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Thailandia, el país de los sentidos

Escribe: PUMORI
Mi deseo por conocer este país se ha cumplido y mis sensaciones tras el viaje son tan emotivas que casi me hacen creer que continuo allí... Esta es mi experiencia...

 

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Phi Phi Island & Phanghang National Park

Ko Phi Phi, Tailandia — miércoles, 1 de diciembre de 2010

Tailandia sabe sacar provecho a sus recursos naturales desde el punto de vista turístico. Hemos llegado al Puerto de Phuket y hay muchísimo movimiento de gente que ha contratado estas excursiones marinas, todo está perfectamente organizado por los guías y en un momento todos estamos a bordo de nuestras lanchas o barcos, sencillamente perfecto. Hoy vamos a conocer las Islas Phi Phi, un conjunto de islas que se encuentran situadas a una hora aproximadamente del puerto de Phuket. Una hora si salimos con los speed boats, lanchas rápidas de 300 caballos de potencia y que nos dejan en un ratito en estas maravillosas islas, lo malo son los saltos y los movimientos tan bruscos que se producen por la velocidad a la que navegan, pero realmente merece la pena por la rapidez con la  que llegan, lo cual te da mas tiempo para poder conocer el resto del archipiélago.
Nuestra primera parada es Maya Bay, una espectacular isla que nos deja sin palabras. Desembarcamos y nos recreamos en cada rincón, cada pared de estos pináculos de roca caliza, su vegetación, la claridad y color de las aguas, las olas rompiendo en la orilla de arena blanca, esto es casi el paraíso, sin embargo la masificación es también palpable y rompe un poco el encanto del lugar. Recorremos el interior y casi estamos en plena jungla. Esta isla es todavía más famosa porque aquí se rodó la película de Leonardo Di Caprio, "La Playa". Desde entonces es todavía más atractiva de cara al turismo y los tailandeses saben vender muy bien este anecdótico detalle. Después de permanecer aquí una hora nos vamos "volando" para el resto de islas, algunas marcadas por el devastador tsunami que asoló esta zona hace unos años. Todo es espectacular y a medida que vamos descubriendo más sorprendidos nos vamos quedando. Descubrimos la Cueva de los Vikingos, muy rudimentaria en mitad de un pináculo en medio del mar y desde aquí nos vamos a almorzar a Phi Phi Don donde degustamos la típica comida tailandesa, esta vez cuidando de no tropezar con alguna guindilla camuflada. Muchísimos hoteles de categoría en este lugar y un paraíso para los que buscan encontrar paz y tranquilidad.
Desde aquí salimos para una playa en la Isla de Khai Nai, realmente un paraíso con aguas cálidas y cristalinas, nos sentamos en las hamacas y soñamos con quedarnos aquí por mucho tiempo, desgraciadamente solo podemos estar un par de horas.
Las horas pasan y nuestra visita a estas islas va acabando, la lancha pone rumbo a la última por conocer, entre bromas descubrimos que es...la Isla de Phuket, como no. Bejonce, nuestro guía, se esfuerza porque disfrutemos lo mas cómodamente posible de la hora de navegación que nos queda hasta llegar a puerto , nos sirve refrescos y no para de cantar, a algunos hasta nos invita a bailar.
Llegamos a Phuket, lamentablemente se ha acabado esta visita pero tenemos la suerte de haber contratado para mañana otra que promete ser igual de espectacular, si no mas, Phang Nga Bay y James´s Bond Island.
Tengo que hacer un regalo especial y decido conocer uno de los lugares más importantes en Tailandia en lo que a venta de joyas se refiere, la Fábrica Nacional de Piedras Preciosas, sólo hay cuatro lugares en Tailandia donde se elaboren estas joyas, Phuket, Pattaya, Bangkok y Chiang Mai. Sólo entrar es un espectáculo porque está perfectamente organizado para que te sientas bien y por supuesto compres, una vez dentro te acompaña una azafata muy agradable, luego pasas por el taller donde los operarios están trabajando cada uno en su proceso.
Resulta curioso ver cómo van dando forma a los diferentes tipos de joyas, engarzado de piedras, y todo lo relativo a su montaje. Luego de ver este proceso pasamos a lo que es la exposición en sí, según dicen, la mayor exposición de joyas del mundo. Viéndolo no lo pongo en duda. Tras preguntarme por lo que voy buscando me dirige al mostrador de exposición, realmente es el lugar mas grande que he visto hasta ahora, los precios son variados, desde muy espectaculares hasta los que mas se amoldan a tu bolsillo. Me quedo pillado con tanta preciosidad y los ojos apuntan casi siempre a lo más caro, tras llegar a un acuerdo con la bella azafata me llevo mi regalo, seguro a mi mujer le encantará, eso espero.
  
Nos vamos para el hotel, nos damos un baño en la piscina, bajo la cascada de agua, es de noche, nos relajamos con una Chang, cerveza típica de Tailandia. Nos encanta este lugar, nos encanta Patong, nos encanta Tailandia.
Nos preparamos para la movida noche de Patong, un espectáculo en todos los sentidos, cenamos en un italiano por variar nuestra dieta y nos damos una vuelta por la calle mas espectacular de Patong, donde hay muchísima vida. Encontramos todo tipo de negocios, la actividad comercial fluye de día y de noche pero realmente es un espectáculo moverte por aquí.
Tailandia me ha fascinado, su gente, su espíritu, todo me ha dejado sin palabras, probablemente vuelva, no sé cuando pero estoy seguro que volveré.

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Últimos comentarios

un viajero dice:
Muy bueno todo el diario aunque espero el sigue....Se ve que la pasaron muy bien. Recibe saludos desde México.
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