Experiencias viajeras por Japón
Escribe: lapduran
La dificultad del idioma, el largo vuelo, la seriedad de sus gentes, el precio elevado del alojamiento, comida y servicios…
Puede que hayas escuchado muchas veces esas ideas que circulan sobre Japón y te hicieran desistir en la intención de conocer esta zona del mundo. Pues bien, ¡Ya no tienes excusa! Porque a través de este diario vamos a destruir todos y cada uno de los mitos y leyendas que demoran tu paso por Japón y haremos que cambies la pregunta ¿debería ir a Japón? por...
Día 2: 18 Febrero 2009 - “Kamakura”
Kamakura, Japón — viernes, 21 de agosto de 2009
Muy cerca de la estación localizamos el templo principal de la secta de Rikai de Budismo Zen, el "Templo ENGAKUJI" fundado por Hojo Tokimune en el año 1282. Tuvimos que esperar unos minutos porque llegamos a sus puertas a las 7:55 a.m., y una amable y tradicionalmente vestida señora nos dejo pasar cuando aún estaban barriendo la arena sobrante del suelo y alisando las huellas que los viajeros tanto deseamos formar.
Estábamos completamente solos recorriendo el extenso territorio que comprende esta zona y disfrutando de la calma que se respiraba. Sobrias construcciones de madera adornadas con cerezos en flor, estatuillas con ofrendas en forma de monedas en sus manitas, postales vivas perfectamente dibujadas con estanques, árboles y templos. Ascendiendo unas escaleras que se inician en un pequeño tori descubrimos la gran campana del templo (declarada tesoro nacional) en lo alto de una colina junto a una casa de té. En un instante el paisaje te hace un guiño para que lo disfrutes pero, como una sorpresa inesperada, se levanta en el horizonte el FujiSan con la cumbre nevada y sabes que acabas de tachar en tu mente una de las cosas que tenías pendiente en tu periplo por Japón... ¡precioso!
Hay situaciones en la vida en las que lo conseguido por otras personas puede estremecer tu corazón, y en este caso me refiero a la consecución de una meta interna. En un recinto encontramos dos maestros del difícil arte de la Arquería, uno practicaba en el interior de una habitación abierta mediante un gran ventanal a escasos metros de nosotros y el otro apuntaba inmóvil su flecha hacia una diana situada en los jardines, esperando que se disparase hacia el objetivo o hacia si mismo. Ambos parecen no percatarse de lo que a su alrededor sucede y nos demuestran la conexión que hay entre la arquería y el Budismo Zen. Para ellos no se trata de una técnica de combate sino de un enfrentamiento consigo mismo, donde no se busca un logro exterior.
En la doctrina del tiro con arco, cuando la cuerda esta estirada, el arco encierra el universo y dicen que el extremo superior el arco perfora el cielo y en el inferior está suspendida, con un hilo de seda, la tierra. Los arqueros se encuentran en medio. Su objetivo es lograr un relajamiento físico y psíquico que libere el espíritu de todas las ataduras por la perdida total del Yo. Su concentración en la respiración desvanece los estímulos exteriores y cuando lo único que saben y sienten es que respiran, intuyen que son capaces de lo posible y lo imposible.
Súbitamente el arquero permite que la flecha corte el aire con un estallido inicial seguido de un silbido que parece llegarle al corazón, y sin importarle el destino, pasea en su busca por el jardín con la apariencia de que había aprendido algo más sobre si mismo y la existencia.
Salimos del área y cruzamos las vías del tren para continuar el recorrido que tan bien había comenzado. La buena apariencia de una cafetería llamada "Pooch" nos sedujo a entrar y probar un desayuno de humanos... ya que este lugar permite llevar a tu perro y que almuerce contigo disponiendo de carta propia con diversas modalidades de comida para mascotas. Junto a los asientos existen cables con enganches en forma de hueso donde fijas el collar de tu amiguito. Los perros no sé muy bien como comerán, pero nosotros nos animamos a probar las tartas que hacían en una impecable cocina a la vista de los clientes. Expresso y café con leche acompañados de porciones de deliciosas tartas caseras (manzana con hojaldre y clafouti de cerezas escoltadas por bolas de helado de nata). ¡¡Delicioso!! Nos pareció curioso que en las terrazas exteriores dejan en las sillas, sin ningún peligro de robo, mantitas que disimulan el frescor de la mañana.
