Diarios de viaje > América del Sur
Presentes de lucha, pasados de gloria: Un viaje a través del tiempo, la resistencia y la libertad
Escribe: osorojo
La mística y el sentir revolucionario de una Bolivia que resiste y construye. El impacto frente a esa maravilla que es el Lago Titicaca. La sensación de quedarse sin palabras en cada centímetro del magnánimo Cusco. Sus calles esconden una historia y una cultura riquísimas. Machu Picchu, qué más agregar. Sólo contemplarlo con ojos bien abiertos, corazones dispuestos a latir y alas desplegándose para volar. Un sinfín de imágenes junto a la persona que más amo en el mundo. Un...
Cuando la noche es más oscura, se viene el día en tu corazón
La Paz, Bolivia — sábado, 24 de enero de 2009
Desayunamos a cuadra y media del hostel degustando café con leche y una especie de medialunitas de queso. Compramos la primera agua de todo el viaje (sinceramente no hice la cuenta, pero sin duda alguna fueron muchísimas), hubo llamados frustrados (Seba), llamados exitosos (Maru) y un aviso por mail de La Negra a su cumpa emesetista Damián acerca de su arribo paceño. Abordamos un carro que iba a La Ceja (el barrio alteño donde se encontraban la FEJUVE y la COR) y en un lapso de media hora, la revolucionaria ciudad de El Alto nos daba su bienvenida real (no puede considerarse así el arribo y breve visualización nocturna, de horas atrás). Enseguida nos topamos con un verdadero símbolo de la revolución, el Che Guevara, en una estatua de metal, con cierta deformidad facial pero con la firmeza de una mirada contemplativa de un pueblo que, conociendo o no su pensamiento y acción, lo lleva en las entrañas a través de un espíritu de lucha y resistencia inagotables.
Si La Paz es un infartante caos, El Alto es una verdadera locura, un sitio por momentos sofocante, que ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos 20 años, que ha desbordado su estructura económica y social. Preguntando y repreguntando, logramos llegar a la puerta de los locales tanto de la FEJUVE como de la COR, causalmente uno al lado del otro. Lamentablemente para la Maruchi (con tonito italiano), ambos lugares tenían sus puertas cerradas, como podría suponerse por tratarse de un día sábado. No se caía el mundo, las entrevistas podrían esperar al lunes, con el agregado picante de poseer bajo la manga los resultados del referéndum dominguero.
Decidimos volver a La Paz, debido principalmente al cansancio de la Osa, sobresaltada por los efectos de la tremenda altura (4100 metros sobre el nivel del mar). Mini-bus en este caso que nos dejó enfrente de la Terminal de Buses. Allí, Maru comenzó a dar pequeñas muestras del excelente funcionamiento de su aparato digestivo (que tendría su capítulo extremo más adelante en Qosqo), nos sentamos en un banco de la Terminal, escuchamos en los techos el tintineo de las gotas que indicaban lluvia, nos cruzamos con Carito y dos de sus amigas de La Mella y salió un almuerzo de hamburguesas, papas fritas y una empalagosa Tampico, mientras esperábamos el fin del agua para salir a la tarde paceña a pasear y recorrer sus calles.
Fuimos hacia la Plaza San Francisco, pispeamos librerías, incontables ferias, indagamos oralmente acerca de la gigantesca economía informal boliviana (dando por entendido la millonada que mueve ese vasto conjunto comercial en su totalidad), calle Sagarnaga donde se venden algunas artesanías y tejidos, y desandando nuestro camino al hostel tuvimos una revelación. El hostel Inti (y no me acuerdo como sigue), a 20 metros del que nos había rebotado y en la vereda de enfrente del Sleep surgía como una opción más apetecible que nos permitiera pasar los siguientes días y noches en un clima un tanto más cálido y con posibilidades de ver la luz solar. Primero se convenció Maru ante la presencia de un patio y nuestra futura habitación dotada de un amplio ventanal. No tenía tele, el baño era compartido y nos salía en total 10 bolivianos más, pero qué importaba.
Salir de la oscuridad era la premisa. Pese a que me costó un rato el proceso de auto-convencimiento, decidimos embarcarnos hacia nuestra nueva morada. Cruce una vez, cruce otra vez y ahora sí, instalados en serio, y por lo menos hasta el martes temprano. Valía la pena. Aprovechando el contexto la Osa preparó unos mates en la cocina y nos tomamos unos verdes en la mesita blanca de plástico (que estaba levemente inclinado debido al declive del suelo) del patio delantero. Queríamos ir a la Calle Jaén, donde se encuentran varios museos, a ver si podíamos visitar a alguno. Tal como ocurrió con nuestra ida a El Alto, la idea de sábado clausuró dicha expectativa. Pensando en qué hacer, vimos en el mapa citadino la posibilidad de ir a algunos de los miradores. Un señor nos indicó donde paraban los buses (porque no podías llegar caminando) y hacia allá - por la Avenida Sucre - nos dirigimos. En el interín, un episodio absolutamente normal desencadenó en un enojo desproporcionado y al fin al cabo una tristeza colectiva inoportuna.
