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Día de los muertos en Perú - I : Tanta Wawas

Escribe: Wari
Si bien el tema puede ser algo desfasado ya que hace 2 semanas se celebró el día de los muertos, escribir este diario se me hizo algo personal, algo que tenía en las entrañas y quería sacarlo...

 

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Día de los muertos en Perú - I : Tanta Wawas

Lima, Perú — lunes, 19 de noviembre de 2007

Si bien el tema puede ser algo desfasado ya que hace 2 semanas se celebró el día de los muertos, escribir este diario se me hizo algo personal, algo que tenía en las entrañas y quería sacarlo pero por falta de tiempo e inspiración estuvo algo trabado. Decidí partir el diario en 2 porque se iba a ser muy extenso. Espero poder terminar la 2da parte estos días si es que las musas se dignan en aterrizar por mi cabeza.

Inicié este recorrido con la intención de querer saber un poco más cómo es que una parte de los peruanos nos acercábamos a ese suceso trascendental e infinito que es la muerte, conocer cómo la gente de esta Lima andina, abigarrada y fascinante asumían su relación con este evento inevitable en nuestros destinos. Al fin y al cabo uno también puede ser un viajero en su propia ciudad y descubrir nuevos espacios, costumbres y gente. Lo que no sabía es que al ir averiguando más sobre estos lugares yo también me iría descubriendo, me iría acercando a ciertas revelaciones...

COMEDOR DE UNA CASA, LIMA, 1987 (o quizá 88, puede que 89...)

Lo recuerdo bien. Los últimos días de octubre llegaban puntuales y con ellos las encomiendas que desde Ayacucho nos mandaba Mama Chela: una caja de cartón envuelta en plásticos que mi madre ponía en la mesa de la casa. Ella sacaba un cuchillo e iba rasgando los plásticos con cuidado, como si la caja tuviera en su interior frágiles joyas que llegaron sin saber cómo. Una vez liberada la caja de todas sus envolturas la abría. Yo estaba a su lado siempre, mirando con curiosidad, descubriendo el secreto guardado dentro de ella. Primero salía a la luz unas ramitas de huacatay, luego yerba buena y romero que habían puesto para espantar a los moscos y conservar el olor. Luego los quesos, las chaplas, las rosquitas y por fin, enfardeladas en bolsas y papeles, aparecían unos ojitos negros y grandes que parecían mirarnos alegres: eran las Wawas.

Corte. Escena 3, toma 2: "Día de los muertos I"


¿Qué son las tanta wawas? Son delicadas figuras hechas de pan o de bizcocho, de diferente tamaño, que representan a niños, animales u otras formas que varían según las regiones. El significado puede entenderse como PAN (Tanta) BEBE (Wawa) o PAN CON FORMA DE BEBE. Estos panes van adornados con grajeas, pasas, anís, caretas de yeso o glacé. Los pobladores de las zonas altoandinas los entregan como obsequio durante los días de Todos los Santos o en el Día de los Difuntos (1ero y 2do de noviembre) lo cual permite consolidar las relaciones de compadrazgo, reciprocidad y de compromiso mutuo. El día 2 de noviembre estas wawas son llevadas a los cementerios de muchos pueblos andinos para ser dejados como ofrendas a los difuntos y una vez de acabada la compañía los mismos panes serán repartidos entre los visitantes para ser comidos. No se conoce con exactitud cuando es que esta tradición andina de hacer panes con forma de bebe empieza pero se sabe que los antiguos peruanos comían una especie de pan. El investigador Jaime Ariansen indica que los en el antiguo Perú se consumía la tanta, y que aparte de esta variedad de pan había otra para fines ceremoniales: el "sanco o shanku". Para prepararlo molían el maíz en batán y cocinaban la pasta directamente sobre las piedras calientes del hogar, en el rescoldo o en ollas de barro, con y sin agua. Junto a esto consumían la Ajja, que era una especie de "pan líquido, chicha espesa, muy nutritiva, elaborada principalmente con maíz germinado llamado jora".


