Diarios de viaje > Tailandia, Sudeste Asiático

Thailandia, el país de los sentidos

Escribe: PUMORI
Mi deseo por conocer este país se ha cumplido y mis sensaciones tras el viaje son tan emotivas que casi me hacen creer que continuo allí... Esta es mi experiencia...

 

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Islas Similan, paraiso submarino...

Ko Similan, Tailandia — martes, 30 de noviembre de 2010

Tras nuestra cena tailandesa de anoche, con alguna sorpresa incluida, las guindillas tienen un efecto secundario muy poco recomendable..., nos acostamos, claro está previo masaje tailandés para caer totalmente rendidos. Dejamos aviso en la recepción del hotel para que nos despierten a las 8 de la mañana, pero como pasa casi siempre, te avisan pero te levantas una hora mas tarde, ese día no teníamos prisa.

Desayunamos, liquidamos nuestro hotel y transfer para el aeropuerto de Bangkok con destino Phuket. El barco nos espera. Si algo tiene Tailandia es su perfecta organización y su capacidad para gestionarlo todo en un momento. Puntualidad, seriedad son palabras que se ajustan a lo que hemos conocido personalmente aquí.

Nos embarcamos en el avión que nos llevará a Phuket, practicamente en una hora estamos al sur de este país. Las vistas desde el avión cuando nos acercamos a Phuket son espectaculares, lástima que la azafata no me deje sacar fotos.

Nada mas llegar me pongo en contacto con la compañía contratada para el buceo,  se encargará de la parte mas espectacular de este viaje, de la parte que deseamos conocer con mas ganas, el Mar de Andamán y las Islas Similan, tenemos muy buenas sensaciones, estamos seguros de que hemos venido a un lugar impresionante.
Había quedado a las 5 de la tarde en el aeropuerto de Phuket con John, de la compañía Khaolak Scuba Diving. Puntualidad británica, nos saludamos y nos dirigimos hacia el puerto de Phuket donde nos espera nuestro barco.

Recorremos parte de la ciudad y lugares donde el trágico tsunami arrasó todo lo que encontró a su paso, prueba de ello son los barcos que se encuentran a cientos de metros de la orilla del mar y varados en tierra. Sobrecoge pensar todo lo que estas personas sufrieron con aquella catástrofe. Afortunadamente reconforta ver como se han construido muchas viviendas donde se alojan quienes todo lo perdieron. Llegamos al puerto y nos embarcamos en nuestro barco, se ve grande y confortable, nuestro camarote es para cuatro personas, dos literas, me quedo con la de arriba, uhmmmm.

El capitán nos da la bienvenida, todo en inglés, nos explica todo lo relativo al barco y a las inmersiones. Cuidan mucho de la seguridad y la disciplina es totalmente inglesa lo cual es sinónimo de seriedad.

Cenamos poco porque en el aeropuerto nos hemos puesto bien de Burguer King, la verdad es que estábamos sobrados de comida tailandesa y cuando vimos el burguer se nos pusieron los ojos como bolillas, así que frutita y a la cama, nos esperan casi diez horas de navegación hasta el primer punto de inmersión, qué ganas. Mariano y Pepe toman su biodramina porque tras salir de la bocana del puerto el barco no es un barco es el toro salvaje de la feria de mi pueblo, No podemos creer que esto se mueva tanto, en fin.... comienza nuestra aventura en el mar. Durante nuestro recorrido marítimo navegamos unas 90 millas. Estamos sorprendidos porque no creíamos que el mar estuviera tan encrespado pero al parecer los vientos del norte provocan este estado en el mar.

