Amazonas 2012

Escribe: ALEJAMAR
El Amazonas es uno de esos lugares que uno no se puede morir sin visitar. Su simpleza y majestuosidad, la hermosura de sus paisajes, los inolvidables atardeceres que vi, el cielo más estrellado que había visto en la vida y la hermosa gente que conocí, hicieron que este viaje fuese uno de los mejores que haya hecho en mi vida

 

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Llegando a Leticia

Leticia, Colombia — sábado, 30 de junio de 2012

Viajar al Amazonas era uno de esos sueños que desde muy niña tenía en mi cabeza. Llegué a un punto en el que o me tomaba un descanso o explotaba, así que decidí, literalmente como una “loca”, ir y comprar los tiquetes para Leticia y así me fui, con lo poco-mucho que tenía y que había ahorrado durante algún tiempo para alguna cosa material, sin un hospedaje elegido, sin itinerario y lo mejor de todo, sin celular ni computador. Sí señores, me fui dos semanas para el Amazonas en plan de despejar mi mente, respirar profundo y recargar baterías para la tesis que me esperaba pacientemente.

Tomar el vuelo desde Bucaramanga costaba 380.000 COP (152USD) y hacerlo desde Bogotá costaba 450.000 COP (180 USD). Así que lo tomé desde mi ciudad. Mi compañero de asiento en el avión era una persona del interior del país, que por cuestiones de trabajo vivía en Leticia hacía ya 2 años, así que durante las 2 horas de vuelo que compartimos, pregunté hasta más no poder. 

Desde el mismo avión comencé a ver paisajes inolvidables. Es interesante observar como se pasa de ver montañas, a ver planicies y luego a ver árboles y árboles, como ver el mar pero verde; la selva amazónica pareciera no tener fin.

Reconozco que me asusté un poco cuando estábamos próximos a aterrizar y no veía “civilización”, en ese momento pensé en todas las personas que me habían dicho que esto era una locura y alcancé a pensar que tenían razón. Sin embargo, respiré profundo y dije: ¡Ya qué, a disfrutar lo que haya!

Para entrar a Leticia se debe pagar un impuesto de 18.000 COP (7 u 8 USD apróx), sí, esas historias que había leído en varios relatos por acá de que habían dos entradas y que una de ellas era para los residentes de Leticia que no pagan impuestos y que la otra, sin importar si se es o no colombiano obligan a pagar, eran verdad.

Pagué el impuesto de entrada y mi primera impresión fue que Leticia era supremamente húmeda y calurosa, ya que sólo 5 minutos después de haber aterrizado yo estaba transpirando de forma ex comunal. Tomé un taxi y le dije al señor que por favor me llevara a un hostal que él conociera y que creyera que era barato. Me llevó al hostal La jangada, el cual recomiendo no sólo por lo cerca que está del parque principal, sino por la calidad humana que hay en aquel lugar, si algún día lo visitan pregunten por Martha, la señora encargada del hostal (que no es la dueña) y que fue como una mamá en aquel lugar, Alejandra (la propietaria) es una mujer muy conversadora, que conoce muy bien la zona, lo cual es genial para no perderse y encontrar siempre, algo que hacer.

Esa primera noche, conocí a algunas personas en el hostal que iban para una maloca de indígenas civilizados, a lo cual me invitaron. Fuimos, pero no recuerdo el nombre de la tribu a la que pertenecían, sin embargo recuerdo que uno de ellos me dijo que vivía cerca a la “pedrera” (Este lugar lo reconozco porque mi libro de vacaciones fue “perdido en el Amazonas” de Germán Castro Caycedo, sí, ¡perdido en el Amazonas! y esa historia transcurre justamente en la Pedrera) El caso es que en aquella maloca conocí el “mambe” y el “jambil”, también me explicaron que los utilizaban para mejorar la concentración en los “ancianos” que son los sabios de las tribus, pude ver la forma como se hacen, probarlos y observar la forma como vivían estas personas en la maloca. También hice muchas preguntas con respecto a la forma como contemplaban las leyes del país, la Constitución, como eran los castigos para ellos, etc. 

En el camino al Hostal, nos atrapó una de las varias lluvias que viví en el Amazonas. Allá llueve de un momento a otro, durante 15 o 30 minutos, pero las gotas son muy grandes y rápidamente termina uno empapado.

Opiniones:

Mi calificación promedio:
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Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

La Jangada Hospedaje

Alojamiento: Hostel en Leticia, Colombia

El ambiente del hostal es muy bueno

Tipo de viaje: Escapada, Vacaciones, Familiar | Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Con amigos, Solos y solas, Grupos


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