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Meteora Monastiria: Suspendidos entre las nubes

Escribe: jehane
En la llanura de Larissa, en la región de Tesalia al norte de Grecia, se yerguen unas enormes rocas sobre cuyas cumbres se construyeron monasterios, cuevas para anacoretas y pequeñas iglesias. Meteora significa en griego ?elevado en el aire? y esa es la impresión que dan las construcciones: de estar suspendidas entre el cielo y la tierra, cerca, muy cerca de las nubes.

 

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Meteora Monastiria: Suspendidos entre las nubes

Lárisa, Grecia — viernes, 2 de febrero de 2007

“Este paisaje es duro como el silencio,
aprieta en su pecho sus piedras encendidas,
aprieta en la luz sus huérfanos olivos y viñedos,
aprieta los dientes. No hay agua. Solamente luz.
El camino se pierde en la luz y es plomiza la sombra de la cerca”

En ningún sitio Dios ha sido tan pródigo de rocas como en Grecia
Henry Miller

Yannis Ritsos

Estas formaciones se originaron en el delta de un río que hace miles de años desembocaba en el mar que cubría la Tesalia actual debido a la fuerza de la erosión, que fue destruyendo las rocas y creando estos enormes penachos de formas caprichosas.

El lugar –por lo abrupto, escarpado y difícil de acceso– fue elegido por muchos eremitas hacia el siglo X para renunciar a la vida terrenal y acercarse lo más posible a Dios.

En las pequeñas cuevas de las paredes crearon sus residencias y pequeños altares para realizar sus rezos. La necesidad religiosa hizo que se construyeran iglesias, donde los distintos monjes eremitas se reunían los domingos para rezar. Así se construyó el primer monasterio: el Convento de Doupiani, en el siglo XI (Panayía Daupani).

Las incursiones de francos, catalanes, serbios y turcos que intentaban conquistar Tesalia amenazaron la paz con la que habían vivido en la región hacia el siglo XIV. Los monjes encontraron en Meteora un lugar perfecto para escapar a estos ataques y seguir con sus prácticas.

Hacia 1344, San Atanasio Meteoritis comenzó en la denominada “Roca Ancha” la construcción del monasterio de “Gran Meteora” y estableció las reglas que regirían en los sucesivos conventos.

Posteriormente se fueron construyendo más edificios, ayudados por las subvenciones que los diferentes soberanos iban dando para el desarrollo de esta vida monástica: Santa Trinidad, Rousanou, San Nicolás Anapausa... Así hasta llegar a 24 edificicaciones de las que hoy en día quedan sólo 6 funcionando. Algunas construcciones están hoy en ruinas y de otras sólo queda el recuerdo.

En la antigüedad se accedía a estos monasterios por medio de escalas de madera móviles que los monjes arrojaban hacia el vacío. Posteriormente se incluyeron cabestrantes que posibilitaron a los monjes el ascenso en una malla. Algunos de estos sistemas funcionan en la actualidad para permitir el ingreso de provisiones. Hacia 1920 algunos monasterios introdujeron escalones en la roca para permitir un acceso más fácil. A pesar de ello, aún quedan subidas vertiginosas no aptas para corazones sensibles.

En 1988 la UNESCO declaró a este complejo de monasterios Patrimonio Mundial de la Humanidad, dando prensa a uno de los sitios más fascinantes del globo.

Llegar hasta allí

Meteora se ubica al norte de Grecia, no muy lejos de Macedonia y a unos 326 de km de Atenas. A pesar de su situación geográfica, es visitado por más de un millón de turistas al año. Para llegar hasta allí hay varios itinerarios posibles. Uno es el de la ruta que lleva a Larisa desde Atenas y de allí a Tríkala, la ciudad natal del dios de la medicina, Asclepio. Esta ruta continúa 21 kilómetros hasta Kalambaka, la pequeña ciudad que se encuentra al pie de los montes de Meteora en su parte norte, a sólo 5 kilómetros de los monasterios.

Kalambaka es una ciudad antigua que los griegos llamaron Eginion. Fue destruida por los romanos hacia el 167 a.C. Los habitantes la reconstruyeron y en el siglo XI comenzó a ser nombrada como Staguí o Stagoi. Fueron los turcos quienes la denominaron Kalambak. Aunque aún hoy persisten en documentos religiosos los dos nombres. En la Segunda Guerra Mundial fue enteramente destruida de nuevo. Merece visitarse la catedral construida en los siglos X al XI con su imponente púlpito de mármol y frescos datados entre los siglos XII y XVI.

