Diarios de viaje > Le Mont-Saint-Michel, Europa
Un paseo por Normandía y Bretaña
Escribe: mikaelisima
Ahí van mis comentarios por si teneis previsto viajar hasta preciosa zona de Francia.
Capítulo 1
Un paseo por Normandía y Bretaña
Le Mont-Saint-Michel, Francia — sábado, 7 de mayo de 2011
Ahí van mis recomendaciones por si tenéis previsto viajar a esta preciosa zona de Francia.
Iniciamos el viaje con tres propósitos: visitar uno de los lugares más bonitos de Francia el monumental Mont ST. Michael; la idea de ver los escenarios naturales donde se vivieron algunos de los episodios más importantes de la historia de la Segunda Guerra Mundial; y dar una vuelta por Bretaña.
DIA 1
Llegamos a Mont ST. Michael sobre las 18.00. Veníamos en coche desde Rennes, donde habíamos parado a comer. Ya desde lejos la abadía es un lugar impresionante, las vistas desde la carretera según te vas acercando son preciosas.
Hay que dejar el coche en un parking público que hay en la base del Monte, hay diferentes accesos. Cogimos el de los residentes, ya que fijamos la abadía como centro de nuestro viaje. El parking cuesta 6 euros por día. Pero si te ocurre como nosotros que llegábamos todos los días por la noche ya no hay que pagar.
Según entras por las puertas de acceso no puedes dejar de mirar hacia arriba, ver el ángel culminándolo todo y la verticalidad de los muros y las casas que se agolpan alrededor de las empinadas calles. La calle principal Grande Rue, esta rodeada de hoteles, restaurantes y tiendas de souvenirs.
Hay muchísima gente por lo que a esa hora de la tarde cuesta un poco abrirse paso. Además íbamos cargando con las maletas así que cuando conseguimos llegar al hotel estamos exhaustos. El hotel precioso, nos dieron una doble habitación con las vigas vistas en un ático desde cuyas ventanas se veía la bahía y los tejados de las casas. Todos los días tuvimos una gaviota de visita en las chimeneas de en frente.
Dejamos las maletas y nos fuimos a dar una primera vuelta por el monte. Es muy agradable recorrer las callecitas y descubrir pequeños rincones, visitar la Iglesia de Saint Pierre que hay en medio del ascenso, los distintos balcones con sus vistas a la bahía, e ir subiendo hasta el Monasterio habitado por monjes Benedictinos. Estuvimos disfrutando del ascenso que es un poco costoso y después de tomarnos un vino en una de los restaurantes que tiene vistas a la Bahía, nos fuimos a cenar ya que se nos había hecho tarde, y después de las 21.30 no te dan de cenar en ningún sitio.
La cena fue de lo mas agradable, hay muchos sitios aunque en casi todos los menús (formulas) son muy similares, tanto de precio como de calidad.
Esa noche probamos las famosas Omelette entre otras viandas, y la sidra de la zona, muy rica. Es muy común beber sidra que te sirven en unas tazas como de café con un jarrita. No dejéis de probarla.
Después de la cena quisimos tomar una copa divertida pero se había hecho muy tarde cenando y allí todo cierra súper pronto. De lo que no nos privamos fue de un paseo nocturno sin casi nadie en las calles. Muy recomendable.
DIA 2
Nos levantamos temprano para aprovechar bien el día, como es viernes nos recomendaron que visitáramos el Monasterio temprano para que no hubiera exceso de gente y pudiéramos disfrutar. Así que después de desayunar otro Menú (formula) cogimos fuerzas para comenzar el ascenso.
La abadía es preciosa. Es mejor coger una visita guiada o una autoguia. Nosotros optamos por esto último. Es de destacar el claustro y la Iglesia, y ver desde las distintas ventanas y baldonadas las vistas de la Bahía. Es una visita preciosa e imprescindible.
Después de la visita y de comprar unas tontadas en la tienda nos fuimos al coche rumbo a Saint Malo.
