Como el hotel no tiene comedor pero sí dan desayuno, cargamos con él hasta la habitación donde dimos buena cuenta. Salimos hacia Albuquerque y paramos en el primer Target que encontramos. Supongo que por inercia, pues no recuerdo qué buscábamos o qué compramos, y llegamos al Old Town de la ciudad que es parecido al de Santa Fe, pero más feucho.
En el downtown, en plena ruta 66, nos tomamos un burrito y nos dimos un garbeo por los distritos más chulos de la ciudad: Universidad y Nob Hill y pusimos rumbo a El Paso. Saliendo de Socorro, a 250 kilómetros al norte de El Paso, nos cruzamos con el primer coche con placas de México, desde Phoenix, una semana atrás.
En El Paso paramos en un mal a buscar una cámara de fotos de la que estaba encaprichado y luego en el carro, paseamos por el centro. En vista de lo poco que nos ofrecía y lo feo que es, decidimos cruzar esa misma tarde a Juárez. Nos tocó algo de tráfico para pasar la raya, pero nada desesperante.
Ya en México fuimos a la Oficina de Turismo, donde nos dieron las indicaciones para llegar al hotel City Express que, por 744 pesos, está perfectamente ubicado y además, llegando, era la hora del cóctel: cervecitas, tequila y botanita gratis.
Cenamos en María Chucena, junto al hotel, de cocina mexicana y con un excelente diseño y decoración. Bien. Fue un día largo y caímos rendidos.