Del otro lado de los montes se encuentra el pequeño pueblo de Kastraki, ubicado justo debajo de las enormes moles rocosas. Fue construido por griegos de Epiro que huían de los turcos y encontraron un refugio en aquel lugar apartado. El camino que serpentea entre las rocas y que una el pueblo con Kalambaka –a 2 kilómetros de distancia– es uno de los paseos más agradables que puedan realizarse.

En Kastraki se encuentra también el famoso “acantilado de los pañuelos” en el que los jóvenes de la localidad, para demostrar su hombría y en prueba de amor, cuelgan en los agujeros de la roca los pañuelos de sus amadas. El ascenso –que se realiza en verano– acoge a buen número de visitantes atraídos por el peligroso reto. Aseguran que esto traerá prosperidad y felicidad a sus familias.

Los Monasterios

Los monasterios están unidos entre sí por diferentes carreteras y senderos. En un día es posible visitar los 6 monasterios que aún permanecen en funcionamiento. Hay servicios de autobuses desde Kalambaka y Kastraki que llevan a los turistas y los recogen más tarde. Esto hace que los viajeros puedan hacer la ruta a pie. De lo contrario es posible participar en un tour organizado. El recorrido a pie entre Kalambaka y los monasterios es de 17 kilómetros.

Para cualquier visita es obligatorio llevar ropa adecuada: falda larga para las mujeres y hombros cubiertos y pantalones para los hombres. Quien no los lleve encontrará a la entrada de los monasterios largos faldones unisexs prestados por los monjes.

Los horarios son muy aleatorios y es preciso informarse bien antes de comenzar la subida, así como equiparse de buen calzado y agua en abundancia si es que el recorrido se realiza en verano, cuando las temperaturas pueden resultar asfixiantes. Una adevertencia: cuidado con las fotos a los monjes, puesto que rehuyen a ser fotografiados. Si quieres tomarles fotografías es preciso pedir permiso antes, aunque es probable que se nieguen.

Cabe señalar la magnífica adaptación de los monasterios al entorno en el que se encuentran. Se diría incluso que son el prolongamiento natural de la roca en la que se asientan.

Moni Agiou Nicolau Anapafsa (San Nicolás de Anapausa)

Después de dejar Kastraki, el primer monasterio que nos encontramos a la izquierda del camino es el colosal de San Nicolás, construído en el siglo XV. Se accede a él a través de una empinada escalera después de una cuesta entre los árboles.
El monasterio tiene varios pisos, puesto que la superficie en la que se asienta es pequeña. En el primero puede admirarse la iglesia de San Nicolás decorada con maravillosos frescos del cretense Teofanis Strelitsas en el Sxvi, que influenció toda la pintura postbizantina. Estos son los únicos frescos que el artista firmó con su nombre, a pesar de haber decorado también el Monte Athos. De los manuscritos que poseía el monasterio sólo se conservan 39 que han sido trasladados al Monasterio de San Esteban. El refectorio ha sido transformado en un museo.

A finales del siglo XIX sólo quedaban 5 monjes en el monasterio, para transformarse pocos años después en una ruina. Fué bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial y restaurado en 1960. Anapausi significa en griego reposo y esa es la sensación que se respira en el pequeño monasterio. Una de las principales atracciones es la espléndida vista que se obtiene del pueblo de Kastraki.

Moni Agias Varvaras Roussanou (Monasterio de Santa Bárbara)

Se cree que el nombre del monasterio pueda venir de su fundador Rousanos, pero no está claro ni quién lo fundó ni la fecha exacta de dicha fundación, que se suele situar hacia 1388.

Posee un bello catholikon (iglesia central del monasterio) con vidrieras, construido hacia 1545. Poco a poco con el abandono las reliquias del monasterio fueron trofeos de saqueadores y muchas de ellas tuvieron que ser trasladadas hacia el monasterio de Gran Meteora. Una vieja anciana del pueblo de Kastraki siguió conservando el monasterio que hoy está ocupado por una orden monástica femenina.

Ha sido renovado en muchos aspectos y se accede a él por un puente en el vacío que en otras épocas debió suscitar miedo a quienes debían cruzarlo. Es uno de los de más fácil acceso y la llegada puede hacerse desde un pequeño camino en el bosque.

