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Cuba... El país de...

Escribe: Aragonesa
"Si no fumas puros, ni tomás ni bailás, para qué vienes a Cuba, compadre? nos dijo un cubano. Así que hubo que hacer las tres cosas.

 

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Lo Mítico

La Habana, Cuba — martes, 6 de julio de 2010

    Lo mítico. Ø El comandante Ernesto Guevara “Ché”. “Aprendimos a quererte desde la histórica altura, donde el sol de tu bravura le puso cerco a la muerte. Aquí se queda la clara, la entrañable transparencia, de tu querida presencia, comandante Ché Guevara…” canción de  Carlos Puebla.        . Es el héroe mas venerado en Cuba, su imagen inunda el país. La más comercializada, la más difundida, la más escrita, la más querida, y también la más utilizada por el régimen. Murió joven, y se convirtió en héroe. Su imagen te la encuentras en fachadas, en paredes, en múltiples carteles revolucionarios, en las estaciones de autobuses, en las salas de espera, en los colegios, en los libros usados de la Plaza de Armas de La Habana, en el campo, en las ciudades, en la habitación que te alquilan, en todas las gorras, camisetas, bolsas,….

Pero, ¿Qué sabemos del Ché?. Que era argentino, médico, y que al viajar en motocicleta por tierras latinoamericanas (recuerdo una película llamada Diarios de motocicleta, año 2004, protagonizada por Gael García, como Ché Guevara, sobre el viaje que hizo éste en los años 50 con un amigo por la parte suroeste del continente), conoció las injusticias existentes y ello le llevó al socialismo. Que en México conoce a Fidel Castro y se une a él enrolándose en las guerrillas.
 Que lo llamaban el “Ché” porque era argentino, y el “Chancho” (el cerdo), porque no le gustaba mucho el agua. Fue uno de los 17 rebeldes que sobrevivió al desembarco del Gramma en diciembre de 1956. Obtuvo la nacionalidad cubana tras el derrocamiento de Batista. Intelectual brillante, escribió varios libros y también era poeta. Dispuesto a hacer estallar la insurrección en todo el continente, cuando se encontraba en Bolivia con un grupo de soldados cubanos fue capturado y ejecutado por el ejército boliviano. Mas tarde su cuerpo fue llevado a Cuba. El culto al Ché fue impulsado por Castro hasta nuestros días. Su lema, “Hasta la Victoria, siempre” está impreso en toda Cuba. Ø La Bodeguita del Medio.  “Mi mojito en “La Bodeguita”, mi daiquiri, en “El Floridita” (Ernest Hemingway).

La bodeguita del Medio, en La Habana vieja, donde Ernest Hemingway y Errol Flyn, entre otros, tomaban sus mojitos, es hoy un pequeño local cerca de la Catedral donde se agolpan turistas y curiosos. En la pared, casi al lado del ventilador del techo, vemos una foto central de Fidel Castro con el escritor estadounidense estrechándose la mano, y unos versos a su izquierda suscritos por Nicolás Guillén en el año 1959: “La Bodeguita es ya la Bodegona, que en triunfo al aire su estandarte agita, mas sea la Bodegona o Bodeguita, la Habana de ella con razón blasona”. “La copa en alto, mientras Puebla entona su canción, y Martínez precipita manejadas de añejo de otra zona, y brindo porque la historia se repita, y porque lo que es ya la Bodegona, nunca deje de ser la Bodeguita”.
 Ø Ernest Hemingway. Escritor estadounidense que vivió veinte años en Cuba, país al que fue por primera vez para pescar. Entonces, se alojó en el hotel Ambos Mundos en la Habana vieja, hoy muy visitado en recuerdo del escritor. Incluso se puede visitar su habitación en el quinto piso del hotel. Cerca de éste estaba su bar favorito para los daiquiris, El Floridita, donde se le ha inmortalizado con una estatua de bronce en la barra. Posteriormente se instaló en la finca Vigía donde acudían a sus fiestas políticos, actores, toreros y personajes de sus futuras novelas. Sin embargo, no acabó sus días en Cuba ya que de allí se trasladó a España y después a Cayo Hueso (Camagüey, Cuba).

Ø
El malecón de La Habana. A través de 8 Km. puedes pasear con las olas rompiendo furiosas y saltando el malecón si tienes la suerte de mar agitado. A la vez que esquivas las olas, vas observando al otro lado, las viejas mansiones, imponentes, vestigios de la época anterior a 1959. Unas, no tan decadentes, pero la mayoría sosteniéndose milagrosamente. En balcones que tú piensas olvidados, ves a la gente asomada entre tendidos al viento, como si del Hilton se tratara. Si te asomas a los portales, verás escaleras imposibles, buzones colgantes de las paredes, y que, sin embargo, se sostienen y se utilizan, y la vida continúa. Al atardecer muchas familias, parejas, amigos, músicos, se sientan encima del malecón a conversar, o a tirarse al agua en busca de un balón, o a tomar, o a escuchar música, o a pescar, o simplemente a pasar la vida.

Ø Mojitos y Daiquiris. “Mi mojito en “La Bodeguita”, mi daiquiri, en “El Floridita” (Ernest Hemingway). Muchos lugares se disputan el hacer “El mejor mojito de la Habana”. Los más famosos, sin duda, los de la Bodeguita del Medio, donde además te venden camiseta con la forma de elaborarlo al dorso: Azúcar, limón, ron, hierbabuena, hielo picado y soda. Sin embargo, hay otros lugares que en nada desmerecen, y que incluso lo superan. En la avenida del puerto, el Dos Hermanos, te hacen un mojito para recordar, y cualquier cubano en su casa te lo prepara que es una delicia. Si quieres buenas vistas al malecón, elige el Hotel Nacional, en El Vedado, donde además te lo amenizarán con canciones tradicionales cubanas para todos conocidas. Para daiquiris, por supuesto, en “El Floridita”, cerca del Capitolio, donde dicen que el record del escritor Hemingway fue de trece daiquiris dobles en una sentada. El nombre del local hace referencia al estado de Florida pues este lugar ya era famoso antes de la llegada del  escritor, ya que en los años 30 era frecuentado por los estadounidenses de ese Estado expatriados.

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