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South 920
Escribe: Ratisol
A continuacion les contare acerca de un alucinante viaje que me llevo por seis paises de nuestra enjundiosa America, cinco ciudades capitales, mas de 20 ciudades intermedias, e inumerables parajes y poblaciones escondidas en la misteriosa geografia de este continente hermoso. Un inolvidable viaje por el pulmon, corazon y sangre del planeta: la America del Sur.
Buscando la Patria: Leticia
Leticia, Colombia — domingo, 27 de noviembre de 2011
Fui a un supermercado para comprar las provisiones necesarias, me esperaba un viaje de siete días por el Amazonas y si las condiciones serian las mismas a las que viví en el Madeira lo mejor seria llevar provisiones suficientes.
Compre provisiones por un total de 10 reales, se trataba de cuatro manzanas, tres paquetes de galletas de chocolate, dos aguas de coco, una botella de agua pequeña y cuatro bolsitas para hacer jugo. Camine entonces hasta el Teatro Amazonas, quizás la joya más valiosa de la ciudad, cuando me estaba acercando pude observar su cúpula que parece la de una mezquita, solamente cuando lo tuve en frente pude notar que efectivamente se trataba de un Teatro.
El teatro fue construido con la intención de hacer de Manaus uno de los grandes centros de la civilización occidental, su construcción comenzó hacia 1884 bajo la dirección del arquitecto italiano Celestial Sacardim, solo pude apreciar la edificación desde el exterior pero supe que el interior es bellísimo, según me dijeron esta lleno de toda clase de lujos y artefactos únicos que se trajeron exclusivamente para el teatro; las columnas son de mármol de Carrara, el mismo que utilizaban los emperadores romanos desde tiempos de Julio Cesar; las lámparas están hechas con cristales de Venecia y; en el telón aparece una gran pintura francesa que representa la perpetua cita maravillosa que tiene lugar entre el rió negro y el Solimões para formar el Amazonas, en resumen el teatro representa un enclave cultural de occidente, entronado en medio de la selva tropical de la gran América del Sur.
Muy cerca del Teatro esta la Iglesia de São Sebastião, entre unos minutos para apreciarla y salí, le eche un ultimo vistazo al Teatro y seguí caminando buscando la forma de llegar al hotel. Debe ser toda una experiencia memorable poder asistir al gran Teatro Amazonas para observar alguna obra clásica.
Buscaba mi camino al Hotel haciendo uso de mi sentido de la orientación cuando pase por una librería, entre y compre un libro, habían varios libros en español, pero escogí uno que estaba en portugués, aparte de contribuir a mi entendimiento del idioma me entretendría durante mi próxima aventura fluvial. Volví al mismo restaurante donde había almorzado con Kristine antes, era algo temprano para almorzar pero no tendría otra oportunidad después de abordar la nave.
Entonces volví al Hostal, tome mis maletas y salí en dirección al puerto, una noche en la ciudad había sido suficiente descanso para mi, estaba de nuevo preparado para navegar, me sentía cansado pero aun así decidí caminar hasta el puerto para ahorrarme el dinero del taxi, el tiempo de los lujos había terminado tendría que llegar a Colombia haciendo el mejor uso de mis recursos. Llegue al puerto treinta minutos antes para asegurarme de no perder el barco, algunos de los vendedores me ignoraban, al parecer aun recordaban mi oferta de 200 reales que les hice por la mañana, hable entonces con un señor de una agencia fluvial, me dijo que hablara con otro señor haber si aceptaba mi nueva oferta de 300 reales, por fortuna aquel hombre acepto fácilmente, le di el dinero y el me dio un tiquete para entrar a la nave.
Le pregunte cual era el barco en que viajaría, entonces me señalo con su mano hacia la plataforma flotante, justo en ese momento mientras yo trataba de distinguir a que nave se refería, un chico me pidió que le siguiera a su lancha, entonces comprendí que me llevaría hasta el barco, subí a la lancha y el joven me llevo a estribor del Voyager III que permanecía anclado junto a la plataforma, le di al chico las monedas que me quedaban a modo de propina y me registre en la nave, el barco estaba repleto de gente, una vez autorizado mi embarque un acuerpado hombre moreno tomo mi hamaca me pidió que le siguiera y la colgó en un estrecho espacio entre las demás, algunas personas parecían molestas en efecto ya no había espacio para colgar más hamacas, no me detuve mucho allí, simplemente deje mis cosas y me fui a recorrer el navío.
