Llovía en mi regreso a Copacabana. Llovía dentro y fuera del bote para ser más especifica. Cuando estábamos pasando por el lado sur de la Isla del Sol, el transporte se paró y la gente del lugar que iba con nosotros empezó a hablar en Aymará a los gritos. Todos los extranjeros no entendíamos que pasaba y nos mirábamos entre nosotros. Fantaseábamos con que nos tirarían de a uno al Titicaca para aligerar la carga . El meollo del asunto era que venia una pasajera desde el lado Sur a tomarse la embarcación, asi que la traían en un bote más pequeño hacia el nuestro.
Llegue a Copacabana y busque una camionetita que me devuelva a La paz. Una vez en la capital volví a mi hotel Torino. Había averiguado sobre un hotel muy barato llamado algo así como el hostel del mochilero. Debo admitir que no estaba muy preparada para tanta aventura. Recuerdo que llegue a la puerta y busque otro porque era muy.. como decirlo.. precario. Y advierto que no me asusto fácil, eh! Fui a Internet a revisar los mails, porque estaba coordinando para encontrarme con Britta y Simon, una pareja de Alemania que estaban viajando por toda America en Bicicleta. Los había conocido el año pasado en el camping en Ushuaia y justo en estos días que llegue a La Paz ellos estaban de pasada por aquí también.. Quedamos en encontrarnos más tarde en la plaza principal. Así fue que pasee un poco, por la peatonal, hasta una Avenida donde me llamó la atención unos personajes disfrazados de cebras que estaban controlando el tránsito. Muy originales! Volví a la plaza y allí me encontré con Britta y Simon, que habían llegado a La paz luego de recorrer miles de kilómetros en bicicleta desde Ushuaia. Que emoción! Que inspiradores me resultaron! Justo ese día había una celebración cuyo motivo no recuerdo, La plaza estaba repleta de gente, militares desfilando y todos a la espera de que asome Evo Morales desde el Palacio Presidencial. Empezó a llover y Evo a hablar por los parlantes, Britta ya estaba un poco molesta de que la "acosen" llamándola gringa y ofreciéndole desde limpiarle los zapatos hasta bebidas, comidas, etc. Asi que nos fuimos de ahí. Caminamos hasta el Mercado de Brujas. Es una calle donde venden todo tipo de cosas: desde sapos y fetos de llamas embalsamadas hasta mantillas, gorros y muchos demases. Definitivamente alguien que anda por La Paz no puede irse sin conocer este lugar. Compre unos muñequitos de recuerdo para regalar cuando volviese, aunque eso rara vez pasa...cada cosa me parece tan única en si misma que me encariño y me los quedo! Luego fuimos a merendar al mercado, compramos la cena que cocinarían mis amigos alemanes y nos despedimos, hasta quien sabe cuando y donde!. Volví al hotel y contraté la Excursión a la Carretera de la Muerte en Bici. Este viaje empezó siendo planificado en torno a La Higuera, pero averiguando un poco más descubrí que había cosas como esta increíble carretera. Una vez que la vi supe que no podía irme sin hacer esa excursión. Finalmente me fuí a dormir, ya que al otro día debía despertarme muy temprano para juntarme con el grupo de ciclistas.