Saint Malo es un pueblo costero amurallado, que como esta junto a la playa resulta encantador. Nada mas llegar comimos en una crepería muy agradable y después emprendimos la marcha, primero por el castillo, por encima de las murallas, haciendo fotos de las vistas que son fantásticas, de la playa y de las islas del Grand Bé y del Petit Bé. Las playas se extienden a los pies, concretamente ante el castillo esta la playa de Sillón. Luego bajamos para recorrer las calles de la ciudad que es muy bonita. Hay que visitar la iglesia, descubrir rincones y plazuelas y por ultimo comprar galletas de mantequilla en cualquiera de las tiendas que se dedican a productos de la zona. Las cajas son las más bonitas de la zona con imágenes de costa, y mejor de precio que en otros sitios.
Hay una plaza detrás de la Iglesia con un monumento a los caídos en la primera y la segunda guerra mundial, este es nuestro primer contacto con los lugares de la Segunda Guerra Mundial, muy presente no solo en Normandía si no también en esta zona de Bretaña.
Después de la visita que fue larga porque nos recreamos en el paseo, nos fuimos a Dinan, otro pueblo precioso. Es un pueblo medieval también junto al mar. Lo mejor callejear y pasear por la muralla. Las casas son de madera típicas de la zona, hay que visitar la basílica de Saint-Sauveur de influencia bizantina.
Como se nos hizo tarde terminamos cenando en un restaurante muy cuco y luego de vuelta a Monte Saint Michael donde como la noche anterior antes de acostarnos dimos una vueltita para bajar la sidra y la mantequilla que llevan todos los guisos franceses.
DIA 3
Hoy es el día dedicado al desembarco.
Desayunamos temprano en una terraza con vistas a la Bahía, hacia muy bueno y daba un poco de pereza marcharse, pero el viaje a la historia Europea nos esperaba.
Nuestra primera parada Longues Sur-Mer, donde se conservan las baterías nazis, paseamos entre los Bunkers que conserva los cañones originales. Están situados encima de un acantilado, se puede disfrutar de un paseo por la historia y el paisaje, es muy bonito. Cuando llegamos había demasiada bruma pero se podía atisbar la playa abajo del acantilado y no es difícil imaginar la dificultad de los ingleses para hacerse con el control del lugar. Dimos un largo paseo y emprendimos camino a nuestra segunda parada del día, Port en Bessin-Huppain, cuando llegamos hacía un día precioso, el pueblo es muy bonito, con un pequeño puertecito, dimos un pequeño paseo y comimos en un hotel que nos recomendaron en otro restaurante. El sitio fue un acierto además de acogedor y de unas vistas al puerto muy agradables comimos de maravilla y nos tomamos un vino buenísimo.
Después de comer emprendimos viaje hacia las playas de Omaha. En esta playa fue la que se llevo la peor parte del desembarco, murieron el 40 por ciento de los soldados americanos que desembarcaron el día D.
Al entrar hay un museo dedicado a los caídos y donde se pueden ver escenas del desembarco, y donde se proyectan pequeños documentales en ingles, subtitulados en frances. Hay expuestos: proyectiles, armas, uniformes y otros elementos más domésticos, como la comida, mochilas etc. Se describen cronológicamente como fue el desembarco, con distintas fotos y murales. En la última sala se recitan continuamente los nombres de los caídos y hay una pequeña muestra de fotos e historias de soldados que fallecieron en esta playa. Como curiosidad esta la foto y la historia real de los cuatro hermanos Niland, en los que se inspiró la película “Salvar al soldado Ryan”.
Saliendo del museo llegas a la colina desde donde se divisa la playa de Omaha. El día nos acompaña, con lo que las vistas son preciosas. La playa es inmensa. Se puede bajar hasta la arena y pasear por la playa y los alrededores. Toda la colina esta llena de árboles y hay senderos por los que se accede fácilmente.