El Voyager III era un barco mucho más grande y a diferencia del casco de Madera del Stenio Araujo, este estaba todo hecho en metal, evidentemente su capacidad de carga era diez veces más grande y como pude comprobar cuando partimos su potencia era bastante superior. Apenas comenzamos a movernos subí hasta la cubierta del tercer nivel y desde la proa observaba la ciudad, en escasos minutos llegamos al encontró das aguas, yo no me sentía muy bien, iba extrañar al Stenio Araujo y su entorno artesanal, la familiaridad que tenia con las personas y el aroma delicioso con el que las frutas inundaban la cubierta principal. Pasamos junto a un gran carguero azul de nombre “Mercosul Santos” y a otras grandes naves mientras nos alejábamos más y más de Manaus, una ciudad que me había brindado lo mejor de si durante mi corta estadía.
Jueves 16 de Abril
Inicie mi segundo día de viaje comprobando que el desayuno no era muy diferente del que había probado en el Stenio, se trataba igualmente de café, galletas y mantequilla, la noche anterior había visto que la comida no era muy diferente a la que nos daban en el Stenio, seguramente al almuerzo tendría los mismos ingredientes que probamos durante la cena. Después del almuerzo encontré a un chico extranjero de nombre Cor, era holandés y viajaba junto con su amigo Peter también de Holanda, habían estado viajando por el Caribe, Guyana y Surinam, ahora se dirigían al Perú.
Me alegro mucho encontrar otros viajeros, los locales siempre son amables pero para ellos el viaje se ha convertido en una rutina, no lo disfrutan al igual que un viajero, mientras la mayoría de ellos solo espera el momento de llegar, para el viajero el viaje es en si mismo lo único que espera. Cor era un chico muy legal, tuvimos empatia mutua, cosa diferente me pasaba con Peter no logre hacer una conexión con el, era demasiado taciturno y serio, Cor en cambio disfrutaba de la conversación y compartía mi retorcido sentido del humor, su trabajo en Holanda consiste en fabricar yates y veleros de lujo para las personas más ricas del planeta, charlamos un buen rato al respecto, “iré a buscarte cuando sea rico” le dije al termino de la conversación, entonces me levante de la silla para ir a mi hamaca.
Estábamos en la cubierta del tercer nivel desde donde se podía observar todo el entorno alrededor, entonces Cor me pregunto si dormía bien en la hamaca, le dije que justamente no había tenido una muy buena noche y que había tardado varias horas tratando de acomodarla mejor, entonces me ofreció la suya, como el viajaba en un compartimiento no la necesitaba en cambio si me hacia mi viaje más confortable, un gesto bastante amable de su parte.
Viernes 17 de Abril
El amazonas es hermoso, respirar aquí es un cóctel de suaves aromas llenos de pureza, el paisaje que conforman la densa vegetación y las aves es exuberante, hay muchas aves pequeñas y blancas garzas que pescan a la orilla del rió. Los delfines fueron una constante en este trayecto, observe muchos delfines grises, en varias ocasiones saltaban en grupo muy cerca del barco, simplemente hermoso; los delfines rosados aparecían también pero era más difícil verlos, pues a diferencia del ruidosos y vistoso espectáculo que hacían los delfines grises, los rosados solamente asomaban su cabeza sobre la superficie del agua en raras y silenciosas ocasiones.
A la hora del almuerzo encontré a Yehuda, un chico de Israel, ya le había visto la noche anterior pero no quise hablarle, estaba como prevenido, sin embargo decidí hablarle durante el almuerzo, seria más natural abordarlo en la mesa que en la cubierta.
Yehuda resulto ser un judío muy amable y razonable, su rostro era hermoso, tenia un gran parecido al Jesús de la pasión de Cristo, una frondosa barba y una estatura elevada, tuvimos buena afinidad y nos hicimos amigos durante el viaje. El había volado hasta Argentina desde Israel, su destino próximo era el Perú para luego dirigirse a Bolivia. Me contó algo de su vida, estudiaba física en la universidad y viajar le encantaba, me pareció algo curioso hasta ese día pensaba que los físicos no eran muy amigos de la aventura.
