Sicilia: el corazón del Mare Nostrum
Escribe: Divagante
Sicilia es la más grande de las islas mediterráneas, la más sagrada para los antiguos dioses del Olimpo, el auténtico corazón del Mare Nostrum, una tierra superlativa en todo, desbordante y completa. En ella se conservan magníficos templos dóricos, espectaculares catedrales y castillos, e incluso recuerdos de los vikingos que combatieron contra el Imperio Bizantino en esta isla, joya del Mediterráneo.
Sicilia: el corazón del Mare Nostrum
Italia — domingo, 13 de marzo de 2005
Entre los mares Mediterráneo, Jónico y Tirreno asoma Sicilia, una isla invadida a lo largo de los siglos por griegos, romanos, normandos, cartagineses, árabes y españoles. La capital, Palermo, es una ciudad llena de contrastes. Su herencia monumental tiene más de 50 palacios y 80 iglesias de diferentes estilos. Sin embargo, al adentrarnos en algunos de sus barrios nos encontramos con edificaciones y plazas carcomidas que necesitan una urgente restauración.
Sicilia es un mundo aparte en el centro mismo del Mediterráneo. Un mundo de contrastes y paradojas, mucho más allá de la tristemente famosa "mafia". Una costa deslumbrante repleta de playas que le permite bañarse en unas aguas cargadas de mitología. Literalmente cubierta de monumentos, en ellos se funden las diferentes civilizaciones llegadas a la isla. Los más importantes pertenecen al mundo antiguo, cuando Sicilia era Magna Grecia.
En Sicilia conviven agradables valles cubiertos de trigo con las nieves del Etna, las plácidas costas de Naxos con los paisajes rocosos y de aire fantasmal de Taormina o Siracusa.
En Sicilia se funden también todas las culturas, todas las herencias de los pueblos que intentaron dominar el Mediterráneo: griegos, romanos, bizantinos, almogávares, aragoneses y españoles.
Sus ciudades están dominadas por las cúpulas de sus catedrales y las siluetas de grandes castillos, mientras sus costas aparecen salpicadas de templos y teatros en ruinas, como los que se mantienen en el recinto arqueológico de Siracusa, o como el asombroso teatro greco-romano de Taormina, colgado en la roca sobre las playas de Naxos y con el Etna al fondo. Igual de bellos e interesantes resultan los restos helenísticos y romanos del Valle de los Templos de Agrigento, o las ruinas que se acumulan en Selinunte, un recinto con su acrópolis y unos cuantos templos dóricos desde los que se contempla el mar y uno puede sentirse por un momento tan inmortal como el propio Zeus.
Una isla con mucha historia
Para conocer Grecia en pequeña escala, nada mejor que visitar Sicilia. Es realmente una paradoja, pero hasta un cierto punto. Las ciudades griegas de Sicilia (Agrigento, Selinunte, Segesta, Siracusa, para citar las mayores) estaban entre las más hermosas del mundo helénico. Visitar el Valle de los Templos en Agrigento o asistir en verano a un espectáculo en el grandioso teatro griego de Siracusa, es un salto en el pasado remoto helénico.
Sicilia es un libro de historia del arte, un compendio de las mayores civilizaciones y culturas de todas las épocas. Una isla solar, con una naturaleza rica de contrastes, con una costa espléndida y una gastronomía refinada, gustosa y variada, de sabores antiguos y aromas exquisitos: la quintaesencia de la "mediterraneidad", y sin embargo compleja y densa de refinamiento intelectual, muy bien representada por las obras maestras literarias de Luis Pirandello, Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Leonardo Sciascia, Gesualdo Bufalino y, actualmente de Andrea Camilleri.
Las ciudades griegas de Sicilia (Agrigento, Selinunte, Segesta, Siracusa) estaban entre las más hermosas del mundo helénico. Visitar el Valle de los Templos en Agrigento o asistir en verano a un espectáculo en el grandioso teatro griego de Siracusa, es un salto al remoto pasado helénico. Y esto sucede en Sicilia con muchas otras épocas y civilizaciones, de la española a la francesa, con la única excepción del dominio árabe, que ha dejado escasas pruebas físicas.
Cultura multifacética
Sicilia es un compendio de las mayores civilizaciones y culturas de todas las épocas. Una isla soleada, con una naturaleza rica en contrastes, con una costa espléndida y una gastronomía refinada, gustosa y variada, de sabores antiguos y aromas exquisitos: la quintaesencia de la "mediterraneidad", y sin embargo compleja y densa de refinamiento intelectual, muy bien representada por las obras maestras literarias de Luiggi Pirandello, Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Leonardo Sciascia, Gesualdo Bufalino y, actualmente de Andrea Camilleri.
Cada estilo, cada corriente de arte está representada conspicuamente en Sicilia. En ciudades como Palermo, Catania, Caltanissetta, Enna, Siracusa, Ragusa, Trapani, Agrigento y Mesina. Y en los centros menores como Cefalú, agrupada alrededor de la catedral normanda, o Noto, con su extraordinaria catedral barroca, o bien Taormina, con su espléndido teatro greco-romano.
Agrigento
Considerada por Pindaro "La más excelsa ciudad de los mortales", presenta hoy el mejor conjunto de templos griegos que existe en el mundo.
Catania
Esta ciudad fue diseñada en el siglo XVIII con amplias calles. Hoy es el centro económico de la isla. Posee un bello barrio barroco, un Teatro Romano y el Gran Castello Ursino. La mixtura de estilos y épocas de sus construcciones la hacen ideal para la visita.
Taormina
Posee el mayor encanto de la isla y los viajeros románticos, incluido Goethe, la convirtieron en la ciudad siciliana más famosa. Sobre la montaña su belleza no tiene igual. Palacios, tiendas de diseños y restaurantes de lujo viven de un rico turismo. Su teatro griego se enfrenta al grandioso paisaje de la costa y el Etna.
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Publicado el 21/oct/2008, 16.18 |
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