Caminando y curioseando llegamos al Templo "TOKEI JI", conocido por ser el lugar donde antes del periodo Meiji se refugiaban las esposas maltratadas que deseaban divorciarse. Para las mujeres, al contrario que para los hombres, era muy difícil hacerlo. Sin embargo quedándose en "TOKEI JI" tres años podían conseguirlo oficialmente. Destaca el camino central bordeado por preciosos cerezos en flor.
La siguiente parada fue el Templo de "JOCHI JI" en el que vimos las tres estatuas de madera de Nyorai, paseamos entre jardines y probamos las fuentes típicas de manivela. No se me ocurrió otra cosa que investigar un agujero excavado en la roca del tamaño de un reducido humano, para lo cual contaba con la lucecilla del flash-linterna de la cámara. Los primeros metros te parecen divertidos pero en breve te das cuenta de que no lo seria tanto acabar devorado por uno de los múltiples bichos de las películas de terror orientales que de seguro se crían en esos lugares. Al final mi haz de luz y sus 30 centímetros de luminosidad dieron con una pared pero en mi retorno no dejaba de pensar que los seres terroríficos también corren por los techos... Así que ¡Deprisa al exterior!
Y después de esta experiencia, lógicamente había que pasar por el aseo y aquí creo que es conveniente contar un invento japonés para el ahorro de agua que nos fascinó. En los lugares más recónditos puedes encontrar mecanismos que hacen más eficiente el consumo del agua. Las cisternas de los inodoros cuentan con un lavabo instalado directamente sobre ella (como en este caso) o alejado pero conectado al mismo (caso de nuestro hotel). Cuando accionas el mecanismo para desalojar los fluidos corporales, se pone en marcha automáticamente el lavabo, y el agua con la que te lavas sirve para llenar de nuevo el depósito y ser reutilizada en la próxima operación. ¡Ingenioso! ¡Sencillo! ¡Simple! ¿Como es que nadie lo ha traído a España todavía?
Junto a este templo parte "La ruta del Daibutsu" recomendada (y con razón) por la Lonely. Te introduces en el bosque y encuentras el "Santuario de Kuzuharagaoka-jinja", la estatua de "Minamoto no yoritomo" (fundador del gobierno de Kamakura) y una máquina de vending en un cruce del camino junto a una cabina de teléfono con sus guías dentro... todo ello impecablemente cuidado. Esta oportunidad de reponer líquidos no puede desaprovecharse y como todavía no he aprendido bien el japonés nos la jugamos con lo que parecía otra bebida de te... pero no lo era!!! Os la recomiendo si alguna vez habéis querido beber algo con sabor a ¿"kikos"?, pero si no es así... es posible que esta delicia te produzca una reacción inversa y cree en tu mente una sensación de sed desproporcionada. Pensé que se me pasaría, pero el efecto puede durar un día entero... aunque si algo bueno tiene es que me anuló el sabor del "Ramen" de pescado de ayer...
Templo de "ZENIARAI-BENTEN" a la vista... o por lo menos la entrada horadada en la roca. A través de un túnel te transportas a otra época en uno de lo santuarios que ejemplariza la fusión del budismo y el shintoismo. Es conocido como el santuario del "Lavado de Dinero" porque se dice que el dinero allí lavado se duplica. Construido por Minamoto Yoritomo (el de la estatua anterior a mi sed por agua de kikos...) después de soñar que debía hacerlo para que el país alcanzara la paz. Se dedicó a "Benten", una diosa budista relacionada con las serpientes, porque el sueño sucedió el día de la serpiente, en el mes de la serpiente del año de la serpiente.
Tras cruzar el túnel y atravesar algunos arcos toris aparecimos junto a una fuente donde lavan unas colegialas sus manos y bocas según el ritual. Nos unimos a esta costumbre y recorremos el enclave idílico y atemporal donde se mezclan ofrendas, tablillas con deseos, quemadores de incienso, vegetación, riachuelos y peces. Antes de abandonar el lugar no podemos dejar de visitar el manantial y lavar unas monedas que guardamos como recuerdo de especial importancia.
