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Nepal

Escribe: JoseLuisMartin
Katmandú , Pokkara

 

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Capítulo 1
 

Nepal 2010

Katmandú, Nepal — miércoles, 14 de julio de 2010

14 de Julio

Llegamos al aeropuerto de Katmandú desde Nueva Delhi bajo una leve llovizna. El día acababa de despertar. Tras los trámites de rigor, léase aduana y visado (25 USD p/p) que pagamos allí mismo, salimos del pequeño aeropuerto. En el exterior una oficina gestiona la carrera de  los  taxis hacia tu hotel. Una buena opción, ya que así no  hay problemas con el regateo. Idea copiada de los aeropuertos de India. Habíamos reservado en el Hotel Malla, en el centro de Katmandú, al lado de Thamen Street.     
Nepal tiene 50 km². Su capital Katmandú es la ciudad más importante del país con 1.500.000 de habitantes. Situadas a orillas del río Vishnumati y a 1400 mts. del templo  llamado Kaasthamandap, construido en el 159 d.C.por el rey Laskmi Narsigh Malla en madera y sin un solo clavo. La leyenda dice que la madera procede del mismo árbol. En los años sesenta Katmandú se convirtió en un lugar de peregrinación del movimiento hippie. Hoy es uno de los principales destinos turísticos y uno de los principales accesos al Tibet.
Tras un paseo para “situarnos”, llegamos a Thamen Street, y fuimos callejeando, para ver la vida cotidiana, hasta la colina donde se alza la estupa de Swoyambhnath (unos tres km), también llamada el Templo de los Monos, por la gran cantidad de monos que habitan a su alrededor. Después de ascender sus 360 escalones, se llega a una explanada coronada por la famosa estupa con los ojos de Buda. Construida en el 250 a.C por un monje proveniente de China, es hoy en día una de las joyas de la arquitectura mundial. A sus pies se domina toda la ciudad de Katmandú con los Himalayas al fondo. La tarde la pasamos recorriendo la plaza  Durban y admirando sus fantásticos edificios. El acceso a la plaza es previo pago, excepto para los residentes. Más tarde nos dedicamos al shopping  por la zona infectada de tiendas de todo tipo, con regateo incluido.  Al anochecer, las calles se llenan de lamparillas, que con su débil luz, alumbran los puestos de los comerciantes del mercado, creando un ambiente irreal, ya que el alumbrado público es escaso y en muchas calles inexistente. No hay peligro, pero la oscuridad impresiona.

15 de Julio

Al día siguiente, fuimos a mirar una agencia para que nos llevaran a visitar los lugares más importantes de Katmandú y alrededores. Así como buscar alojamiento en Pokkara, donde sería nuestro próximo destino. El precio excesivo nos disuadió. Al salir un chico joven , nos abordó y tras ajustar el precio (1500 rupias nepalíes, 1 euro = 100 NPR),se convirtió en nuestro taxista y guía particular durante todo el día. Anil, que así se llama, se convirtió más que en un guía, en nuestro amigo y hombre de confianza  en Katmandú.                             A 6 kms de Katmandú , en un punto en el centro de una mandala natural, se levanta una piedra de energía. Es Boudhanath que significa “ señor de la sabiduría”. En el pasado, cuando se abrieron las rutas centrales y las del oeste del Tibet, comerciantes, viajeros y peregrinos podían dar las gracias en la estupa por haber cruzado con seguridad el paso de los Himalayas para llegar hasta Katmandú. Hoy las torres del pequeño pueblo de Tamang es el centro de un próspero monasterio y tiendas de manualidades y de negocios. Con la llegada de refugiados tibetanos en los años sesenta, se convirtió en el principal centro de Budistas del Himalaya.                                               
La blanca estupa central, domina todo la plaza. A su alrededor se sitúan tiendas y un bonito templo budista, donde monjes y monjas rezan sus monótonas letanías.
Anil nos llevó luego a Pashupatinath, el centro religioso sagrado de los hindúes de Nepal. Consta de un templo hinduista y lugar de peregrinación, donde cada año acuden miles de santones en un ritual de búsqueda espiritual (ayudado por el cánnabis, que fuman constantemente). Es también a su vez parque, donde corren libres asustadizos ciervos. Está reservado a los hindúes, ya que es un crematorio.  A sus pies corre el escuálido rio Bagmati, donde son arrojadas las cenizas de los que han seguido el rito de la cremación. Frente a él, en la otra orilla, se alza un mirador con asientos, para que los no hindúes puedan seguir de cerca las ceremonias Hay que pagar entrada.
Después nos acercó hasta el Templo de Mahabuddha, en Latipur . Es un pequeño templo escondido entre las callejuelas, solo accesible mediante guía local. Conocido como el de los Nueve Mil Budas, por la cantidad de Buda de terracota que decora su recinto. Cerca está Rudravarna Mahavihar, uno de los monastrios más bonitos de la zona de Patan. En su interior animales mitológicos rodean el Ashoka Chaitya. Próximo a él está la bonita estupa de Taga Chiva   Anil nos devolvió al hotel, en Katmandú después del agotador día, no sin antes emplazar- nos para la vuelta, ya que al día siguiente salíamos para ver el Anapurna, en la zona de Pokkara. 