Moni Varlaam

Fue construido en el s XIV por un monje eremita llamado Varlaam que vivió en él solo hasta su muerte. En el siglo XVI dos monjes decidieron reconstruir el lugar. El monasterio se desarrolló con los años y llegó a tener hasta 30 monjes. La última restauración data de 1780. Después del Gran Meteora es el más grande.
Para acceder a él es preciso seguir una sinuosa ruta esculpida en la piedra y unos escalones. En los frescos internos se pueden ver representaciones de la vida y pasión de Cristo, la Virgen y una Crucifixión del siglo XVI del monje Frangos Kastellanos, que también pintó en el Monte Athos. Además se conservan reliquias, cruces finamente esculpidas, vestiduras, un trono episcopal y una gran biblioteca con valiosos manuscritos.

Moni Megalou Meteorou (Gran Meteora o de la Transfiguración)

Es el monasterio construido en la roca más alta e imponente del lugar. Tiene una extensión de 60 mil metros cuadrados y se encuentra a 400 metros de altura en pico desde Kalambaka y a 613 metros sobre el nivel del mar. Su nombre significaba “roca ancha” por ser el más grande todos los de alrededor.
Para ascender a él se utilizaban una escala de madera y un sistema de poleas que remontaba al visitante y a las provisiones dentro de una red. La ascensión podía durar más de media hora. A principios del siglo XIX se construyó un túnel y 146 escalones que facilitaron la llegada al monasterio, aunque la red sigue ahí para permitir que se suban los productos que necesita el monasterio.

Fue construido por San Atanasio el Meteorita en el siglo XIV, después de ser expulsado del Monte Athos, que le dió el nombre original de Meteoro por ser el que estaba a más altura. El monasterio conserva una enorme colección de manuscritos, íconos y objetos sacros, entre ellos un trono episcopal de madera tallada que data de 1616, evangelios del siglo XVIII impresos en Venecia, bordados del siglo XIV y otras cosas de gran valor histórico.

La iglesia es luminosa y está repleta de frescos de una belleza excepcional como el Pantocrator y la Vírgen que pertenecen a la escuela macedonia. El pequeño cubículo dónde vivía San Atanasio el fundador, el hospital del monasterio, la torre con la red para subir provisiones y el “maquepió” horno para hacer pan se conservan aún. Así como un osario con los cráneos de los monjes muertos en el monasterio, ordenados cual libros en las estanterías.

Moni Agias Triados (Monasterio de la Sagrada Trinidad)

Es sin duda la estampa típica de Meteora y el monasterio que más se representa para dar a conocer el lugar. Se hizo mundialmente famoso al servir de escenario para una película de James Bond.

Para acceder a él existe un sendero de 2 kilómetros desde Kalambaka. Se yergue a 400 metros del suelo. Su construcción se situa alrededor de 1458 y la roca tiene unos 5 mil metros cuadrados. Se ascendía por medio de escalas móviles o de red hasta que en 1925 se tallaron en la roca 140 escalones.

Además de los bellos frescos que decoran el “catholikon”, contenía muchas reliquias que fueron saqueadas por los nazis, entre ellas manuscritos y piedras preciosas procedentes de donaciones. Los íconos y manuscritos que pertenecían al monasterio y que fueron rescatados se encuentran ahora en el Monasterio de San Esteban.

Moni Agio Stefanou (Monasterio de San Esteban)


Es considerado el monasterio más rico de Meteora y es el más accesible de todos ellos. Un puente de 8 metros lo une a la colina que se encuentra frente a él. Se cree que algún monje ya vivía aquí en el siglo XII puesto que se conservan inscripciones datadas de esa fecha. El monasterio fue fundado en el siglo XIV.

Su riqueza permitió que sufragara la construcción de la “Escuela Constantion” que se encuentra en Kalambaka y de un instituto en Trikala. Hasta finales del siglo XIX era muy próspero, pero decayó y actualmente desde 1961 es un monasterio de mujeres.
El catholikon fue muy dañado durante la Segunda Guerra Mundial y tuvo que ser restaurado en su totalidad. Como el resto de los monasterios, cuenta con espléndidos frescos y una exposición de reliquias entre las que encontramos estolas bordadas en oro, 154 manuscritos que van desde el siglo XI al siglo XIX, 852 libros antiguos entre los que destacan unos trabajos de Aristóteles impreso en 1498 y diccionarios del siglo XV, un cáliz de 1631 y otros objetos de valor. En el monasterio de brindan múltiples talleres de pintura, música y escritura que las monjas desarrollan con gran interés.

