La ruta hacia Pico Lorito es muy similar a la realizada para subir hacia el monte Meiggs; partes del mismo lugar y la altura y desnivel también van por ahí no más. Lo particular de esta aventura, en ese día en especial, es que no tuvimos a nuestro principal reto en la altura, sino en el clima que complicó a medida que avanzaba el día.
Subimos con un cielo medio nublado, y a mitad del trayecto la zona ya estaba completamente cubierta de manto blanco; más adelante vendría la granizada y los copillos de nieve, que nos dejaban por momentos para después volver y no irse más, acompañándonos por todo el camino de regreso.
En la cumbre encontraremos poco espacio para un grupo numeroso, pero un paisaje espectacular que lamentablemente sólo pude imaginármelo gracias a pequeños claros que se abrían cuando la neblina va dejando entrar al sol; diminutas ventanas para ver lagunas y montañas alrededor, y al momento volverlas a ver desaparecer; todo esto te deja los deseos de volver en una mejor época, en la que el sol es el rey del cielo.
Demás está decir que lo que sucedía si te quitabas el guante para tomar mejor una foto; en mi caso tuve que soportarlo como los mártires porque no me puedo ir sin fotos de tremenda odisea.
El cuerpo totalmente destrozado, las orejas, manos y pies congelados, los zapatos mojados y llenos de barro......así y peor llegamos al bus, rumbo a Lima, la insoportable y querida Lima.