarjeta de transporte, hay que pagar 1,2 euros. Volví además a la Alfama para visitar el Castelo de San Jorge, (me perdí en tres oportunidades antes de llegar, y en dos oportunidades tomé los tranvías en sentido contrario, pero me sirvió para conocer otras zonas. En todas partes hay pastelerías que ofrecen pasteles de nata, los de la pastelería Belem dicen que son los mejores, pero yo probé muy buenos en distintas partes.
Al cuarto día tenía ampollas en los pies de tanto caminar, pero nada serio que no pudiera curar un poco de alcohol yodado.
El fin de semana, con Jorge Luis visité, (en moto) la costa Ericeira, San Martinho do Porto, el Palacio de Sintra, Ovidos y Caldas da Rainha.
Además fui en bus por el día a Fátima, no recuerdo el valor del pasaje, pero menos de 10 euros, el almuerzo, en un Restaurant cerca de la Basílica, por sólo 8 euros un excelente bacalao. Hay misas en distintos idiomas e infinidad de tiendas de recuerdos.
Luego, dediqué un día completo al barrio alto, donde se encuentra el Miradouro de Alcántara, recorrer sus calles, resulta tan grato como en Alfama, sólo que menos cansador ya que no hay que subir y bajar tanto. Allí en un bar de la zona conocí al músico Rodrigo Leao, una persona sencilla y lejos de la aureola farandulera que acompaña a los famosos. Tomamos una cerveza y hablamos de su música y de un proyecto literario que tengo, para el cual me aporto algunas ideas. (Gracias Tomás por este paseo).
Si van al Miradouro de Alcántara, pueden visitar allí el Instituto de Vino de Oporto, con centenares de variedades de vinos, tintos blancos y verdes. Debo decir que en los días que estuve en Portugal tomé el vino que me correspondía a todo el año, excelentes, tanto los vinos del Alentejo, de Ribatejo, como de Palmela, me parecieron de gran calidad, e incluso el vino de mesa que me ofrecieron en Fátima, sabía como gran vino. En este punto mi amigo Jorge Luis, un experto, me ayudó bastante.
El martes 3 de abril fue histórico para mi, ese día un colega del Diario Noticias de Lisboa me invitó a la presentación del nuevo disco de Misia, se llama Drama Box y sin duda será un regalo superlativo para todos sus fans, además canta en español, boleros y tangos, lo que me imagino será muy bien recibido en América Latina. El espectáculo en un Caberet céntrico, con vinos variados, era que no, resultó una velada deliciosa.
Un día caminando por la Plaza de Camoens, la atravesé decenas de veces, encontré un tranvía que iba en dirección al Cementerio Os Praceres. Para allá partí, el trayecto pasa por el barrio Estrella, y es muy bonito. Escuchando fados en mi reproductor personal de cds, me dediqué a pasear por este camposanto, leyendo los epitafios, de granriqueza literaria, además como todo lo luso, con mucha pasión, las dedicatorias, desgarradoras algunas, apasionadas otras, dan una prueba de la intensidad que los portugueses ponen a sus sentimientos.
Si logra llegar hasta el final del Cementerio, entederá de manera gráfica por que se llama Os Praceres, ya que la vista que allí ofrece al Río Tajo y al puente 25 de Abril es un verdadero Prazer. Allí uno entiende porqué a los lisboetas les gusta ser enterrados en este lugar, así con esa vista espectacular cualquiera muere feliz.

