Diarios de viaje > Lisboa, Europa

Quen non veu Lisboa...

Escribe: piterandres
Lisboa era otro de mis “asuntos pendientes” había estado en una ocasión con mis padres, pero era muy pequeño y a penas tengo más recuerdos que la impresión que me causó el Cristo Redentor... que reviví con nitidez cuando visité el de Río de Janeiro muchos años después y subimos al Corcovado. Lisboa... tan cerca, tan lejos... ¡y yo sin reunir unos días para visitarla!

 

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Hacia Belém... fuimos nosotros

Lisboa, Portugal — domingo, 11 de abril de 2010

Salimos del hotel en coche porque queríamos ir hasta Belém para ver su famosa torre y los Jerónimos.

La torre de Belém nos encantó. Fijándose únicamente en la rica ornamentación exterior (con las cuerdas esculpidas en piedra, almenas en forma de escudos...) resulta increíble que haya sido creada con un objetivo defensivo. Es uno de los ejemplos de la arquitectura Manuelina (una variante del gótico con influencias islámicas típico de Portugal y con muchos motivos marítimos), al igual que el Monasterio de los Jerónimos. Para poder visitarla por dentro tuvimos que hacer una cola considerable (la estrechez de algunas de las escaleras obliga a hacer "turnos" para subir y bajar), pero mereció la pena porque desde la terraza superior hay unas vistas increíbles. Una vez dentro, las garitas, cañones... te recuerdan que fue en su tiempo el principal elemento defensivo de la entrada del Tajo. Construída mirando hacia el río, parece la proa de un barco. De hecho, la torre simboliza los descubrimientos de los Océanos.

Aunque son muchos los restaurantes que compiten entre sí por "captar" a los turistas (¡nunca me acostumbraré a este sistema tan agresivo!), optamos por un moderno "chiringuito" de playa con platos de diseño y ambiente relajado.

Todo el entorno de la Torre de Belém está plagado de elementos militares y conmemoraciones de batallas. De hecho, junto a la orilla del río se encuentra el "Monumento a los descubrimientos" que se erigió en los 60's en honor de Henrique el Navegante. Impresiona el grupo escultórico de los protagonistas de estos descubrimientos encaramados a la proa de esta carabela y orientada hacia el río. Se puede subir en ascensor (dicen que hay unas vistas magníficas también), pero nosotros no lo hicimos. Pegado a la "carabela", en el suelo, está la rosa de los vientos que Sudáfrica regaló a Lisboa. El apogeo de las expediciones marítimas lusas tiene muy cerca de allí otro monumento protegido por la Unesco, el Monasterio de los Jerónimos, con la estatua de Henrique el Navegante espada en mano. Se construyó en el s.XVI para conmemorar el regreso de Vasco de Gama tras descubrir el camino marítimo hacia la India. Otra vez cola para poder visitar su interior (también recomendable): Lo que más nos gustó fue el claustro real, repleto de motivos típicos del estilo manuelino: cabos marineros, medallones... Muy cerca del monasterio está la fábrica de los afamados pastelitos de Belém... aunque pueden comprarse en toda Lisboa (y yo diría que en todo Portugal) es genial comprarlos recién salidos del horno. Sin salir de Belem buscamos un bar para tomarnos unas "francesinhas" antes de coger el coche para afrontar las 6 horas y media de viaje que nos esperaban.

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Últimos comentarios

buvar dice:
!!Me encanto!! !!adorei!!, espero visitar Lisboa, a fines de la segunda quincena de mayo. !! Gracias por el adelanto!!
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ctorralba dice:
¡qué ricos los pasteles de Belén!... ni me los imagino recién horneados...
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