Japón, una inmensidad

Escribe: GLORITO
Si alguien sigue mi perfil habrá visto que ha cambiado, ya no planeo viajar a Japón, acabo de venir de ese particular país. Digo inmensidad porque aún no siendo grande en territorio lo es en el resto de las cosas con las que estamos acostumbrados a vivir en occidente. Todavía estoy con el horario un tanto cambiado y he decidido que es un buen momento para empezar a describir mi experiencia. Desde lo original como es Kyoto y Nara, pasando por una naturaleza exuberante hasta lo...

 

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Kanazawa

Kanazawa, Japón — viernes, 23 de julio de 2010

KANAZAWA significa, “marisma de oro”, nombre que hace referencia a la riqueza obtenida con el cultivo del arroz. Durante la 2ª guerra mundial, la ausencia de objetivos militares, evito que se destruyeran los edificios históricos que hoy en día conviven con otros modernos y funcionales.  La organización de las calles es laberíntica debido a que la ciudad se diseñó entorno al castillo que había que proteger. Famosa por los jardines entorno al mismo, que por un lado lo rodean y por otro forman parte del conjunto. Hay como dos distritos que también la hacen famosa uno de geishas y otro de samuráis.

Kenroku-en es la atracción estrella de Kanazawa, es uno de los tres jardines más famosos del país. El nombre de kenroku hace referencia a “combinación de seis”, y procede de la tradición de jardines de la dinastía china Sung, que establecía seis atributos para alcanzar la perfección: aislamiento, espacio, artificio, antigüedad, abundancia de agua y vistas; en días despejados se ve hasta el mar del Japón desde Kenroku. En su origen formaba parte del jardín exterior del Kanazawa-jo (castillo), pero entre los siglos XVII y XIX se amplió y en 1871 se abrió al público.

El castillo de Kanazawa se construyó en 1580 y fue la residencia del clan Maeda durante 14 generaciones. El enorme Kanazawa-jo recibió el nombre de castillo de los mil tatamis. Desapareció en un incendio, se reconstruyó en parte y se rebautizó como parque del castillo de Kanazawa. La elegante puerta Ishikawa-mon reconstruida en 1788 es una entrada magestuosa desde Kenroku-en.

El distrito de las geishas Higashi, de calles estrechas se creó a principios del XIX, para que se reunieran con sus acaudalados clientes y admiradores. Hay varias casas una de las más famosas es Shima (que visitamos), sirve de museo y destaca por su colección de peines y shamisen de 1820.  Algo mas alejado está el barrio de los samuráis donde se puede llegar a visitar la casa Nomura, aunque el loop bus de Kanazawa te deja próximo. Aquí ya no llegamos, hay que madrugar, y hoy empezamos a las 10 así que como todo cierra a las 5 pues chafón.

Por el mercado de Omicho, pasamos y fue donde comimos, es un laberinto -.pequeño- de tiendas, muchas de ellas dedicadas al marisco como se ve en las fotos. Es un lugar para descansar de palacios, castillos, jardines y observar la cotidianidad nipona, y cambiar un poco.

La ciudad se visita bien con el bus turístico, “loop”, circular que por 5€, te permite subir y bajar cuantas veces quieres. Se adquiere el pase en las oficinas próximas al conjunto de la estación central, portadas impactantes, y allí mismo ya te subes. Tiene una muy buena frecuencia, las conductoras guapísimas van super monas y con un uniforme y gorrito ideales, AH, y con guantes blancos como otros muchos conductores de los servicios públicos. Ya perdonareís pero en los conductores barones no reparé.

La ciudad dá para mas de un día, seguro, pues tiene algún museo interesante y más cosas que ver. Curioso como se mezclan la riqueza de tiendas como Tífani, casi pegadas a Omicho, y el lujazo de centros comerciales junto a pequeños comercios. En esta ciudad he comido el Shusi mas espectacular y de calidad en todo el viaje, junto a unos compañeros de barra-mesa super atentos, pero esto  irá a su sección.


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