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Sri Lanka: el país de los cingaleses

Escribe: lozanam
La isla de Ceilán hace honor al nombre que le dieron los antiguos navegantes árabes: Serendib, que significca descubrimiento casual de algo muy hermoso. Y es que este país de 350 kms de norte a sur y de 185 de este a oeste, con sus 21 millones de habitantes, ha resurgido del tsunami de 2004 y ya pacificado completamente (hace pocos años aún había conflicto con los tamiles), la “isla de las especias” se convierte en un destino diferente, genuino y hermoso.

 

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El interior del país: el Hill Country

Kandy, Sri Lanka — jueves, 24 de noviembre de 2011

Tras un desayuno sobre la playa de Mirissa tomamos un bus a Welawaya (4 horas, 250 rupias). Una vez allí, tras llegar a un acuerdo con un señor que tenía una furgonetilla (a través de un anciano que hizo de comercial y que nos abordó en la estación de buses), llegamos a Diyaluma Falls, una cascada de 170 metros de caída, donde apenas hay gente y sí monos vagando por ese entorno verde pegado a la carretera. En toda esa zona del interior hay decenas de cascadas visitables, y donde uno puede mojarse a placer.

En esta época aún duraba el monzón, por lo que los días salían, en esta parte del país, nublados y con lluvia en ocasiones. Es mejor hacerlo en temporada seca, porque por culpa del tiempo no pudimos llegar, por ejemplo, al Parque Natural de Horton Plains, que debía ser muy interesante, o la increíble ascensión al Adam´s Peak.

Así llegamos a Ella, donde fue fácil encontrar alojamiento (una doble 2.500 rupias). Desde este pueblito sale el famoso tren que recorre las plataciones de té y que queríamos ver. Así que en el tiempo que nos quedaba hasta su salida al día siguiente, decidimos hacer una excursión por los alrededores. Se puede ir a ver templos, cascadas… nosotros optamos por subir al Mini Adam´s Peak, una breve ascensión de unos pocos kilómetros desde donde se tiene una panorámica de praderas verdes con plantaciones de té y mujeres recogiéndolo. El paseo es muy hermoso, todo tan verde.

Y ya de regreso cogimos el tren hacia Nuwara Eliya (5 horas 60 rupias), atravesando bosques y más plantaciones de té, aunque todo nublado por el tiempo; en época seca será aún más espectacular.

Nuwara Eliya, a 1868 metros de altitud, es la ciudad más británica del país, con sus mansiones y edificios coloniales. Fue fundada por Sir Samuel Baker, descubridor de las fuentes del Nilo. Esta ciudad fue lugar de descanso de los funcionarios ingleses, y su huella pervive en sus mansiones, sus parques…

Un vez allí nos acercamos a conocer la Pedro Tea Plantation, para conocer todo el proceso de la obtención de té, el mejor del mundo el de Sri Lanka dicen los expertos. También cuenta con el Victoria Park, enorme zona verde en pleno centro.

Pero lo más especial fue cuando decidimos coger un bus, a las 18 horas (ya plena noche) hacia el templo hinduísta de Seetha Amman, ubicado a ocho kilómetros de la ciudad. Descendiendo en mitad de la carretera, lloviendo y de noche nos aproximamos al templo, donde en la entrada un chaval nos avisó que debíamos descalzarnos si queríamos entrar (era gratis). Justo al descender la escalera, y ya bien mojados por la lluvia, el brahman estaba haciendo un rito al que nos unimos junto a las dos únicas personas que había en el templo, poniéndonos fuego sobre la cabeza, bendiciéndonos uno a uno con ciertas gesticulaciones, orando y pasando la colecta. Para posteriormente acercarse al altar con el fuego y la deidad hindú, donde no se permitía entrar más que al religioso. Todo muy místico en un templo repleto de los dioses del pantéon hindú, de gran colorido y esculturas, lo que unido a la lluvia, la noche, el fuego y el silencio allí reinante hicieron de ese uno de los momentos más mágicos del viaje.

Desde Nuwara Eliya cogimos un bus a Kandy (3 horas, 180 rupias), ciudad Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO, y que sirve de base para explorar el norte del país. Es el centro espiritual del país y su templo a orillas del precioso lago que se extiende en el centro de la ciudad guarda la reliquia más sagrada para los budistas congaleses: un diente de Siddharta Buda.

El alojamiento fue fácil de encontrar, en una casa colonial en pleno centro (1.000 rupias por una doble). Una vez descargadas las mochilas, es agradable darse un paseo alrededor del lago o entrar a alguno de los monasterios budistas (como el Malwatte Maha Vihara).

Pero la visita obligada es el Templo del Diente Sagrado (1.000 rupias la entrada), donde se puede hacer cola para contemplar la urna que contiene la reliquia a la vez que se observa a los fieles hacer ofrendas florales.

Otra visita interesante y más relajante es el Jardín botánico real de Peradeniya (se llega en bus pero se paga de nuevo otras 1.000 rupias por la entrada); sesenta hectáreas de verde, antiguo lugar de esparcimiento de la monarquía. Bello lugar donde contemplar, por ejemplo, una enorme colonia de zorros voladores, el bambú más grande que se conoce (bambú gigante de Burma), un bonito lago donde tomar un jugo natural, orquídeas, la double coconut palmera que tiene la semilla más grande del reino animal, monos atravesando la senda o incluso un jardinero que te enseña un escorpión negro.

La última visita que realicé, cuando ya me quedé solo, fue el famoso orfanato de elefantes de Pinnewala (2.000 rupias la entrada, se llega en bus desde Kandy por 50 rupias hasta Kegalle y luego un tuk tuk hasta el orfanato). Casi cien elefantes, desde crías hasta enormes padres, que pasan por tu lado camino del río donde les llevan a bañarse. Multitud de tienditas con artesanía y sitios donde beber o comer algo en un entorno verde y rodeados de elefantes.

El regreso, en lugar de pillar un tuk tuk, y dado que eran unos pocos kilómetros hasta la carretera principal donde coger el bus hacia Kandy, decidí hacerlo a pie. Y es que, dada la multitud de tuk tuks existente, casi nadie camina, es curioso, a pesar de ser un paseo precioso, cruzando más elefantes, praderas, puentes, y hasta un lugar donde pagando puedes montar, bañar y dar de comer a un elefante.

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Últimos comentarios

Canariaviajera dice:
gracias,magnifico!
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Diyaluma Falls, 170 metros de caida

   

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