Diarios de viaje > Provincia de Galápagos, América del Sur
Ahora si la aventura en serio...
Islas Plaza, Ecuador — jueves, 24 de abril de 2008
Luego de haber pasado ese primer dia en compania de pelicanos, tortugas, lagartijas, iguanas, mosquitos chupasangre y demas, salimos durante nuestra primera noche en Galapagos a dar una vuelta por la isla de Santa Cruz en la que mi primo tiene otra casa y luego de eso a dar una vuelta cerca del malecon donde uno puede encontrar una avenida con diferentes tipos de locales comerciales para encontrar todo tipo de recuerdos para llevar a amigos y familiares en el continente.
Despues, aprovechamos para ir a confirmar las reservas que habia hecho mi primo, para mi mama y para mi. Al siguiente dia iriamos a las islas Seymour y Plazas, ambas con diferentes especies propias de las islas, tanto de flora como de fauna.
Durante nuestro viaje hacia la Isla Plazas nos acompaño esta fragata hembra durante una parte del tramo. Abajo de ella, unas turistas españolas tomando sol. Que buena vista no?
Al acercarnos hacia la Isla Plazas se puede ver una colonia de lobos marinos que habitan en las orillas a lo largo de diferentes puntos de la costa. Fue increible ver la cantidad de crias de lobos marinos que habian. Puede que suene infantil pero la ternura que inspiran estos animales es innata. Aunque habia que andar con mucho cuidado ya que habia muchos adultos cerca y el tamaño de estos ultimos no inspira ternura sino respeto.
Al llegar a uno de los muelles naturales por los que desembarcamos (no hay construcciones de muelles artificiales segun yo para no afectar el ecosistema) habian mas y mas crias de lobo marino que practicamente se paseaban a centimetros de nuestros pies, pero tuvimos cuidado de no tocar a ninguno pues esta estrictamente prohibido ademas que nos dimos cuenta que sus padres estaban cerca para cerciorarse que dicha ley sea fielmente cumplida :S
No tuvimos que caminar muchos metros de playa para comenzar a encontrarnos con otras especies, principalmente iguanas en medio de un terreno arido y pedregoso y con una predominancia de arbustos verdes, arbustos secos y cactus de distintas especies.
Mientras escuchabamos lo que el guia nos indicaba que por favor no nos salieramos del camino para no pisar por accidente las plantas que habitan exclusivamente esa isla, comenzamos a soportar el inclemente sol (ya desde la mañana) que comenzaba a quemarnos; pero todo se soportaba con bloqueador y con el animo de pasar un dia en contacto con la naturaleza y conociendo muchas de las cosas increibles que posee nuestro pais y que por distintos motivos no habiamos tenido la oportunidad de disfrutar.
Al continuar el recorrido por la Isla Plazas llegamos al punto mas alto de la misma donde a lo lejos ya podiamos sentir un olor pestilente que no sabriamos describir de otra forma que el de una letrina completamente saturada. Y mas o menos de eso se trataba pues este punto rocoso y alto de la isla es una de las estancias temporales que eligen, para descansar, los lobos marinos machos que resultan perdedores de alguna batalla territorial dentro de la isla.
Es ahi donde van, luego de haber perdido, para descansar y recuperarse de sus heridas. Lo que no le paso a uno de ellos, pues vimos un cadaver de lobo marino en descomposicion. Pero es no nos causo tanto asombro como el ver a uno de estos animales subir desde el mar, escalando un peñasco rocoso que ya de por si se veia muy peligroso. Pero estos animales que no tenian ni arneses ni guantes especiales ni equipo de escalar subian, solamente con sus extremidades palmadas estas rocas hasta coronar la parte mas alta donde se encontraba una cama de roca caliente, lisa y brillante; supongo que de tanto uso que le han dado tantas generaciones de lobos marinos durante miles de años.
Luego que dejamos la Isla Plazas volvimos a subir a la embarcacion para comer el almuerzo que nos habia preparado el personal de la embarcacion, y como ni mi mama ni yo llevamos otras cosas para comer salvo unos pequeños snacks empaquetados, toco aplicar la del naufrago. Con semejante sol no habia que mas hacer que comer lo que habia.
La otra opcion, que por muy descortes me parecio ademas muy racional fue la que aplicaron los españoles y que consistio en llevar desde tierra firme unos sanduches preparados (asumo que por ellos mismos) para no arriesgarse a sufrir algun tipo de intoxicacion, pero gracias a Dios la comida estuvo buena y no tuvimos malestares de salud en lo posterior. Salvo yo pero esa es otra historia.
Nosotros pensabamos que ya habiamos pasado la parte mas dura del dia habiendo soportado tanto sol en la Isla Plazas pero eso era nada comparado con la sensacion termica que viviramos en la Isla Seymour. El calor mas intenso de Guayaquil no se comparaba con la temperatura en la Isla Seymour puesto que buena parte del terreno esta compuesto de arcilla, lo que convierte el terreno en un gigantesco horno de barro durante las horas de sol.
Pero el calor tan intenso no es impedimento para que la vida surja, y es por eso que a lo largo del camino que nos hizo recorrer el guia pudimos ver varios nidos de Piqueros Patas Azules y posados sobre ellos algunos polluelos (por cierto mas grandes que cualquier pollo que yo haya visto) que esperaban a que llegaran sus padres con el sustento.
Al avanzar mas sobre el terreno y al aproximarnos hacia el otro lado de la isla la temperatura y el entorno cambiaron completamente, es impresionante como los cambios climaticos en una isla tan pequeña pueden ser tan rapidos y con tantas diferencias. Al llegar a ese extremo de la Isla nos encontramos con una amplia playa de arena blanca y gruesa pero que estaba amurallada por imensas rocas volcanicas alisadas por las olas del mar, y que servian de comodos colchones para los lobitos marinos que se cansaban de nadar o que simplemente esperaban el regreso de sus madres.
