Diarios de viaje > América del Sur

South 920

Escribe: Ratisol
A continuacion les contare acerca de un alucinante viaje que me llevo por seis paises de nuestra enjundiosa America, cinco ciudades capitales, mas de 20 ciudades intermedias, e inumerables parajes y poblaciones escondidas en la misteriosa geografia de este continente hermoso. Un inolvidable viaje por el pulmon, corazon y sangre del planeta: la America del Sur.

 

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Hotel Familiar? I don´t think so

Leticia, Colombia — domingo, 27 de noviembre de 2011

Fue una tontería bajar al primero, pues no me había despedido de mis amigos así que espere a que ellos bajaran, me despedí de mi amigo ganadero, de Marcelo que muy amable me ofreció su casa en Tabatinga, de Antonio el hombre de la electricidad y de algunos tripulantes de la nave, entonces me reencontré con Yehuda, Cor y Peter y fuimos juntos hasta el consulado de Brasil para sellar nuestra salida del país, llegamos caminando justo a tiempo pues la oficina la cerraban a las 2PM, hubo un problema con el pasaporte de Cor pues había perdido la tarjeta de turismo, entonces allí mismo me despedí de todos y agarre un bus hacia Leticia, todos ellos viajaban hacia el Perú, yo los había reunido con la intención de que se fueran juntos, pero ahora solo podía pensar en Colombia, había regresado por la selva, por Leticia, jamás pensé que volvería a mi país por la capital del Amazonas, el punto más al sur de nuestra geografía, me encontraba feliz, ya todo era posible para mi, no había obstáculo que no pudiera vencer, ni distancia que no pudiera recorrer, me satisfacía mucho ver en el mapa la magnitud del viaje que había hecho, estaba de regreso en Colombia, que alegría.     
 
El bus me dejo en el centro, le había dicho dije al conductor que me dejara en una zona donde pudiera encontrar hoteles baratos, yo buscaba las “residencias Colombia”, el conductor me dejo en un lugar cercano pero lo único que encontré fue un hotel de mal aspecto, el dueño me pedía 20.000 pesos ($8 dólares) la noche y en comparación con otros hoteles cercanos resulto ser un buen precio, acepte, subimos unas escaleras pues el hotel quedaba en un segundo piso, en el primero funciona una ferretería y una panadería, ya se podrán imaginar que clase de lugar era.
 
Mientras buscaba las llaves para la habitación el propietario hablaba conmigo, estaba un poco irritado con un huésped : “no es que estoy bravo con un hijueputa que se la pasa entrando viejas al hotel, imagínese hombre eso es una grosería con migo y con mi esposa, este es un hotel familiar” dijo sobresaltado, por fin encontró las llaves de mi habitación, que para ser más exactos eran las llaves de un candado, abrió el candado y con el las puertas de la habitación, entonces me dijo: “son veinte mil de la habitación y si va a entrar una vieja son cinco mil adicionales” me quedo bien claro que era un hotel de ambiente familiar.
 
Deje mis cosas en la habitación y salí de inmediato, si tenia que dormir en ese lugar me aseguraría de pasar el menor tiempo posible. Camine hasta el puerto, cambie los últimos reales que me quedaban, debía tener por lo menos 100 reales es decir 100.000 pesos colombianos ($43 dólares), pero las paletas con sabores a frutas amazónicas habían reducido mi presupuesto a menos de 70 reales ($31 dólares), ya en el puerto estuve averiguando la forma de llegar al Parque Nacional Amacayacu, seria este mi ultimo destino antes de llegar a Bogota, haría lo posible por llegar, el ultimo bote salía a las 4PM se trataba de un bote adicional pues normalmente el ultimo sale a las 2.00PM, solo envían botes adicionales cuando hay pasajeros suficientes para llenar el cupo, este era uno de esos días, 24.000 pesos ($10 dólares) costaba el pasaje hasta el parque, hice cuentas tenia justo el dinero para ir y volver, aquello era mucho mejor que pagar 20.000 pesos por una noche en un hotel de mala muerte, entonces le dije a la señorita que me guardara un cupo mientras iba al cajero, ella me dijo que tendría que llegar media hora antes, de lo contrario no me podía guardar el cupo.     
 
Aquello era un buen plan, ya con moneda colombiana fui a almorzar a la plaza de mercado y por solo 4.000 pesos ($1.74 dólares) obtuve un delicioso almuerzo con sopa, una gran porción de carne y una jarrita de jugo, luego busque para ver si encontraba acerolas, una fruta amazónica cuyo jugo me había encantado al punto de declararla mi fruta de jugo favorita, sin embargo no había allí nada, me dijeron los vendedores que la conseguía en Tabatinga, pero no podía darme el lujo de irme hasta allá, tenia un bote que abordar en pocas horas y además el dinero que me quedaba era muy poco.
 
Volví caminando al hotel, entre en la habitación, tome las maletas, le entregue las llaves al propietario y me fui, le dije que el cajero no me había dado dinero y que no podía quedarme en su hotel, el me pregunto que donde iba a pasar la noche, entonces mientras me alejaba le dije: “en la hamaca” hizo un gesto con su mano como diciendo vete y se concentro en sus cosas de nuevo. Me alegraba no tener que pasar la noche allí, aunque no era desagradecido, el lugar me había brindado la oportunidad de explorar la ciudad sin la carga de las maletas, en todo caso no tenia comparación aquel lugar con el magnifico Parque Nacional Natural Amacayacu al cual me dirigía.

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