TAMBO, AYACUCHO, 1946 (o quizá 48, puede que 49...)

Me cuentas que tu abuelita las hacía en el horno de tu casa, amasándolas con paciencia, dándoles forma como si fuera un dios que creara seres a imagen y semejanza de su imaginación. Dices que los hacía como tú "gordas y pequeñas" y que te atabas una lliclla multicolor al cuerpo para cobijar en tu espalda un muñeco de plástico como si fuera tu bebé; ¿ya me imaginabas entonces? ¿Ya me cargabas así en tus sueños de niña? Dices que tus tías y tu abuelita te daban una bolsa llena de wawas para que se le ofrecieras a tus padrinos y parientes y que ibas feliz a sus casas porque sabías que a cambio te darían caramelos, ropa y propina. Ibas a sus casas, abriéndote paso entre los sembríos, despertando con tu voz sin igual la vida de los frutos, las caricias que se daban los eucaliptos con sus ramas, las aves de buen agüero mirándote pasar niña por los caminos austeros de tu infancia. Luego tus parientes te darían a cambio otras wawas y lo esperado: dulces, monedas y alguna ropita. Te dirían luego que mandes saludos a la abuela, a las tías, que los esperan, que vengan cuando quieran, que les desean lo mejor. Entonces volverías por las calles terrosas de tu pueblo, cruzarías la plaza y verías más niñas cargando sus bebés de plástico, jugando a ser madres, aleccionadas desde entonces a ser grandes mujeres, sencillamente como tú. Y los niños con sus panes en forma de caballito correrían y sus gritos serían lo único vivo en un pueblo que esa noche esperaba a sus muertos. Y llegarías a casa para dejar lo que te han pedido llevar y así sin darte cuenta, imperceptible, silenciosamente, te habías convertido en el vehículo por el que se transportó la historia, por el que fluyó sin interrupción alguna una tradición cuyos inicios se diluyen en el insondable mar del tiempo: la reciprocidad andina, la ayuda mutua.

Corte. Escena 7, toma 3: "Día de los muertos I"


He tenido la suerte de consumir estos panes desde que soy niño y lo hacía sin preguntar, comiendo porque era parte de mi costumbre familiar, algo sin mucha novedad en mi mesa especialmente cuando el día de los difuntos se acercaba. Pero, como a todo el mundo, con el tiempo, el aguijón de la curiosidad punzaba en mí, los porqués que nos despiertan el deseo de conocer, de ir un poco más allá: ¿Si es una tradición que nos viene de antaño, entonces comían los antiguos peruanos pan? ¿Por qué comer "bebes" el día de los muertos? ¿Por qué ofrecer comida a nuestros difuntos? ¿Por qué....? ¿Por qué...? ¿Qué sería de nuestras vidas sin esos "porqués"? Es posible que pudiera conseguir información suelta por todos sitios pero yo quería acercarme a esta tradición desde mi costumbre familiar y desde la de los otros y a partir de conocer todo ello conocerme un poco más.



PLAZA DE ARMAS DE SANTIAGO DE SURCO, LIMA, 1 de noviembre del 2007.