El día termino tranquilo, yo había pensado que una semana más navegando por entre la selva podría resultar aburrido, sobre todo después de pasar cinco días a bordo del Stenio Araujo, pero estaba equivocado, había encontrado nuevos amigos viajeros a bordo del Voyager III y el paisaje por este nuevo trayecto era fenomenal, en ocasiones la nave pasaba muy cerca de la orilla, momentos en los cuales podíamos escuchar un concierto de aves, la cubierta se inundada de aromas frutales y tropicales deliciosos, un verdadero deleite para los sentidos. El día termino tranquilo mientras observaba el atardecer en compañía de Peter y Cor, aquel día fue el atardecer más luminoso y hermoso de todo el viaje.
Sábado 18 de Abril
El cuarto día de viaje nos recibió con una fuerte lluvia en la mañana, los tripulantes habían cerrado las cortinas de plástico, apenas desperté sentí una sensación de claustrofobia que pude aliviar subiendo a la cubierta del tercer piso. Al desayuno, presente a Yehuda con mis amigos holandeses, tome una taza adicional de café y me puse a conversar con unos hombres peruanos, mis amigos viajeros me invitaron a acompañarles a la cubierta superior, pero me excuse para continuar mi conversación con los peruanos.
Los viajeros son una genial compañía pues uno esta en el mismo plan que ellos, pero los locales son una fuente preciada de información y además en mi condición de Colombiano comparto muchas cosas con mis hermanos latinoamericanos. La conversación fue muy productiva, se trataba de tres comerciantes peruanos, se dedicaban a comerciar ropa entre las poblaciones ribereñas del Perú y Brasil, interrogué al jefe del equipo, me dijo que el negocio consistía en comprar la ropa en uno de los dos países y llevarla al otro para venderla, el diferencial de la tasa de cambio dictaba la dirección en la cual la ropa debía fluir, en ese momento la habían comprado en Manaus y la llevaban hacia el Perú para venderla con una gran rentabilidad, ya enterado de los pormenores el negocio le dije que si quería un socio, “claro puedes trabajar con nosotros” respondió, dándome prácticamente la bienvenida al grupo.
Me quede un momento imaginándome como un comerciante de ropa del Amazonas, me veía a mi mismo recorriendo los ríos aguas arriba y aguas abajo, con una mujer esperándome en cada una de las poblaciones, entonces pensé para mis adentros, si me aburro de la política en Bogota aprovechare esta ruta de comercio para hacerme un rico aventurero, casarme con la indias y porque no iniciar una guerra en la triple frontera, con el fin de crear un imperio latinoamericano.
Ese día me percate que nuestro barco abastecía prácticamente todas las necesidades de las poblaciones ribereñas. La ruta desde Manaus hasta Tabatinga cubre 1.700Kilómetros de recorrido, se pasa por las poblaciones de Manacapuru, Anori, Anamã, Codajás, Coari, Tefé, Fonte Boa, Jatai, Tonantins, San Antônio do Iça, Amaturá y São Paulo de Olivença.
Sin embargo la nave solo hace paradas en las poblaciones más grandes, es decir, desde Tefé en adelante, en cada una de estas poblaciones se descarga todo tipo de mercancías que se venden en los puertos junto a la borda del barco. El casco de la nave es como una gran bodega con gran capacidad de carga, la bodega en la cubierta inferior estaba repleta de granos, galletas, leche, frijoles, jabones, papel higiénico, incluso televisores plasma de ultima generación, unidades de DVD, neveras, lavadoras y otros electrodomésticos. Era increíble ver como éramos recibidos en cada población, una turba de personas se agolpaban en el puerto mientras se acercaba la nave, una vez junto al puerto se iniciaba el comercio de las mercancías y decenas de coteros comenzaban a descargar la carga, en un momento y con la intención de ganarme unos cuantos reales, hable con le tripulante en jefe para ofrecerme como cotero, yo podía cargar aquellos bultos de harina y cobrar por el servicio, dijo que no podía contratarme en ese momento pero que era posible que en la siguiente población si es que faltaban brazos.