Al principio todo eran risitas y cachondeo pero tardamos poco en darnos cuenta que casi diez horas navegando a este ritmo es un peligro, el temporal no va a menos sino todo lo contrario. Estamos en nuestro camarote, todo apagado, yo estoy arriba cogido a mi colchón como puedo, no hablamos, sólo oímos el ruido del motor a toda máquina y el crujir de la madera de este barco.  Esto se mueve mas que la atracción del saltamontes en el Tívoli World, no es normal tanto movimiento. Las horas no pasan y los minutos se hacen interminables, el barco va, viene, se tambalea de proa a popa y de estribor a vabor. Este mar se está pasando y no tiene compasión ni con el barco ni con nosotros. 

Son las tres de la mañana, salgo volando literalmente de mi litera en medio de una oscuridad absoluta, no me lo puedo creer, intento agarrarme a lo que sea pero no atino con nada, en un microsegundo estoy volando. Todo es rapidísimo. El costalazo es tremendo y el ruido de mi caída alarma al resto de compañeros de camarote. Noto que me he mojado el pijama y supongo se deba a alguna herida provocada durante mi caída. Se enciende la luz, estoy aturdido, me encuentro tirado en el suelo y descubro que estoy sobre lo que Pepe está vomitando, uhmmmmm, ya decía yo que hablaba poco. 

Nos volvemos a la litera, esta vez casi agarrados con cuerdas a los colchones para no caernos y repuestos del susto. Finalmente llegamos al punto de buceo, después de una larga pesadilla. El capitán nos pide disculpas por el temporal, pero.... tiene que pedir disculpas por esto? Él mismo estaba sorprendido de la virulencia del temporal y gracias a Dios pudimos llegar bien y refugiarnos a sotavento en la primera isla a la que llegamos.

La experiencia en el buceo ha sido realmente espectacular. Os animo a que contratéis los servicios de esta empresa, han sido muy profesionales en todo momento y han cuidado de que nuestra estancia en el barco haya sido lo mas placentera posible, claro.... dentro de lo que pueden buenamente controlar. Espectacular los marineros tailandeses que nos ayudaban en nuestro continuo subir y bajar del barco. A todos ellos gracias porque ha sido realmente impresionante, jamás había sido atendido por gente tan profesional y agradable. Equipo de buceo , comida, barco y organización, perfecta.

Islas Similan, el paraiso perfecto para cualquier buceador aunque hay que resaltar que la vida marina aquí no es tan espectacular como la que nos encontramos el año pasado en Panamá donde el listón se puso altísimo. Aquí hemos visto algunos tiburones leopardo, peces escorpion, morenas, algún atún, barracudas, pero poco mas. A destacar la visibilidad y transparencia de las aguas, así como la temperatura de esta, unos 29º.

Nosotros hemos contratado 14 inmersiones, 4 por día, durante 5 noches y 4 días de buceo. Tres inmersiones diarias y una nocturna, esta noctura no muy recomendable porque se hacía en lugares de muy poca profundidad y con poca vida. Creo que deberían mejorar este aspecto. Sorprendente los peces escorpión por su peligrosidad y las serpientes marinas, aunque si pensamos... los peligros seríamos nosotros para ellos, verdad? No hemos visto mantas, este lugar es el paraíso para estos animales marinos pero no era la época y no han hecho acto de presencia ningún día, lástima. 

La vida a bordo ha sido toda una experiencia, hemos practicado bastante inglés porque hemos compartido con otros compañeros buceadores ingleses, canadienses, japoneses, holandeses, alemanes, .... etc, de todos lados. Ha sido muy enriquecedor.

Llegamos a puerto en Khaolak, tras 5 días navegando por este archipiélago de las Islas Similán, os lo recomiendo totalmente. Nos despedimos de la tripulación y los compañeros de buceo. Nos vamos a nuestro hotel en Patong, a 15 kilómetros de Phuket.

El hotel es el C&N Resort and Spa Hotel, realmente encantador y bien ubicado, barato y con unas instalaciones perfectas.  Estamos encantados porque hasta ahora todo está saliendo tal y como lo hemos organizado, simplemente perfecto.

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Últimos comentarios

aleburin dice:
Me encantó! Lo anoto para futuros viajes de buceo.
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