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Mexico: del tren del Chepe a las huellas de Cortés

Escribe: lozanam
Diez días (en junio de 2010) recorriendo parte del norte de México y siguiendo los pasos del conquistador Hernán Cortés por lo que fue la puerta de entrada a la Nueva España...

 

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Veracruz: las huellas de Cortés...

La Antigua Veracruz, México — martes, 8 de junio de 2010

Pero a mi entender lo que le da también valor a la ciudad son las excursiones que se pueden hacer desde allí. Sin recurrir a los hoteles ni a las agencias, es recomendable acudir a la oficina de turismo que se encuentra en el mercado de artesanías del malecón
donde, muy amablemente, te explican las distintas opciones y te dan un precio mejor que bueno.

En mi caso concreto la excursión que contraté fue todo un día en el que recorres varios lugares emblemáticos, comenzando por Alvarado, luego Santiago Tuxtla donde se puede apreciar la cabeza olmeca de 40 toneladas y 3.5 metros de alto que hay en la plaza del pueblo y que tiene miles de años de antigüedad. Después visitas una fábrica de puros artesanales, donde descubrí, hablando con los propios trabajadores, que cobran el salario mínimo, es decir, unos 500 pesos a la semana.

Luego te llevan al Salto de Eyipantla, una cascada impresionante de 50 metros de caída sobre el Río Grande de Catemaco, donde puede uno bañarse. En tiempos prehispánicos fue un lugar emblemático del paraíso del Señor de las Lluvias donde acudían sacerdotes, doncellas y caciques a recibir la bendición del Dios Tláloc, 2000 a.C. Algo espectacular.

Y finalmente acabas con una visita a la laguna de Catemaco, donde además de comer marisco al lado del agua paseas en lancha por la laguna, viendo macacos en alguna de la islitas que la pueblan, y llegando finalmente a la joya del viaje: Nanciyaga.

Una reserva natural de 12 hectáreas cubierta de jungla donde rodaron películas como Apocalypto o Depredador. Un lugar mágico donde puedes alojarte, y donde cuentan con tratamientos de belleza naturales, puedes hacer un recorrido guiado por la selva o simplemente relajarte mirando la laguna y todo lo verde que lo rodea (ver fotos). La jungla se cierra tanto que es imposible no sudar copiosamente, pero al contrario de lo que pueda parecer no hay muchos mosquitos.

Y en mi último día en Veracruz decidí visitar lo más histórico, uno de los motivos de mi viaje: la Casa de Hernán Cortés. Existen excursiones organizadas pero decidí hacerlo por libre,
tomando un bus que te deja en media hora en el desvío a La Antigua.

Realmente se trata de un pueblito que se llama La Antigua Villa Rica de la Veracruz, lugar que albergó en el siglo XVI lo que ahora es Veracruz y donde se puede visitar, sin coste alguno, lo que queda de un antiguo edificio de la época de Cortés (los carteles de allí lo
marcan como su propia casa y que tiene un cañón de la época a la entrada) levantada con ladrillo, cantera y arrecife de coral y ya invadido por la vegetación. Asimismo se puede recorrer lo que fue la primera ermita que se levantó en el Nuevo Mundo (ampliada
posteriormente pero con la parte original intacta, así como una pila bautismal construida por indígenas) o el primer ayuntamiento.

Aunque el calor es abrasador en esta zona, es fascinante pasear por donde andaron los primeros españoles con Cortés a la cabeza.

Muy cerquita de todo este recinto repleto de historia se encuentra un puente colgante que atraviesa un río y donde resulta muy agradable bañarse en su calientes aguas para comer después un cóctel de camarón y pulpo a su orilla.

De allí en un taxi (22 kms) se puede llegar a Cempoala, las ruinas de la capital totonaca, que fue la puerta oriental hacia la conquista de México. En 1520 se llevó a cabo en el templo Mayor la batalla entre Hernán Cortés y Pánfilo de Narváez, derrotado éste último al perder un ojo. La población autóctona fue disminuyendo por la guerra, la explotación y las enfermedades traídas por los españoles, hasta quedar casi extintos. Es curioso colocarse en el centro del Círculo de Guerreros, que aún se conserva (ver foto), y dejarse invadir por la energía que dicen allí se acumula, pues como me dijeron en Turismo, aquello fue un lugar donde se concentraban las distintas fuerzas.

Y tras esta acumulación de historia, al día siguiente tomé un bus ADO directo al DF, 5 horas de viaje, $364

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