Lugares para visitar


Me quedaban solo 3 días en Lisboa, que usé para dar una segunda vuelta a Alfama y Barrio Alto, visitando sus tienditas alternativas y mercadillos y así poder conversar con la gente. El penúltimo día lo usé para cruzar el Tajo. El pasaje más barato que pagué, menos de un euro. En la otra orilla tomé un bus hasta la playa de Caparica, (hay que considerar que es un tramo largo, algo así como una hora y 15 minutos). Se hace grato eso sí y permite conocer estas poblaciones, que operan como ciudades dormitorio de gente que trabaja en Lisboa. La playa es bastante extensa y hay muchos restaurantes que en esta fecha, mayo y día de semana no están en absoluto llenos, los precios oscilan entre 5 y 10 euros el menú del día, que lo ofrecen con vino o cerveza, suelen ofrecer un vino Palmela de la zona muy bueno.
Al Museo Calouste Gulbenkian le dedique medio día, vale la pena ya que ofrece una muestra de la rica colección que este millonario petrolero, fanático del arte otomano, reunió durante su vida. Si el recorrido lo agota, se puede recuperar fuerzas en una cafetería con una espectacular vista al parque que rodea el Museo. Este lugar forma parte de un complejo denominado Fundación Calouste Gulbenkian que además reúne una biblioteca, un centro de arte contemporáneo y un hermoso parque.
Desde el Museo pueden encaminar sus pasos hacia el centro, caminando un poco. Puede además alcanzar la Avenida Liberdade y llegar caminando hasta la Plaza Marqués de Pombal. Puede entretenerse caminando por el Parque Eduardo VII que alberga un nada despreciable número de especies arbóreas y muchísimas flores. Si su viaje tiene lugar en primavera el paseo será inmejorable.
Lisboa, tiene un cielo azul precioso, lo que representa el marco más adecuado para tomar fotografías. Vale la pena tomar fotografías digitales, ya que resulta más barato y puede tomar un número ilimitado de ellas. En mi caso, en los 12 días que estuve en Lisboa tomé 927 fotos.
Para quienes gustan de las compras recomiendo el Centro Comercial Colombo. Se puede llegar hasta el a traves de la estacion de Metro Luz Escuela Militar. Me dijeron que es uno de los mas grandes de Europa. En todo caso tomé nota que los recuerdos que habia comprado en el centro, de la ciudad, entre ellos camisetas del Sporting y el Benfica y banderas portuguesas, estaban aqui muchísimo más barato. También hay muy buenas librerias de cadena como FNAC y disqueras. Hay varias plazas de alimentación e incluso espectáculos, vale la pena visitarlo.
En la zona céntrica, aledaño a Rúa Augusta hay también buenas librerías y tiendas de joyas, con precios bastante atractivos.
Los taxistas en general se ajustan a los precios marcados y dan buenas recomendaciones sobre sitios a visitar.
Si tuviera que elegir los lugares más lindos, los imperdibles, lo tendría difícil, pero creo que amaneceres y atardeceres, desde cualquier mirador son un espectáculo gratificante. Cruzar el Tajo y sentir que hace cientos de años partieron desde allí miles de portugueses a conquistar América, también representa una experiencia inolvidable. Para mi, que vivo en un país donde la gente mira más a la Cordillera de los Andes que al mar, me sorprendió el apego que los portugueses tienen al mar.
Hay varios ferries y barcos que navegan por el Tajo, si llega al terminal Cais de Sodre, hay una estación de metro de igual nombre, puede consultar precios, notoriamente mas económicos que los que ofrecen las agencias de viajes.
En todo caso para recorrer la ciudad utilice los tranvías, cuando vea uno por la calle, tómelo sin importar adonde vaya, ya que todos los recorridos, tienen lugares de interés que vale la pena conocer.
Un dato curioso por la Rúa do Carmo a la altura del 87, esta la Luvaria Ulisses, la Luvaria viene siendo una guantería y tiene allí la colección más grande que se pueda imaginar de guantes, de cuero, exóticos, de gasa, de lana, en fin el modelo que quiera, los dependientes tienen mucha paciencia y encuentran los guantes soñados, los míos de malla, me costaron 20 euros.
Olvide comentar que lo primero que hice al llegar a Lisboa, fue comprar Os Lusiadas de Camoens, este poema épico, que se supone adentra al neófito en la cultura portuguesa, lo estoy leyendo hace más de un año pero se me hace difícil. En todo caso, creo que será más fácil leerlo en un texto original que trae aclaraciones que en la fotocopia que yo manejaba.

La música de Portugal: o fado

Por último un apunte especial para el fado. Música bella, y diría que muy latinoaméricana. Si Ud., no teme a la música con letras que literalmente le pueden partir el corazón en dos, el fado es lo suyo. Hay muchas casas de fado, y lo mejor es acercarse a las menos turísticas, aquellas que visitan los portugueses y que cantan las canciones junto con los fadistas.
Dos amigos que conocí allí (Antonio e Isabel), padres de Tania, me llevaron a un lugar maravilloso, "Timpanas"  a escuchar fado tradicional. Previamente me pasearon por el otro lado del Tajo, recorrimos Palmela y Setúbal, hasta llegar a un Castillo ubicado en lo más alto de una colina, donde tomamos café en un parador con una vista impresionante sobre el río, me parece que se llamaba Sado.
Además compré muchos discos de fadistas modernos como Camané, Mariza, Mafalda Arnauth, Lenita Gentil, o más clásicos como Dulce Pontes. También compré en el Museo del Fado libros con la historia de esta música.
Los 12 días pasaron volando y a pesar que como vieja periodista, los viajes son habituales en mi trabajo, al llegar a Santa Apolonia, ya me invadió la nostalgia de dejar Lisboa, antes de partir ya tenía saudade. En el Terminal derramé mis lágrimas, prometiéndome que volvería más adelante. El viaje prosiguió a Paris, Roma y Madrid, pero allí les garantizo que no hubo lágrimas al partir.
Si alguien quiere más datos de este viaje me pueden escribir. Yo siempre estaré feliz de ayudar a otros a descubrir una ciudad tan bella como Lisboa. Y por mi parte espero regresar muchas veces a Lisboa.

María Eugenia Vargas 
buvarcl@gmail.com

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Comida    
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Precio/calidad    

Cervejaria Trindade

Comida: Comida Variada en Lisboa, Portugal

La Cervejaría Trindade no solo da la oportunidad de beber muy buenas cervezas, sino que además tiene una decoración donde destaca la azulejería portuguesa.

Mi calificación promedio:
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Servicio    
Comida    
Ambiente    
Precio/calidad    

Pastéis de Belém

Comida: Panadería/Repostería en Lisboa, Portugal

Nadie puede ir a Belem sin probar los pasteles de nata, una visita al Monasterio de Los Jerónimos, da la ocasión de acercarse hasta la pastelería.


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