Diarios de viaje > Israel, Medio Oriente

Israel, la controversia de la fe

Escribe: Irenepv
Es paradójico que un lugar donde para varias religiones está el comienzo de todo sea tan controvertido. Pero eso es lo que hace a Israel interesante, no los enfrentamientos armados, sino la diversidad cultural en un territorio natualmetne excepcional. Éste ha sido mi primer viaje a este país porque si algo me ha quedado claro es que tiene mucho que ofrecer.

 

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Jerusalem: Vía Dolorosa y Santo Sepulcro

Jerusalén, Israel — martes, 3 de enero de 2012

Nos levantamos temprano, nos preparamos y nos fuimos a la estación de autobuses de Tel-aviv para ir a Jerusalem. En el hotel preguntamos sobre qué nos recomendaban: tren o bus. Dos chicas muy amables nos dijeron que el tren tardaba más pero que podías disfrutar de unas vistas muy bonitas y que el bus  era más rápido aunque menos cómodo. Decidimos ir en autobús porque teniamos muchas ganas de estar ya en Jerusalem. Así que cogimos el sherut (esta vez sí) para ir a la estación de autobuses que está al norte de la ciudad. Cogimos el número 16 que recorre toda la avenida Allenby. A diferencia de los "chasca", una especie de sherut pero en Perú, aquí había más orden. Entre algunas diferencias: el aforo lo marca el número de asientos y no el espacio; es más cómodo aunque también  más caro en comparación aunque el sherut está bien de precio, 6 shekels.
Llegamos a la estación y tuvimos nuestro primer control de equipaje. Para poder acceder a la estación tuvimos que abrir todas las maletas y bolsos y enseñárselas a un policía´. El control no es muy exhaustivo, es más disuadorio que otra cosa, pero así quedan ellos tranquilos y dan sensación de seguridad que no está nada mal.
La estación de autobuses de Tel-aviv es bastante grande, con varias plantas hacia arriba desde donde salen los distintos autobuses. Nos quedamos un poco perdidos cuando nada más entrar vimos que no había ningún cartel en inglés y todo estaba en hebreo (imposible de intuir). Nos guiamos por los dibujos de autobuses y porque en la puerta un policía que nos había visto un poco perdidos nos preguntó hacia dónde íbamos y nos dijo la planta desde donde salía nuestro autobus. Para ir a Jerusalem salen autobuses cada 20-30min.. Valen unos 15 shekels y es una manera muy rápida y práctica de viajar. El viaje se me hizo bastante corto, yo creo que no llegó a la hora. 
Al llegar a Jerusalem nos asaltó un taxista para llevarnos. Decidimos coger el servicio para llegar al hotel. En Jerusalem hay bastante tráfico. Por lo menos esta taxista no era tan temerario como el de Tel-aviv. En este sentido no he visto mucha inseguridad. 
El trayecto no fue nada aburrido porque el taxista que resultó llamarse Abu-Kaff no paraba de hablar y de intentar vendernos paquetes de viaje. Nos ofertó llevarnos a Belén para ver la Iglesia de la Natividad con un guía español por 300 shekels. Nos dio su tarjeta y le prometimos pensarnoslo. 
Llegamos al hotel Rivoli Hotel, muy bien situado, justo frente a la puerta de Herodes. En el barrio musulman, en el Jerusalem Este. Dejamos las cosas y nos lanzamos a la calle. Entramos a la ciudad vieja por la Puerta de Herodes y tras andar un poco llegamos hasta la Vís Dolorosa, casi sin querer. Nuestra intención era tomar algo mientras ideábamos una ruta pero nos dejamos ir comenzamos el turismo. La Vïa Dolorosa es el camino que Jesús hizo desde que fue apresado hasta el lugar donde fue crucificado. Las estaciones del Vía Crucis está señalado en las paredes con el número de cada estación. Lo que más me llamó la atención fue el mosaico de la Virgen de la Esperanza, de Málaga, que hay en la estación número IV. Y una mujer que hacía el recorrido portando una cruz. Por el resto, a mi parecer el bullicio de los bazares y la multitud de turistas les quitamos mucho encanto. Pero pronto entendí que así son las cosas en Jerusalem, una mezcla de negocio y fe que no sabes donde acaba uno y donde empieza el otro. 
Siguiendo la Vía Dolorosa, llegamos a la Iglesia del Santo Sepulcro. Como era de esperar, muchos turistas que como nosotros querían ver dónde está enterrado jesús. Sinceramente, me sobrecogió la falta de respeto en el interior del templo. Parecía que no habías salido de los bazares. No hay ningún tipo de control al entrar. Lo primero que te encuentras es la Piedra de la Unción, donde prepararon a Jesús para ser enterrado. Es una piedra en el suelo. Las personas se arrodillan para tocarla. Hasta ahí normal. Yo también lo hice. Lo que no me pareció tan normal es una pareja oriental que puso sobre la piedra toda la tecnología que llevaba: i-phone, cámara de fotos... no sé... Los turistas ponían su bolso y sus souvenirs. Una manera de bendecirlos, entiendo.
Tanta gente y ajetreo me agobió y pensamos que lo mejor era ir a comer para volver más tranquilamente y con la mente preparada. Tras la comida nos dirigimos de nuevo al Santo Sepulcro. Nos pusimos en la cola para entrar. mucha gente pero va rápido. Era emocionante estar allí. En la espera me dediqué a mirar lo que pasaba a mi alrededor, mucha gente se dedicaba a encender velas que habían comprado con el fuego de los cirios que había en el templo y a apagarlas para que la primera vez que se encendieran fuera con así. Llegó el momento de entrar. En la puerta hay una persona que deja entrar en grupos de unas 15 personas y dentro del Santo Sepulcro hay otra más. Nada más entrar, sentí algo especial y que realmente estaba en Jerusalem, cuna del cristianismo. Estaba frente a la tumba de Jesús. Todo eso lo experimenté en 20 segundos que es lo que te dejan estar dentro. No te da tiempo ni a rezas un Padre Nuestro.
Nada más salir, nos comenzaron a retirar para hacer un camino había la capilla porque venía una procesión. Nos pusimos en lugar donde no molestábamos y vimos pasar a los curas a la cabeza de la procesión rezando en Latín. Se pararon a las puertas de la capilla del Santo Sepulcro y se fueron. Muy solemne. Bonito. un acto religioso, algo más propio en un templo que el murmullo incesante de los turistas.
Recorrimos el resto de la Iglesia y nos fuimos a dar un paseo por las calles de la ciudad antigua. Nos tomamos un zumo de granadina. Las frutas más típicas de Jerusalem son la granada y la naranja. Hay muchos puestos donde venden estos zumos naturales recien exprimidos. Tras el zumo, volvimos al hotel no sin antes perdernos por las estrechas calles del Quarter Musulman pero por fin nos hallamos de nuevo y regresamos al hotel. Descansamos un rato y salimos a cenar. A partir de las 6 (hay que tener en cuenta que nosotros viajamos en invierno) es cuando anochece y llegada esa hora la ciudad se apaga. Todos los bazares de la ciudad antigua se cierran. Pero teniamos que cenar y salimos por las calles cercanas al hotel. Fuimos por la calle Sultan Saliman, al paso encontramos varios puestos de comida ambulante. En este tierra es típico comer por la calle o comprarlo y llevárselo. Vimos un bar al poco de doblar la esquina con la calle Derech Schem, frente a la puerta de Damasco, también vende para la calle pero nosotros entramos y nos sentamos. Pedimos cordero. El plato era combinado: sopa vegetariana, saldas, zumo de limón y un plato de cordero con arroz con cebolla y frutos secos. Muy rico. Todo por unos 70 shekels. Nosotros pedimos uno para compartir. Es bastante grande y es perfecto si no tienes mucha hambre. La sopa vegetariana estaba muy buena, tenía hasta maíz. Sin duda el lugar es muy recomendable.
Tras la cena volvimos al hotel porque el día había sido largo y al día siguiente había que visitar muchas cosas más.