Fulgores matinales. El sol es una luciérnaga sin dimensiones en la mitad del cielo a las 10 de la mañana. Irradiaciones inevitables enroscadas en mi pelo. Calles de Santiago de Surco, viejo. Designios encumbrados en corceles de polvo. He venido a buscar respuestas. Sería tarde, te dije, cuando caí en la cuenta que al final del día me iría a casa con el doble de preguntas que tenía en la mañana.
Quién eres tú en el ir y venir de los días de tu vida, desde que el pezón andino te amamantó con leche de un sabor ajeno, occidental. Arbusto incendiado, crecido, sediento en el asfalto. Péndulo mestizo vagando por extremos contradictorios sobre el vacío de la historia: ¿andino de última generación o capitalino de primera? ¿blanco o cholo? ¿inglés, español o quechua? ¿rock o huayno? ¿flores o wawas para los muertos? ¿misa o pagapu? ¿Atahualpa o Pizarro? ¿amor u odio? Tu simiente es fértil en la tierra de la contradicción eterna. Sorbes la luz del esquema lejano, acurrucado en los brazos de la educación ancestral. Laberinto del don, tu identidad se diluye en ramalazos de caos y no hay modo de definirte. Quién eres tú en medio de la confusión de los seres parecidos, homogéneos, iguales, alienados. ¿Eres todos tus muertos hasta ahora, eres todos los que procrearás jamás? Nexo, tú, entre el polvo sabio de tus padres y el esperma lumínico de tus hijos. Has crecido con la muerte, la que dejaba estelas de su presencia en las veredas ensangrentadas de tu barrio, en balazos incrustados en la piel de la noche, apagones y sirenas convocando el miedo, después de la madrugada orgiástica de caos y miedo... eran los 80`s. Te han enseñado que la muerte es cercana, que alecciona, que convive contigo en la naturaleza sangrienta, en la brutalidad humana. Pero te dijeron que a la muerte también se le habla, se le sonríe, se le alimenta. ¿cómo es esto?¿cómo? Preguntas para ti, sólo para ti en la plaza de armas de Surco, en la gran ciudad de Lima, república peruana, planeta Tierra, sistema solar, periferia del universo, vía... láctea. Quién eres tú... quién eres tú...

Corte. Escena 16, toma 5: "Día de los muertos I"


Para conocer un poco más sobre esta tradición es recomendable acercarse a la plaza de Santiago de Surco, distrito situado al oeste de Lima que fue en el pasado un señorío pre inca conocido como Sulco pero que después fue ocupado por los españoles, donde cada 1ero de noviembre se realiza el "Concurso Nacional de Tanta Wawas", organizado por el Museo Nacional de la Cultura, (http://museodelacultura.perucultural.org.pe/) en un intento por rescatar esta tradición de la gastronomía peruana no muy conocida como es la panadería artesanal andina de consumo familiar. Para esto, vienen desde diferentes departamentos del Perú artesanos, previamente seleccionados en concursos regionales, especializados en la preparación wawas a mostrar sus mejores trabajos y ganar el premio mayor(1,200 nuevos soles). Hay muchas carpas multicolores en las que cada artista tiene su propio espacio. Allí exponen sus trabajos, venden algunas wawas a los curiosos, conversan gentilmente con la gente y esperan que pase el jurado calificador que dictaminará quién es el ganador

Paseo un poco, mirando las mesas donde están como dormidos en un sueño sin fin todas esas formas caprichosas que las manos de estas personas han creado. Entre ellas conozco a la extraordinaria Kelly Cayetano con quien conversar es un placer que usualmente no se tiene. Ella es una persona encantadora, con un fuerte sentido de pertenencia, orgullosa de sus raíces. Mueve las manos con delicadeza, la música de su voz no pierde nunca la suave melodía de su acento serrano. A toda pregunta siempre responde con esa sonrisa tan diáfana como el cielo de su Huancavelica natal. Me cuenta que para preparar estas wawas ha usado "harina de trigo, un poquito de harina blanca... levadura, esencia, clavo, canela. También se utiliza huevos frescos, que tienen las personas de sus gallinitas de ahí mayormente." Con paciencia me explica todo, sin que ese gesto alegre abandone su rostro. Hoy 1ero de noviembre, en Huancavelica, los difuntos llegarán a sus casas para visitar a su gente, para ver sus propiedades y como a toda visita hay que recibirlos como se merecen para ellos se dejarán en las mesas las comidas que más le gustaban: "las tanta wawas, acompañadas de ofrendas, con comidas tradicionales... como las mazamorras de maíz blanco, de chicha de jora, de un mondongo, un patachi (sopa de trigo), de ese tipo de alimentos para que el muerto que hoy se levante vaya a la medianoche y deguste..." Me fascina todo el mundo al que me permite tener acceso sus palabras. Como si me trajera noticias de una realidad y un mundo lejano, pero no, advierto que no, que ella es mi paisana, que va hermanada a mí en costumbre, Toda esta tradición logra algo muy importante como es afianzar la unión familiar, asegurar el traspaso de tradiciones ancestrales de generación en generación: "... en Huancavelica si una familia es de panaderos, desde el más chiquito hasta el más grande apoya, el más chiquito pone los ojitos, los caramelitos, el otro pasa la brocha." En su tierra su familia es muy conocida por mantener viva la tradición de las Tanta Wawas: "a mi abuelito en todas las panaderías lo conocen, bien respetado. Ni nosotros lo igualamos a mi abuelito, no quiere avisar la receta... ese secretito es el que nos falta". Le pregunto si es que cuando ella sepa el secreto se lo pasará a sus hijos, se ríe dulcemente y me dice que no lo sabe. Luego me regala una wawa en forma de caballito: ya tengo una nueva "pariente", debo corresponder ahora con la misma bondad. Cuando pruebo la wawa el sabor delicioso que la leña le ha dado me permite grabar en la memoria un gusto sin igual.

