Viaje en auto a Machu Picchu

Escribe: epulver
Este es el relato de nuestro viaje en auto desde Rosario a Machu Pichu del 3 al 19 de julio de 2010.

 

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Susques - La Banda

La Banda, Argentina — domingo, 18 de julio de 2010

En el desayuno nos encontramos con una pareja que habían llegado la tarde anterior, pero que también sufrieron la tormenta de tierra aunque la nieve ya no impedía pasar por la cuesta de Lipán ni la zona de Volcán.
Antes de salir aproveché para consultarle sobre el estado de la ruta al policía que en soledad estaba izando la bandera de la comisaría. Me confirmó que se podía seguir sin problemas. Salimos de Susques nuevamente con bastante polvo en el ambiente cambiando totalmente el paisaje al que estábamos acostumbrados las 3 veces que visitamos las Salinas Grandes en diferentes viajes, cielo azul y visibilidad óptima.
10 km antes de llegar al comienzo de la bajada de Lipán observamos a lo lejos una persona con chaleco naranja a varios metros de la ruta que al acercarnos vimos que era un policía que estaba junto a un auto aplastado de dar vuelcos y al costado el cuerpo de un hombre. A los pocos minutos nos cruzó una ambulancia de Maimará  y luego una camioneta de la policía. Apenas más adelante observamos la 4x4 muy dañada en su lateral, donde había muerto el gendarme que estaba yendo a dedo con el conductor chileno, según nos contaron en Susques el día anterior. Una ráfaga de viento, más manejar distraído y a alta velocidad, seguramente los hizo chocar contra las rocas al costado del camino. Dos gendarmes esperaban probablemente a un juez, aplacando el frío con una fogata y una carpa. Nos dijeron que sigamos con precaución ya que había algo de nieve más abajo.
Durante el descenso a Purmamarca tuvimos que desviarnos algunas veces a la banquina ya que al cruzarnos con los micros justo en el zigzag, ellos se abren a la mano contraria sin importarles nada, así no tienen que desacelerar en la subida. En cambio los camiones que suben despacio no molestan a nadie ni ponen en peligro al que baja ya que se mantienen en su mano.
Hacía 5º C y hacia abajo la ruta desaparecía en una nube muy espesa. Apenas ingresamos en ella la temperatura bajó primero a -7 y luego hasta -11 ºC, y comenzó a nevar con poca intensidad. Paramos en Purmamarca para ver si nevaba algo más pero en poco tiempo comenzó a salir el Sol. De ahí en más la Quebrada de Humahuaca estaba cubierta de nieve y en Volcán pudimos ver todavía el camión semi desbarrancado ocupando una mano de la ruta y con la cabina colgando. La nieve nos acompañó hasta Salta.
Pensábamos pasar la noche en Santiago del Estero o si el tiempo daba llegar a Ceres para poder estar en rosario el lunes al mediodía.
Llegando a Tres Pozos (S. del Estero) y luego de cargar nafta en Rosario de la Frontera, comencé a sentir un tironeo en el auto que pensé podría ser la nafta pero a los pocos minutos la luz del alternador se encendió aunque sin otro problema. Justo pasábamos por una Petrobrás , así que paramos para ver cuál era el problema. La correa se veía bien y la bomba de agua giraba sin problemas por lo que parecía otro tipo de falla. Despertamos al gomero de su siesta santiagueña ya que nos dijeron que nos podía ayudar.  Revisó el alternador y llegó a la conclusión que probablemente tenía quemados los diodos. Un domingo de tarde en ese lugar era imposible arreglar nada por lo que nos sugirió seguir los 40 km que faltaban a La Banda y el lunes hacerlo revisar. Decidimos ir hasta allá y alojarnos para ver al día siguiente ahí o en Santiago, a pocos km, nos podían solucionar el problema.  A sólo 15 km de salir vemos que la temperatura del auto nuevamente subía y la correa empezaba a patinar. Habían pasado 2500 km desde la reparación en Juliaca y a sólo 800 km de Rosario, nos quedamos a pie, y sin señal de celular. Quisimos parar a autos y camiones para volver a la estación de Tres Pozos pero nadie nos paraba. Finalmente un camionero mendocino que iba para La Banda se ofreció a remolcarnos hasta la ciudad. Carina y Patricia nuevamente en la cabina del camión y con Gaby en el auto a remolque. Llegando a La Banda con el camino en bajada, se soltó la linga del camión y aunque tocamos bocina no nos escuchaban hasta que me vieron tirarme a la banquina porque atrás venían dos camiones pisándome los talones. Reenganchamos el auto y nos llevó a una estación de servicio sobre la ruta, pero como estaba muy desolada y casi no había nadie nos acercó a una Shell con minishop en la entrada de la ciudad.    
Viendo que antes de saltar la correa el alternador ya no cargaba, y bastante podrido del tema, supuse que la solución no iba a ser rápida el lunes ya que primero había que averiguar quién podía repararlo, luego ver cómo acercarle el auto, y suponiendo que no tenía arreglo ir hasta Santiago a conseguir uno nuevo, si hubiera….
Así que llamé al remolque del seguro que me dijo que podían buscar uno en un par de horas, y luego llamamos a la Terminal de ómnibus para ver si había un micro a Rosario para Patricia y Carina ya que el remolque sólo lleva a dos personas. En 40 minutos había un Chevallier a Rosario por lo que llamamos un taxi para ir a la Terminal de la Banda. Cuando llegamos y empezamos a averiguar por el micro que nos confirmaron por teléfono vimos que había varios locales que vendían lo mismo y se peleaban por ver quién nos vendía los boletos. Al final encontramos al que habíamos consultado y que nos vendió con tarjeta los pasajes. (ya el efectivo era escaso y encima había que guardar para el remolque). A las 7 de la tarde se fue el micro para Rosario con llegada prevista a las 5 am..
Con Gaby volvimos en el taxi a la estación de servicio a la espera de novedades del remolque. Reclamé una vez y después de casi 1 hora me confirmaron que no había ninguno hasta las 6 de la mañana. Según ellos porque nadie quería salir de noche pero la realidad que me contó el chofer al día siguiente fue que recién a las 4 tuvo disponible el camión, y probablemente las otras dos empresas que hay tuvieron el mismo problema.
Comimos los sándwiches que habían quedado del mediodía y nos metimos en el auto para tratar de dormir, con guantes, gorros, un tapiz de vicuña que compramos en Perú y hasta un polar que usé de segundo pantalón. Gabriel se tiró en el asiento de atrás y de 21 a 2 algo dormimos, aunque el frío era cada vez peor. Sólo para ir al baño caminando unos cuantos metros se perdía todo el calor acumulado.


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La 4x4 accidentada

   

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