A espaldas del mirador esta el cementerio, es sobrecogedor ver la sabana de cruces blancas y estrellas de David. Resulta una visita obligada, muy interesante.
Después de la visita a la playa de Omaha que hicimos bastante larga, nos dirigimos a un pueblecito Sainte-Mère-Église, lo único destacable es que allí en el campanario de la iglesia hay un paracaídas, recordando al paracaidista americano que se quedo colgado del campanario haciéndose el muerto, y escapando de las balas alemanas, hasta que consiguió salir con vida. En la actualidad hay un maniquí que emula al soldado. El pueblo es muy tranquilo, fue el primero que se liberó por lo que el recuerdo a los aliados es continuo. En un café de la plaza nos tomamos un refrigerio. La dueña nos recomienda que vayamos a cenar a Coutances, y la hicimos caso.
Coutances es muy agradable, dimos un paseo por las calles antes de cenar, visitamos la iglesia y los jardines que estaban a punto de cerrar, pero el guardia nos dejó que nos diéramos un paseíto. Toda la gente que nos vamos encontrando es muy amable. Merece la pena.
Cenamos en una Braseria de la plaza junto al ayuntamiento y con vistas a la Iglesia que iluminan por la noche. Tomamos todas las delicias francesas, desde los caracoles, al pato, demasiado para una cena.
Por la noche estamos rendidos esta vez no nos dimos el paseo por el monte, directos a la camita.
DIA 4
Hoy iniciamos la visita mas tarde, se nos han pegado las sabanas. Después de un agradable desayuno esta vez sin vistas, nos fuimos otra vez hacia la zona de Bretaña.
El día es muy gris, esta vez no nos acompaña el tiempo. Nos han recomendado que vayamos a Vitre, porque es una de las ciudades de Bretaña que mejor conserva su aspecto antiguo con las casas con porches y vigas de madera. Cuando llegamos lo primero que ves es el castillo, se trata de una ciudad medieval muy bonita es como de cuento , te puedes imaginar al flautista de Hamelin, paseando con su flauta.
Después del paseo por las calles , decidimos comer pronto y después visitamos al castillo, por dentro no merece la pena, la entrada es gratuita.
Emprendimos nuestro camino hasta la segunda parada, Fougueres, y nos encontramos con otra ciudad de cuento, con su enorme castillo medieval. Accedemos a visitarlo, cuesta 7 euros la entrada y la teleguía esta incluida en el precio. La visita por dentro es prescindible, pero merece la pena las vistas desde las murallas, no solo del castillo sino del paisaje que le rodea y de la ciudad. Si vais con niños es muy recomendable porque les encantará.
Después de la visita nos tomamos un café en la plaza porque el día ha levantado y por fin sale el sol. Nos dieron el café con la leche servida y sin plato, es el peor sitio donde nos han atenido, pero la plaza con las vistas al castillo tomando el solecito es muy agradable.
Después emprendemos el camino hacia arriba ya que la ciudad tiene grades desniveles. Arriba del todo esta la Iglesia de Saint Leonard y por la parte de atrás descienden los jardines de la Place Aux Arbres, desde los jardines hay una vista preciosa de las campiña Francesa, hay que descender poco a poco por los senderitos, haciendo fotos de la vista frontal. Aprovechamos para tumbarnos un rato al sol.
Descendimos hasta abajo por una zona de casitas de cuento y visitamos la iglesia gótica de San Sulspice que es muy bonita y volvimos hacia la plaza del castillo que lo preside todo.
Por la noche nos han recomendaron un sitio para cenar y como estamos tan a gusto aprovechamos para darnos un homenaje. La cena fue desigual, el sitio muy bonito y la mujer del dueño que es quien nos sirvió encantadora.
Como siempre cenamos de forma excesiva y nos volvemos al Monte donde nos damos un paseo de despedida ya que al día siguiente emprendimos la vuelta a cada.
Os recomiendo el viaje, por la historia, la cultura, la cocina, los paisajes y la variedad. Yo por mi parte tengo que volver que se han quedado muchas visitas pendientes, sobre todo de la parte de Normandía pero ese será otro viaje.
