Lima la Ciudad de los Reyes El Centro Histórico – itinerario Este

Escribe: Wi
El cercado o damero de Pizarro es un cuadrado lleno de joyas de arquitectura. Se puede encontrar una colección notable de Casonas, como el Palacio de Torre Tagle, la nueva casona-museo Bodega y Quadra, la impresionante casa de Pilatos, la Casa de las trece monedas, El Edificio del congreso, El Museo de la Inquisición o Tribunal del Santo Oficio, y hermosos templos como San Francisco y San Pedro nos acompañaran en este hermoso recorrido por el lado Este del Centro Histórico de Lima.

 

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Basílica de San Francisco de Jesús (El grande)

Lima, Perú — viernes, 27 de julio de 2012

Luego de visitar el Parque de la Muralla y su bonito Museo regresamos por el mismo camino (primera cuadra del Jirón Lampa o Calle Soledad) y ya estamos en  El conjunto monumental de la Basílica y Convento de San Francisco de Lima,  que junto con el Santuario Nuestra Señora de la Soledad y la Iglesia del Milagro, configura uno de los rincones más acogedores y artísticos de Lima. Ramón Menéndez Pidal, filólogo y erudito español, al respecto comentó: "Es el monumento más grande y más noble que erigiera en éstas tierras de prodigio la conquista".Este conjunto de recintos religiosos, es sin duda, uno de los más importantes y mejores centros arquitectónicos de la ciudad,también uno de los más extensos y hermosos legados de la época virreinal, que genera mayor interés en los visitantes nacionales y extranjeros.
Originalmente se adjudicó a los primeros franciscanos un terreno contiguo al Convento de Santo Domingo para construir su Templo, posteriormente se le adjudicó una zona próxima a la barranca donde podía gozar del río Rímac que atravesaba a la Ciudad en el mismo lugar en que hoy se encuentra la Capilla del Milagro. La primera capilla debió estar lista para 1537, era rústica y fue construida por Fray Francisco de la Cruz en los terrenos que primero se le asignaron. En la actual Capilla del Milagro se inició la construcción del Templo de San Francisco hacia 1546 - 1550 y luego de recuperados algunos terrenos, siendo creada la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles siendo su primer Guardián Fray Francisco de Santa Ana. En este primer templo se colocó la imagen misionera de Ntra. Sra. de la Limpia Concepción, que más tarde cambiaría de advocación. El 4 de febrero de 1656 este hermoso templo se vino abajo, hubo de construirse otro y la primera piedra de la segunda fábrica se colocó el 8 de mayo de 1657 por el Virrey D. Luis Enríquez de Guzmán. Gracias al impulso del Comisario General de los Franciscanos, Fray Francisco de Borja celebró el contrato con el arquitecto portugués Constantino de Vasconcellos. A siete años de su construcción hubo de habilitarse la ya avanzada obra, siendo bendecido por el Arzobispo de Lima D. Pedro de Villagomez el 3 octubre de 1663. Al poco tiempo fallece Constantino de Vasconcellos, y por fortuna llega de España el Padre Fray Luis de Cervela quien siguió la construcción de la iglesia, trayendo para adornar el templo seráfico y el de la Soledad, el hermoso mármol de berenguela. La obra fue continuada por el Arquitecto Manuel de Escobar.
La iglesia de San Francisco de Jesús el Grande, se inauguró el 3 de octubre de 1672 con la presencia del Virrey Conde de Lemos, y el 22 de enero de 1673 se consagró solemnemente el templo de San Francisco, por el Obispo del Cuzco D. Manuel de Mollinedo y Angulo. A Pesar de su consagración, el templo se terminó hacia 1674, con la portada de San Luis Obispo, obra de Manuel de Escobar, es el templo más grande de Lima, después de la Catedral.
La fachada considerada como una obra maestra del barroco limeño, tiene gracia y monumentalidad. Un rítmico almohadillado recorre sus muros, que en su parte superior se encuentran adornados por una balaustrada de madera. Destacan la portada mayor (1672-1674), labrada en madera, el claustro principal, el interior de estilo mudéjar, la cúpula y el crucero. Un detalle de la portada que pasa desapercibido para la mayoría de los visitantes se encuentra encima del arco de medio punto. Allí aparece el símbolo del papa: las llaves de San Pedro y la tiara papal. En su cuerpo inferior el delicado labrado de la piedra en el que se encuentran linternas y cabezas aladas es digna de admiración.
‘‘el Convento de San Francisco, es más interesante por su gran extensión, la cual con razón comparo Schmarda con aquellas antiguas ciudades del reino de Suabia..su colorida y sobrecargada fachada recuerda a aquellos templos singaleses de Buda. Como una de las partes de mayor belleza en el edificio, se pueden señalar los corredores, los cuales tienen techos de madera adornados ricamente con labrados. A lo largo de las paredes de estos pasillos cuelgan ilustraciones de la visa de diferentes santos, los cuales, en forma rara, están con el rostro contra la pared y únicamente en determinadas festividades se les voltea y muestra a la vista de los visitantes…el sacristán con gran satisfacción, me informo sobre San Benito, un santo ‘‘negro’’, el cual es muy venerado, quizás por su color, por los negros. Cerca del convento se encuentra la llamada Casa de Ejercicio a donde, en determinadas épocas del año, se dirigen los sacerdotes, para realizar en retiro sus ejercicios espirituales. Un lecho, con un pellejo de res extendido sobre él, una silla dura, una mesa, un crucifijo y una calavera, constituyen el inventario. Este último, -el cráneo de un religioso muerto-, estaba lleno de inscripciones religiosas, en parte escritas y en parte grabadas.
El hermano que me guio, había habitado no hacía mucho tiempo en estos sombríos recintos..muy joven todavía fue buscador de oro en California, luego jugador y especulador, perdió pronto lo que con gran esfuerzo le gano a la tierra, en las minas, y es así como regreso a Lima mas por variar y vivir cómodamente, que por inclinación religiosa o aburrimiento de la vida, terminando en la orden franciscana. Por su temperamento, mas de hombre de mundo que de monje, se hubiera podido sentir sumamente incomodo entre la moralidad de los hermanos del convento de la capital peruana; pero la sotana de los monjes en Lima no solamente es la vestimenta de humanidad y renunciamiento sino que también es el ‘surtout’ para cubrir ciertas inmoralidades. ’’ - Karl Scherzer, visita al Perú en 1859.


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