Mamma mia!Si la jornada de ayer parecía fuerte con el templo de las ratas, lo de Jaisalmer es la repanocha. La India no deja de ofrecerte grandes sorpresas, y mira que llevamos solo cinco días.En primer lugar saliendo de Bikaner, el conductor nos lleva a ver un lago precioso en mitad de un pueblo muy tranquilo. Maravilloso. Hay gente bañandose, se trata de un lago sagrado.Luego nos para en un paisaje desértico alucinante, coincide con la época en que la avutarda todavía reside en los oasis que quedan con agua, hay avutardas a miles y nos hinchamos de hacer fotos.
Luego llegamos a Jaisalmer, la imagen desde la carretera es espectacular porque el Fuerte parece la Alhambra, con unos tonos rojizos asombrosos. Las fotos desde abajo salen genial, y encima Anil es un excelente fotógrafo. Qué bonito.
También nos acercamos a un estanque lleno de siluros o peces gato, que son sagrados. La gente les echa pan, se amontonan y abren la boca con desesperación, en realidad son bastante feos..... jajaja
Nos quedamos en un hotel fuera del Fuerte de Jaisalmer (hay muchos hoteles dentro, pero si leeis un poco sobre el tema, es mejor no fomentar los negocios que hay dentro, así como hoteles, y demás, pues se están cargando literalmente los cimientos del rcinto amuralllado).
La habitación del hotel bien, el baño regular. No pasa nada.
Nos metemos en el recinto amurallado a dar una vuelta. Madre mía, qué pasado más fastuoso ha tenido la India. Ahora se nota todo bastante avejentado y maltratado. A ver si las autoridades de Rajastán se toman más en serio el mantenimiento de su legado patrimonial.
Al día siguiente, pasamos la mañana en el fuerte repasando los edificios y atención, un templo jainista que es de lo mejorcito de la India Imposible perdérselo!!!!
A medio dia, partimos hacia el desierto sin más. Paseo en camello para ver el atardecer en el desierto. Anil nos apaña una estancia en tienda de campaña, con una gente excelente. Nos dan una fiesta con música y comida buenísima, excelente, y todo por cuatro perras. No salimos de nuestro asombro. Antes de dormir pasamos un buen rato mirando al cielo, es absolutamente fascinante porque nunca antes había visto tan claras tal cantidad de estrellas. Se me escapa una lágrima al darme cuenta lo insignificantes que somos aquí abajo.
Joder qué noche en el desierto, inolvidable....