¿Pero en qué momento se le ocurrió a la gente del ande hacer pan con formas de bebé para ser consumidos en el día de los muertos? Nunca hay una respuesta precisa. A todos los artesanos que pregunté sólo me dijeron que recordaban que sus abuelos o tíos (cuyas edades siempre eran la misma: 100 años) lo habían aprendido así, de sus antepasados. Pero el momento preciso que hizo que toda esta tradición apareciera como una manifestación típica del ande es un enigma extraviado en el laberinto del tiempo.

Luego converso con Don Damasino Anco Condor, radicado en Lima pero oriundo de Ichupampa, "uno de los 20 pueblos del hermoso Cañón del Colca" me dice con orgullo. Damasino aprendió de su abuela el arte de hacer Wawas. Cuenta que la noche de este 1ero de noviembre en las mesas de los hogares de su pueblo también habrá comida para esperar a sus visitantes. Recuerda que su abuela le decía "vienen los muertos, para los muertos déjalos allí, tú no debes comer" y que esperando a los muertos se quedaba dormido y que al despertar veía le mesa vacía y pensaba "caramba, habrán venido los muertos". Lugo supo el secreto: "Lo que pasa es que en las noches va un señor que es pobre y va a rezar a las casas que tiene una luz prendida en su puerta y rezan y se arrodillan por los difuntos y después agarran la wawa, los caramelos, el huevo frito, el arroz." Y entiendo una vez más la reciprocidad andina: sí, comes de esta mesa, pero a cambio rezas por mi muerto. La tanta wawa que presentará a concurso es un pastor que hizo en homenaje a un amigo que trabaja en la puna y a sus padecimientos: "es recontra duro, contra el frío, contra el hambre, la lluvia, la granizada, la neblina... es un trabajo matado, más matado que cualquier otro trabajo y es mal pagado... un pastor se preocupa tanto por sus animales que el más mínimo animal no lo olvida... (mi amigo) a una alpaca que estaba muriendo de frío en la neblina y el trecho del lugar de donde estaba a la casa es lejos y lo carga a una alpaca de 80 kilos lo carga y en su brazos, con su poncho, el agua, el frío y todo eso y así cargado lo trae... llega a la casa y agarra el mismo con unas hierbas, el pastor es médico, es todo, pues en la puna no hay veterinario, hace las hierbas lo pone a la brasa, el humito lo hace hacer a la boca y que respire la alpaca y poco a poco.. la alpaca se restablece"

Flor Malvín ha venido desde Jauja. Llegó el mismo día del concurso con una wawa que representa a una pareja bailando una pieza tradicional de su tierra con "la elegancia con la que baila la dama, el varón, el traje típico", resalta que los colores usados son naturales "El verde es de la alfalfa, la betarraga lo que es el color morado, y la zanahoria lo que es el color melón. Hemos sacado el extracto y lo hemos mezclado con la clara de huevo y el azúcar impalpable. Queríamos hacerlo todo al natural" Luego Carolina Rojas, ayacuchana, me resalta lo artesanal de toda la preparación de las wawas: "Todo es a mano, no se hace con molde. La masa es al cálculo, tú trabajas y vas elaborando, armando. Elaboramos la masa en tipo unos cajones de muerto más o menos, más anchos. Allí se elabora la masa con pulso, así sobando...".

