Esta vez fue muy cuñado el que amaneció fastidiado con el estomago. Y como se nos hizo tarde, mi chico y yo optamos por una ruta corta, y tras comprar algo para hacer unos bocadillos subimos en tren hasta Wegen, y desde allí cogimos el teleférico hasta Männlichen.Desde allí un camino, corto, pero empinadillo te sube al pico del mismo nombre, dónde puedes disfrutar de unas vistas espectaculares de Schynige Platte y los lagos, el valle de Lauterbrunnen, el de Grindelwald, y los tres picos. Luego seguimos la ruta hasta Kleine Scheidegg (aprox. 3 h), por un camino sobre el valle de Grindelwald.
Y de Kleine Scheidegg a
Eigergletscher( 2320 m).El paseo aunque es duro, merece la pena , porque te acerca, no sólo a la pared de roca del Eiger, si no también a la morrena de uno de los brazos del glaciar. Allí puedes encontrar marcas de hasta dónde llegaba hace 30 años y es increíble todo lo que se ha perdido. Por el camino encuentras un lago con un pequeño edificio. En un lateral veras un estanque con uno bancos dentro que te permiten sentarte y meter tus pies descalzos en el agua fría para descansar. Pero lo mejor es que hay un botón por allí para convertir ese relajante baño de agua fría en un baño de burbujas. Increíble. En el edificio contiguo una maqueta te muestra las distintas rutas de subida por la cara norte del Eiger y los nombres que se les ha dado a las distintas zonas. Es muy interesante. Desde la estación de tren
Eigergletscher ( si, tb podéis llegar en tren y luego hacer la ruta a la inversa , de bajada) parte el
Eiger Trail, pero en esta ocasión era tarde y lo tuvimos que dejar para otro momento.