Como es habitual, el tiempo en holanda, aunque ya estaba bien entrada la primavera, no acompañó durante el día dedicado a visitar algo de naturaleza en los alrededores, con la visita a los campos de bulbos en Lisse, camino de la red de molinos de viento en Kinderdijk, primer y único patrimonio de la humanidad en este viaje.
El mejor sitio para disfrutar de los bulbos que el parque Keukenhof en Lisse, donde se celebra el famoso festival del bulbos, aunque solo abre sus puertas durante una pocas semanas al año (aproximadamente de 20 de marzo al 20 de abril). Desgraciadamente en estas fechas, el parque ya estaba cerrado y los campos de bulbos de Lisse estaban completamente yermos, otro año será.
Ya en Kinderdijk, la red de molinos de viento, patrimonio de la humanidad, es visitable tanto a pie como en barca. El recorrido a pie, permite dar un bonito paseo por los alrededores en un entorno natural, permite visitas al interior de alguno de los molinos, y conocer la gastronomía local.
Los campos de bulbos florecen en primavera, mayormente al principio de ella y según la variedad. Mediados de abril puede ser un momento óptimo para ver la floración, aunque puede adelantarse o retrasarse según la entrada de la primavera.
En Kinderdijk, Países Bajos