Monasterio de Ipapanti

Es un monaterio que no suele visitarse puesto que sus aperturas son muy aleatorias. Se trata de una cueva en la ladera de una roca en la que se amontonan las distintas construcciones del monasterio. Se fundó en el s.XIV y aún se conservan los delicados frescos.

Apuntes sobre la vida monástica

Se cree que los primeros ascetas aparecieron en el siglo III y se consagraron al culto de Dios en lugares alejados de la civilización. Algunos siguieron su vida en cuevas mientras que otros se unieron para crear monasterios. La vida en un monasterio se centra en el “catholikón”, es decir la iglesia central del monasterio donde los monjes pueden pasar orando hasta 7 horas diarias, llegando a 11 los días festivos.

Para subsistir en estos monasterios, los monjes realizan múltiples tareas como talla de madera, pintura de íconos, agricultura, reparación de calzados, sastrería, bordado y otros deberes. El dinero recaudado sirve a la comunidad y a las distintas obras sociales que patrocinan.

En el momento de la dominación por los turcos, estos monasterios sirvieron para salvar la lengua y cultura helénica. Pero ocurrió también durante la Segunda Guerra Mundial en la que muchos patriotas griegos huyeron hacia este lugar que fue bombardeado sin piedad por los alemanes.

Además de los monasterios, en los acantilados se conservan aún numerosos otros restos de la vida de estos ascetas, como cuevas y cubículos colgados de las imponentes paredes.

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publicado el 27/oct/2008, 15.59
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Últimos comentarios

centaura000 dice:
Jehane...que hermoso relato sobre un lugar que pienso conocer si o sí. Me fascina el entorno tan apropiado para la vida monástica y muero por ver los tesoros que están aún allí...Así que ya sabes...te seguiré.
Abrazo
MARIELA

Publicado el 28/oct/2008, 12.40 

waltina dice:
Jehane, me encanto con tus caminos. Los monaterios son fascinantes. Belisimo relato. Abrazos, Tina
Publicado el 28/oct/2008, 13.04 

MARCEDIAZ dice:
Este lugar es uno de los motivos por los que quiero regresar a Grecia...
Espero no pase mucho tiempo para poder visitar este lugar maravilloso.
Tu diario está sensacional....

Publicado el 28/oct/2008, 17.03 

buvar dice:
Jehanita me has adelantado bastante trabajo, ya que esa es una zona que esta en mi lista de viajes pendientes. Muy interesante tu diario !! felicitaciones!!! Maria Eugenia
Publicado el 29/oct/2008, 09.59 

Emerita dice:
Jehane hermoso relato!!! cuanto me instruì y pensar que hay tanto que conocer y lo que has compartido es algo màs que he aprendido, te recordarè siempre por esta enseñanza de los monasterios en Grecia, veo que Grecia es uno de tus lugares favoritos, Felicidades!!! habrà por ahì un plato tipico, (como recuerdo tus recetas de comidas marruecas) jejeje.... un saludo desde El Salvador,
Publicado el 29/oct/2008, 12.35 

trevos dice:
Como siempre, nos haces viajar leyendo tus relatos, Me ha encantado!!!
Beijinhos

Publicado el 31/oct/2008, 12.57 

jehane dice:
Miles de gracias por vuestra lectura, intentaré mejorar el diario con informaciones complementarias que ayuden a los viajeros.
Publicado el 1/nov/2008, 09.32 

Wari dice:
Jehane, descomunal!! què viaje!! Te felicito por eso... un viaje que uno guarda en los sueños y que espera realizar... mi hermana y su esposo griego estuvieron allì para el año nuevo pasado, con los monjes... ella dice que es una de esas experiencias hermosas que nadie ni nada, ni el tiempo, le podrà hacer olvidar... es indescriptible... Saludos
Publicado el 1/nov/2008, 17.59 

margee dice:
Sabias que soy una enamorada de tu fotografia? jejeeje..bueno amiga..tu viaje y literatura como siempre impecable!!...una vivencia mas para la cajita de pandora...besitos desde la ciudad del sol!
Publicado el 3/nov/2008, 12.38 

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Moni Agio Nicolau Anapafsa

   

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