El autor le estaba mandando un SMS a la novia de su hermano, debido a su cumpleaños (bajo expresa indicación de parte de Chris si podíamos hacerlo), y Marianela reaccionó a ese hecho, enojándose porque quería al Seba de vacaciones y no al Seba con celular. La cuestión es que el Seba de vacaciones traía consigo el celular, lo que no significaba estar pendiente todo el tiempo del mismo. Simplemente, tras el descubrimiento de que evidentemente podía mandar mensajes (auto-habilitación del roaming mediante), consideró copado no tener que trasladarse a un cyber-locutorio en busca de comunicaciones inter-latinoamericanas pudiéndola realizarlas en cualquier momento y lugar sin perderse un segundo de La Paz y lo que vendría.
La Negra empezó a caminar, mientras Seba metió el freno gritándole suavemente que volviera para conversar, y ante la certeza de su paso seguro que no retrocedía, dio marcha atrás y media vuelta y no se volverían a ver las caras por el lapso de una hora y media aproximadamente donde recorrimos pensativa y solitariamente (también con importantes dejos de tristeza) la ciudad que apoyaría masivamente a Evo Morales horas después. Seba se sentó en un bar enfrente de la Plaza Murillo y se tomó una birra poco fría acompañada de un hot dog extrañamente caro. Meditó, se quemó la cabeza preguntándose por qué, por qué su compañera había estallado intempestivamente y quebrado el buen momento que atravesaban por nada. Volvió al hostel sintiendo que la Osa seguiría convencida de su accionar y que si era así, se pudría todo.
Al llegar, la Osa no estaba había arribado antes y salido a Internet, según lo que me comentó la recepcionista. Cuando volvió, largos ratos de silencio invadieron la habitación antes de la parla. Maru estaba tremendamente triste y también preocupada porque Seba no volvía. Seba seguía sin entender qué había pasado. La Maru pasada el temblor alivianó las broncas (y dolores) personales y contagió una tristeza que era innecesaria, pero que se convirtió en un sentimiento de unión, posibilitando la reconciliación. Pese a que todo se recompuso, no hubo caso para salir a cenar. Maru se sentía muy mal consigo misma y el bajón se le quedaba adentro una noche. Demasiadas emociones fuertes en un día. Afortunadamente, el hermoso abrazo al acostarse fue un buen presagio de los abrazos de alegría que sobrevendrían muy pronto.
Las emociones continuarían, pero se volverían más sanas, aún convulsionándonos el alma.
|
Publicado el 12/may/2009, 21.21 |
|
Últimos comentarios
elisabethcarreraspaz dice:
Hola Amigo me encanta tu diario y la forma de describir tu viaje.....
Publicado el 13/may/2009, 14.16
DudaOriginal dice:
recorri Bolivia manejando desde el limite con la quiaca hasta el lago titicaca por la "ruta" 1 pasando por Tupiza, Uyuni y su salar, Potosi, Sucre, Oruro, La Paz, Tiaguanco y no pude más porque los patriotas "del campo" de allá tenia más bloqueado los caminos (y allá los patriotas usaban camisas pardas y no se la andaban con chiquitas y mataban gente) así que no pude ir a Queni, Cochabamba, Santa Cruz y demás etcéteras. Nuestra idea era subir por un lado y bajar por el otro.
estimo que algun día postearé el diario de viaje y las fotos, es mi primera vez acá y no se ni como funciona esto.
Tambien me queda por leer que dice este diario...
Pero Bolivia es un lugar de increible belleza
Publicado el 3/jun/2009, 19.47
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
Pasajero(s) en trance
-
2
Cuando la noche es más oscura, se viene el día en tu corazón
-
3
Que viva el SÍ
-
4
Cerca de la revolución
-
5
Lago en el cielo
Copacabana, Bolivia | 27 de enero de 2009
-
6
Polvo de estrellas
Isla del Sol, Bolivia | 28 de enero de 2009
-
7
Trashumantes de la historia
Copacabana, Bolivia | 29 de enero de 2009
-
8
Un lugar en el mundo
-
9
A cada instante habrá una flor (y en cada flor, habrá un instante)
-
10
Nos sobran los motivos
-
11
Al otro lado del río
Ollantaytambo, Perú | 2 de febrero de 2009
-
12
¡Los osos en el Machu riendo de placer!
Machupicchu, Perú | 3 de febrero de 2009
-
13
Sólo escaleras
Machupicchu, Perú | 4 de febrero de 2009
-
14
Buena suerte y hasta luego
-
15
Limados
-
16
Brindo porque me olvido los motivos porque brindo
-
17
Las despedidas son de esos dolores dulces
En La Paz...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “Cuando la noche es más oscura, se viene el día en tu corazón” con tus amigos en Facebook?