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Presentes de lucha, pasados de gloria: Un viaje a través del tiempo, la resistencia y la libertad

Escribe: osorojo
La mística y el sentir revolucionario de una Bolivia que resiste y construye. El impacto frente a esa maravilla que es el Lago Titicaca. La sensación de quedarse sin palabras en cada centímetro del magnánimo Cusco. Sus calles esconden una historia y una cultura riquísimas. Machu Picchu, qué más agregar. Sólo contemplarlo con ojos bien abiertos, corazones dispuestos a latir y alas desplegándose para volar. Un sinfín de imágenes junto a la persona que más amo en el mundo. Un...

 

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Limados

Lima, Perú — viernes, 6 de febrero de 2009

A las 7:55 salía el avión hacia Lima. Siempre se recomienda llegar entre dos o tres horas antes de la partida. Pusimos el despertador a las 4:35 y casi a las cinco nos tomamos un taxi por cinco soles hasta el aeropuerto. La osa se puso un poco chinchuda debido a cierta insistencia mía por ir saliendo con lo cual estuvimos un buen rato sin hablarnos. Llegamos antes de las seis y aún Taca no había empezado a atender. Estábamos segundos en la fila detrás de un viejo bastante rompe pelotas. Ayer habíamos realizado el check-in así que asientos ya teníamos y sólo hubo que pesar el equipaje. Dieciseis a catorce fue la diferencia en favor (¿o se debería decir en contra?) de la mochila de Maruchi. Abonamos la tasa de embarque, subimos al primer piso donde nos tomamos un café con leche y un té, ya nos hablábamos y a las 6:40 estábamos adentro de la sala de espera pre-abordaje. Saldríamos un poco más temprano que lo previsto. Si a las 7:15 nos subimos al avión, 20 minutos después se produjo el momento del despegue. El desayuno: sanguchitos de jamón y queso, café para Maru, juguito para SeSe (ya que exactamente una persona antes se quedaron sin coffee). Antes de las nueve, aterrizábamos en el Aeropuerto Internacional del Callao. Retiramos el equipaje, intentamos obtener data de hostels en el puesto de Información Turística pero no nos dieron respuestas demasiados alentadoras, por lo que se podía decir que estábamos en pelotas. Los precios de los tachos aeroportuarios parecían bastantes caros y uno de ellos (el conductor) a quien le rechazamos que nos lleve, nos dijo que ya íbamos a volver sin las mochilas al no haber optado por su servicio. Lamentable y Maru se enojó diciéndole "qué linda manera de promocionar tu país". Salimos del aeropuerto y finalmente un taxista nos hizo precio, subiéndonos por 30 soles (cuando adentro estaban cobrando 45). Aquí se suscitó un inconveniente determinante. Le dijimos de ir al centro de Lima y el tipo dale que dale con Miraflores, que Lima es inseguro y una serie de habladurías frente a dos personas que estaban convencidas de que el itinerario armado indicaba Lima, pero que no tenían ningún dato de donde alojarse. Mi viejo me comentó, con la experiencia de su viaje de 2007, que Miraflores era un lugar bastante cheto y que mejor encarar para Lima. Ese pensamiento arraigado no impidió que de alguna manera sintiera que no era tan grave una u otra elección, a medida que nos íbamos enterando de precios y cercanías. Sin embargo, confié que la decisión la tomara Maru que parecía totalmente convencida del destino limeño (igualmente ya el taxista era consciente de que habíamos optado por Lima y hacia allí parecíamos ir). No sé por qué empezamos a dudar, Maru que no se animó a decir ni sí ni no, y al quedarnos atrapados en el "no sé", el tachero ganó la partida y con muy buen chamuyo (y conectado por más amistad que negocio con la dueña del hostel), recalamos en Miraflores. El hostel era muy cómodo, nuestra habitación constaba de 4 camas (doble marinera) y al lado de la misma teníamos conexión a Internet. Fue el más caro de Perú pero valió la pena. Ciento veintinueve soles por las dos noches, nos daban toalla, jabón y shampoo para el baño y Pilar, su dueña, era realmente muy buena onda. Ah, pequeño detalle: desayuno incluido. Que lo tendríamos sábado y domingo. No estaba nada mal. Aunque el humor no era el más agradable del mundo, principalmente Maru que estaba tan indecisa como embroncada. Había que relajarse, pensar que la mejor parte del viaje ya estaba hecha y que estos tres días eran un regalo más, de unas vacaciones inolvidables, que debíamos disfrutar tranquilamente. Averiguamos data turísticas, nos clavamos unos churros con dulce de leche, caminamos por la Avenida Larco contemplando este mini-Miami hasta llegar al shopping Larcomar y el Pacífico estaba frente a nosotros, jubiloso. Paseamos por el Malecón y bajamos a la playa, donde nos meteríamos apenas minutos en un mar embravecido, sobre todo por la cantidad de piedras presentes que se arrastraban por las olas impactando en partes de nuestros cuerpos. Que íbamos para un lado, que íbamos para el otro, que nos quedábamos y un sinfín de etcéteras de una Osa raramente vacilante. Como el malhumor a veces es contagioso, el fortísimo sol que penetró un poco de mi espalda y sobre todo mis piernas (bien rojas al día siguiente), además de un hambre creciente me introdujo a mí en esta sensación de malestar. Al llegar la hora del almuerzo, también llegó la calma y un poco de sonrisas. Las entradas y los segundos fueron potentes: ensalada hawaiana y pescado para Maru; otra hawaiana y milanesa de pollo con arroz y ensalada para Seba. Sabía que había sólo una situación que recuperaría el ánimo del todo: una verdadera siesta (mínimo 120 minutos). Y así fue, ni bien llegamos al hostel. Previamente, ducha y mucha crema hidratante. Luego de despertarnos abrumados, salimos a caminar un rato yendo hacia el parque principal, el Parque Kennedy. No había muchas otras opciones, a no ser sentarse a cenar. Y qué platazo saldría. La noche del cebiche se haría presente de manera picante. Un plato, que además fue la entrada, muy poderoso. Encima los segundos no pudieron ser terminados debido a la abundancia de los platos. La bebida: Inka Cola. Panza llena, corazón contento. Pese a que la jornada arrancó con el espíritu en baja, se despedía felizmente. Cusco había terminado, pero las vacaciones seguían. Lima, ahora en serio, nos esperaba mañana.

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Últimos comentarios

alele dice:
Buenas buenas recien termino de leer tus diarios y me encantaron te felicito realmente me gusta como esta relatado gracias..ALE.
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madeinperu dice:
me encanto tu diario ....lima es linda en el centro hubieras encontrado muchos lugares turisticos como las iglesias y la catedral d lima q es hermosa y en sus alrededores pero si bien es cuerto MIRAFLORES es el point donde la mayoria de las personas tanto peruanos como extranjeros se reunen ya q encuentras mas lugares de diversion,restaurant,pubs,discos....the night life!!!
a unos cuantos minutos de miraflores esta BARRANCO la misma cosa aparte q encuentras el puente de los suspiros...reunion d enamorados y mas ..q bueno q tu estancia en peru haya sido linda x todo lo k e leido y q te hayas llevado un lindo recuerdo un abrazo karina

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Maru señalando el inmenso Pacífico

   

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