Es una piedra muy misteriosa. Pero creo que tiene un poder especial. Mide cerca de un metro de alto y está incustrada en el centro de un antigua sala sagrada donde, parece, hacían sus ofrendas los antiguos sacerdotes Sicanes que habitaban en las antíguas Piramides de Túcume, en la ciudad de Lambayeque. la Cultura Sicán o Lambayeque surgió en la parte norte del antiguo Perú, entre Motupe por el norte y Jetequepeque por el sur, entre el 700 y 1350 D.C.
Esta fue heredera de la enigmática Cultura Mochica. Allí, librando el cuidado de los custodios que tratan de impedir el ingreso de extraños para que no destruyan el lugar, ingresan, casi a la medianoche, los chamanes y brujos de la zona para invocar a los espiritus protectores las curaciones que varios pobladores les solicitan. Hasta alli llegué. Desde la entrada caminé como un kilómetro. Era un camino muy tierroso, pero valía la pena. Escalé sobre una antigua Pirámide que estaba totalmente cubierta de tierra debido al tiempo.
Finalmente, tras hacer algunas maniobras y salir librado del accidentado camino, llegué a una zona cubierta con calaminas. Percibí una emoción única. Ingresé a este centro ceremonial. La piedra, tal vez un cuarzo gigante, yacía inerte y viva. Tal vez esperando que una mano coga su superficie y se conecte con ese plano desconocido, paralelo y trascendental. Los Sicanes traían aqui a los enfermos y, a través de sus rituales, los sacerdotes los curaban. Por eso se mantiene la tradición y algunos brujos tratán de llegar aquí a como de lugar para lograr sus hechicerías. Amigos turistas es maravilloso conocer esta piedra.
Pueden encontrarla, tras viajar a Chiclayo, Perú, en ese maravilloso conjunto de construcciones llamadas Las admirables Pirámides de Tucume.