Me doy cuenta que el acto de comer en el Perú andino es más que el simple hecho de llevarse una cuchara a la boca. Comer en este país tiene una connotación mucho más amplia. Significa mamá, hermanos, casa, historia, resistencia, identidad, mestizaje. La comida en el Perú está muy ligada a lo espiritual, a lo abstracto. No se come sólo para satisfacerse sino para trascender, para lograr comunión con otras personas. Así las fiestas patronales están acompañadas de pantagruélicas comilonas, se prepara la pachamanca bajo tierra porque implícitamente reconocemos el alimento como una dádiva que nos ofrece la tierra y así hasta llegar al hecho de comer y departir con nuestros muertos porque ellos siguen aquí y como parte de la familia no les pueden faltar atenciones.
Mis ojos se llenan de contrastes extremos: al color tostado que los hornos artesanales le han dado a los panes se sobrepone el chillón encendido de los caramelos y las grajeas; las formas ingeniosas aparecen en todas las mesas, por allí veo un par de wawas que representan a "Danzantes de Tijeras" y que doña Isabel Benitez Garay, oriunda de Chalhuanca, Apurímac, ha bautizado con los nombres de QESQENTO y SAQRA ¿y qué significa QESQENTO? "Un insecto de mi tierra que a las 6 de la tarde se posa en los arbustos y hace un ruidito especial". Luego doña Vilma Salazar, de Chachapoyas me muestra algo novedoso: las wawas de los pueblos de ceja de selva, si bien no son tan adornadas como las serranas si las igualan en cuanto a sabor. Me explica que no sólo lo usan para el día de los muertos sino también "para diferentes festividades patronales o religiosas a donde se nos invita como navidad, en carnavales"

Todos preguntan con avidez, con ganas de saber un poco más de todo este nuevo mundo que muchos limeños no entienden pero aprecian. Y comemos y probamos todos los sabores que han venido desde los rincones hasta la capital a conquistar paladares. El sol está radiante, seguimos comiendo "bebés" y me pregunto si el hecho de comerse un pan con forma a recién nacido en el día de los muertos no guardará implícito el deseo de todo humano de la continuidad, de la vida que, pese a todo, fluye. Celebramos nuestros muertos, con lo mejor que tenemos: la vida, la vida que empieza, que refulge, llamita debilucha y esperanzada en la noche absoluta del mundo.

Luego de haberme enterado que en los pueblos de la sierra se celebra el día de los difuntos llevando regalos a sus seres queridos muertos, pienso que sería buena idea ir a un camposanto a ver todo aquello que por ahora conozco en palabras. Pero no podría ir a cualquier cementerio, sino a uno que esté en las afueras de la ciudad y donde la mayoría de los muertos pertenezcan a familias como la mía, provincianas, inmigrantes, andinas. Gente con otro modo de entender la muerte, menos occidental, mucho más auténtica. Es posible que allí un nuevo mundo también pueda ser descubierto. Decido dejar la señorial y moderna Surco para cruzar toda Lima hasta la pobre y andina Carabayllo...


Pablo http://www.lacoctelera.com/vidasurrealista/post/2006/12/06/en-peru-tambien-celebran-dia-los-muertos

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publicado el 19/nov/2007, 07.50
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Últimos comentarios

punger dice:
Pablo, no dejo de admirarte por tus trabajos y este es más que bueno, es buenísimo!! Felicitaciones mi amigo...Es tan interesante lo que has escrito que nos hace crecer a todos los que te leemos. Acá en Uruguay el día de los muertos no se celebra, se "padece" y me maravilla ver como en otros países se tienen diferentes conceptos de la muerte y como agasajan a sus muertos de una forma mucho más positiva y profunda.
Esperamos la segunda parte!! Felicitaciones nuevamente!! Un beso! Patty