Cada vez que se detenía la nave me sentía algo aburrido, las mercancías bajaban, algunas personas bajaban y otras subían, siempre que podía exploraba un poco los pueblos y tomaba algunas fotografías. Aquella tarde en Jatai me propuse nadar, a babor del barco estaba el puerto donde la nave permanecía anclada y a estribor estaban las aguas del Amazonas (Solimões) invitándome a nadar, estuve tratando de convencer a Cor de que nadara con migo, pero fue imposible, a lo máximo que accedió fue a acompañarme, no tuve otra opción, el me acompaño hasta la cubierta inferior desde donde me lance varias veces al agua, luego me ayudaba a subir dándome la mano, pues desde la superficie del agua al barco siempre había una distancia grande, nade un buen rato, no iba a perder la oportunidad de coleccionar experiencias de nado, ya había nadado en el Madeira, no iba a despreciar al amazonas, que en todo caso merece más respeto.
Después de nadar bajo el ojo vigilante de Cor volví a la hamaca para comer algunas galletas de chocolate, entonces me abordo un chico de Tabatinga de nombre Marcelo y me invito a nadar, volvimos a la cubierta inferior pero esta vez una pequeña canoa se había alineado a estribor lo que hacia más fácil descender a las aguas, abordamos la canoa y nos lanzamos al tiempo a las aguas, sin embargo este chico resulto ser otro miedoso, no habíamos estado ni tres minutos en el agua cuando de un salto se trepo de regreso a la canoa.
Por sabiduría popular salí inmediatamente del agua motivado por la conducta de mi compañero, entonces en la canoa le pregunte que había pasado y tuve que escuchar de nuevo varias historias de animales peligrosos, culebras, pirañas y todo tipo de historias aterradoras. Le convencí de que era seguro nadar junto al bote y volvimos a nadar, esta vez hacíamos varios clavados desde la canoa, yo estaba feliz aquello era refrescante y divertido.
En un momento reposábamos sobre la canoa cuando desde otras naves lanzaron un montón de basura a las aguas, me puse furioso y le dije a mi compañero que si pudiera lanzaría al agua a quien hizo eso, él reía como restándole importancia, pero yo me encontraba bastante molesto, durante el viaje por Madeira y ahora en el amazonas tuve que presenciar como la gente botaba toda la basura a las aguas, se tomaban una cerveza y arrojaban la lata a las aguas, luego eructaban, una actitud grotesca, lo había tolerado, pero esta vez era diferente pues yo estaba nadando allí mismo en aquel lugar que algunas personas consideraban un botadero de basura.
Pasados unos minutos mientras yo contenía mi enojo paso una nave por en medio del río y arrojo una gran caja de cartón que comenzó flotar corriente abajo hacia donde estábamos nosotros, “un reto perfecto para despertar la conciencia ecológica de los lugareños” pensé, entonces le pregunte a Marcelo: ¿crees que pueda ir por la caja ? el solo atino a decir que estaba muy lejos; alcanzarla seria complicado pues flotaba por toda la mitad del río a una distancia considerable de nuestra posición, además solo habría una oportunidad de agarrarla cuando pasara justo enfrente de nosotros, después se la iría corriente abajo, el trabajo si decidía aceptarlo consistía en nadar hasta la mitad del río y regresar.
Yo meditaba rápidamente mis opciones, el tiempo se acababa tenia que lanzarme pronto antes de que la corriente la dejara fuera de alcance, “si el Che Guevara cruzo el río para pasar su cumpleaños en el leprosario de San Pablo, porque no podría yo atravesar la mitad del río por amor a la naturaleza “ pensé.
Sin pensarlo más me lance en un clavado y comencé a nadar hacia la mitad del río en la dirección esperada para alcanzar la caja, yo nadaba rápidamente mientras observaba de vez en cuando la caja, aguardaba la esperanza de llegar a tiempo para agarrarla, a medida que avanzaba la corriente se hacia más y más fuerte y me arrastraba aguas abajo sentí miedo y tuve por un momento un pensamiento terrible “Juan eres un idiota, vas a morir por una estúpida caja” tuve la idea de regresar, entonces me detuve unos segundos, voltee a mirar hacia atrás, el barco se veía bastante lejos, volví la mirada a la caja y me di cuenta que tenia pocos segundos para alcanzarla, tenia que nadar hacia ella solo un poco más, vaya dilema, entonces tome la decisión de alcanzarla, estaba más cerca de la caja que del barco, además no iba a regresar a la nave derrotado, la caja significaba también un trofeo personal, un desafió a mis miedos y a las propias limitaciones.