Iniciamos el viaje con tres propósitos: visitar uno de los lugares más bonitos de Francia el monumental Mont ST. Michael; la idea de ver los escenarios naturales donde se vivieron algunos de los episodios más importantes de la historia de la Segunda Guerra Mundial; y dar una vuelta por Bretaña.
DIA 1
Llegamos a Mont ST. Michael sobre las 18.00. Veníamos en coche desde Rennes, donde habíamos parado a comer. Ya desde lejos la abadía es un lugar impresionante, las vistas desde la carretera según te vas acercando son preciosas.
Hay que dejar el coche en un parking público que hay en la base del Monte, hay diferentes accesos. Cogimos el de los residentes, ya que fijamos la abadía como centro de nuestro viaje. El parking cuesta 6 euros por día. Pero si te ocurre como nosotros que llegábamos todos los días por la noche ya no hay que pagar.
Según entras por las puertas de acceso no puedes dejar de mirar hacia arriba, ver el ángel culminándolo todo y la verticalidad de los muros y las casas que se agolpan alrededor de las empinadas calles. La calle principal Grande Rue, esta rodeada de hoteles, restaurantes y tiendas de souvenirs.
Hay muchísima gente por lo que a esa hora de la tarde cuesta un poco abrirse paso. Además íbamos cargando con las maletas así que cuando conseguimos llegar al hotel estamos exhaustos. El hotel precioso, nos dieron una doble habitación con las vigas vistas en un ático desde cuyas ventanas se veía la bahía y los tejados de las casas. Todos los días tuvimos una gaviota de visita en las chimeneas de en frente.
Dejamos las maletas y nos fuimos a dar una primera vuelta por el monte. Es muy agradable recorrer las callecitas y descubrir pequeños rincones, visitar la Iglesia de Saint Pierre que hay en medio del ascenso, los distintos balcones con sus vistas a la bahía, e ir subiendo hasta el Monasterio habitado por monjes Benedictinos. Estuvimos disfrutando del ascenso que es un poco costoso y después de tomarnos un vino en una de los restaurantes que tiene vistas a la Bahía, nos fuimos a cenar ya que se nos había hecho tarde, y después de las 21.30 no te dan de cenar en ningún sitio.
La cena fue de lo mas agradable, hay muchos sitios aunque en casi todos los menús (formulas) son muy similares, tanto de precio como de calidad.
Esa noche probamos las famosas Omelette entre otras viandas, y la sidra de la zona, muy rica. Es muy común beber sidra que te sirven en unas tazas como de café con un jarrita. No dejéis de probarla.
Después de la cena quisimos tomar una copa divertida pero se había hecho muy tarde cenando y allí todo cierra súper pronto. De lo que no nos privamos fue de un paseo nocturno sin casi nadie en las calles. Muy recomendable.
DIA 2
Nos levantamos temprano para aprovechar bien el día, como es viernes nos recomendaron que visitáramos el Monasterio temprano para que no hubiera exceso de gente y pudiéramos disfrutar. Así que después de desayunar otro Menú (formula) cogimos fuerzas para comenzar el ascenso.
La abadía es preciosa. Es mejor coger una visita guiada o una autoguia. Nosotros optamos por esto último. Es de destacar el claustro y la Iglesia, y ver desde las distintas ventanas y baldonadas las vistas de la Bahía. Es una visita preciosa e imprescindible.
Después de la visita y de comprar unas tontadas en la tienda nos fuimos al coche rumbo a Saint Malo.
Saint Malo es un pueblo costero amurallado, que como esta junto a la playa resulta encantador. Nada mas llegar comimos en una crepería muy agradable y después emprendimos la marcha, primero por el castillo, por encima de las murallas, haciendo fotos de las vistas que son fantásticas, de la playa y de las islas del Grand Bé y del Petit Bé. Las playas se extienden a los pies, concretamente ante el castillo esta la playa de Sillón. Luego bajamos para recorrer las calles de la ciudad que es muy bonita. Hay que visitar la iglesia, descubrir rincones y plazuelas y por ultimo comprar galletas de mantequilla en cualquiera de las tiendas que se dedican a productos de la zona. Las cajas son las más bonitas de la zona con imágenes de costa, y mejor de precio que en otros sitios.
