Quito y Galápagos

Escribe: queulat
Visitando el contraste de la sierra y el mar en dos lugares declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO

 

   Enviar a un amigo   

 
Capítulo 2

Islas Galápagos

Islas Galápagos, Ecuador — viernes, 11 de febrero de 2011

Desde Quito me trasladé a las Islas Galápagos en vuelo LAN con escala en Guayaquil. Como se ha mencionado en otros diarios de viaje, especialmente el de lolo viajero, llegué al aeropuerto de Baltra y de ahí me trasladé al Puerto de Ayoras en la Isla de Santa Cruz en el transporte público que toman todos los que no tienen un programa comprado previamente.

Me alojé en el primer lugar que encontré en la calle principal llamado New Elizabeth. Es prácticamente una residencial y cobran 20 USD. Mi idea original era estar dos noches ahí para moverme a Isabela y terminar probando otro lugar de vuelta. Lo práctico es que te dan llaves de acceso y te puedes mover a completa libertad, además que no será difícil encontrar disponiblidad.  Los hoteles Español y Gardner están muy cerca también junto a pequeños hoteles familiares que también tenían disponibilidad.

Un tema que me preocupaba era el de la alta temporada y el aumento de los precios que me había leído. Para ellos la temporada alta comienza en marzo y termina en julio, establecida en una época donde el 80% de los visitantes eran americanos. Varias personas me comentaron que a partir de la crisis económica en USA bajó considerablemente el número de turistas, por lo que los precios han tendido a mantenerse al mismo precio durante todo el año.

Ahora los turistas son europeos continentales y del este, junto a los primeros sudamericanos que llegaron por la apertura de LAN a esta ruta. Se espera que el turismo de los sudamericano aún sea mayor porque la otra línea área que llega a Galápagos, AEROGAL fue recientemente adquirida por TACA, quien se especializa en movilizar a personas del continente.

Lo otro que me inquietaba era el tema de las mareas, considerando que prácticamente todo el desplazamiento en el archipiélago era marítimo. Me comentaron que las complicaciones son de abril a septiembre, donde mucha gente se marea en los viajes. Los viajes que hice sólo se marearon los niños y alguna persona mayor, pero considerando que un barco llamado Angie (ojo con él), el capitán hizo el trayecto a toda velocidad emulando marejadas que claramente me hicieron doler la cabeza un poco. Como recomendación para evitar mareos, la idea es sentarse lo más cercano al motor, porque los saltos son menores.

Hice un recorrido por la Estación Darwin y otro día la recorrí trotando igualmente, para finalizar en la pequeña playa que existe al interior de ella haciendo un poco de natación. Mi idea era hacer mucha actividad física, pero por el tiempo y las rutas no me animé a arrendar bicicleta. Una cosa que para mi era importante era tener conexión a internet; estaba esperando una noticia importante de Santiago, por lo que si bien la conexión era un poco lenta había varios sitios desde donde conectarse.

La comida como mencionaron en general se podría encontrar a precios menores a 5 USD (el típico arroz, legumbres y un tipo de carne, ave o pescado), había bastante para probar a precios que no superaban los 15 USD con la piltsener incluída. Casi todas las noches fui a la calle donde se ponían las mesas de las cocinerías y resultó cómodo y barato. Una cosa que tuve la duda era si probar el agua o no, porque todo el mundo consumía agua envasada, pero al final la probé y no hubo ningún resultado negativo que mencionar.

A partir de la Isla de Santa Cruz hice un recorrido por el día a la Isla Floreana, que es la que tiene mayor história de las Galápagos. Hay que considerar que estas islas no fueron habitadas previamente como la Isla de Pascua, ni tuvieron la influencia de la polinesia u otra culturas, sino que se basa su historia en desembarco de piratas, bucaneros y balleneros al comienzo y de algunos excéntricos colonos a comienzos del siglo XX, para unas islas que se consideraban no tenían agua y donde las tierras cultivables eran pobres.  Aproveché de comprarme un libro titulado "La maldición de la tortuga" escrito por Octavio Latorre que cuenta estas historias, con una narración simple, pero que entrega muchos antecedentes de como un lugar de piratas se convirtió en la Reserva de la Biósfera de la UNESCO.

Bueno, la Isla Floreana, también llamada la isla misteriosa por las desapariciones de personas, nos sorprendió porque apenas hicimos el recorrido por un cerro se largó a llover a cántaros, obligándonos a refugiarnos en las mismas cavernas que los colonos de antaño. Cuando bajamos del cerro la lluvia desapareció por arte de magia. Se recomienda por lo mismo llevar alguna ropa para la lluvia.  Luego el tour incluye un almuerzo y la práctica de snorkel en una playa cercana. Para mi fue mi primera vez, aunque la guía no me lo creía. Fue rara esa sensación, pero pasé de menos a mar haciendo este deporte. Lo que no pudimos hacer fue ir en barco a la playa Post Office, que es donde llegaban los correos originalmente y donde había una colonia de pinguinos. Lamentablemente los tiempos no son muchos y los capitanes de barco en general no tienen la flexibilidad de retrasarse más de lo convenido.