16 de Julio        

Después del desayuno cogimos las maletas y nos fuimos a coger el bus para Pokkara (600 NPR). La tarde anterior, después de volver al hotel, salimos y compramos los billetes en un agencia de viajes local. Tras seis horas de viaje,lloviendo, llegamos a Pokkara. Atrás dejamos los increíbles paisajes que rodean Katmandú y nos adentramos por una  estrecha y serpenteante carretera (la única) de montaña que sigue el curso del río. Un camión se había  averiado por haber metido una de sus ruedas en la acequia que corre paralela a la carretera y algunos hombres intentaban sacarlo empleando la fuerza y  algunas palancas de madera. Mujeres, en su mayoría, rompiendo piedras con un pequeño martillo, supongo que para hacer grava. Puestos de comida paralelos a la carretera. Niños desnudos correteando bajo la lluvia del monzón. Verdes campos de arroz dispuestos en terrazas. Tras tres horas hicimos una parada para descansar en uno de los pocos restaurantes que hay en la zona. Un mercadillo frente a nosotros exponía en sus mesas frutas , verduras , pescado seco, etc.
Cuando llegamos Pokkara nos alojamos en un hotel alejado de la zona del  lago Phewa que es la zona más animada, fue un error. Tras un recorrido para ver Mahendra Cave una cueva, sin ningún interés, cerca del núcleo urbano. Muy cerca está Devil’s Falls, una pequeña cascada poco o nada interesante. Taxi hasta el lago Phewa para subir hasta una de las barcas y llegar hasta la diminuta isla en el centro del lago. En su interior el pequeño templo de Barahi  es su atracción principal. De vuelta, una sesión de shopping por la zona  y de vuelta al hotel con un taxi.

17 de Julio

A las 4 ’30 h. de la mañana nos vino a recoger el taxista que nos había dejado en el hotel por la noche para subir hasta Sarangot y ver desde allí los Anapurnas. Era noche cerrada y estaba todo húmedo en la cima del mirador, donde a esa hora ya empezaban a llegar los primeros turistas. Después de tomar un café con leche en una tienda en la cima y viendo que el cielo no se despejaba de nubes, decidimos volver a Pokkara, al hotel. Cuando descendimos nos pararon para sacar el ticket. Después del consiguiente cabreo por mi parte, además de una fuerte discusión, aboné los 30 rupias. ¿Cuándo se paga por subir a una montaña?. Intentamos hacer una excursión hasta la Pagoda de la Paz Mundial que se divisa desde el lago, en una colina. Pero el suelo estaba resbaladizo y ni siquiera lo intentamos.  Pasamos el día por el lago, de un lado a otro.

18 de Julio

Al día siguiente volvíamos a Katmandú y la suerte nos sonrió, por un momento se abrieron las nubes y pude fotografiar al Anapurna, a modo de despedida, en todo su esplendor. De vuelta cogimos el autobús de la compañía Sahara. Algo más barato que el de ida (500 NPR). Viejo, sin amortiguación, asientos duros, etc. ¡Terrible !.

19 de Julio

De vuelta otra vez en el hotel Malla, llamamos a Anil que nos llevó a Patan (hay que pagar entrada). Es una ciudad antigua, más grande y bonita que Durban. Con edificios de madera y teja roja. ¡Impresionante!. Como él era hinduista, nos acercamos hasta un templo en la que ofreció una plegaria a la divinidad local. Después nos dirigimos hasta Bhaktapur, muy parecida a Patan. Por la tarde,ya de vuelta, fuimos a recoger dos trajes de seda tipo hindú/nepalí que mi mujer se había mandado hacer por la mañana en una tienda que Anil conocía, alejado del circuito turístico. 40 euros los dos. Invitamos a cenar a nuestro amigo en un restaurante nepalí, donde los únicos extranjeros éramos nosotros.

20 de Julio

Al día siguiente nos acercó hasta el aeropuerto. Dejábamos Nepal y volvíamos a la India.

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Últimos comentarios

yojose dice:
Muy útil e interesante relato.
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lozanam dice:
ME VIENE genial esta info...grax!!
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