Continuando ya fuera del bosque caminamos por unas carreterillas rodeadas de singulares casas (algunas recuerdan a las construcciones típicas de países nórdicos). Siguiendo el plano y las indicaciones atravesamos un túnel abierto al tráfico y sentimos que cada vez esta más cerca algo grande... muy grande... la segunda estatua de Buda más grande de Japón: El "DAIBUTSU". Mide 11 metros, pesa 850 toneladas y esta forjada en bronce. Se encuentra en los terrenos del templo de "Kotokuin", fue construida en 1252 y estaba dentro de un salón hasta 1495 cuando las olas de un tsunami destruyeron los salones del templo y la desplazaron 900 metros hasta su posición actual.
La estatua de por si es impresionante pero aún más es verla en un día tan esplendido como el que la suerte nos deparó. ¡Zas! Otro tachón en nuestra lista mental de maravillas que queríamos sentir cerca después de haberlas visto tantas veces en esos reportajes de viajes...; Sacamos en una máquina de vending un par de deliciosos helados y continuamos...
No muy lejos del Gran Buda, se llega a través de callecillas un poco más comerciales, al templo de "HASEDERA", famoso por las estatuas de Jizo, guardián de las almas de los niños fallecidos y patrón de los viajeros. Alberga una estatua de 10 metros en madera dorada de la diosa de la piedad y misericordia "Kannon" (no tiene nada que ver con mi cámara...). Los jardines están llenos de curiosas estatuillas dispuestas como pequeños ejércitos e incluso muchas de ellas vestidas con llamativas prendas y gorros rojos. Contrasta el tamaño de las mini-figurillas que se encuentran en cavidades dentro de la roca y el de las estatuas de tamaño de una persona y forma de risueños niños cabezones con sus manos unidas. Desde lo alto de una terraza se divisan bonitas vistas de la costa de Kamakura y de allí nos fuimos a la estación de Hase para tomar el tren "Enoden" (nos sirvió la tarjeta PASMO) que nos llevaría rápidamente a la estación de Kamakura, de donde parte el autobús 36 hacia el próximo destino.
En los autobuses entras por la puerta central y efectúas el mismo proceso que en el metro acercando la PASMO al lector. Cuando llega tu parada avanzas y sales por la puerta situada junto al conductor, volviendo a usar la tarjeta. De esta manera te cobran solo por el trayecto efectivo. En nuestro caso fue curioso porque queríamos bajar lo más cerca posible del templo de "HOKOKUJI" y no sabíamos exactamente la parada, por lo que me acerqué al conductor enmascarado y le indique con el planillo la zona en cuestión (no hablaba inglés). Como el amable hombre no se hacia entender, me indico gestualmente que no nos quedáramos lejos y nos avisaría en el momento de bajarnos.
En dos o tres paradas el buen señor dudó de si mismo y no se le ocurrió otra cosa que preguntar por megafonía a todo el bus cual era la parada mas cercana!!! En lugar de vergüenza sentimos una especie de alegría, por esa amabilidad que para los japoneses es tan normal y para nosotros ligeramente especial.
Cada parada el conductor nos miraba por el espejo y murmurando movía su mano como si quisiera espantar una mosca de su nariz... eso significa: "todavía no tenéis que bajar". Con todo el autobús pendiente de nosotros llego el momento de la despedida, entre sonrisas y agradecimientos, para caminar un poco hasta el templo de "HOKOKUJI".
Al margen de sus preciosos jardines, lo que nos decidió a buscar este lugar fueron unas fotos y videos que vimos de un bosque de bambú, y ciertamente vale la pena pasear por el entorno del templo y acceder por unas escaleritas a un paraje de leyenda...; puedes sumergirte entre gruesos troncos de bambú y pasear con la sensación de que en cualquier momento saltará un guerrero samurai en el camino... parece un decorado de película... pero date cuenta de que realmente estas viviendo la película de tu propia vida y en la nuestra ya tenemos la escena del bosque de bambú!!
