Diarios de viaje > Irlanda, Europa

Connemara, Irlanda agosto 2006

Escribe: Nandinho
Uno de los destinos aplazado fué nuestro primer viaje a Irlanda, la verde tierra celta que guarda tantas semejanzas con Galicia. Mi amigo Joe, afincado definitivamente en el sur de Pontevedra, me habló mucho de Galway, del Parque Nacional, de los acantilados de Moher, de las islas de Arán y de su gente, ruda, un poco hosca pero sobre todo muy luchadora, en una tierra granítica castigada por la furia del océano Atlántico. En fín, un paraiso para un galego [img]http://www.viajeros.com/Templates/v

 

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Dublín-Galway-Lettermore

Lettermore, Irlanda — miércoles, 25 de mayo de 2011

29/07/2006. Tomamos un coche de alquiler en el aeropuerto de Dublín. Primer contacto con la siniestra conducción (chiste malo). La salida del aeropuerto genial, enseguida tomamos la autopista M1 y enlace con la M50 que rodea Dublín por el norte para salir por la M4 en dirección a Athlone, unos 130 km al oeste. Hay que decir que entonces aún no había autopista M6 sino que unos pocos kilómetros más allá de Dublín ya nos metimos en una concurrida carretera nacional  Es impresionante lo de conducir por la izquierda sobre todo para el copiloto que tiene una sensación de indefensión muy inquietante, como de que falta algo a lo que asirse, no sé si se me entiende.
 
Antes de ir a Galway nuestra intención era subir a por la M1 hasta Drogheda y de ahí por la N51 a Newgrange, lugar que habíamos leído que alberga uno de los túmulos funerarios más antiguos del mundo. Al llegar fuimos al centro de interpretación donde visitamos varias salas con la historia del lugar, todo muy chulo. El centro está semienterrado y tiene un gran ventanal desde el que se puede ver el túmulo al que no fuimos finalmente ya que teníamos que atravesar toda Irlanda de este a oeste. 
 
De aquí bajamos por la N51 hacia Athlone y Connemara. Nuestro destino era llegar a Lettermore, donde teníamos alquilados un par de cottages. Después de atravesar Galway, muchísimo tráfico, llegamos al paisaje del Parque Nacional de Connemara. Mi primera impresión es que me recordaba muchísimo al paisaje entre Baiona y A Guarda, con la salvedad de que no teníamos enfrente un mar bravo sino más bien un mar tranquilo roto por innumerables entrantes de tierra. Todo parecía un puzzle donde se mezcla tierra y mar. El resto, los muros, las piedras, los prados, incluso las casas recuerda muchísimo a la costa de Galicia, con las carreteras que teníamos hace 30 años eso si. Nadie nos esperaba en casa, las llaves por fuera con nuestro apellido. Nos repartimos. Un lugar apartado y bonito. Nos instalamos y planificamos el resto de los días.

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