Hay una plaza detrás de la Iglesia con un monumento a los caídos en la primera y la segunda guerra mundial, este es nuestro primer contacto con los lugares de la Segunda Guerra Mundial, muy presente no solo en Normandía si no también en esta zona de Bretaña.
Después de la visita que fue larga porque nos recreamos en el paseo, nos fuimos a Dinan, otro pueblo precioso. Es un pueblo medieval también junto al mar. Lo mejor callejear y pasear por la muralla. Las casas son de madera típicas de la zona, hay que visitar la basílica de Saint-Sauveur de influencia bizantina.
Como se nos hizo tarde terminamos cenando en un restaurante muy cuco y luego de vuelta a Monte Saint Michael donde como la noche anterior antes de acostarnos dimos una vueltita para bajar la sidra y la mantequilla que llevan todos los guisos franceses.
DIA 3
Hoy es el día dedicado al desembarco.
Desayunamos temprano en una terraza con vistas a la Bahía, hacia muy bueno y daba un poco de pereza marcharse, pero el viaje a la historia Europea nos esperaba.
Nuestra primera parada Longues Sur-Mer, donde se conservan las baterías nazis, paseamos entre los Bunkers que conserva los cañones originales. Están situados encima de un acantilado, se puede disfrutar de un paseo por la historia y el paisaje, es muy bonito. Cuando llegamos había demasiada bruma pero se podía atisbar la playa abajo del acantilado y no es difícil imaginar la dificultad de los ingleses para hacerse con el control del lugar. Dimos un largo paseo y emprendimos camino a nuestra segunda parada del día, Port en Bessin-Huppain, cuando llegamos hacía un día precioso, el pueblo es muy bonito, con un pequeño puertecito, dimos un pequeño paseo y comimos en un hotel que nos recomendaron en otro restaurante. El sitio fue un acierto además de acogedor y de unas vistas al puerto muy agradables comimos de maravilla y nos tomamos un vino buenísimo.
Después de comer emprendimos viaje hacia las playas de Omaha. En esta playa fue la que se llevo la peor parte del desembarco, murieron el 40 por ciento de los soldados americanos que desembarcaron el día D.
Al entrar hay un museo dedicado a los caídos y donde se pueden ver escenas del desembarco, y donde se proyectan pequeños documentales en ingles, subtitulados en frances. Hay expuestos: proyectiles, armas, uniformes y otros elementos más domésticos, como la comida, mochilas etc. Se describen cronológicamente como fue el desembarco, con distintas fotos y murales. En la última sala se recitan continuamente los nombres de los caídos y hay una pequeña muestra de fotos e historias de soldados que fallecieron en esta playa. Como curiosidad esta la foto y la historia real de los cuatro hermanos Niland, en los que se inspiró la película “Salvar al soldado Ryan”.
Saliendo del museo llegas a la colina desde donde se divisa la playa de Omaha. El día nos acompaña, con lo que las vistas son preciosas. La playa es inmensa. Se puede bajar hasta la arena y pasear por la playa y los alrededores. Toda la colina esta llena de árboles y hay senderos por los que se accede fácilmente.
A espaldas del mirador esta el cementerio, es sobrecogedor ver la sabana de cruces blancas y estrellas de David. Resulta una visita obligada, muy interesante.