Publicado el 19/nov/2007, 13.06 

PILARRR dice:
hola Pa! me encantarón las fotos, las miraba y pensaba a que sabran esas wawas, supongo quea algo más sabroso que el "simple" Pan, ¡tengo que probarlas! eso si, lo del implicito deseo de continuidad, pues vale YO MISMA hasta los 100 años o más! toma continuidad, porque si es por el lado de reproducirse no le doy ni un bocado a la wawa
Publicado el 19/nov/2007, 14.12 

Hellka dice:
Amigo ahora entiendo el porque estabas ansioso que públiquen con diarios jaja es que tenias bajo llaves uno increibles, no dejas nunca de soprenderlos con tus historias y tus cosas te felicito amigo esta impecable o quizas ...jajaja
Publicado el 19/nov/2007, 15.05 

aliqora dice:
Simplemente genial!!!! que bueno que des a conocer tradiciones tan ancestrales de nuestro hermoso Perú, yo admiro mucho la magia que aún existe en nuestro país y no puedo imaginar como es que algunas personas se avergüenzan de todo nuestro pasado y están tan alienados... en fin hay muchas cosas buenas y es mejor rescatarlas que aún podemos!!!...felicidades por tu diario Pablo!!!
Publicado el 19/nov/2007, 17.50 

kamucha dice:
Muy buen diario amigo! como siempre, que me sorprende.. ja ja si todos tus diarios son fantasticos! Definitivamente somos un pais lleno de costumbres y tradiciones. Saludos
Publicado el 19/nov/2007, 20.19 

Gigi76 dice:
Q buen diario!!! siempre es agradable leer tus relatos!!
Publicado el 20/nov/2007, 06.12 

Wari dice:
Patty, qué alegrón que me da que me escribas, porque me siento super halagado que esto le interese a alguien como tú que se ha dado sus buenas vueltas por el mundo y aún puede sorprender con cosas nuevas. Pues como ves, la relación con la muerte aquí es muy peculiar y en la 2da parte del diario lo confirmaras, gracias por estar siempre allí!! Pili, pues verás, a mi las wawas simpre desde niño me supieron a gloria, y las que probé ese día estaban riquisimas, y bueno, ya vez, yo soy de los que piensan como tú... reproducirse... no por favor!! ya somos muchos!! jajaja. Hellen gracias amiga, pues si, la verdad es que esta recien la publiqué ayer mismo, esperaba las del fin de semana por otros motivos, se me hacia raro que no publiquen nada y pensé "la página colapsó, uy, y nuestro encuentro??", que apocaliptico. Pao, ya veo que siempre stas presente en la página!! Gracias por tu coment, y bue, por eso se me hizo especial este diario, por decir a los 4 vientos lo bien que me hace sentirme parte de tradiciones tan antiguas, tan mágicas! Kamu y Gigi, gracias por vuestro tiempo y amistad chicas, estar juntos el sábado fue genial!!! confirmé la fortuna de haber entrado a esta pagina... conocer gente como ustedes, Besos y chau-fas totales!!
Publicado el 20/nov/2007, 11.57 

falca dice:
y que puedo decirte mi talentoso amigo wari??? casi me he quedado sin palabras... y confirmo que realmente sos un artista, los colores, las palabras, la poesía solo pueden sacarse desde muy adentro... y eso no es nada fácil, ahi esta el quid de la cuestión, podemos mostrar el mundo pèro primero debemos aprender mucho de nosotros mismos...
que bueno!! estas en el camino!!
impresionante toda esa gran historia y tbien las wawas!!!
es cierto, el mundo andino es fascinante y nunca deja de sorprender.....!!!
besotes!!
dani.

