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Costa Rica: Experiencias Viajeras

Escribe: lapduran
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Playas del Pacífico

Liberia, Costa Rica — domingo, 22 de noviembre de 2009

5:00 a.m. ¡Arriba! A pesar de lo rico del desayuno de ayer tenemos que salir temprano para otra etapa hacia “Rincón de la Vieja” en Guanacaste, así que bebemos unos yogures líquidos que habíamos comprado y en marcha… nos esperan unos 165 km. y sin tiempo fijo para recorrerlos.

Desde “La Fortuna” vamos al oeste (es buena idea llevar brújula además del mapa) por la 142 bordeando toda la orilla norte del Lago Arenal hasta “Tilaran”. Las vistas son espectaculares y obligan a detener el vehiculo de vez en cuando para disfrutar de ellas, o para dejar pasar unos elegantes caballos de colores blancos y marrones enlazados, o tomar unas fotos… o el segundo desayuno… ya sabes… ¡Gallo Pintos! Paramos sobre las 7 a.m. en la Soda “El Ciprés” y aparte de nuestro plato favorito degustamos unos macro-cafés de película. Aunque para película la que monté en la soda…

Atendían unas chicas majísimas que nos dieron información sobre la zona a la que nos dirigíamos y los mejores lugares para ver. En ello pregunté por los aseos y me dieron una llave para acceder a los mismos, aunque no se si sabéis que las sodas de carretera también sirven de hogar para sus propietarios.

Después de unas vueltecillas de reconocimiento, me pregunto para que me han dado una llave si los aseos no tienen cerradura… bueno, por algo será. Terminamos de desayunar y al ir hacia el coche vemos en el exterior la puerta de los aseos… ¡Madre mía! ¡Me colé en los de la casa! ¡Marchando! De Tilaran hasta “Cañas” por la 142 y de allí hacia “Liberia” por la Interamericana pasando por “Bagaces” y “Pijije”. El destino es el Hotel “Cañón de la Vieja Lodge” (www.canyonlodgegte.com) a 15 minutos de “Liberia”.

De camino paramos a reponer gasolina, porque aunque el coche consume poco, debido al estado de los caminos y el constante uso de la primera y segunda marcha, se hace necesario el repostaje. Ningún problema en las gasolineras y pagamos con tarjeta visa, lo que permite no cambiar tanto dinero y las comisiones son mínimas. Pasando “Liberia”, hay que entrar en el camino rural a mano derecha que lleva al “Parque Nacional Rincón de La Vieja”, y poco después encuentras el hotel, compuesto de Cabañas de madera y otros servicios que no veremos en ese momento ya que aprovecharemos las horas de luz que quedan para ir a conocer algunos lugares más. Aún así nos dio tiempo a ver un quetzal, una preciosa ardilla gris de lomo negro bajando de un árbol y dejar las mochilas tras descubrir unos montoncitos de maderita en las camas… ¿Qué?

Dirección “Liberia” y de allí por la 21 hasta el desvío cerca de “Comunidad”, coges la 151 y directo a las playas de “El Coco” y “Ocotal”. El paisaje se basa en las perfectas líneas de colores que dibujan las divisiones entre el azul del mar, el ocre de la arena, el verde intenso de la vegetación que linda con la playa y el cielo. Degustamos un coco en un puestecillo y después de ver la estupenda tienda de souvenirs “Sussy” (aprovecha y compra allí algunos detalles para los amigos porque encontrarás mejores precios que en otras zonas) volvemos al hotel deteniéndonos en Liberia en el centro comercial donde hay un supermercado llamado “Jumbo”. Es realmente interesante recorrer las estanterías y disfrutar viendo las diferentes comidas y bebidas que Costa Rica ofrece. Nos sorprende mucho la cantidad de alimentos ecológicos, light, sanos y ricos que tienen y ¡que baratos!

Es hora de investigar por el hotel…y descubrir un camino tras las cabañas que lleva directo a un río encañonado entre paredes de rocas. Muy bonito y tranquilo al igual que el bañito en la piscina, sólo perturbado a última hora por una espectacular tormenta eléctrica que expandía los rayos como raíces por el cielo, alargándose horizontalmente como si no quisieran tocar la tierra para seguir dibujando un precioso paisaje de luces. Tal y como estaba el tema decidimos no salir del hotel y cenar allí… ¡Error! La cena era bastante normalita y supercara (27 dólares) comparado con las sodas que encuentras en la zona.

Con la lección aprendida y cierta furia contenida nos atrevimos a pedir que nos cambiaran de cabaña porque al ducharnos después de la piscina, creíamos que en cualquier momento algún director de cine gritaría ¡corten! Y dejarían de aparecer ingentes cantidades de “hormigas” caminantes de paredes y suelos que parecían sacadas de una peli de terror tipo “El ataque costarricense de los hormigones asesinos”.

La chica que nos atendió no parecía desconocer la fauna de nuestra habitación porque nos explico que recientemente hubo una pequeña inundación en la zona por las lluvias y que algunas cabañas cercanas al río se llenaban de estos seres pequeños por la humedad de la madera. Mientras charlábamos de estos temas nos sorprendía intermitentemente un ruido seco y semimusical como un politono de la naturaleza cuyo lugar de origen no identificamos hasta que la recepcionista al percatarse de nuestra curiosidad nos indicó su procedencia. Se trata de unos pequeños lagartos camuflados entre la madera del techo y las paredes, que deben ser habituales por estos lares pero emiten un sonido que parece provenir de animales de mucho mayor tamaño…no se que tal seria tenerlos como compañeros de habitación!!!! Nos cambiaron la cabaña y a dormir…

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Últimos comentarios

un viajero dice:
En esa cabaña estaba la marabunta eh? jajaja
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