Volviendo a Santa Cruz hice un pequeño recorrido por la bahía en un bote taxi, que me cobró 15 USD por 45 minutos. Podría haber sólo cruzado por 0,8USD e ir hacia las playas y otros sectores que se hacen a pie, pero finalmente el tiempo no me fue suficiente para hacerlo.

La última isla que conoci fue Isabela. Todos me decían que era la mejor del archipiélago y que habían grandes caminatas por hacer, por lo que opté por quedarme tres noches ahí y luego volver directamente a Quito, considerando que mi vuelo era a las 12:00 del día, por lo que alcanzaba a llegar a Baltra sin inconvenientes, saliendo a las 6 AM desde Isabela.

El lugar que me quedé en Isabela fue un hotel familiar llamado Cerro Negro por 20 USD la noche. El lugar era agradable y con aire acondicionado, pero me complicó que querían organizarme la estadía completa usándolos a ellos como intermediarios para los tours y eso no me gustó. Me enteré de ese hotel en Santa Cruz por una familia que me habló en la playa y llamaron a Isabela para que me esperaran en el muelle. Los hoteles "La Casa Rosa" y Volcanos no se veían llenos y también me recomendaron La Jungla, que está casi al lado del humedal (algunos decían que estaba con mucho mosquito).

Ojo... tuve que comprarme un repelente para mosquitos en Galápagos. En todas las islas en la noche aparecen en cantidades. Opté por comprar los que usan ellos mismos por 4 USD y me funcionó bien.

Como comenté al comienzo, por no ser temporada alta había un problema con los tours disponibles. En Isabela hay menos agencias que en Santa Cruz y por ejemplo Las Azufreras no se hacía porque necesitaba seis personas mínimas y no se lograban en esta época. La salida al Volcán Sierra Negra y el Chico se hizo juntando varias agencias, lo que tenía el inconveniente de que ibámos con los tiempos del grupo mayor que tenía que volver a las 15:00 para hacer las tintoreras en la tarde. El mismo guía me contó que las empresas reventaban a los turistas con dos tours diarios, pero era más rentable para ellos también. Así que tuve que hacer el recorrido a un tranco rápido, lo que obviamente es distinto cuando no tienes la presión de la hora. Del volcán Wolf me enteré que no está permitido su ascenso, así que no había mayores visitas por hacer por el día completo.

Aproveché la tarde de ese día en hacer a pie el muro de las lágrimas, una antigua base militar americana convertida en cárcel, de la cual sólo queda de testimonio el muro que levantaron los presos. Tenía hasta las 18:00 para salir del parque, pero el portero me dijo que si me apuraba llegaba al muro y podría salir con luz a las 18:30 horas, lo que finalmente conseguí. Ese es un recorrido de 16 kms de ida y vuelta, pero fue lo más natural que vi, considerando que igual iba contra el tiempo.

Al siguiente día me fui corriendo al mismo sector del humedal a conocer los sitios que eran pequeñas desviaciones del camino y eso lo hice relajadamente durante la mañana para en la tarde ir a las tintoreras a hacer mi segundo snorkel. Ahí el lío fue que la agencia de turismo no consiguió más pasajeros y terminé en un barco sólo, caminando y metiéndome al agua con el relajo del capitán del bote que se puso a lavar su embarcación mientras yo hacía lo que quería. Incluso aproveché de usar el mismo equipo en el sector de perla negra que está a un paso del muelle. Al término del tour no había nadie que me llevara al pueblo de vuelta (a todos los fueron a buscar menos a mi) y para mi desgracia se puso a llover torrencialmente, por lo que tuve que esperar mucho rato para volver al pueblo.

A nivel de fauna vi tortugas, que los locales explicaban que cada isla tenía originalmente su propia especie, pero su matanza e introducción de especies foráneas como cabras y cerdos hiceron que desaparecieran varias y hoy están en proceso de repoblamiento. No vi las tintoreras que son tiburones de Isabelas y si había mucha iguana negra por todos lados.

A nivel de comida, Isabela tiene menos lugares y con precios más caros que Santa Cruz. Internet sólo había como en tres lugares y en día domingo imposible hayar algo abierto.

En resumen conocí tres islas y me hubiese gustado conocer la Isla de San Cristóbal que también tenía algunos recorridos bien organizados. Conocí a gente que llevaba 20 días recorriendo las islas y me comentaban que finalmente se habían gastado la misma plata que hacer el tour en un cruceros de 8 o 9 días. Hay ofertas de última hora, pero yo preferí mayor libertad de movimiento, aunque como señalé en algunos casos no fue posible.

Fue muy interesante ver la aplicación de políticas de conservación y esa tensión que existe con el turismo, porque valga la observación Galápagos vive del turismo. Tengo la sensación de que Ecuador quiere convertirse en la Costa Rica de sudamérica y tiene los recursos naturales para hacerlo, por lo que es muy motivante haber estado in situ para ver todos estos detalles.



Publicado
Modificado
Leído 3422 veces

    Enviar a un amigo

Capítulo 2
 
 


 

Sector tintoreras en la Isla Isabela

   

Capítulos de este diario