Diarios de viaje > Departamento del Valle del Cauca, América del Sur

Pacífico colombiano

Escribe: derozo
Me encanta conocer cada vez lugares diferentes y esta era la ocasión para hacerlo, además de compartir con algunos de los amigos viajeros que he tenido la oportunidad de conocer y de Henry, que ya hace bastante tiempo no coincidíamos para viajar en común. Aún recuerdo con alegría el I Encuentro Nacional en Colombia, lugar donde empezaría a compartir en realidad con esta hermosas comunidad.

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 2 3 Capítulo 4
 

Juanchaco y Ladrilleros

Ladrilleros, Colombia — sábado, 3 de abril de 2010

En un principio pensé que Juanchaco era isla, pero es el extremo occidental de Bahía Málaga, otra cosa que me causó curiosidad es la similitud con "Huanchaco", playa de la ciudad de Trujillo en el Perú y que tuve el privilegio de conocer en enero. Como las fuentes de empleo en este lugar derivan exclusivamente del turismo, entonces hay gente que presta servicios de todo tipo, cargar la maleta, acompañar al hotel, buscar el hotel, buscar los lugares de alimentación, alquilar la sombrilla en la playa, llevar el almuerzo a la playa, en fin; aunque no hay ningún tipo de presión, como se podría sentir por ejemplo en Cartagena, donde los vendedores acosan por doquier y se disgustan si uno to accede a sus servicios.
 
Ya en el lugar encontramos un hotel que os dicen es barato y efectivamente la noche para cada uno la conseguimos a $12000 (6 USD aprox.). El lugar tenía lo que necesitábamos, camas y toldillos pero después Henry no estaría a gusto con los baños compartidos. El almuerzo nos cuesta en un lugar cercano $12000 y se consigue casi de todo. Nos dirigimos a la playa y acompañamos a Henry en su primer contacto con el mar, pero oh sorpresa cuando una ola muy fuerte hace que literalmente quede clavado de cabeza en la playa, jajaja, muy chistoso. Nos quedamos hasta tarde contemplando el ocaso y reflexionando sobre lo descuidado que está el lugar, hay mucha basura, pero no solamente es culpa de las personas que venden sus productos, también de las personas que lo visitan. Nos quedamos hasta tarde y nos terminamos una "caneca" de Blanco del Valle que nos quedó en el lago Calima. 
 
Volvemos a la playa en la noche para visitar alguna de las discotecas, pero todas están en silencio, claro, en la playa se está llevando a cabo la bendición del fuego y muestran respeto total; termina el acto litúrgico y las luces y música se prenden.  Nos quedamos en la que nos parece más bonita y quedamos sorprendidos de la manera en que bailan aquellos lugareños, parece que se fueran a desbaratar, un espectáculo muy bacano.
 
Decidimos regresar al hotel a eso de las tres de la mañana y cuando golpeamos en el lugar que nos hospedabamos, oh sorpresa, nadie abre la puerta, no queda otra opción que buscar la manera de entrar y nos subimos cual malhechores por el segundo piso, ni cuenta se dieron en el lugar. Nos quedamos a dormir en las hamacas, pero Henry y Wilson no aguantan a los mosquitos y se van a la habitación.
 
A la mañana siguiente regresamos a la playa.  La marea había subido tanto que dejó barrido toda señal de posible basura. Henry nos tenía azotados con la idea que lo enterráramos en la playa que decidimos darle gusto, recuerden, es su primer contacto con el mar. Nos damos un baño con unas excelentes olas y nos regresamos para partir hacia Buenaventura, no hay tiempo ni de almorzar, teníamos que llegar a Bogotá al siguiente día a trabajar, no hubo mayores complicaciones;  pero ya en Buenaventura que sorpresa, fila interminable para comprar boleto y otra fila interminable para subir al bus. Acordamos con el señor de un "willis" para que nos lleve a Cali, es un poco más costoso, $25000 (USD 12 aprox.), pero de una lo tomamos, era eso o quedarnos, ni pensarlo. Como cosa rara y por variar el carro se vara antes de llegar a Cali y el pasaje que habíamos reservado en la terminal terrestre lo perdemos, bueno, en realidad nos lo cambian para las 11:00 p.m, pero se repite la historia, como aquella ocasión en Leticia con Maleja, que nos dejó el avión, solo por estar absortos del lugar en que nos encontramos. Nunca nos encontramos con Jani, una viajera que quiero mucho y que estaba por esos lados también.
 Los paisajes en Juanchaco y Ladrilleros son hermosos, las playas de arena negra causan admiración, como también los riscos frente al mar.  Las cabañas son hermosas, pero se nota que los lugareños no tienen forma de construir complejos turísticos, por lo que sitios como Bahía del Sol, Papagayos y otros tantos hoteles del lugar son propiedad de gente de cualquier lugar del país menos de allí.

Publicado
Modificado el
Leído 5667 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 2 3 Capítulo 4
 
 


Últimos comentarios

Aleleani dice:
Muy interesantes los lugares Dani. Lo tendré en cuenta para le próximo viaje a Colombia.
Publicado

negrita33 dice:
Mi Dani, me ha encantado tu relato!! Maravilloso y que lastima que no pudimos encontrarnos en Juanchaco ya que no tenía ni idea de que estuviesen en el mismo lugar, pero bueno ya ni modo!!! Un beso grandote y yo también te quiero mucho!!
Publicado

Caribense dice:
Que buenbo tu viaje mi querido pana Dani, que risa con el pobre Desmayao, no pega una, ahora también le podemos decir Arrastrao por lo que el pasó con la ola del mar, pobrecito que el ocurra eso en su primer baño de playa.
Publicado

derozo dice:
Aleja, hay muchos más para que agregues a la lista.
Jani, será para la próxima, quizá alguno de los que hemos hablado, pero el Festival Vallenato, descartado.
NIco, allá a Henry le decíamos el pingüino, porque los zapatos que le presto Wilson le quedaban grandotes.

Publicado

damelo1980 dice:
Si, hace 4 años que fui a Juanchaco y la verdad me encantan las olas gigantes de ladrilleros, que te revuelcan!! Para mí ese es el encanto del mar... aunque ya se haya ahogado más de uno en sus playas... por otra parte me da tristeza el descuido de estos sitios, parece ser que los lugareños no se percatan del mal que ellos mismos se hacen al dejar basuras por todas partes... no sé si es cultural o qué es lo que pasa... espero algún día lo arreglen... saludos.
Publicado

ricber dice:
Tus viajes son verdaderos relatos, bien por los detalles
Publicado

derozo dice:
Andrés, la verdad la culpa no es de los lugareños, pienso que es más de quienes visitan el lugar. Pero si habrían cosas que podrían hacer los lugareños para mitigar un poco.

Ricardo, gracias por el comentario.

Publicado

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

 

Cazas de un cacerío cerca a Buenaventura

   

Capítulos de este diario