Publicado el 21/nov/2007, 08.24 

mochacharme dice:
hola Pablucha...conmoverdor amigo, hasta el alma...supongo que le habràs leìdo este relato a tu mamà, no?...es bello!...cuando nombraste el shanku, recordè un documental que vi sobre las comunidades guaranìes del litoral de mi pais, no sè si con el mismo nombre, pero hasta el dìa de hoy preparan esta especie de pan con maìz y sin agua calentàndo la pasta sobre piedras, pero en el suelo, sobre la tierra...en las provincias del interior sigue muy arraigada esta relaciòn con la tierra, con lo ancestral, y con esas tradiciones que se transmiten de generaciòn en generaciòn, luego en las ciudades esas cosas se van perdiendo, porque sucumbimos a la voràgine de vivir a las corridas, y olvidamos còmo vivìan nuestros antepasados y en el fondo tb olvidamos un poco còmo somos...pero siempre se puede salir a la bùsqueda de nosotros mismo, no?...estoy impresionada con esas Wawas, cuànta creatividad la de esos artesanos!!...muero por probar esa delicia Pablo...Gracias por contarnos algo tan tuyo, aunque siempre lo hacès...entregàs mucho de vos a travès de tus diarios y relatos...un abrazo!
Publicado el 21/nov/2007, 11.29 

Wari dice:
Chelita!, tú como siempre una dulzura, gracias por tus coments, y mira, sin demagogia alguna, creo que con el premio que he logrado por estos diarios ya es bastante: ustedes, personitas especiales y fascinantes repartidas en medio mundo pero cercanas en cariño, se hace poco sin vuestros latidos cercanos pero mucho con esa esperanza que alimenta a diario un sueño caro pero posible: conocerlos, verlos y re-conocerlos. Uy, pasó tu cumple y fui tan poco observador que no estuve atento, perdóname, y aunque tarde sabes que te deseo lo mejor, con un abrazo inmenso y un beso sin dimensión!! Feliz Cumple GRa!! Dani, gracias por tu lectura, en verdad, bueno si, desde hace un tiempo estoy buceando mucho en mis orígenes, reconociéndome, identificándome y siento que lo he logrado, aunque no ha sido nada fácil en medio de tanta confusión y tanta ignorancia. Siempre supe de donde venía y lo enaltecía pero hoy que reconozco y vivo de todo lo que mi tradición me ha alimentado quiero darlo a conocer al mundo, tratar de decir de un modo honesto y sencillo el inmenso amor que me une a esta cultura de donde provengo, tan confusa, tan radical, tan extrema pero también tan tierna, sabia y mágica.
Publicado el 21/nov/2007, 18.38 

Wari dice:
. Lu!! lo que dijiste casi resume lo que quiero decir: siempre se puede salir a la búsqueda de nosotros mismos, así es querida amiga, siempre se puede y siempre se debe. Y si bien como todo citadino, bombardeado por toda la cultura light y consumista, he perdido algunas cosas de mi tradición siento que he defendido y he mantenido viva en mí otros rasgos de los que me siento orgulloso y que se lo debo a mi familia. COmo te dije alguna vez, para mí es imperdonable no ser "original", entendiéndose la palabra como alguien que rechaza y denigra sus origenes, quien hace eso, se autoaniquila, cómo matar la raíz y pedir que la planta siga en pie? Besos para todos ustedes, gracias de nuevo, en verdad, gracias.
Publicado el 21/nov/2007, 18.40 

mochacharme dice:
sòlo una cosita màs: en relaciòn a tus reflexiones de por què comer "bebès" en el dìa de los muertos, y la certeza de que pese a todo la vida fluye...recordè que hace algunos años presenciè una exposiciòn en Buenos Aires de Yoko Ono, la cual era una especie de instalaciòn donde habìa varios ataùdes de madera clara ubicados en hileras en el piso de la sala, y en cada uno en la parte de la cabecera habìa una abertura de donde salìa una planta pequeña, con hojas muy verdes y retoños...era muy loco...algo asì como que de la muerte puede nacer la vida, todo se regenera, renace, se transmite, se traspasa, y por lo tanto fluye, sigue su curso, no muere...bueno quizà tenga poco que ver, pero algunas de tus reflexiones me trasladaron al significado simbòlico de aquella exposiciòn...abrazos Pablo!!.
Publicado el 21/nov/2007, 20.54 

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    Día de los muertos en Perú - I : Tanta Wawas

    Lima, Perú | 19 de noviembre de 2007