Diarios de viaje > Jericoacoara, América del Sur

Jericoacoara

Escribe: Masteryamani
Un pueblito perdido a casi 300 Km al norte de Fortaleza. Dunas y palmeras encierran a uno de los destinos más particulares de Brasil.

 

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Capítulo 1
 

Llegando a Jericoacoara

Jericoacoara, Brasil — jueves, 10 de febrero de 1994

En el verano de 1994 decidimos con una ex pareja viajar hacia Fortaleza, capital del estado de Ceará, para llegar, desde allí, a Jericoacoara, una especie de aldea quedada en el tiempo.

Tuvimos que tomar dos micros para llegar a Fortaleza desde Belém, que había sido nuestro primer destino. El primero nos dejó en medio de la selva, en un parador que era una choza con una lamparita de 25w. Era de noche y estábamos solos allí, nadie más esperaba al otro micro. No nos podíamos mover de ahí porque fuera de la choza no se veía nada, era todo negra espesura. El chofer me había dicho que era seguro que vendría el otro micro, que esperara tranquilo.

Eran las once de la noche y nos reíamos, tal vez de los nervios, por estar en semejante lugar. Si algo daba miedo, justamente no eran ladrones ya que éstos no podían aparecer de la nada. El sonido de los bichos era apabullante, y el augurio de fantasmales lechuzas nos inquietaba. Los murciélagos parecían halcones; había unas polillas del tamaño de una paloma y nos fijábamos cien veces antes de sentarnos en algún sitio ya que las arañas eran moneda corriente en ese lugar. Cerca de las dos de la madrugada, luego de casi tres horas de espera, apareció, al igual que un espectro, ese bendito micro que nos sacaría de tal lugar.           

Por la mañana temprano llegamos a Fortaleza. Recuerdo que visitamos la ciudad, almorcé con un sabroso jugo de naranja y durazno y ya de noche nos embarcamos con rumbo a Camocim, el pueblo desde donde debíamos tomar el micro hasta Jericoacoara. A la mañana siguiente llegamos a Camocim. Era un lugar muy especial, un pueblo muy viejo y el sol de la mañana lo hacía muy pintoresco. Estábamos en sábado y el micro hacia nuestro destino ya había partido y recién saldría nuevamente el lunes siguiente por la mañana. No teníamos intenciones de quedarnos allí hasta el lunes; si bien era pintoresco, estábamos en un lugar comercial, lleno de mercados y no tenía sentido conocerlo en profundidad aunque sabíamos de algunos de sus atractivos.

Comenzamos así una búsqueda a raíz de preguntas y contactos con el fin de llegar a Jericoacoara lo antes posible. En eso, un mercader nos dijo que saldría pronto un camión que llevaba frutas y verduras con destino a Jericoacoara. Hicimos contacto con los choferes de tal vehículo y emprendimos viaje hacia una nueva aventura.

Era un Rastrojero que llevaba atrás numerosas bolsas de papas, zanahorias, cebollas y frutas de todo tipo sobre las cuales depositamos nuestros traseros en pos de tal ansiado destino. El viaje comenzó a tornarse denso cuando, con el correr de las horas, el sol golpeaba duramente en nuestros cuerpos y molleras con sus implacables rayos potenciados por el paralelo del Ecuador.

El camino era muy desértico, con arena y cactus que por momentos se sumaban a una vegetación más tupida. Nosotros, atrás, viajábamos sin cobertura y haciendo equilibrio entre las pesadas bolsas que se balanceaban continuamente. Además la velocidad a la que íbamos no superaba los cincuenta kilómetros por hora. Estábamos casi deshidratados, se nos había terminado el agua y el sol no dejaba de azotarnos en esas interminables horas.

Ya al borde de calcinarnos, divisamos a lo lejos una cadena muy extensa de médanos los cuales, de a momentos, nos dejaban ver el mar. Uno de los choferes nos hizo saber que detrás de ellos se encontraba Jericoacoara. Igualmente tardamos casi dos horas en cruzarlos, pero ahora la sed y el sol se soportaban un poco más pues la intensa foto de ese extraño lugar aplacaba su caluroso castigo.

Al llegar tuve una pelea con ellos pues a pesar de la buena propina que yo les ofrecí por el viaje, estos personajes me querían cobrar como si hubiera viajado en un jet particular. Claro que me enfurecí explicándoles la paupérrima calidad del viaje y los azotes del sol; pero éstos seguían insistiendo en cobrar su precio; hasta nos persiguieron en la búsqueda de la posada y, al encontrarla, ¡llegaron a hablar con el dueño de la misma acerca del tema! Mi indiferencia los cansó hasta que se marcharon.

Jericoacoara es un lugar increíble. Es una especie de aldea a orillas del mar. Sus calles son de arena, hay chanchos en ellas; uno obtiene el agua por medio de una bomba, aunque las posadas más sofisticadas tienen ducha con agua caliente. No hay luz eléctrica; por las noches encienden unas garrafas que las apagan a las 22:00 hs. Recuerdo una noche cenando en un restaurante se hicieron más de las diez y tuvimos que volver “de memoria” a la posada, palpando las paredes y esquinas ya que nos habían dejado a oscuras y, llegado el momento, sólo la luna te da una mano. También recuerdo su magistral amanecer. Allí oscurece a las seis de la tarde y a las cuatro y media ya amanece. Una vez nos levantamos temprano y trepamos hasta lo alto de los médanos para contemplar aquel magistral crepúsculo.

El regreso a Fortaleza también fue bastante peculiar. No recuerdo por qué extraña razón hubo que tomar dos micros; la cosa fue que de noche, en medio del desierto, tuvimos que esperar al segundo transporte que no llegaba más. Toda una odisea!

Vale aclarar que estoy relatando lo vivido en Jericoacoara en el verano de 1994. Seguramente ha habido muchos cambios, desde transporte hasta energía. Mi suerte es que en mi recuerdo lo guardo intacto como lo vi, desnudo, despoblado, simple y natural. Nada de internet ni teléfonos celulares. Eso lo dejo para el turista. Yo, por suerte, soy un viajero!

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Últimos comentarios

un viajero dice:
Hola, Master! Yo estuve en Jeri ha cinco años, pero continua sin energia electrica. Hoy ha buenos hoteles y posadas, restaurantes finos, pero la ciudad no perdió las caracteristicas. Es posible tomar un bus en Fortaleza a las 8 de la mañana y llegar a las 2 de la tarde en Jeri. Abrazos.
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un viajero dice:
que viaje!
me gustaria un viaje así por mi pais
las provincias del norte estoy planeando para el año proximo, porque sy del sur.
felicidades!

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Masteryamani dice:
Gracias PacoPico por las referencias actualizadas. Qué bueno que ahora se pueda ir directo pero también tiene su sabor cuando es complicado su acceso. Saludos!

Ely, no dudes en viajar por tu país, está muy bueno!

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Melody1969 dice:
Hola Master, te cuento que en el 2001 seguía igual y el transporte era igual de malo a tu experiencia.
slds

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maratial dice:
Hola Juan. Este era otro destino en carpeta, pero por el momento tendrá que esperar para poder juntarlo con los Lençóis Maranhenses y San Luis en algún mes de junio. Y si, por lo que tengo entendido por mi compañero de trabajo que estuvo alli las cosas han cambiado un poco, en Jeri digo. Igual es un destino que quiero visitar sin duda!. Saludos
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Caryl dice:
Cualquier información que precisen de Jericoacoara y alrededores pueden preguntarme vivo en "Jeri" hace 15 años, muchos cambios pero la buena energia continua intacta.

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Drcarn dice:
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