Después de la visita a la playa de Omaha que hicimos bastante larga, nos dirigimos a un pueblecito Sainte-Mère-Église, lo único destacable es que allí en el campanario de la iglesia hay un paracaídas, recordando al paracaidista americano que se quedo colgado del campanario haciéndose el muerto, y escapando de las balas alemanas, hasta que consiguió salir con vida. En la actualidad hay un maniquí que emula al soldado. El pueblo es muy tranquilo, fue el primero que se liberó por lo que el recuerdo a los aliados es continuo. En un café de la plaza nos tomamos un refrigerio. La dueña nos recomienda que vayamos a cenar a Coutances, y la hicimos caso.
Coutances es muy agradable, dimos un paseo por las calles antes de cenar, visitamos la iglesia y los jardines que estaban a punto de cerrar, pero el guardia nos dejó que nos diéramos un paseíto. Toda la gente que nos vamos encontrando es muy amable. Merece la pena.
Cenamos en una Braseria de la plaza junto al ayuntamiento y con vistas a la Iglesia que iluminan por la noche. Tomamos todas las delicias francesas, desde los caracoles, al pato, demasiado para una cena.
Por la noche estamos rendidos esta vez no nos dimos el paseo por el monte, directos a la camita.
DIA 4
Hoy iniciamos la visita mas tarde, se nos han pegado las sabanas. Después de un agradable desayuno esta vez sin vistas, nos fuimos otra vez hacia la zona de Bretaña.
El día es muy gris, esta vez no nos acompaña el tiempo. Nos han recomendado que vayamos a Vitre, porque es una de las ciudades de Bretaña que mejor conserva su aspecto antiguo con las casas con porches y vigas de madera. Cuando llegamos lo primero que ves es el castillo, se trata de una ciudad medieval muy bonita es como de cuento , te puedes imaginar al flautista de Hamelin, paseando con su flauta.
Después del paseo por las calles , decidimos comer pronto y después visitamos al castillo, por dentro no merece la pena, la entrada es gratuita.
Emprendimos nuestro camino hasta la segunda parada, Fougueres, y nos encontramos con otra ciudad de cuento, con su enorme castillo medieval. Accedemos a visitarlo, cuesta 7 euros la entrada y la teleguía esta incluida en el precio. La visita por dentro es prescindible, pero merece la pena las vistas desde las murallas, no solo del castillo sino del paisaje que le rodea y de la ciudad. Si vais con niños es muy recomendable porque les encantará.
Después de la visita nos tomamos un café en la plaza porque el día ha levantado y por fin sale el sol. Nos dieron el café con la leche servida y sin plato, es el peor sitio donde nos han atenido, pero la plaza con las vistas al castillo tomando el solecito es muy agradable.
Después emprendemos el camino hacia arriba ya que la ciudad tiene grades desniveles. Arriba del todo esta la Iglesia de Saint Leonard y por la parte de atrás descienden los jardines de la Place Aux Arbres, desde los jardines hay una vista preciosa de las campiña Francesa, hay que descender poco a poco por los senderitos, haciendo fotos de la vista frontal. Aprovechamos para tumbarnos un rato al sol.
Descendimos hasta abajo por una zona de casitas de cuento y visitamos la iglesia gótica de San Sulspice que es muy bonita y volvimos hacia la plaza del castillo que lo preside todo.
Por la noche nos han recomendaron un sitio para cenar y como estamos tan a gusto aprovechamos para darnos un homenaje. La cena fue desigual, el sitio muy bonito y la mujer del dueño que es quien nos sirvió encantadora.
Como siempre cenamos de forma excesiva y nos volvemos al Monte donde nos damos un paseo de despedida ya que al día siguiente emprendimos la vuelta a cada.
Os recomiendo el viaje, por la historia, la cultura, la cocina, los paisajes y la variedad. Yo por mi parte tengo que volver que se han quedado muchas visitas pendientes, sobre todo de la parte de Normandía pero ese será otro viaje.
|
Publicado |
|
Capítulo 1
Últimos comentarios
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
Un paseo por Normandía y Bretaña
Le Mont-Saint-Michel, Francia | 7 de mayo de 2011
En Le Mont-Saint-Michel...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “Un paseo por Normandía y Bretaña” con tus amigos en Facebook?