Tips:

Visitar el Santo Sepulcro mejor por la tarde que está algo más tranquilo.

Tiene que ver con: Eventos
En Jerusalén, Israel

Si andáis perdidos seguramente algún niño se ofrezca a ayudaros, no tiene porqué pasar nada, pero mientras que os intenta ayudar mantened viigiladas vuestras pertenencias porque algunos pueden aprovechar la confiaza para intentar robaros.

Tiene que ver con: Seguridad
En Jerusalén, Israel

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Rivoli Hotel

Alojamiento: Hotel en Jerusalén, Israel

Lo mejor es la ubicación. Lo peor es que las habitaciones son viejas con mobiliario viejo. Fuimos en invierno y el sistema de calefacción es muy anticuado. El baño era muy básico y según la hora en la que te ducharas el agua estaba más o menos caliente. El desayuno muy básico.

Tipo de viaje: Vacaciones | Ideal para: Grupos

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Comida    
Ambiente    
Precio/calidad    

Abu Shukri

Comida: Comida Autóctona en Jerusalén, Israel

Nos llamó la atención todas las fotos de Palestina que había en las paredes. La comida está muy buena, el servicio es bueno y rápido. Nos gustó mucho el falafel. Comida casera y local.

Aconsejable para: Cocina local
Costo por persona (USD): 15 | Plato sugerido: Humus y Falafel


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