Despues, aprovechamos para ir a confirmar las reservas que habia hecho mi primo, para mi mama y para mi. Al siguiente dia iriamos a las islas Seymour y Plazas, ambas con diferentes especies propias de las islas, tanto de flora como de fauna.
Durante nuestro viaje hacia la Isla Plazas nos acompaño esta fragata hembra durante una parte del tramo. Abajo de ella, unas turistas españolas tomando sol. Que buena vista no?
Al acercarnos hacia la Isla Plazas se puede ver una colonia de lobos marinos que habitan en las orillas a lo largo de diferentes puntos de la costa. Fue increible ver la cantidad de crias de lobos marinos que habian. Puede que suene infantil pero la ternura que inspiran estos animales es innata. Aunque habia que andar con mucho cuidado ya que habia muchos adultos cerca y el tamaño de estos ultimos no inspira ternura sino respeto.
Al llegar a uno de los muelles naturales por los que desembarcamos (no hay construcciones de muelles artificiales segun yo para no afectar el ecosistema) habian mas y mas crias de lobo marino que practicamente se paseaban a centimetros de nuestros pies, pero tuvimos cuidado de no tocar a ninguno pues esta estrictamente prohibido ademas que nos dimos cuenta que sus padres estaban cerca para cerciorarse que dicha ley sea fielmente cumplida :S
No tuvimos que caminar muchos metros de playa para comenzar a encontrarnos con otras especies, principalmente iguanas en medio de un terreno arido y pedregoso y con una predominancia de arbustos verdes, arbustos secos y cactus de distintas especies.
Mientras escuchabamos lo que el guia nos indicaba que por favor no nos salieramos del camino para no pisar por accidente las plantas que habitan exclusivamente esa isla, comenzamos a soportar el inclemente sol (ya desde la mañana) que comenzaba a quemarnos; pero todo se soportaba con bloqueador y con el animo de pasar un dia en contacto con la naturaleza y conociendo muchas de las cosas increibles que posee nuestro pais y que por distintos motivos no habiamos tenido la oportunidad de disfrutar.
Al continuar el recorrido por la Isla Plazas llegamos al punto mas alto de la misma donde a lo lejos ya podiamos sentir un olor pestilente que no sabriamos describir de otra forma que el de una letrina completamente saturada. Y mas o menos de eso se trataba pues este punto rocoso y alto de la isla es una de las estancias temporales que eligen, para descansar, los lobos marinos machos que resultan perdedores de alguna batalla territorial dentro de la isla.
Es ahi donde van, luego de haber perdido, para descansar y recuperarse de sus heridas. Lo que no le paso a uno de ellos, pues vimos un cadaver de lobo marino en descomposicion. Pero es no nos causo tanto asombro como el ver a uno de estos animales subir desde el mar, escalando un peñasco rocoso que ya de por si se veia muy peligroso. Pero estos animales que no tenian ni arneses ni guantes especiales ni equipo de escalar subian, solamente con sus extremidades palmadas estas rocas hasta coronar la parte mas alta donde se encontraba una cama de roca caliente, lisa y brillante; supongo que de tanto uso que le han dado tantas generaciones de lobos marinos durante miles de años.
Luego que dejamos la Isla Plazas volvimos a subir a la embarcacion para comer el almuerzo que nos habia preparado el personal de la embarcacion, y como ni mi mama ni yo llevamos otras cosas para comer salvo unos pequeños snacks empaquetados, toco aplicar la del naufrago. Con semejante sol no habia que mas hacer que comer lo que habia.
La otra opcion, que por muy descortes me parecio ademas muy racional fue la que aplicaron los españoles y que consistio en llevar desde tierra firme unos sanduches preparados (asumo que por ellos mismos) para no arriesgarse a sufrir algun tipo de intoxicacion, pero gracias a Dios la comida estuvo buena y no tuvimos malestares de salud en lo posterior. Salvo yo pero esa es otra historia.
Nosotros pensabamos que ya habiamos pasado la parte mas dura del dia habiendo soportado tanto sol en la Isla Plazas pero eso era nada comparado con la sensacion termica que viviramos en la Isla Seymour. El calor mas intenso de Guayaquil no se comparaba con la temperatura en la Isla Seymour puesto que buena parte del terreno esta compuesto de arcilla, lo que convierte el terreno en un gigantesco horno de barro durante las horas de sol.
Pero el calor tan intenso no es impedimento para que la vida surja, y es por eso que a lo largo del camino que nos hizo recorrer el guia pudimos ver varios nidos de Piqueros Patas Azules y posados sobre ellos algunos polluelos (por cierto mas grandes que cualquier pollo que yo haya visto) que esperaban a que llegaran sus padres con el sustento.
Al avanzar mas sobre el terreno y al aproximarnos hacia el otro lado de la isla la temperatura y el entorno cambiaron completamente, es impresionante como los cambios climaticos en una isla tan pequeña pueden ser tan rapidos y con tantas diferencias. Al llegar a ese extremo de la Isla nos encontramos con una amplia playa de arena blanca y gruesa pero que estaba amurallada por imensas rocas volcanicas alisadas por las olas del mar, y que servian de comodos colchones para los lobitos marinos que se cansaban de nadar o que simplemente esperaban el regreso de sus madres.
Tips:
Bloqueador solar por favor, el sol (en cualquier epoca del ano) es inmisericorde.
En Islas Plaza, Ecuador
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Plan e Inicio del Viaje
Isla Santa Cruz, Ecuador | 23 de abril de 2008
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Comenzando el recorrido
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Ahora si la aventura en serio...
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Regresando a Casa
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