El ultimo trecho tuve que adentrarme aproximadamente un metro en una corriente veloz donde las aguas viajaban veloces creando crestas y rápidos que alteran la superficie del agua, nade fuertemente, estire mi brazo y logre alcanzar el preciado objeto en el ultimo segundo, ya con la caja en mis manos me apresure a salir de aquella corriente rápida, me sentí aliviado cuando volví a aguas más tranquilas, toda la borda de estribor estaba atiborrada de gente presenciado mi acto, aquello era emocionante me había convertido en un héroe amazónico, sin embargo la caja me quitaba la fuerza propulsora de un brazo, tuve que hacer un esfuerzo abogiante para alcanzar de nuevo la seguridad de la canoa, Marcelo me animaba “ya casi llegas, ya casi llegas” decía, tarde en volver el triple de tiempo que me tomo llegar a la caja, cuando por fin llegue algunas personas me aplaudieron, Marcelo me estiro su mano y me ayudo a subir a la canoa, una vez arriba caí rendido con mi respiración al máximo y el corazón a punto de salirse de mi pecho.
Aquella obra me valió nuevas amistadas en el barco, entre ellas la de un hombre moreno muy simpático que me hacia reír con sus ocurrencias, horas después de observarme nadar quiso intentarlo también, entonces le acompañe hasta la borda, me pregunto si la corriente era muy fuerte, “no, no es tan fuerte, dale” le dije, aunque en el fondo sabia que aquel hombre se llevaría una sorpresa, apenas se lanzo al agua la corriente comenzó a llevárselo rápidamente, el hombre alterado nado como un loco hasta alcanzar la nave de vuelta.
Yo trataba de disimular mi risa, porque estaba disfrutando aquel espectáculo como nadie, tenia a un conejillo de indias en el agua engañado sobre el poder de la corriente nadando con todas sus fuerzas y su estilo chistoso para regresar al barco, fue muy divertido, obviamente yo estaba atento y si veía que el hombre iba a ser arrastrado lejos lo ayudaría. Aquella situación sello nuestra amistad, se trataba de un ganadero del Caquetá, así me lo explico después de que yo le dijera que hablaba muy bien el español, pensando yo que el era brasileño, se trataba de un compatriota, hablamos mucha esa tarde sobre la situación del país, el estaba de vacaciones en Manaus, sin embargo no le creí esa historia, el trataba de justificarse en medio de risas hasta que le dije con un tono de severidad: “vamos no me creas idiota, tienes una amante en Manaus”, finalmente acepto enrojecido.
El resto de la tarde me dedique a leer en mi hamaca, después de cenar vi desde la comodidad de mi hamaca una violenta película sobre las bandas delincuenciales en las favelas de Rio de Janeiro, pensaba que todo aquello era terrible pero me alegraba poder observar a la distancia, yo me encontraba a salvo navegando por el Amazonas, lejos de toda aquella miseria y violencia urbana, fue una historia entretenida pero no perturbo mi estado de paz mental.
Domingo 19 de Abril
Este viernes aparte de la corriente rutina diaria, debo mencionar a Antonio, el personaje del día. Yo me encontraba observando por la popa cuando él comenzó a hablarme, yo ya era bien conocido entre los pasajeros por mis hazañas e hiperactividad así que él quiso conocerme mejor. Antonio era un hombre muy simpático, bastante gordo, era técnico eléctrico y estudiante de Ingeniería Eléctrica, pero parecía más un político, tenia una teoría interesante de la integración latinoamericana, tema que le apasionaba y del cual me hablaba con fervor, mientras sus ojos se perdían en lontananza.
Según la teoría del buen Antonio, la integración definitiva de nuestro pueblos ocurriría dentro de 500 años, el camino seria acabar con la guerra interna, el desempleo, el trafico y la corrupción, promover la educación y luego tender lazos de amistad entre las naciones, “con un político honesto por cada municipio bastaría para lograrlo” dijo.
Inmediatamente después de explicarme su plan de gobierno y sin que yo pudiera agregar nada comenzó a enumerar las ventajas de la unión suramericana: “tenemos todo, el petróleo de Venezuela, ahora Brasil también tiene petróleo, la carne y los granos de la Argentina, los bosques las selva y el agua de Brasil” dijo, como yo no podía participar de la conversación pues se trataba más de una conferencia comencé a aburrirme, sin embargo Antonio decía cosas tan sensatas que de buena gana me limite a escucharle, aquella charla me dejo muy motivado, estaba ansioso por llegar a Bogota e iniciar mis actividades políticas, pero aun me faltaban algunos días, los disfrutaría sin pensar en el futuro.
