Hicimos el desarme correspondiente del campamento y ya con ganas de dormir en una cama nos fuimos a Lago Puelo. López nos consiguió un hostal económico para quedarnos. La noche $130, con desayuno.
Los planes para Puelo eran hacer un asadito en lo de López y recorrer algún lugar que no conozcamos.
Fuimos al Hoyo de Epuyén, previo paso por la panadería donde López trabajaba. Recorrimos el pueblo, muy pintoresco, lindo. Silencioso. Finalmente hicimos la caminata hasta la cascada. Era cerca. Requiere poco esfuerzo. Una vez que llegas da gusto.
Nuestro lindo y esperado viaje llegaba ya a su final de recorrido. Sólo nos quedaba una noche más en Bariloche para luego emprender el regreso. Desde Bariloche hasta Santa Rosa, hacemos noche allí y el último tramo a La Plata.
Poco a poco nos hacemos la idea de que el viaje termina, como siempre con un buen balance. Muchos kilómetros recorridos, esta vez 7.000KM.
Siempre encuentro en el sur algo que en otros lugares no me ha pasado, sentirme en “el lugar”. Cómoda, feliz, con mucha belleza alrededor. Serán los buenos momentos que me regalo, serán las buenas compañías, las tardes de lago, las caminatas por sus montañas. Por estas y por muchas razones más, siempre es una fiesta volver al sur.