De retorno cogimos el autobús 23 y decidimos parar en el lugar en el que nos sorprendió un gran Tori rojo delante de una avenida con estanques. Se trataba del Santuario "Hachimangu Tsurugaoka" construido en 1191 y consagrado al Dios de la Guerra. Al final del camino y subiendo una escalinata se llega al santuario principal de estilo Edo, y es una delicia girar la mirada y ver el colorista entorno desde la altura donde se mezclan los rojos de las construcciones, el azul del cielo y el vivo rosa de los cerezos en flor.
Merece también la pena acercarse a ver las grandes estructuras de madera que albergan en perfecto orden barriles de sake decorados con los más variados motivos, ya que para los japoneses esta bebida tiene también un sentido espiritual, siendo ofrecido a los dioses en barriles y bebido como parte de rituales de purificación shintoístas.
En Japón se denomina "Sake" a las bebidas alcohólicas en general mientras que nosotros conocemos como "Sake" a un licor obtenido del arroz. Aunque vimos varios "Rickshaw", volvimos hacia la estación andando. La palabra "Rickshaw" deriva del japonés "jinrikisha" y viene a significar "carruaje cuya fuerza la constituye un hombre". Estos ligeros vehículos de dos ruedas hacen las veces de taxi pero preferimos curiosear por las tiendecillas y alimentarnos con unas ricas bolas de colores rellenas de algo...y ya junto a la estación recorrimos la rectilínea calle "Komachi" llena de comercios, alimentos (probamos una especie de croquetas crujientes) y totoros...
Cuando viajas te das cuenta de que el tiempo da mucho de si y recordando todo lo hecho, nos percatamos de que aunque tomando típicos tentempiés, no nos llegamos a sentar a comer en todo el día. Merendamos en el "Beck's Coffe" de la estación un solamente correcto sándwich y de vuelta a Tokyo...
"AKIHABARA" es la zona conocida como la ciudad de la electrónica (Electric Town) y nuestro hotel se sitúa a un paso, por lo que disfrutamos los últimos momentos del día investigando la ingente cantidad de tiendas con artículos electrónicos, ordenadores, dvd, equipos de fotografía y mil y un componentes con los que los expertos se frotarían las manos. Conviven con estas tiendas otras dedicadas a la cultura de la animación japonesa, mezclando en estrechos locales figuras manga, videojuegos, libros de anime e incluso algún que otro expositor dedicado a "StarWars". La verdad es que al no ser tan aficionados a la electrónica, es en estas tiendecillas donde gozamos enormemente, rodeados por todos los frentes de miles de artículos llenos de colorido y significado para los mangamaniacos, y donde la ley dicta que... o pasas tu... o paso yo! Porque no se cabe ni de lado!!!
¡Vaya hambre que da el manga...! pues a por unas deliciosas crepes de pollo teriyaky en "The Crepe Deli" ingeridas en la misma calle, sentados en una especie de vallas dobles que, separando las aceras de la zona de tráfico rodado, están diseñadas para que encajen los glúteos y sirvan de apoyo y descanso. Y mejor que la comida callejera la acabes cerca del lugar de adquisición, porque debido a la ausencia de papeleras te tocará ir con el papelillo en la manita o mochililla hasta el hotel...
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Capítulos de este diario
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Días previos: “Preparativos”
Japón | 15 de febrero de 2009
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Día 1: 16 / 17 Febrero 2009 - “Yokoso Japón” (Bienvenido a Japón)
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Día 2: 18 Febrero 2009 - “Kamakura”
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Día 3: 19 Febrero 2009 - “Ginza, Asakusa y Odaiba”
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Día 4: 20 Febrero 2009 - “Nikko”
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Día 5: 21 Febrero 2009 - “Tsukiji, Ueno, Yanaka, Palacio Imperial, Ikebukuro”
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Día 6: 22 Febrero 2009 - “Harajuku, Yoyogi, Shibuya, Yokohama Chinatown”
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Día 7: 23 Febrero 2009 - “Mercado de Ameyoko, Shiodome, Roppongi, Akihabara”
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Día 8: 24 Febrero 2009 - “Shinjuku, Asakusa y retorno…”
En Kamakura...
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