Al atardecer nos detuvimos en una población, el desembarco tardaría varias horas así que nos avisaron que podíamos bajar y dar una vuelta, eso si fueron enfáticos en que estuviéramos pendientes pues el barco partiría a cualquier hora y si alguien se quedaba no se harían responsables, bajamos con Cor y Peter a explorar el pueblo, yo me compre varias paletas en una tienda y luego fui a la iglesia, Cor me acompaño un rato a pesar de ser cristiano, pero Peter regreso al barco, luego uno de los tripulantes nos invito a una fiesta en una discoteca del pueblo y fuimos con Cor para echar un vistazo, yo quería entrar pero Cor prefirió volver al barco, finalmente preferí comprarme otras paletas que pagar la entrada a la discoteca, el barco partió de nuevo como a las 11.30 de la noche cuando la mayoría de las personas dormían.
Lunes 20 de Abril
El Lunes a eso de las 10.00 de la mañana nos detuvimos de nuevo en otro pueblo, esta vez me baje para observar de cerca de varios niños que nadaban en el rió, les dije que los grabaría con mi cámara de video y que luego les mostraría como se veían, aquello fue la locura total, todos competían por hacer las maromas más atrevidas, ser los más rápidos nadadores y aparecer más veces que los demás, después de grabarlos rebobine la cinta para mostrarles el video, me agache y les llame, ellos me rodearon con sus cuerpos todos mojados, se reían a carcajadas mientras se veían en la pequeña pantalla de la cámara, apenas se acabo el video todos comenzaron a decir “otra vez, otra vez”.
Yo no tenia intención de hacerles otro video, quería recorrer un poco el pueblo, pero terminaron por convencerme, quien se puede negar ante la felicidad de aquellas inocentes criaturas, mi camisa había quedado toda empapada por la cercanía de estos chicos nadadores así que por lo menos no tenia nada que perder.
No tardamos mucho tiempo en el puerto de aquella población, así que no pude conocer mucho, el barco dio la señal de partida y tuve que regresar, pero los niños fueron algo especial, fue muy divertido verlos jugar, incluso me invitaron a unírmeles en el agua, vi un par de delfines rosados en cercanías del lugar. El resto de la tarde me la pase jugando billar en la cubierta del tercer piso junto con varios de los chicos abordo, Marcelo, sus amigos y algunos tripulantes.
La ultima parada fue en São Paulo de Olivença, un pueblo muy bonito a orillas del rió, se podía ver especialmente que el nivel de las aguas había subido mucho pues varias casas estaban inundadas, estuvimos allí mucho tiempo, el barco descargo una cantidad enorme de mercancías en este lugar, aproveche que había un teléfono para llamar a mis amigas en Brasil, solo pude comunicarme con Maria en Brasilia no podía creer donde estaba, pero entonces de repente se corto la comunicación. Regrese a la nave pues no pude trabajar como cotero ni tampoco utilizar el teléfono, pase el resto de la tarde leyendo placidamente en la hamaca.
Martes 21 de Abril
Durante el desayuno varios de los pasajeros especulaban sobre la hora de llegada a Tabatinga, entonces me entere que llegaríamos aquel mismo día, no sabia cuantos días habían pasado, solo que había sido una gran aventura aquel viaje a bordo del Voyager III. Por fin a eso de las 11.30AM llegamos al puerto de Tabatinga, esta vez yo fui uno de los primeros en descender, había quedado traumatizado con el accidentado trasbordo que tuve que hacer en el Stenio Araujo, además no quería hacer fila para bajar pues era mucha la gente que venia a bordo. Fue un gran viaje, diferente al que hice por el Madeira en todo caso recuerdo la travesía por el Madeira como algo místico.
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Últimos comentarios
MIKECOAL1953 dice:
¿ y como sobrevives con tan poco dinero porque si tienes 400 reales y pagas de una 300 para llegar a tabatinga, ...?. Dame la formula para tenerla en cuenta cuando haga un viaje parecido. Gracias.
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